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Corrigiendo Los Errores De Sarah

Corrigiendo Los Errores De Sarah

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:332.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Después de leer una novela donde la protagonista sufre injusticias.. Reencarna en Sarah.. Pero ella decide cambiar su destino y corregir sus errores.

*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Vesta 1

Unos días después llegó el momento que Sarah llevaba esperando desde hacía semanas.

Desde temprano permitió que las doncellas acomodaran cuidadosamente su cabello.

Eligió un vestido elegante, pero sobrio.

No quería impresionar con lujo.

Quería transmitir seriedad.

Sobre su escritorio descansaba la carpeta de cuero donde había organizado todas sus ideas.

La revisó una última vez.

[Escuelas... materiales... costos... posibles proveedores...]

Asintió satisfecha.

[Bien. Estoy lista.]

Horas después, el carruaje de la casa Ivanov atravesó los enormes portones del ducado Reed.

Sarah observó por la ventana.

La propiedad era inmensa.

Los jardines estaban perfectamente cuidados.

Las construcciones transmitían la riqueza y el poder de una de las casas ducales más importantes del reino.

[Con razón los Reed tienen tanta influencia.]

Al descender del carruaje, un mayordomo realizó una impecable reverencia.

—Lady Sarah Ivanov.

—Su excelencia, la duquesa Reed, la está esperando.

Sarah sonrió.

—Muchas gracias.

La condujeron hasta un luminoso salón decorado con enormes ventanales.

No tuvo que esperar demasiado.

Las puertas se abrieron.

Y una joven entró casi con la energía de un torbellino.

Cabello rubio.

Ojos verdes llenos de vida.

Una sonrisa enorme.

—¡Lady Sarah!

Antes de que Sarah pudiera reaccionar, la duquesa ya estaba tomándole ambas manos.

—¡Tenía muchísimas ganas de conocerte!

Sarah parpadeó.

Después sonrió.

—El gusto es mío, duquesa Reed.

—¡Nada de tanta formalidad!

La joven rió alegremente.

—Llámame Vesta.

Sarah no pudo evitar sonreír.

[Qué mujer tan... energética.]

En la novela, el nombre Reed siempre estaba asociado al temible duque.

Un hombre serio.

Frío.

Poderoso.

Pero su esposa...

Parecía exactamente lo contrario.

—Mi esposo no está en la mansión.

Explicó Vesta mientras caminaban hacia una mesa llena de té y dulces.

—Está inspeccionando unas tierras.

Sarah asintió.

—Entiendo.

—Así que hoy podemos hablar tranquilamente.

Le guiñó un ojo.

—Sin que nadie nos interrumpa.

La reunión comenzó casi de inmediato.

Vesta desplegó varios planos sobre la mesa.

—Mi idea es construir escuelas.

Sus ojos brillaban de entusiasmo.

—Quiero que los niños de las aldeas puedan aprender a leer y escribir.

Sarah observó atentamente los documentos.

Después abrió su propia carpeta.

—He estado pensando precisamente en eso.

Vesta sonrió.

—¿De verdad?

Sarah comenzó a mostrar algunos esquemas.

—Si las escuelas compran los materiales directamente a artesanos locales...

Señaló varios puntos.

—El dinero también fortalecerá la economía de los pueblos.

Vesta inclinó la cabeza.

—Eso es cierto...

Sarah continuó.

—También podríamos fabricar cuadernos utilizando papel producido dentro del reino. Y organizar pedidos conjuntos para reducir costos de transporte.

La duquesa abrió mucho los ojos.

—¡No había pensado en eso!

Sarah siguió explicando.

Hablaron sobre proveedores.

Sobre administración.

Sobre presupuestos.

Sobre cómo evitar desperdicios.

Sobre becas para niños sin recursos.

Las horas pasaron sin que ninguna de las dos lo notara.

Hasta que Vesta dejó escapar un largo suspiro.

—¡Qué divertido!

Sarah sonrió.

—Yo también lo disfruté.

[Por fin alguien con quien hablar de negocios durante horas.]

Cuando terminaron de revisar los documentos...

Las dos se relajaron un poco.

La conversación comenzó a cambiar.

Vesta sirvió más té.

Después sonrió de una forma bastante particular.

—Bueno...

Sarah arqueó una ceja.

—¿Sí?

La duquesa acercó un poco la silla.

Como si estuviera a punto de revelar un gran secreto.

—Ahora cuéntame...

Sarah la observó confundida.

—¿Sobre qué?

—Sobre la nobleza.

Sarah parpadeó.

—¿La nobleza?

—¡Sí!

Vesta apoyó los codos sobre la mesa.

