Un trágico accidente dejó al multimillonario Alexei Von Krahn en silla de ruedas, arrebatando su autonomía y rodeado por la traición de quienes dijeron amarlo. Consumido por el rencor y ante la delicada salud de su madre, cuyo último deseo es verlo acompañado, Alexei decide buscar una esposa por contrato.
Por su parte, Emilia San Martín enfrenta una situación desesperada: la grave condición de su madre y la imposibilidad de saldar las deudas, la llevan al límite. Para salvar a su única familia, acepta casarse durante un año con un desconocido amargado a cambio de una suma millonaria y el traslado inmediato de su madre a una clínica privada.
Sin embargo, lo que comenzó como un acuerdo frío se transforma en un torbellino de sentimientos encontrados.
Atrapado por un profundo complejo de inferioridad y el miedo a la dependencia, Alexei oculta su amor y monta una despiadada farsa para distanciar a Emilia de su vida, ignorando que la verdadera amenaza aun acecha entre las sombras.
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Capitulo 17
Alexei
La claridad del amanecer apenas comenzaba a filtrarse a través de los ventanales del dormitorio cuando abrí los ojos. Emilia aún descansaba a mi lado, respirando con una serenidad que contrastaba con la pesadez que me oprimía el pecho. Me quedé observándola durante unos minutos, maravillándome por su belleza. Haberme confesado la noche anterior me daba una fuerza renacida, pero la amenaza flotando sobre la salud de mi madre no me permitía tregua alguna
Me deslicé fuera de la cama con el mayor cuidado posible para no despertarla y me acomodé en la silla de ruedas. Salí al pasillo y me dirigí de inmediato a mi estudio. El teléfono confidencial sobre el escritorio comenzó a vibrar justo cuando cruzaba la puerta
Tomé el teléfono rápidamente y respondí sin rodeos
📲 — Habla — dije con voz fría
📲 — Alexei, ya tengo en mi poder los resultados toxicológicos del laboratorio privado — la voz de Ismael sonaba inusualmente tensa, desprovista de su habitual compostura profesional — Además, el equipo de investigación financiera terminó de reconstruir el rastro del dinero. Necesito que me escuches con atención, porque esto es infinitamente más grave de lo que imaginamos
Sentí cómo un escalofrío helado descendía por mi columna vertebral. Apreté el apoyabrazos de la silla hasta que los nudillos se me pusieron blancos
📲 — Habla de una vez, Ismael — ordené, manteniendo una calma forzada
📲 — Las muestras de sangre extraídas a tu madre confirman que le están administrando una combinación sintética de neurolépticos y digitálicos en dosis acumulativas — explicó Ismael, haciendo una pausa pesada — Pero lo perturbador no es solo la sedación actual. El equipo de cardiólogos analizó los registros médicos de los últimos seis meses, comparando los estudios previos de Beatriz con la composición exacta de estas sustancias. Alexei... la falla cardíaca que tu madre desarrolló hace seis meses no fue un evento natural
Un nudo de hierro se apretó en mi garganta, sofocando mi respiración por un instante
📲 — ¿Qué estás diciendo? — pregunté en un murmullo denso y amenazante
📲 — Estoy diciendo que el deterioro cardíaco de la señora Beatriz fue provocado deliberadamente — sentenció Ismael con gravedad — Le han estado suministrando dosis microscópicas y continuas de un fármaco cardiotóxico camuflado entre sus tratamientos de rutina. El objetivo era desgastar su músculo cardíaco paso a paso, de forma imperceptible, para simular una falla orgánica degenerativa y causar una muerte que pareciera absolutamente natural
El silencio que siguió en el estudio fue tan sofocante que pareció vaciar la habitación de aire. Una furia ciega, abrasadora y destructiva comenzó a rugir en mis entrañas
