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CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Malentendidos / Completas
Popularitas:161.2k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Adriánex Avila

Lila se cansó de ser un eco en la vida de Abad, su esposo. Durante años, ocupó el segundo, el tercero, incluso el cuarto lugar en su mundo, siempre a la sombra de sus prioridades. Fue una situación límite, una gota que rebasó el vaso, lo que encendió en ella la chispa definitiva para desaparecer. Y se fue. Tan silenciosamente que todos la dieron por muerta. Todos, menos Abad. Él se negó a creer en su ausencia eterna, aferrado a una certeza que solo él entendía.

Cuando Lila regresó, no lo hizo sola. Traía consigo un niño, un secreto que Abad no había previsto, pero que no le importó en lo más mínimo. Sin dudarlo un segundo, Abad se lanzó a la reconquista. No solo para recuperarla a ella, sino para ganarse también al pequeño, dispuesto a aceptarlo como suyo, sin importar si la sangre lo unía o no. Porque esta vez, Abad sabía que no podía permitirse ser el último en la vida de nadie.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12 El huésped inesperado

La suite presidencial del Grand Royal era un monumento al lujo discreto. Mármol italiano en los pisos, cortinas de seda que caían desde el techo hasta el suelo como cascadas de terciopelo, y una vista panorámica de la ciudad que robaba el aliento. Pero para Violeta Lombardi, lo más valioso de esa habitación no era la opulencia, sino la puerta contigua que conectaba su dormitorio con la habitación infantil.

Salvatore, su pequeño tesoro de cinco años, ya había reclamado el cuarto adjunto como su territorio. Había colocado sus juguetes estratégicamente en cada rincón, había exigido que las sábanas fueran azules como el cielo de Ginebra, y había inspeccionado la bañera con la seriedad de un general evaluando un campo de batalla.

—Mami, la bañera es demasiado grande —había dictaminado, con los brazos cruzados sobre su diminuto pecho—. Si me caigo, me ahogo.

—Por eso mami va a estar contigo cuando te bañes, amor —había respondido Violeta, conteniendo una sonrisa.

—Está bien —había concedido Salvatore, con la misma gravedad de un adulto—. Pero solo porque confío en ti.

Violeta había reído, como reía siempre con él. Su hijo era su sol, su razón de ser, el recordatorio diario de que la vida podía ser hermosa incluso después de la tormenta. Y aunque a veces, cuando Salvatore fruncía el ceño con esa seriedad tan suya, veía en él un reflejo de Abad, había aprendido a no dejar que eso la atormentara.

Salvatore era Salvatore. Y eso era suficiente.

Ahora, mientras se acomodaba en el sofá de la suite con una copa de vino blanco en la mano, Violeta escuchaba el bullicio de su primo Nicoló y su hijo discutiendo en la habitación contigua. Era un caos delicioso, de esos que llenaban el alma.

—Tío, no soy un enano —protestaba Salvatore, y su voz sonaba indignada—. ¡Soy un niño!

—Pero eres muy pequeño —respondía Nicoló, con su acento italiano cantarín y su sonrisa burlona—. Pequeño como un enano. O como un duende. ¿O eres un duende?

—¡Mami! —gritó Salvatore, apareciendo en la puerta con el rostro sonrojado de furia y su avión de juguete en la mano como si fuera un arma—. Mi tío me está menospreciando. ¡Dile que no soy un duende!

Violeta alzó la vista de su teléfono, donde estaba a punto de llamar a su tío Mauricio y a César, y sonrió ante la escena. Salvatore, con su pequeño traje azul marino y su expresión ultrajada, era la imagen de la dignidad herida.

—Nico —dijo, dirigiéndose a su primo con un tono de reproche apenas fingido—, deja de molestar a Sal. Ya sabes que no es de buen carácter.

Nicoló Vichenzo, de treinta y un años, apareció detrás de su sobrino con una sonrisa de oreja a oreja. Era un hombre alto, de cabello oscuro y rizado, ojos castaños cálidos, y una personalidad tan extrovertida como el sol italiano. Vestía una camisa blanca desabotonada en el cuello y pantalones de lino beige, con la elegancia despreocupada de los que han nacido en la abundancia.

—No sé de dónde lo sacó, Violeta —dijo, encogiéndose de hombros—. Tiene el carácter del padre, seguro. Nosotros los Vichenzo somos más alegres, más... mediterráneos. Pero este niño —señaló a Salvatore con un movimiento de cabeza— es más frío que un invierno en los Alpes.

Violeta sintió un ligero tirón en el pecho. Sabía a quién se parecía Salvatore en carácter. Abad Mansur era todo lo que Nicoló describía: serio, contemplativo, y terriblemente mandón. Recordaba cómo Abad entraba en una habitación y el aire cambiaba, cómo todos esperaban a que él hablara primero, cómo su silencio era más elocuente que sus palabras.

Salvatore tenía esa misma habilidad. Era un niño que observaba antes de actuar, que medía las palabras antes de pronunciarlas, que podía intimidar con una sola mirada. Y aunque Violeta lo amaba con todo su ser, no podía negar que ver a su hijo era, a veces, como mirar una versión pequeña y más suave del hombre que la había hecho sufrir.