—¿Qué familias se pelearon últimamente?

Sarah tardó unos segundos en reaccionar.

—¿Perdón?

—¿Es cierto que la hija del conde Harrington rechazó tres propuestas de matrimonio?

Sarah permaneció completamente inmóvil.

Vesta continuó con absoluta naturalidad.

—¿Y el rumor sobre los Beaumont? ¿Es verdad o no?

Sarah la observó unos segundos.

Después soltó una pequeña risa.

[No puede ser...]

La elegante.

Amable.

Educada.

Refinada.

Y aparentemente perfecta duquesa Reed...

Era increíblemente curiosa.

No era malintencionada.

No disfrutaba haciendo daño.

Simplemente...

Le encantaban los chismes.

—No tienes idea de cuánto me cuesta enterarme de cosas.

Se quejó Vesta.

—Mi esposo nunca me cuenta nada.. o a veces lo hace, pero omite los detalles.

Sarah volvió a reír.

—Quizás es propio de los esposos, mi madre dice que mi padre solo distingue pocos colores, porque no pone atención a los detalles.

Vesta rio..

—Es cierto, Joel conmigo es maravilloso, pero no habla con detalles a veces..

Hizo una pequeña pausa.

—Bueno...

Sonrió.

—Mi esposo tiene un carácter particular..

Ambas terminaron riéndose.

A Sarah, sorprendentemente...

Aquello de los chismes no le molestó en absoluto.

Porque Vesta jamás utilizaba esa información para perjudicar a nadie.

Solo disfrutaba escuchando historias.

Y reaccionaba con un entusiasmo casi infantil.

[Es imposible no llevarse bien con ella.]

Cuando llegó la hora de despedirse...

Vesta abrazó a Sarah con total naturalidad.

—Tienes que volver pronto.

Sarah correspondió el abrazo.

—Me encantaría.

—Y si no puedes venir...

Levantó un dedo.

—¡Entonces escríbeme!

Sarah sonrió.

—Lo haré.

Y cumplió su palabra.

Una carta se convirtió en dos.

Dos en cinco.

Cinco en diez.

Semanas después...

Ya intercambiaban correspondencia casi todas las semanas.

En algunas cartas hablaban sobre administración.

En otras discutían nuevas ideas para las escuelas.

Y, por supuesto...

Siempre terminaban dedicando varias páginas a comentar las últimas noticias de la nobleza.

Sarah terminaba escribiendo al final de cada carta:

"P. D.: Esto no es un chisme... solo información social importante."

Vesta respondía invariablemente:

"P. D.: Claro que sí. Información extremadamente importante."

Poco a poco...

Sin darse cuenta...

Se habían convertido en amigas.

Y Sarah descubrió que tener una amiga inteligente, trabajadora y divertida era muchísimo más agradable que cualquier romance que la novela hubiera intentado imponerle.

Mientras tanto... La vida en la mansión Ivanov también había cambiado.

Sienna... Cada vez prestaba menos atención a Sarah.

Porque había encontrado un nuevo objetivo.

Archibald Smith.

Cada vez que el joven visitaba la mansión...

Sienna aparecía casualmente por los mismos pasillos.

"Casualmente" servía el té.

"Casualmente" ordenaba flores cerca del salón.

"Casualmente" encontraba algún motivo para permanecer cerca.

Sarah observó aquella situación durante unos días.

Hasta que tomó una decisión.

La próxima vez que Archibald llegó de visita...

Sarah sonrió ampliamente.

—¡Prima!

Sienna apareció inmediatamente.

—¿Sí?

—Lord Smith estaba preguntando por la galería de arte del ala norte.

Miró a Archibald.

—¿Verdad?

El joven abrió la boca.

Ni siquiera había alcanzado a decir una palabra.

Pero Sarah ya continuaba hablando.

—Mi prima conoce perfectamente esa parte de la mansión. Estoy segura de que estará encantada de acompañarlo.

Sienna sonrió de inmediato.

—Será un placer.

Antes de que Archibald pudiera negarse...

Las dos ya lo estaban mirando.

No tuvo más remedio que aceptar.

La escena comenzó a repetirse visita tras visita.

Sarah siempre encontraba una excusa.

—Prima, acompáñalo al jardín.

—Prima, enséñale la biblioteca.

—Prima, muéstrale el invernadero.

Poco a poco...

Sienna dejó de vigilar a Sarah.

Toda su atención estaba concentrada en intentar conquistar a Archibald.

Y Archibald, aunque al principio parecía incómodo, terminaba resignándose a su constante presencia.

Sarah, mientras tanto...

Aprovechaba ese tiempo para estudiar.

