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Esposa Por Decreto

Esposa Por Decreto

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor prohibido / Amor-odio
Popularitas:31.4k
Nilai: 5
nombre de autor: cinthya Verónica Sánchez Pérez

Gabriel lo tiene todo apellido fortuna y un magnetismo por las mujeres implacable sin embargo detrás de esa fachada de hombre frío déspota y mujeriego se esconde el trauma de la muerte de su madre, su padre lo obligó a esconder bajo una armadura de desconfianza su tristeza y dolor.
para él las personas solamente son piezas de ajedrez y el amor una debilidad que no se puede permitir.
pero el juego cambia cuando es obligado a casarse con Sara.

NovelToon tiene autorización de cinthya Verónica Sánchez Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Sofi

Entre a darme un baño cuando salí ahí está a la voz de Gabriel.

Toc toc toc toc...

— Sara Abre la puerta,Quita lo que hayas puesto ahí. !!Abre la puerta.!!!— dijo Gabriel

​—No voy a abrir, Gabriel —le respondí, plantándome a unos pasos del sillón, cruzando los brazos sobre mi pecho para ocultar el temblor de mi cuerpo—. Dijiste que esta noche dormiríamos juntos, pero yo no te di mi consentimiento. Así que puedes regresar a tu despacho o irte a buscar a quien de verdad quieras. Aquí no vas a entrar.

—No me hagas perder la paciencia— dijo Gabriel—. Te lo advertí en la entrada. Somos esposos, Sara. Quita el sillón ahora mismo o te juro que voy va tirar la puerta.

— Vete ya... Por favor déjame sola.— grite con la voz quebrada.

Enseguida todo se quedó en silencio, me deje caer en la cama, tenía una punzada en el pecho.

— Que te pasa Sara, no te puede doler un amorío de Gabriel de la vega.— me dije a misma intentando calmarme.

...****************...

...****************...

...A la mañana siguiente.....

Me levanté temprano como de costumbre me puse un vestido olgado y botas no quería estar en la casa tome un par de manzanas del frutero de la cocina.

— Mi señora buenos días.!!no va a desayunar , con el patrón— me preguntó Carmen.

— No, desperté sin apetito Carmen, pero cuando regresé espero y me ayude con ese pastel de elote del que me habló.— le dije saliendo de casa.

Al salir mire a quel caballo bravo llamado lucero que solo podía montar Gabriel, era muy imponente Negro y con su pelo largo.

— Hola guapo, mira lo que te traje.— acaricie la cara del caballo y le di la manzana.

— Patrona, no la vaya a lastimar es bravo y solo deja que el patrón Gabriel lo monte.— dijo Mateo el capataz quitándose el sobre al mirarme.

— Para nada al parecer le agradó, Quiero que lo prepare, vamos a dar un paseo, verdad lucero.— dije mientras lo acariciaba con una sonrisa.

Miró a Lucero, que seguía masticando la manzana con total tranquilidad mientras yo le acariciaba el largo pelaje negro, y luego me miró a mí con una súplica desesperada en los ojos.

—¡Por la virgen, doña Sara, no me pida eso! —tartamudeó el capataz, dando un paso al frente pero cuidando de no alterar al animal—. Si el patrón Gabriel se entera de que le ensillé a Lucero, me corre de la hacienda... o peor. Ese caballo es un demonio cuando siente la silla, se lo juro. No es por faltarle al respeto, mi señora, pero su vida corre peligro si intenta subirse.

— Yo he montado a muchos caballos, así que tráigame la silla lo haré yo misma .— dije.

Mateo me dió la silla solo por obedecer.

Enseguida le puse la silla y el caballo permaneció tranquilo mientras lo acariciaba.

Al subir el se movió brusco Pero le volvi hablar.

— Shhh... Tranquilo bonito solo vamos a dar un paseo te va a gustar ya lo verás.— dije y el caballo se calmo.

— Si Gabriel le pregunta, dígale que yo misma tomé al caballo para que no tenga problemas don mateo.— dije para enseguida agarrarme ya que lucero empezó a correr.

Los primeros metros fueron pura adrenalina; el caballo avanzaba con zancadas largas y potentes que hacían retumbar la tierra húmeda del valle. Me sujeté con firmeza a las riendas, afianzando las botas en los estribos y pegando mi cuerpo al suyo para mantener el equilibrio, sintiendo cómo los músculos del animal se tensaban y se relajaban bajo la silla.

A mis espaldas, los gritos asustados de Mateo se fueron perdiendo a la distancia, devorados por el eco de los cascos.

—Eso es, Lucero... corre —le susurré, sintiendo una oleada de pura libertad que me limpió el pecho de toda la angustia de la noche anterior.

El caballo resoplaba, pero ya no era por rabia; respondía con una precisión asombrosa a la presión de mis piernas. Cruzamos los límites de los corrales principales y nos adentramos en los senderos abiertos que dividían los campos de cultivo de la hacienda. Por primera vez desde que me había casado con Gabriel, sentí que recuperaba el control de mi propia vida.