📲 — ¿Quién lo hizo, Ismael? — la pregunta salió de mis labios como un grito contenido — Dame un nombre
📲 — El director médico confesó todo a las cinco de la mañana cuando confrontamos sus cuentas — respondió el abogado — No fue una negligencia ni una decisión de la clínica. Quién pagó la suma millonaria para iniciar ese envenenamiento paulatino hace seis meses, y quien ordenó acelerar las dosis estas últimas semanas, fue Bruno
La confirmación cayó sobre mi mente como un impacto devastador. Me quedé paralizado, sintiendo cómo el mundo a mi alrededor se fracturaba en mil pedazos. Bruno. Mi propio hermano. Aquel a quien mis padres recogieron del orfanato y le dieron un hogar, estaba matando a mí madre, no solo había estado planeando una represalia corporativa desde las sombras, había sido el ejecutor de un homicidio sistemático y frío. Había estado matando a nuestra madre a pausas para desestabilizarme, para heredar su parte del patrimonio y para sepultar mi vida en la culpa
📲 — Bruno... — pronuncié su nombre con un odio tan puro y absoluto que el aire de la habitación pareció congelarse — Intentó matarla de forma silenciosa para que pareciera un fallo natural del corazón
📲 — Sí — confirmó Ismael — Hace seis meses diseñó el plan para que Beatriz colapsara sin levantar sospechas. Y al ver que lo descubriste y lo echaste de la empresa, decidió darle el golpe final a través del personal comprador de la residencia antes de que pudiéramos reaccionar
Escuché el pomo de la puerta girar a mis espaldas. Me giré bruscamente y vi a Emilia en la puerta, vistiendo una bata ligera y mirándome con una expresión de profunda alarma. El tono de mi voz y la sombra de muerte en mi rostro la habían traído hasta aquí
— Alexei... ¿qué ocurrió? — preguntó con la voz temblorosa, acercándose a toda prisa hasta arrodillarse junto a mi silla
📲 — Ismael, mantén al equipo médico listo en la puerta de la residencia de mí madre — ordené al teléfono, sin quitar los ojos de la mirada aterrorizada de Emilia — Voy para allá ahora mismo con la policía y las órdenes de detención. Nadie entra ni sale de esa casa
📲 — Entendido. Todo está coordinado — respondió Ismael antes de cortar la comunicación
Dejé el teléfono sobre el escritorio. Mi cuerpo entero temblaba por la rabia, y mis manos temblaban con una furia incontrolable. Emilia tomó mis manos entre las suyas, buscando sofocar el fuego que ardía en mi mirada
— Alexei, por Dios, me estás asustando — suplicó en un susurro cargado de lágrimas — ¿Qué descubrió Ismael sobre Beatriz?
La miré a los ojos, sintiendo que la presencia de Emilia era el único ancla que me impedía perder la razón por completo
— Tenías razón, Emilia — dije, con una voz rasposa que no parecía la mía — Tu perspicacia al notar la dosis de la medicación nos salvó de una tragedia irreparable. Pero la verdad es infinitamente peor de lo que pensábamos
— ¿Qué le hicieron a tu madre? — preguntó ella, conteniendo el aliento
— Bruno la estuvo matando lentamente — confesé, expulsando las palabras como si fueran veneno — La falla cardíaca que sufrió hace seis meses no fue una enfermedad natural. Bruno pagó al director médico para que le administrara un cardiotóxico en dosis bajas durante todo este tiempo. Quería destruirla poco a poco para que su muerte pareciera un paro cardíaco común y corriente. Y tras haber sido expulsado de la compañía, ordenó aumentarle la dosis para terminar de apagar su corazón en pocas semanas
Emilia dejó escapar un grito ahogado de horror y se llevó las manos a la cara. Sus ojos se llenaron de lágrimas al procesar la monstruosidad de las acciones de Bruno
— ¡Dios mío! — exclamó, abrazándose a mis rodillas — ¡Es un monstruo! ¿Cómo pudo hacerle algo así a su propia madre?
