NovelToon NovelToon
LA HABITACIÓN QUE NUNCA DEBIÓ ABRIRSE

LA HABITACIÓN QUE NUNCA DEBIÓ ABRIRSE

Status: En proceso
Genre:Casos sin resolver / Maldición / Terror
Popularitas:368
Nilai: 5
nombre de autor: Ana Rosa Yosef Osca

Valeria Salvatierra ha aprendido a desconfiar de los misterios. Como periodista, sabe que detrás de cada leyenda existe una explicación y que incluso los casos más extraños pueden resolverse siguiendo las pistas correctas.
Hasta que una mañana recibe una caja sin remitente.
Dentro encuentra una fotografía antigua de cinco personas frente a una mansión abandonada. El rostro de una de ellas ha sido borrado con tinta negra. También hay un recorte de periódico sobre la desaparición de una joven ocurrida treinta años atrás... y una llave marcada con un número:
17.
En el reverso de la fotografía hay una advertencia:
«Ella murió hace treinta años. Pero anoche volvió a llamar a mi puerta.»
Valeria comienza a investigar y descubre que la desaparición está relacionada con una habitación que la policía nunca pudo registrar.
La habitación 17.
Mientras sigue las pistas, nuevos asesinatos comienzan a ocurrir y personas relacionadas con aquella antigua tragedia empiezan a morir una tras otra.

NovelToon tiene autorización de Ana Rosa Yosef Osca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 — La mujer que cerró la puerta

Elena dejó de hablar y durante varios segundos nadie se atrevió a decir una palabra. La lluvia golpeaba con fuerza el techo del automóvil de Samuel y el sonido parecía ocultar todo lo que ocurría alrededor. Valeria observaba a su madre esperando una explicación, pero Elena solo permanecía con la mirada perdida, como si hubiera regresado a una noche que llevaba treinta años intentando olvidar.

—¿Qué hiciste?

Elena cerró los ojos.

—Cerré la puerta.

—Eso ya lo dijiste.

—No entiendes.

—Entonces explícame.

Elena miró hacia la mansión.

—Si te cuento lo que ocurrió aquella noche, tendrás que aceptar que muchas de las cosas que creías imposibles son reales.

Valeria sintió un escalofrío.

—Después de todo lo que he visto, creo que ya no tengo nada que perder.

Samuel se acercó a ellas.

—Elena, no podemos quedarnos aquí.

—Tú cállate.

—Si ella quiere saberlo, tiene derecho.

Elena lo miró con dureza.

—Tú no sabes lo que estás diciendo.

—Sé perfectamente lo que digo.

—Entonces también sabes lo que ocurrirá si recuerda todo.

Valeria los observó.

—¿Qué significa recordar todo?

Ninguno respondió.

—¿Qué significa?

Elena respiró profundamente.

—Que quizás descubras que algunas de tus memorias no son tuyas.

Valeria sintió que el corazón le golpeaba con fuerza.

—¿Qué quieres decir?

—Tu padre hizo algo para protegerte.

—¿Protegerme de qué?

Elena bajó la mirada.

—De ti misma.

Valeria retrocedió.

—No.

—Escúchame.

—Toda mi vida me han dicho que mi padre murió en un accidente. Después descubrí que investigaba esta casa, que sabía de Vera y que me llevó de aquí aquella noche. Ahora me dices que cerraste la puerta y que quizá mis recuerdos no son míos. ¿Qué más me han ocultado?

Elena comenzó a llorar.

—Todo.

La respuesta fue tan sencilla que resultó más dolorosa que cualquier explicación.

Valeria sintió que algo dentro de ella se quebraba.

—Quiero saberlo todo.

Elena se sentó dentro del automóvil.

—Entonces sube.

Valeria miró a Samuel.

—¿Tú vienes?

—Sí.

—No quiero que me ocultes nada.

—No lo haré.

Los tres subieron al automóvil.

Samuel condujo hasta una pequeña casa abandonada que se encontraba a varios kilómetros de la mansión. El lugar parecía deshabitado desde hacía años, pero Elena llevaba una llave.

Cuando abrió la puerta, Valeria descubrió una habitación llena de cajas.

Fotografías.

Documentos.

Grabaciones.

Recortes de periódicos.

Todo estaba relacionado con la mansión.

