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TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor-odio / Matrimonio arreglado
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Emma Spencer descubrió que el hombre al que amaba y con el que mantuvo una relación secreta durante meses la iba a traicionar casándose con otra mujer. Embarazada, herida y sedienta de venganza, decide dar el golpe definitivo: casarse en secreto con el enigmático y poderoso tío de su ex. Lo que comenzó como una alianza impulsiva y fría para destruirlos a todos se convierte en un peligroso juego de secretos, poder y una pasión incontrolable que pondrá en riesgo mucho más que sus propias vidas.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 11

La lluvia de verano golpeaba con fuerza los ventanales de *The Oak Manor*, convirtiendo los rascacielos del *skyline* de Nueva York en una silueta lejana y borrosa a través del cristal. El reloj de pie del vestíbulo marcó las seis de la tarde. En apenas dieciocho horas, la junta directiva de *Vance Capital* se reuniría en sesión extraordinaria, y el imperio que Julián creía haber asegurado con su boda se desplomaría sobre sus hombros con el peso de una avalancha.

Me encontraba en la suite principal del ala oeste de la mansión, una estancia imponente decorada en tonos crema y madera oscura que Arthur había dispuesto para mí. Sobre la enorme cama de roble descansaban decenas de carpetas de cuero negro, mi ordenador portátil protegido con encriptación militar y tres teléfonos móviles de alta seguridad que no paraban de vibrar con notificaciones continuas.

A pesar del cansancio que amenazaba con adormecer mis músculos y de las leves náuseas matutinas que logré camuflar con infusiones de jengibre y una voluntad de hierro, mi mente funcionaba con la precisión de un reloj suizo. La adrenalina de la venganza era el mejor estimulante.

—La transferencia del bloque de acciones preferentes ya ha sido ratificada por el depósito central de la Bolsa de Nueva York —dijo Arthur, entrando en la habitación.

Se había quitado la chaqueta del traje y llevaba las mangas de la camisa blanca enrolladas hasta los antebrazos, revelando unos brazos firmes y marcados. Había algo innegablemente salvaje en la forma en que este hombre se movía: no caminaba como un ejecutivo, sino como un depredador que conocía cada rincón de su territorio.

—¿Y el equipo de auditoría externa? —pregunté, sin levantar la vista de la pantalla, donde ejecutaba un análisis cruzado de las cuentas *offshore* de la familia Montgomery.

—Dante los tiene aislados en una sala de conferencias de su sede central —contestó Arthur, acercándose por detrás de mi silla de terciopelo—. Tienen órdenes estrictas de no usar teléfonos personales. A las siete de la mañana, la orden de congelación de activos firmada por el juez federal estará sobre la mesa de la secretaria de Julián.

Las manos de Arthur se posaron sobre mis hombros. Sus dedos grandes y cálidos comenzaron a ejercer una presión firme pero deliciosa sobre los músculos tensos de mi cuello. Un suspiro involuntario se me escapó de los labios.

—Estás demasiado tensa, mi reina —murmuró su voz grave contra mi nuca, rozando con sus labios la curva donde mi pelo quedaba recogido en un moño elegante.

—Es el golpe de mi vida, Arthur —respondí, dejando caer la cabeza hacia atrás para mirarlo—. Si fallo en una sola cláusula, si Julián encuentra un resquicio legal antes de las ocho de la mañana, los abogados de los Montgomery bloquearán la orden de destitución.

Arthur dejó escapar una risa baja, un sonido sordo que vibró directamente contra mi espalda.

—No vas a fallar. Eres el cerebro más brillante que ha pisado esa oficina en los últimos diez años. Y ahora tienes todo el peso de mi nombre y mi fortuna respaldando cada una de tus órdenes.

Su mano bajó desde mi hombro, deslizándose por la tela de encaje de mi blusa hasta posarse justo en la boca de mi estómago. La calidez de su palma me atravesó como un rayo. A pesar de la tormenta corporativa que estábamos orquestando, la tensión erótica entre nosotros era un fuego constante, una corriente subterránea que amenazaba con devorarnos a la menor provocación.

Arthur tiró con delicadeza de mi mano, obligándome a ponerme de pie. Me giré hacia él, quedando atrapada entre la firmeza de su cuerpo y el borde del escritorio repleto de documentos financieros.

—Arthur, tenemos que revisar las actas de la junta... —protesté débilmente, aunque mis dedos buscaron instintivamente la solapa de su chaleco.

—Las actas están listas —interrumpió él, fijando sus ojos grises en los míos con una intensidad posesiva que me cortó la respiración—. Y yo necesito recordarte a quién le perteneces a partir de hoy.

Sin darme tiempo a reaccionar, me tomó por la cintura y me pegó a su torso. Su boca buscó la mía en un beso hambriento, profundo y feroz que destruyó cualquier atisbo de resistencia en mi mente. La destreza de Arthur era devastadora; no había titubeos en su tacto, solo una firmeza absoluta que me hacía temblar de deseo.

Gimió contra mis labios mientras sus manos descendían por mi espalda, amoldando mis caderas contra la dureza de su pelvis. El contraste entre la madurez imponente de su figura y la fuerza salvaje con la que me reclamaba me llevaba al borde de una locura exquisita.

—Eres una tentación peligrosa, Emma —murmuró con voz ronca, desabrochando con una sola mano los botones de mi blusa de encaje—. Cada vez que te veo planificar la caída de Julián con esa mirada helada, me dan ganas de tomarte sobre cada mesa de esta casa.

—Hazlo —desafié en un susurro entrecortado, clavando mis uñas en sus hombros.

