Flor Watson, una niña que cumple su sueño de convertirse en una súper héroe como su ídolo de ficción.
Solo que con el pasar de los años, el gobierno comienza a cazar a los humanos con súper poderes y que busque acabar con una bebé conocida como "Dark Nova".
Provocando que Flor deba decidir si seguir siendo una súper heroína o sacrificar su sueño de ser héroe para cuidar de su familia.
¿Podrá Flor proteger a su familia y a su mundo? ¿Que problemas puede traer una Super Bebé?
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Capitulo #11: Huída
Esos pequeños pero fugaces momentos donde Flor golpeó con todas sus fuerzas sin importar qué, ensanchó más y más la sonrisa de su abuelo. Y con una aterradora sonrisa en su rostro la sujetó de la cabeza para tratar de causarle un infernal dolor a Flor, los gritos de dolor de su nieta se escucharon por todo el desierto en donde estaban peleando.
—Flor… Te contienes… te limitas al pelear para no matar… eso es tan noble para una Titán con el don necesario para conquistar galaxias enteras —le dijo con un tono triste y decepcionado—. Únete a nosotros, al ejército de los Titanes y abraza el legado de tu madre, Nova
—N-no… yo… no puedo… dejar a mi familia…
—Pobre niña, ellos te lavaron el cerebro al formarte con esos valores tan patéticos y tan tontos —sintiendo lastima extendio su mano hacia su nieta—. Yo puedo enseñarte a ser una Titan hecha y derecha, solo dejalos atrás
—No… Yo… ya soy… alguien… soy… una humana… pa… pa…
Debido a sus heridas y la perdida de sangre Flor empezo a tener alucinaciones con su difunto padre adoptivo, lo que hizo que cuando su abuelo estaba por darle el último, ella tocará la parte sensible de ese Titán veterano.
—Papá… —sollozó con lágrimas de sangre brotando de ambos ojos—.
El Titán que parecía un veterano endurecido se detuvo temblando al escuchar las palabras de su nieta y al ver en su nieta la silueta de su difunta hija. Su abuelo la soltó, dejándola caer al suelo de rodillas.
—Tienes 30 minutos para irte de aquí, y es mejor que te dejes de contener a la hora de pelear.
—G-Gra… —Flor tosió mientras intentaba ponerse de pie—. Gracias
—No me des las gracias, vuélvete fuerte porque cuando Stella termine de preparar tu planeta para la conquista, nadie… ni tu hermano y yo vamos a contenernos
Flor aprovecho esa oportunidad para escapar del planeta, y regresar a la Tierra a toda velocidad. Jessie en cuanto se dio cuenta intento seguirla pero fue detenida por Nael, quien la sujetó del brazo.
—No. Déjala ir, ya nos encargaremos de ella, solo déjala —le dijo Nael sujetando su brazo con fuerza—.
—Tsh, se nota que a ti también te pego su misericordia
Flor logro llegar a la Tierra, aunque se estrelló contra una isla abandonada del Pacífico estando bañada en sangre y con las pocas fuerzas que aún le quedaban voló hacia su refugio.
—¡¡Flor!! —gritó Eliz horrorizada por lo herida que estaba su hija—
—Los… Los conseguí ¡Yay! —celebro alzando su mochila llena de piedras lunares—.
Eliz y los demás hicieron todo lo posible para mantenerla vida y llevarla con un doctor especial para que fuera tratada.
—¿Segura que este doctor es de fiar? Señora Eliz —le pregunto Scott cargando a Flor en sus brazos—.
—Sí, este hombre es el que ha tratado a mi Florecita desde que es una bebé y créeme, hemos tenido que venir tantas veces que ya es tradición venir —dijo Eliz acariciando la cabeza de su hija—.
Mientras Flor estaba siendo atendida, sus hermanos mayores se encontraban en Moncia robando tecnología en una de las bases de los exterminadores.
—¿Esto sirve?
—¡No! Necesitamos otra cosa, es una… ahm, una pieza con tamaño de una salchicha
—¿Este?
—No, es muy pequeño
—¡¡Oigan!! —les grito un exterminador apuntándole a Harry con un arma—.
—Tsh, bien, es momento de…
—¡No! No, no, no, Aquí no —lo interrumpió Megan—.
—¿Que? ¿Megan? —dijo el exterminador bajando el arma—. Mierda, Megan, creí que estabas en prisión
—Ahm, S-sí jaja, bueno, tuve unos cuantos problemas pero escape
—Oye ¿Aceptaste la oferta de Angie?
