Fabián Black está a seis semanas de perder su herencia, el control del imperio hotelero familiar y cualquier posibilidad de seguir viviendo como siempre. Encontrar una esposa debería ser fácil. Sin embargo, una tras otra, todas las candidatas desaparecen antes de llegar al altar.
Rebeca Martínez tiene problemas mucho más urgentes. Entre dos trabajos agotadores, una sobrina en cuidados neonatales y una economía que se sostiene con pura voluntad, el amor ocupa el último lugar de su lista de prioridades.
Cuando un encuentro inesperado los lleva a aceptar un matrimonio por conveniencia, ambos creen tener las reglas claras.
Hasta que, durante la negociación, Rebeca le advierte:
--Si vamos a dormir juntos, hay algo que debes saber. Yo duermo con Babydoll y eso no es negociable
Durante unos segundos, Fabián creyó que aquel acuerdo sería mucho más interesante... Qué equivocado estaba.
Porque el verdadero desafío no era casarse... era sobrevivir al caos...
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SISTEMA DE RECOMPENSAS
NARRADOR
Margaret había llevado a Rebeca a la mansión. Fabián estaba allí. Las miró con asombro y también con cierto temor.
--¿No sabes peinarte?-- Preguntó en lugar de saludar como correspondía que hiciera
--¿Tú no sabes trabajar como lo haría todo el mundo? En lugar de eso debes comprar una esposa-- Arthur tapó parte de su rostro con la bandeja de plata para no reírse delante de los Black
--Gracias a ti tendré que hacerlo. Bruja-- Margaret estuvo a punto de intervenir, pero Rebeca tenía intención de contraatacar
--¡Enhorabuena! Tal vez así se te quite lo mimado
Fabián gruñó indignado. ¿Lo peor? Rebeca no se inmutó en absoluto.
--Arthur... Tú siempre tienes algo que decir, ¿No vas a opinar ahora?-- Lo miró con esperanza al mayordomo que con toda la concentración que pudo reunir logró reprimir su evidente diversión
--Le diré que tomó una gran decisión inteligente...
--Gracias Arthur. Sabía que algún día dirías algo bueno sobre mi
--Al casarse con la señorita Rebeca. Admiro mucho a su prometida. Felicidades-- Él se puso rojo de furia
--Eres un traidor
--A su servicio, señor Black
Margaret decidió intervenir finalmente. Para que su nieto se casara debía estar vivo y en ese momento parecía al borde de sufrir un pico de tensión.
--Fabián necesitamos privacidad. Déjanos solas
--No lo puedo creer. Abuela, yo también vivo aquí y ella se casará conmigo
--Si nos dejas solas te daré dinero para la gasolina de tu hermoso Aston Martin y no la descontaré de tu modesta asignación
--Gracias abuela-- Él se alejó rápidamente
--Creí que los sistemas de recompensas solamente funcionaban con niños...-- Ella se rió negando con su cabeza sin poderlo creer
--Con Fabián funcionan al igual que los castigos severos. Sin ellos se vuelve un desastre-- Margaret suspiró
Arthur llevó algunos aperitivos y también una libreta que su jefa le había pedido mientras los prometidos tenían la primera discusión
--Rebeca soy una mujer de palabra y cumplí lo que solicitaste, pero necesito garantizar que tú también lo eres
--Lo soy, pero comprendo lo que dice
--Me sentiré más cómoda si te mudas a la habitación de invitados esta misma noche. La boda será este fin de semana y aunque será algo demasiado íntimo y privado eso requerirá cierta organización...
--¿De qué habla?
--Todavía no tienes el vestido ni tampoco un anillo de compromiso. También deberás renunciar a tus empleos actuales y firmar el contrato para trabajar junto a Fabián en uno de mis hoteles
--¿Es necesario el vestido y un anillo de compromiso?
La confusión de Rebeca iba en aumento. Si era obvio que no sería un matrimonio muy real, no veía por qué esa mujer tenía que ponerse en gastos que para ella eran innecesarios.