— Es una alimaña que no merece volver a ver la luz del sol — contesté, apretando su cuerpo contra el mío mientras acariciaba su cabello con aspereza — Bruno calculó cada detalle para que nadie sospechara. Si no hubieras estado allí ayer para reconocer ese neuroléptico, mi madre habría muerto en dos semanas y todos habríamos creído que su corazón simplemente no resistió más. Me salvaste la vida a mí también, Emilia, porque si mi madre hubiera muerto por su culpa, yo no me lo habría perdonado jamás
Emilia alzó la vista, mostrando una determinación feroz a través de sus lágrimas
— No vamos a permitir que se salga con la suya, Alexei — dijo con voz firme — Tenemos que ir a la casa de Beatriz ahora mismo y ponerla a salvo
— Lo haremos — asentí con frialdad — La policía ya tiene las pruebas y las órdenes de arresto para el médico complice que la atiende. Pero Bruno pagará esto con cada segundo de su miserable existencia
Nos preparamos en cuestión de minutos. El trayecto hacia la casa de mi madre se sintió como una carrera contra el tiempo. El automóvil avanzaba a gran velocidad, escoltado por dos patrullas policiales que Ismael había dispuesto para el operativo. Emilia no soltó mi mano en ningún momento, su agarre firme y cálido era la única barrera que contenía el abismo de violencia que amenazaba con desbordarme
Al llegar a la propiedad de mi madre, el despliegue fue inmediato. Los agentes de policía irrumpieron en la residencia mientras Ismael salía a nuestro encuentro en el camino de entrada con una carpeta repleta de documentos
— Las pruebas son irrefutables, Alexei — informó el abogado mientras descendíamos del vehículo adaptado — El laboratorio ratificó la presencia del cardiotóxico y los neurolépticos en las muestras tomadas anoche. El médico particular ya está detenido en su consultorio de la clínica, a la enfermera la tienen acá en la sala principal y los fiscales están emitiendo la orden de captura internacional contra Bruno en este preciso instante
— Quiero ver a mi madre — dije en un tono decidido, impulsando mi silla hacia el interior de la casa con Emilia al lado
Avanzamos por los pasillos hasta llegar al dormitorio principal de ella. Dos enfermeros del equipo médico de mi entera confianza se encontraban custodiando la entrada. Al cruzar la puerta, encontramos a mi madre recostada en su cama, mientras los médicos independientes de mi confianza terminaban de retirarle la vía intravenosa con las sustancias alteradas y le administraban un neutralizador para limpiar su organismo
Me acerqué al borde de la cama y tomé su mano frágil. La piel de mi madre estaba pálida, pero su pulso, aunque débil, se mantenía constante
— Mamá... — murmuré, besando sus dedos con una mezcla desgarradora de alivio y dolor
Mí madre abrió los ojos lentamente, luciendo aún desorientada por el efecto de las drogas, pero al enfocar mi rostro y el de Emilia, una chispa de consciencia volvió a sus pupilas
— Alexei... Emilia... — articuló con voz pausada y débil
— Ya estás a salvo, mamá — le aseguré, luchando por mantener la firmeza en mi voz — Nadie volverá a hacerte daño jamás. Te llevamos a nuestra mansión para cuidarte personalmente
Emilia se inclinó sobre la cama y acomodó con infinita suavidad el cabello de mi madre, dejándole un beso tierno en la mejilla
— Todo va a estar bien, Beatriz — le prometió Emilia en un murmullo dulce — Estamos aquí con usted y no la vamos a dejar sola
Los médicos prepararon la camilla de traslado para llevar a mi madre a la ambulancia privada que la trasladaría a nuestra mansión bajo máxima custodia. Mientras observaba cómo la acomodaban con sumo cuidado, Ismael se acercó a mi lado con expresión sombría
— Alexei, los fiscales acaban de notificarme algo urgente — dijo el abogado en tono bajo para que mi madre no escuchara — Bruno se enteró del operativo en la casa de tu madre antes de que la policía llegara a su penthouse. Ha huido.
Una sonrisa gélida y despiadada se dibujó en mis labios
— Que huya todo lo que quiera, Ismael — contesté, mirando el rostro tranquilo de mi madre y luego la figura valiente de Emilia sostenida a mi lado — No hay rincón en este mundo donde Bruno pueda esconderse de mí. Descubrí la verdad a tiempo gracias a la mujer que amo, y ahora me encargaré personalmente de que mi hermano pague por cada gota de dolor que le causó a esta familia.