Escribir cartas.

Revisar documentos.

O simplemente disfrutar de una tarde tranquila.

Una tarde cerró el último libro del día y suspiró con satisfacción.

Miró por la ventana.

A lo lejos distinguió a Sienna caminando detrás de Archibald por los jardines.

Él parecía intentar mantener la conversación breve.

Ella buscaba cualquier excusa para seguir a su lado.

Sarah sonrió.

[Qué alivio.]

Volvió a mirar su escritorio, lleno de apuntes, cartas de Vesta y proyectos.

[Me quité dos enormes problemas de encima.]

Levantó dos dedos.

—Uno...

[La envidia constante de Sienna.]

Levantó un segundo dedo.

—Dos...

[El insoportable acoso de Archibald.]

Apoyó la espalda en la silla y tomó tranquilamente una carta de Vesta para responderla.

[Ahora sí... puedo dedicar mi tiempo a cosas verdaderamente interesantes.]

1
Celia
Excelente novela felicitaciones 😊
Irene Nievecita
Sienna recibió lo que se merece por envidiosa, deseo ser una mantenida y creo que ni eso logro. desaprovechar estudiar en la academia, rechazar dinero para poner un negocio y ser económicamente libre, es ser demasiado estúpida y floja, se lo merece por sus propias acciones. Ahora si o si tendrá que trabajar para alimentar a su hijo, por que barón no será reconocido y ella menos, fueron sus desiciones debe aceptarlas y no culpar a los demás.
Irene Nievecita
Por lo que se ve, Benjamin perdió toda oportunidad, nadie puede negar que se lo buscó haciendo arto mérito. Eso le ocurre a todos los indecisos, pierden oportunidades únicas por dudar, ya no se puede llorar por la leche derramada, por que ya se secó.
Irene Nievecita
Ojalá ya se haya ido, eso le pasa por ser un pusilánime lleno de dudas como una quinceañera,
Irene Nievecita
¿Qué edad tiene ese pelotudo qué piensa tanto en el que dirán? se comporta como una frágil damisela indecisa, que si, que no, tal vez. en ningún momento pensó en como se iba a sentir Sara al dejarla plantada en su cumpleaños, más aún que el le dijo que para su fiesta hablarían sobre el futuro/Grimace//Grimace//Grimace//Grimace/
Irene Nievecita
¡¡¡¡¡ Pensar que Sara le ofreció pagarle la academia, para que tuviera un mejor futuro, ella rechazo estudiar por no querer esforzarse, por creer que ella merece que le regalen todo sin mover un dedo para lograrlo!!!!
Irene Nievecita
Eso le pasa por atrevido, mire que apretarle el brazo para demostrar que es el quien manda, pero toda la culpa la tiene la envidiosa, fue ella la que le metió en la cabeza qué Sara estaba interesada en él, para que él siguiera visitando la casa para tener una oportunidad que se fijará en ella.
Irene Nievecita
Hasta que al fin le cayó la teja de quien es el acompañante de Sara, de como trató de agredir a una persona de un nivel muy por encima de él, de como mintió al relatar los echos acontecido, teniendo como cómplice a la arrastrada de Sienna.
Irene Nievecita
¿ Cuando será el día, que los duque decidan de una vez por todas echar a esa envidiosa, ambiciosa, arrastrada de la prima? desde que llegó han visto como siempre a tratado de perjudicar a Sara y la siguen manteniendo.
Amalia Mamani
😂😂
Irene Nievecita
La culpa la tiene la estúpida de Sienna, que empezó a meterle ideas inbeciles en la cabeza al Smith que es igual a Sienna de tonto.
Irene Nievecita
Si mal no recuerdo el duque Reed tiene 28 años y si se conocen desde pequeños el también debe rondar más o menos esa edad, pero no es tanta la diferencia, ella es bastante madura para la edad que tiene, que incluso él creyó que era mayor por los temas conversado.
Irene Nievecita
Una casamentera muy dispuesta a trabajar sin haber sido contratada 😂😂😂
Mer Agrás
Me encantó que no quedara con el duque, un giro excelente en la historia.
Irene Nievecita
Los duque deberían mandarla lejos de esa casa, esa víbora no tiene vuelta
Irene Nievecita
La envidia provocó el primer asesinato, muchos dicen que el ocio es la madre de todos los vicios, yo digo que es la envidia es la que corrompe el alma.
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂 pero que buen recibimiento, darle el estatus de sirvienta 😂😂😂😂😂
Mer Agrás
Por favor un final diferente con alguien más 🙏🏻
Mer Agrás
¿Los papás de ella desaparecieron?
Imacairy Lopez
Buena historia
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