--Siendo sincera...-- Hizo una pequeña pausa-- Ya soy bastante mayor y no creo vivir para ver a mi nieto casarse, al menos no de manera totalmente voluntaria. Quiero un recuerdo tradicional
--¿Tan desastroso es su nieto?-- Ella se tapó la boca. No tenía intención de decir algo tan directo, pero Margaret no pareció tomarlo mal
--Oh querida, presiento que lo peor será verlo trabajar porque hasta hoy no lo hizo nunca
--Entonces lo está castigando severamente porque hasta ahora fue mimado
--Fue mi error. Lo reconozco. ¿Tienes alguna preferencia para viajar?
--Mis únicos viajes fueron en bus, pero no creo que se refiera a eso
--Me refiero a la luna de miel
--Ahhh, entiendo. Realmente me da igual, solo debo regresar pronto porque quiero ver a Jade
--Tres días entonces-- Concluyó Margaret
Para Rebeca fue razonable. No porque deseara alejarse de su sobrina tres días, sino porque Margaret había hecho mucho por la salud de Jade.
Cuando Fabián llegó vio a Rebeca en la planta superior y eso le resultó extraño.
--¿Qué haces aquí? ¿Buscas mi habitación sin que todavía nos casemos?-- Quiso sonar seductor, pero ella no se dio cuenta
--Tu abuela dijo que prefiere que me mude esta misma noche a una habitación de invitados. También me preguntó por nuestra luna de miel
--En la que dormirás con babydoll supongo-- Él sonrió de lado, pero Rebeca lo ignoró
-No, eso lo haré cuando compartamos habitación-- Él hizo un gesto afirmativo. No discutiría porque eso era lo que más le interesaba de su futura vida de casado
Durante la cena, Margaret hizo una pregunta que Rebeca no imaginó recibir.
--¿Invitarás a tu familia a la boda?
Ella consideró que sus padres y hermana estuvieran presentes, pero si se trataba de una boda real, no de un simple acuerdo de "negocios".
Además, Rebeca no creía prudente que su hermana fuera porque ella estaba recuperándose del parto. Imaginaba que no querría estar presente porque preferiría descansar.
--No lo haré. No sería bueno. Mis padres y Sofía están preocupados por Jade y estoy segura de que no entenderían que me case con alguien que no conozco luego de romper con mi novio recientemente
--Comprendo que es un momento familiar delicado
--Lo es. Ninguno de nosotros estará con ánimos festivos hasta que Jade no esté completamente bien-- Margaret hizo un gesto afirmativo
Fabián comía en silencio. Por primera vez no tenía mucho que decir. Él creía que nada podría alterar su buen humor. Tendría que trabajar, eso lo odiaba, pero recuperaría su dinero y sus automóviles. Lo que más deseaba era dejar de usar ese automóvil tan llamativo y antiguo.
--¿Arthur no cenará?-- Preguntó Rebeca mirando a los lados sin poder localizarlo
--Él se ofreció personalmente a ayudarte con la mudanza. Es sumamente ordenado y creía que si alguien más empacaba tus pertenencias, crearía desorden
--¿De verdad? No debió molestarse. Me hubiese gustado ayudarle o al menos esperarlo para cenar-- Fabián dejó de concentrarse en su plato. Estaba indignado
--Arthur es parte del personal. ¿Por qué lo esperarías?
--Parte del personal o no, eso no debe importarme. Además, un jefe no le pide dinero prestado a un empleado
--Ahora lo defiendes. Increíble...
--Ella está haciendo una observación completamente justa e inteligente. Fabián deja de ser tan infantil por favor. ¿Cuándo será el día en el que aprendas a comportarte?-- Murmuró Margaret cansada
--¿Cree que Arthur tarde mucho en volver? Me gustaría compartir el postre con él cuando regrese si no es problema
--¡Estás decidida a molestarme!-- Dijo Fabián indignado, incapaz de mantenerse en silencio
--No todo gira a tu alrededor, ¿Tienes cinco años?
La historia está muy bonita pero ya siento que se va tornando monótona 🤭
😂🤣😂🤣 pelear porque la primera sonrisa de Jade fue para Fabian fue demasiados celos de Rebeca que sobrina lo prefiriera cada vez que le hace una payasada.