Estuvimos galopando durante varios minutos hasta que llegamos a la colina que bordeaba el río del valle. Poco a poco, fui tirando de las riendas con suavidad, hablándole en voz baja hasta que Lucero aminoró el paso a un trote elegante y, finalmente, se detuvo cerca de la orilla del agua, resoplando con fuerza y sacudiendo su larga cabellera negra.

Me bajé de la silla de un salto, sintiendo las piernas un poco temblorosas por el esfuerzo, y le di la segunda manzana que llevaba guardada en el bolsillo del pantalón.

—Eres un campeón, bonito —le dije, acariciándole el cuello húmedo mientras él devoraba la fruta—. Deja que digan lo que quieran, tú y yo nos entendemos perfectamente.

Me acerqué a la orilla del río para refrescarme la cara con el agua helada, intentando borrar el cansancio de mis ojos.

Cuando levanté la mirada a lo lejos ahí estaba Gabriel con un par de hombres y uno de ellos era Julián Pero a su lado estaba la tal Rebeca con su cabellera roja suelta.

Así que volví a subir en Lucero y me aleje de ellos hasta que ví por fin el camino de salida de la hacienda cabalgue hasta que llegue a casa de Sofi mi mejor amiga que al verme llegar salió corriendo de su casa para abarzarme.

Baje de inmediato de de lucero y la abrace.

— ¿ Que pasa Sara.?— me preguntó Sofí.

— Me quiero ir lejos Sofi, no soporto ni un minuto más alado de gabriel.— dije con los ojos llenos de lágrimas.

— Que locuras dices Sara, ven vamos adentro.— me dijo.

Amarre a lucero y entre con Sofí, y le conte todo sobre Rebeca.

Cuando terminé de hablar, con la garganta apretada y las lágrimas corriendo finalmente por mis mejillas sin poder contenerlas más, Sofi soltó un largo suspiro y me apretó los dedos con fuerza.

— Esa mujer no tiene vergüenza, Pero tú no te vas rendir Sara, demuéstrale a Gabriel quien eres y lo que vales no dejes que todo el mundo hable de ti, regresa a casa as valer tus derechos como esposa de el.— dijo Sofi.

— No Puedo Sofi, el me odia le doy asco, siquiera dormimos juntos desde la boda.— dije Suspirando.

— Sara me estás diciendo que entre tu y Gabriel no ha pasado nada.— dijo Sofi sorprendida.

— A que te refieres con nada.— me dijo Sofi.

— Por dios Sara nadie te dijo nada, de la noche de bodas y de lo que tenía que suceder entre ustedes.— dijo Sofi.

— No entiendo, dormir juntos es lo que te refieres.— dije sin entender a lo que se refería.

— Sara en la escuela no nos enseñan esto ​A ver, Sara, escúchame bien —comenzó Sofi, entrelazando sus dedos con los míos—. Cuando un hombre y una mujer se casan, dormir juntos no significa solo compartir la misma cama y cerrar los ojos para descansar. Mi hermana me explicó que... bueno, que hay una entrega física. El matrimonio no es solo un papel firmado para unir tierras; ante los ojos de todos, se consuma cuando el esposo y la esposa se unen en cuerpo. Es un acto de intimidad profunda, donde él... te hace suya, y tú lo aceptas a él.

Me quedé completamente helada. Las palabras de Sofi flotaron en el aire, y de repente, como si un rompecabezas maldito se armara en mi cabeza, todo cobró un sentido abrumador y sofocante.

El calor regresó a mis mejillas con una fuerza violenta, pero esta vez no era solo vergüenza; era el impacto de la revelación. Recordé la respiración agitada de Gabriel en la biblioteca de la fiesta, la forma en que sus labios habían reclamado los míos con una posesión salvaje, y sus palabras exactas resonando en mi memoria como un eco acusador: «¿Por qué? Si eres mi esposa, yo puedo besarte y hacerte mía». Recordé también el escalofrío que me había recorrido la espalda cuando, al llegar a la hacienda, me sentenció con los ojos encendidos: «Esta noche dormiremos juntos».

—Él... él lo intentó anoche —susurré, sintiendo que el corazón me daba un vuelco violento dentro del pecho, mientras un nudo de nervios me apretaba el estómago—. Dijo que pasaría la noche en mi habitación. Por eso puse el seguro y arrastré el sillón contra la puerta. Pensé... pensé que solo quería molestarme, que quería obligarme a soportar su presencia para demostrar su autoridad sobre mí.

Sofi abrió los ojos de par en par, asombrada por mi confesión.

—¿Pusiste un sillón para dejarlo fuera? —preguntó en un susurro consternado, llevándose una mano a la boca—. ¡Por Dios, Sara! Gabriel de la Vega es el hombre más orgulloso de toda la provincia. Ninguna mujer le ha cerrado la puerta en la cara, y mucho menos su propia esposa en plena luna de miel. Ahora entiendo por qué los criados murmuran y por qué él traía esa cara de pocos amigos en la fiesta.

—¿Y qué se supone que haga ahora, Sofi? —pregunté con la voz quebrada, sintiéndome más perdida que nunca—. No sé cómo ser la esposa que todos esperan, y tampoco sé si quiero entregarle mi cuerpo a un hombre que me trata con la punta del pie.