—¿Oferta? —le preguntó Harry a Megan levantando su ceja y volteando a verla—.
—Ah… eh… ¡Puedo explicarlo! ¡Puedo explicarlo! Jajaja, yo… —se inclinó hacia su hermano menor—. No iba a vender a Flor, te lo juro, ya deje esas malas mañas —susurró Megan nerviosa—.
—Entonces ¿Estás en contra de la Ley de exterminio? —le pregunto apuntándole de nuevo con su arma—.
—¡No! ¡Yo acepto! ¡Yo pelearé contra los súper! —le respondió alzando las manos y deteniendo a su hermano con la mirada para que le siguiera el juego—. Y ayudaré a matar a Zero y a su bebé
—Bien, en ese caso, les traeré sus uniformes para que nos ayuden a exterminar a unos súper que hemos localizado
Para evitar ser eliminados ambos hermanos decidieron seguirles el juego a los soldados mientras por detrás robaban su tecnología y la guardaban en sus mochilas.
—¿Ya están listos? —les pregunto uno de los soldados al verlos con el uniforme y con las mochilas regordetas—. Huhm, veo que llevan municiones, nada mal, Watson. Me gusta tu entusiasmo
—Ah… eh, S-sí, claro
—Bien, síganme, que los Super son más peligrosos de lo que piensan y no duden, sin importar edad, género o si es bondadoso, no duden en matarlos
Los hermanos Watson al salir de la base para dirigirse a la serían su objetivo, vieron la verdad tras la Ley de exterminio, las calles no se volvieron más seguras, sino todo lo opuesto, un campo de guerra bañado en sangre.
—¿Qué? —jadearon al ver como los exterminadores mataban a diestra y siniestra a personas solo por ser un poco distintas—.
—¡Kim! ¡Rápido! ¡Kim! —gritó una mujer corriendo a su hija, que estaba en el suelo con su Chihuahua—.
—¡Mierda! —se quejó al ser mordida por su Chihuahua—.
Su Chihuahua tenía pequeñas alas de agua, lo que la volvía un objetivo y debido al estrés estaba demasiado alterado. Megan antes de que los soldados se dieran cuenta del Chihuahua se acercó a la chica para ayudarla a esconder el Chihuahua debajo de una manta que les había robado a los soldados.
—Vete, rápido —le ordenó a chica mientras la ayudaba a ponerse de pie y le daba una pequeña nota—. No es mucho pero ve con los Brown, ahí estarán a salvo tu mamá y tú
—G-gracias —jadeó aturdida y desorientada por lo que parecía ser la mordida de su mascota mutante—.
Los hermanos aprovechando que los soldados estaban distraídos se alejaron de ellos para regresar a toda velocidad. Sin embargo… esa simple acto de bondad de la hermana mayor, no tardó en tener consecuencias.
—¡Megan! ¡Responde! —les pregunto por medio de un walkie talkie—
—Ah… eh… ¿sí, Capitán? —le respondió en los brazos de su hermano, el cual volaba de regreso a la casa de Scott—.
—¡¿Dónde están?! ¡¿Están bien?! ¿Necesitamos que te ayudemos?
—Sí, estamos bien, es solo que mi primo Harold fue herido y tuvimos que retirarnos, no se preocupe por nosotros
—Bien… ¡¡Ya escucharon a Megan!! No necesita de nuestra ayuda ahora acaben con esos fenómenos —gritó uno de los soldados dando la orden de dispararles a los súpers que tenían acorralados—.
—Señorita Chávez —jadeó un niño abrazando el brazo de la mamá de Kim—.
—Pero señor, son simples niños
—¡¡Dije disparen!! —les ordenó para después disparar—. ¡Ningún mutante debe quedar con vida! —añadió disparando—.
Por suerte antes de que esa bala alcanzará a los niños con súper poderes y a la madre de Kim, unas flechas formadas por agua atravesaron el pecho del capitán, acabando con su vida. Después de eso, la misma chica que Megan había ayudado aterrizó con ayuda de unas alas hechas de agua.
—¿Kim? ¿Cómo…? Creí que ese Chihuahua te había matado al morderte
—Es una larga historia —usando el agua de sus alas creó un arco para así enfrentar a los soldados—. ¡Ahora vete! ¡Y lleva a esos niños con los Brown! Yo me encargaré de ellos