—¿Qué es este lugar?

—El lugar donde tu padre guardaba lo que no podía entregar a la policía.

Valeria caminó lentamente entre las cajas.

—¿Por qué nunca me trajiste aquí?

Elena la miró.

—Porque esperaba no tener que hacerlo nunca.

Samuel cerró la puerta.

—Tenemos poco tiempo.

Valeria se volvió hacia él.

—¿Por qué?

—Porque después de que abriste la habitación, algo cambió.

—¿Qué cambió?

—La casa ya no está vacía.

Valeria recordó la figura detrás de la ventana.

—Nunca estuvo vacía.

Samuel negó con la cabeza.

—No me refiero a eso.

Elena señaló una caja.

—Ábrela.

Valeria se agachó y retiró la tapa.

Dentro había decenas de fotografías.

Tomó la primera.

Era una fotografía de la mansión tomada en 1966.

La misma fecha que había visto anteriormente.

Había dos niñas frente a la entrada.

Valeria sintió que el estómago se le contraía.

—Son ellas.

—No —respondió Elena—. Son las primeras.

—¿Las primeras qué?

Elena se sentó.

—Las primeras niñas que fueron llevadas a la habitación.

Valeria dejó la fotografía sobre la mesa.

—¿Cuántas hubo?

Elena no respondió.

Samuel lo hizo.

—Dieciséis.

Valeria lo miró.

—¿Dieciséis niñas?

—Dieciséis pares de hermanas.

—¿Y todas desaparecieron?

—No.

—Entonces, ¿qué pasó?

Samuel señaló las fotografías.

—En cada generación nacían dos niñas dentro de una misma familia. Una de ellas desaparecía antes de cumplir nueve años. La otra sobrevivía.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Y qué relación tiene eso conmigo?

—Tu padre descubrió que tu familia estaba relacionada con el fenómeno desde 1966.

Elena negó lentamente con la cabeza.

—No era nuestra familia.

Valeria la miró.

—¿Entonces?

Elena tardó en responder.

—Era la casa.

Samuel se acercó a una de las cajas y sacó un documento.

—La propiedad perteneció durante décadas a una familia llamada Montenegro. En 1966 murió la última heredera. Después de su muerte, la casa quedó abandonada durante años.

—¿Y las niñas?

—Aparecieron después.

Valeria frunció el ceño.

—Eso no tiene sentido.

—Lo sé.

—¿Quién era la mujer?

Elena bajó la mirada.

—Se llamaba Isabel Montenegro.

Valeria sintió un escalofrío.

—La mujer de la fotografía.

—Sí.

—¿Murió?

—Eso decía el registro.

—¿Y entonces por qué sigue apareciendo?

Elena levantó los ojos.

—Porque Isabel fue la primera en hacer el pacto.

La palabra quedó suspendida en el aire.

Pacto.

Valeria recordó lo que Samuel le había dicho.

—¿Con qué hizo el pacto?

Elena apretó las manos.

—Con algo que ella llamaba el huésped.

—¿Qué es eso?

Samuel respondió:

—Nadie sabe exactamente qué es. Isabel decía que era una presencia que habitaba debajo de la casa.

—¿Debajo?

Samuel asintió.

—La habitación 17 no siempre estuvo allí.

Valeria sintió que un frío intenso le recorría la espalda.

—¿Qué había antes?

—Una escalera.

—¿Que llevaba a dónde?

Samuel la miró.

—A un sótano.

Valeria guardó silencio.

—¿Y qué hay en ese sótano?

Elena respondió:

—La verdadera habitación 17.

Valeria sintió que la respiración se le cortaba.

—¿Entonces la habitación que vimos arriba no es la original?

Samuel negó.

—Es una copia.

—¿Una copia?

—Tu padre descubrió que la casa había sido modificada. La habitación de arriba fue construida sobre el lugar donde estaba la entrada al sótano.

Valeria recordó el espejo.

—¿Y el espejo?

Samuel la miró.

—Es la puerta.

Valeria sintió que la sangre se le helaba.

—¿La puerta hacia el sótano?

—No exactamente.

—Entonces, ¿hacia dónde?

Samuel guardó silencio.

Elena respondió:

—Hacia los recuerdos.

Valeria se quedó inmóvi

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play