— tienes razón entregar tu cuerpo es un acto de amor y si el no lo tiene.— me dijo y yo sentí un dolor en el pecho.

La noche había llegado así que salí enseguida montando a lucero hasta la hacienda.

Cuando crucé los grandes portones de hierro de la propiedad, el silencio que me recibió era denso, casi sepulcral. Las luces de los ventanales de la planta baja estaban encendidas.

Desmonté frente a las caballerizas. Mateo apareció de entre las sombras como un fantasma, con el rostro desencajado por la angustia. Al verme bajar sana y salva de Lucero, dejó escapar un suspiro que pareció devolverle la vida.

—¡Doña Sara! Gracias a Dios... —murmuró en un hilo de voz, tomando las riendas del caballo con manos temblorosas—. El patrón... el patrón regresó hecho una fiera hace unas horas. Nadie ha dormido en esta casa esperando su llegada. Tenga mucho cuidado, mi señora.

No respondí. Asentí con la cabeza, me acomodé la falda del vestido y caminé hacia la entrada principal con la espalda recta, aunque por dentro mis nervios eran un manojo de hilos a punto de romperse. Las palabras de Sofía seguían dándome vueltas en la cabeza: «Entregar tu cuerpo es un acto de amor». Y el dolor de saber que Gabriel no me amaba, sino que me exigía por mero derecho y orgullo, me endureció el corazón.

Empujé las pesadas puertas de madera de la entrada. El vestíbulo estaba desierto, pero no tuve que buscar mucho.

1
Kary Monte
no puede ser
que desgracia justamente Julián tenía que encontrarla
y ahí vamos de nuevo con los malos entendidos
y ahora quién podrá ayudarlos 😭😭😭
maria fonseca
quisiera más capitulos
maria fonseca: sí me gusto
total 1 replies
Kim Nava
un año desperdiciado solo por su ego de los dos 🙄
Paula Giaccaglia
t
Paula Giaccaglia
me encanta ésta novela, pero vienen los capítulos muy lentos!!!!, igual los dos no se han escuchado, parecen niños caprichosos
Kary Monte
estos dos sufren porque quieren
Sara amas al estúpido
Gabriel como que llegó los papeles de divorcio que? dejaste que digan di curso si sras idiota al menos no los firmaste
ya dense un respiro me gusta la cascada la misma donde por primera vez estuvieron juntos 😝😝😝 Sara y Gabriel en esa cascada hay buenos recuerdos no se hagan los tercios.
Kim Nava
un año perdido solo por no afrontar sus problemas y todo por si ego
Miriam Colín
Par de brutos, por no sincerarse y reconocer sus sentimientos los dos se lastimaron.
Cecilia Jurado Jinete
otro capítulo Autora 👏👏
Cecilia Jurado Jinete
hay no es buena la novela pero no me gusta que la Sara se aya ido así por su inseguridad con el bobo de Gabriel y la Carmen que tampoco le dice nada
Kary Monte
un año
Gabriel
la has buscado por amor
has dejado de lado tu trabajo
un año de abstinencia te lo aplaudo
aunque bebiendo que asco puedes enfermar
has sufrido su ausencia todo este tiempo ahora sí valoras a la que fue tu esposa 🥺espero que esté año hayas reflexionado mucho 💖 y ya no te cierres en qué el amor te hace débil 🥺 ahora sabes que Sara era tu fuerza tu luz era todo 💖
Kim Nava
están más idiotas los dos enserio🙄🙄🙄
bueno ya se fue ojalá pueda esconderse vien y que no la encuentre pronto para que aprenda
Kary Monte
esperemos que este tiempo lejos
ambos se pongan a pensar que es lo que realmente quieren y cuando realmente este seguros llegue el encuentro y si digan lo que sienten sin enmascar las palabras
Gabriel si la amas dicelo de frente y directo
Sara si tú lo amas se lo dices también
y estaremos bien.
al menos Sara no está embarazada y la zorra está fuera de la hacienda esperemos cumplas tu palabra Gabriel.
keila arias
Demasiada vaina por no hablar como la gente normal
Renata R.
... Aaah no estos dos ya están cansando...
Nancy romero
q hombre tan indeciso
Maya
Ese hombre estúpido no sabe lo que quiere
Maya
Ese hombre estúpido no sabe lo que quiere
Kary Monte
estos dos en serio están haciendo que me moleste.
Sara tu orgullo pudo más pero tú esposo es un idiota mejor le hubieras dicho te amo tanto que me duele si tan solo me dijeras que me amas quédate porque te amo empecemos de cero algo asi, y es que este es un animal y ahora tu Gabriel no que querías que se vaya que su orgullo no la llevaría a nada y ahora sales como loco en serio o tal vez sales a buscarla porque es de noche porque se fue en lucero y porque se fue sola y no sales porque la amas y ya sería el colmo , ambos me están volviendo loca 😵‍💫😵‍💫😵‍💫😵‍💫
Maya
Estúpido y ella también no se valora y se larga dejando a ese hombre y sus padres e irse lejos
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