Arthur soltó un gruñido bajo. En un movimiento fluido y cargado de fuerza, me levantó en vilo y me tumbó en el centro de la gran cama de roble, apartando de un manotazo varias carpetas que cayeron al suelo con un golpe sordo. Se posicionó sobre mí, cubriendo mi cuerpo con el suyo mientras sus manos se deshacían de mi falda con una prisa feroz.

La tormenta fuera de la ventana parecía acompañar la violencia de nuestra pasión. El sonido de la lluvia repicando contra los cristales se mezcló con el ritmo de nuestras respiraciones aceleradas. Cuando la piel desnuda de sus manos rozó mi muslo interior, me arqueé hacia él, buscando la plenitud de su contacto.

Arthur me poseyó con una mezcla de fuego y dominio absoluto, marcando un ritmo lento, profundo y penetrante que me hizo perder la noción del tiempo y del espacio. Cada embestida suya era un recordatorio de que ya no estaba sola en esta guerra; tenía a un verdadero soberano a mi lado, un hombre capaz de incendiar mi cuerpo con la misma facilidad con la que destruía a sus enemigos en el mundo corporativo.

Cuando alcanzamos el clímax juntos, me aferré a sus espaldas desnudas con un grito ahogado que se perdió en la inmensidad de la suite. Nos quedamos abrazados en la penumbra de la habitación, escuchando el eco de nuestros corazones acelerados y el murmullo incesante de la lluvia de verano.

A las siete y media de la tarde, la luz dorada del crepúsculo comenzaba a extinguirse tras los nubarrones. Arthur se había retirado a su despacho privado del ala este para ultimar los detalles con los abogados de Londres que ejecutarían la congelación de los fondos fiduciarios internacionales.

Me encontraba sola en la suite, luciendo una bata de seda negra, retocando los últimos detalles de la presentación que proyectaría ante los miembros de la junta directiva al día siguiente. La calma antes de la batalla era absoluta.

De repente, el teléfono móvil personal que solía usar para mi vida anterior —el único número que Julián conocía y que había mantenido encendido deliberadamente— comenzó a sonar sobre la mesilla de noche.

La pantalla iluminó la penumbra con un nombre que hasta hacía veinticuatro horas hacía que mi corazón diera un vuelco de emoción, pero que ahora solo provocaba una náusea helada en mi estómago:

**JULIÁN VANCE**

Me quedé mirando el aparato durante tres tonos completos. Una sonrisa amarga y afilada se dibujó lentamente en mis labios. El imbécol estaba llamando desde su suite nupcial en el *Plaza Hotel*.

Deslicé el botón verde y me llevé el teléfono a la oreja, manteniendo un silencio absoluto.

—¿Emma? —la voz de Julián resonó a través del altavoz. Sonaba ligeramente arrastrada, con ese tono eufórico y arrogante de quien ha consumido demasiado champán caro de dos mil dólares la botella—. Sé que estás escuchando, Spencer. No te molestes en colgar.

—¿Qué quieres, Julián? —pregunté con una voz tan helada y serena que rozaba la indiferencia.

Se escuchó el sonido de una risa baja al otro lado de la línea, seguida por el crujido de hielo en una copa y el murmullo distante de música clásica y murmullos festivos.

—Solo quería saber cómo se siente la soledad en tu pequeño y mediocre apartamento de Brooklyn —dijo él, con un tono impregnado de una condescendencia venenosamente calculadora—. Supongo que habrás visto las noticias. Las portadas de televisión no hablan de otra cosa. La boda ha sido perfecta, Emma. Impecable. Victoria estaba radiante y los censores de la Bolsa ya han dado el visto bueno preliminar a la fusión de nuestros activos.

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Lacarvel
Ella no es la que que se iba a casa r con Julián y la Beatriz la madre del mismo? Autora revisa por favor
IsaValen 💖
excelente historia
Lacarvel
Apoyemos con el like, regalos y comentarios así llega a más personas esta historia. 🥰
América Solis martinez
no entiendo en un capítulo decía que Emma tiene veintiocho y ahora que tiene treinta y dos ya no entiendo 🤔
Lacarvel: Me paso lo mismo, cuando leí. Esperemos que la autora nos diga, pero tener 32 es mejor jeje
total 1 replies
Lacarvel
Mmmm ella sabe cositas ☹️
Lacarvel
Que terror pero si 🥹
Lacarvel
Madrreeee mijaaaa esa amenaza directaaaa🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Te lleva más de 20 años niña... Más sabe el diablo por viejo que por diablo.... Soltalaaaaaaa de una vez decileeeeee luego será peor ☹️☹️☹️☹️☹️☹️
Lacarvel
Y la que esta guardando un secreto que la va a hundir más adelante 🥹🥹🥹🥹
Lacarvel
Y si más bien le dice a él... Hay no que terror no tiene do de escapar ☹️
Lacarvel
Jum osea que en 9 Meses lo pierdes todoo querida 🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Autora revisa los capítulos del matrimonio creo que están repetidos pero narrados en dos versiones. Perdón si te molesta la observación.
Lacarvel
Querida pero si haces las cosas en orden y dices de una vez de la existencia... Como que es mejor pa vos
Lacarvel
Esta mujer es abrumadoraaaaaa
Lacarvel
Me encantaaaaaa🥰🥰🥰
Lacarvel
Mucho desgraciado 🤯🤯🤯🤯🤯
Milcaris
😂😂😂😂 Queeee 35 capitulos 😮😮 Aquí voy pero con calma Azly y tu eres de las escritoras que vuelan.
Milcaris: Aquí eres feliz 😂😂
total 3 replies
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