Pero eso no importaba ahora. Salvatore era suyo. Solo suyo.

—No le hagas caso, Sal —dijo ella, extendiendo la mano para que su hijo se acercara—. Tú no eres un enano ni un duende. Eres mi niño grande, y eres perfecto tal como eres.

Salvatore soltó un bufido, pero se acercó obedientemente, permitiendo que su madre lo abrazara. —Mami, tu hermana —dijo, refiriéndose a Nicoló como si fuera un insulto— es muy molesto.

—Ya veo que sí —rió Violeta, acariciando su cabello.

Nicoló se dejó caer en el sofá frente a ellos, con la despreocupación de quien se siente en casa. —Bueno, ya basta de discutir. ¿No deberíamos salir a comer algo? Tengo hambre, el ena... digo, Salvatore debe tener hambre, y tú, prima, necesitas comer más. Estás muy delgada.

—Estoy perfectamente bien, gracias —respondió Violeta con sequedad, aunque una sonrisa se asomaba en sus labios.

—Mami no come mucho porque está siempre trabajando —intervino Salvatore, con la sabiduría de un niño que observa a su madre más de lo que ella cree—. Pero yo le digo que tiene que comer para estar fuerte.

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Atenea
Ven este hombre no merece a Violeta y a Sal. es un irresponsable 😡😡🙄😡
Gladys Muñoz
esta un pelito enredada primero no tenía familia el esposo salió al aeropuerto como loco y ahora está en la oficina otra ves 🤣 pero me gusta
Gladys Muñoz
esta un pelito enredada primero no tenía familia el esposo salió al aeropuerto como loco y ahora está en la oficina otra ves 🤣 pero me gusta
Atenea
Ella no es una víctima es cómplice de tu sufrimiento 😡😡😡si fuera tu yo la hechaba a patadas 🙄🙄😡😡😡
🐞Stefy
Si sabemos que Abad fue un idiota monumental pero va a amar Salvatore la que me da mala espína es la bruja de la madre y su lame cola esas arpías tienen que desaparecer
Ana Elena Jiménez
😮😮😮😮😮
Maria Gonzalez Gonzalez
esa morel no puede ser más arrastrada, que no acepta que Abad nunca la amo ni la amará, esa madre es toda una estúpida que va a caer junto con esa estúpida de morel.😢
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦🤦 está si es bien caída del zarzo
MARCE MIRANDA
ok,! mira que cosa xmcon el papá., en teoria lo bace por proteccion. pero preocupa, preocupa tal cual
🐞Stefy
Podria Sahina ser media hermana de Abad xq no creo ke ese niño sea medio hermano es muy pequeño aahhh qué lío,pero tal ves no sea mala persona Sahina
Cristina Mourelos
no comprendo bien la edad de los niños, si ambas estaban embarazadas deberían tener la misma edad, solo diferencia de meses no de un año
Liliana Flores
Que le diga no cambia las cosas, la abandonó, por cobarde, porque no puede enfrentar a la bruja de su madre y el papá un egoísta que no le importó la carga que dejaba en sus hijos, y Abad un cretino que no hizo nada por su esposa, no le dió su lugar, se supondría que tendría que confiar en ella, pero fue más fácil ignorarla y dejarla se lado, ahí si no le importaban las consecuencias y ahora si pide que lo escuchen /Sweat/
Vianey Hernandez Ortiz
Súper excelente Novela, mucho drama e intriga, me encantó 🎉🎉🎉❤️❤️❤️💯💯💯
mariela
Hermosa novela en dónde el perdón hace la diferencia una historia de amor entre Violeta y Abad donde hubo secretos y guerras entre familias pero también la oportunidad de arrepentimiento para que triunfará un amor verdadero gracias Adrinex me disfrute la novela desde un principio hasta el final que Dios te bendiga siempre.
mariela
Que pensaron arpias que Abad Mansur no sabía lo del gemelo que murió y que ella se fue para no perder a Salvatore a Morel y Eleonor les tocó una derrota apoteósica porque van directo a la cárcel para que aprendan la lección de lo que aquí hagas aquí lo pagas.
Mientras Abad y Violeta tienen un futuro por delante para construir un hogar lleno de amor junto a Salvatore y sus dinosaurios 😂😂😂😂
mariela
El sabe que Violeta hasta se cambió el nombre y se ocultó de él porque la abandonaron en el hospital Eleonor la dejo tirada allí y perdió al gemelo de Salvatore porque tendría que dudar seria incoherente cuando el descubrió a Violeta y a Salvatore que era su hijo.
mariela
Nicolás Ferrer nunca te imaginaste que perdería esa guerra y ahora tendrá que irse porque sino lo dejarán en la calle y ahora si quieres ver a Alejandro yo no lo dejaría porque el lo negó y durante 6 años no se preocupó por el aunque es bueno para que vea de lo que se va a perder de un hijo cariñoso e inteligente y todo por su crueldad con Sahina.
Erika Badel
Excelente 👏👏👏
mariela
Nicolás Ferrer te van a dejar como Dios te trajo al mundo sin nada porque te lo advirtieron pero no hiciste caso ahora atente a las consecuencias.
Después tendrán que ir por Morel y Eleonor 😱😱😱😱
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