Después de morir, Isabel tomó el lugar de Helena y no solo cumplirá su deseo de venganza, sino que también logrará aquello que tanto desea su corazón.
En esta segunda oportunidad de vida, no solo hará que esos infelices tengan un final horrible, sino que también será feliz y tendrá un amante
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Sello roto
Por cuestiones de seguridad, el ritual se haría fuera del palacio y Helena haría una barrera de magia, para evitar que algo saliera mal y solo fueron Helena, Nora y el doctor casi brujo oscuro.
Todos fueron al lugar en donde Helena recuperó su magia, era lo más seguro por el momento, ya que estaba lo suficiente lejos del palacio, para que nadie sienta nada.
Allí había una tabla similar a una rueda, la cual estaba llena de runas antigua, y el hombre desmayado y el sacerdote corrupto, quien también estaba desmayado también, fueron colocados en la tabla.
El doctor tenía el grimorio en las manos y procedió a decir algunas palabras.
—Necesito la sangre de dos personas puras de corazón, servirán como activador mágico— dice él y Nora y Helena se miraron entre ellas y luego se echaron a reír.
Nora no dudó en hablar, sin filtro claro.
—¿Doctor, dónde están esas dos personas? Aquí nadie es puro de corazón, ya nos hemos manchado las manos de sangre — dice ella y Helena se burla.
—Si es así, esto no va a funcionar, el único aquí con sangre pura es usted, que no ha matado a nadie— se burla ella y el doctor se puso rojo de la vergüenza, luego procede a explicarse.
—Ambas son héroes del imperio, y su sangre es más pura que una santa, no se necesita ser un santo hipócrita, basta con tener el corazón libre de malicia. Sus hechos son más nobles que él hombre de santo de ahí— dice el doctor, y le explica lo que tienen que hacer después y ambas lo entienden.
Para no darle más importancia al asunto, las dos deciden cooperar con el doctor, y él le pasa una vasija y un cuchillo, con intenciones claras.
Ellas no dicen nada, y se turnan para sacar la sangre, y después de terminar, se la dan al doctor, quien agregó algunas pociones mágicas en ella, y las lanzó encima de los dos sujetos en la tabla.
Acto seguido, el doctor tomó el grimorio y comenzó a leer el hechizo de ruptura de sellos.
Inmediatamente la tabla comenzó a brillar con una luz roja y las runas de ella se volvieron cadenas, y atraparon al hombre desmayado, habló del ex estatua de mármol.
Las cadenas le desgarraron la piel, y la pobre alma en desgracia comenzó a revolverse en la tabla, con una agonía insoportable.
Las cadenas estaban cortando su piel con una crueldad insoportable.
Pronto apareció un candado con tres aberturas y el doctor con su energía abrió una, y Nora y Helena hacen lo mismo, y el candado se abre, haciendo un sonido de clic.
Acto seguido, las cadenas se desprendieron del sujeto, luego se pegaron al sacerdote, quien al momento siguiente comenzó a gritar de dolor. Para ese momento las heridas del otro sujeto ya no estaban.
A medida que las cadenas se introducian en la piel del sacerdote, el candado se iba cerrando y una energía maligna se comenzó a sentir por todas partes.
El doctor y las dos mujeres hicieron lo mismo con el candado y este se cerró haciendo un clic, y justo en ese momento la energía del sacerdote salió de su cuerpo y se fue al cuerpo del otro.
A medida que eso sucedía Helena tuvo que ir a hacer una barrera mágica, ya que el poder que aquel hombre emanaba, era muy fuerte y siniestra. Tanto que marchitó todos los árboles que había cerca de allí.
Ella por protección tuvo que crear una barrera de diez capas, y solo así la energía no salía de allí.
El doctor ante tal cosa siguió en los suyos y cuando terminó de hacer el ritual, cayó desmayado, y en su frente salieron dos cuernos pequeños, en señal de que había realizado magia arcana prohibida.
Nora al ver aquello no dejó que el doctor cayera al suelo, sino que lo sostuvo a tiempo.
Mágicamente todo regresó a la normalidad, y los dos hombres en la tabla estaban desmayados.
Helena fue a ver antes de quitar la barrera.
Primero fue a verificar si el sujeto estaba con vida o pasó al más allá, y acercó una de sus manos a la nariz del hombre y al hacerlo, una mano la tomó por la muñeca.
—¿Quién eres y quién soy yo?— preguntó una voz profunda y Helena sonríe con malicia.
Ella va a aprovechar la situación y hará de ese hombre poderoso su esclavo.
Por lo que antes la pregunta del sujeto, decide hablar.
—Yo soy Helena tu ama, te compré en el mercado de esclavos por mil monedas de oro, también eres el padre de mi hijo, mi esposo, tu nombre es Drako— dice ella y el hombre la deja ir y se queda mirando con esa mirada carmesí.
El se enderezó y trató de salir de la tabla y Helena al ver su intención, fue a ayudar. Teme que caiga y se haga daño.
Ella antes de que el sujeto pregunte la situación actual, quien se llamará Drako a partir de hoy, explicó a su modo la situación.
—Este hechicero te había usado para planes maliciosos y durante días te tenía aquí como un recipiente de magia, y tuve que tomar medidas, nadie le hace daño a mi gente— dice ella y Drako no dijo nada.
Nora solo se limitaba a escuchar lo dicho por Helena y aunque estaba deseando reír, mejor se limitó a sostener al doctor, quien ya estaba despertando de su estado de inconsciente y los cuernos de su frente se habían ido.
Todos sin decir nada se comenzaron a mover y Helena dejó ir la barrera y siguió su camino hasta el palacio, sosteniendo a su esclavo, quien al parecer estaba más débil que un diente de leche flojo.
Allí estaban las tres mujeres esperando, ellas habían preparado las habitaciones de cada quien, para que al llegar al palacio, todos se vayan a dormir.
Helena al llegar a su habitación dejó al supuesto Drako en su cama y se fue al baño a limpiar.
El Drako en cuestión solo se quedó mirando todo a su alrededor, tratando de entender lo que estaba aconteciendo.
Como su mente estaba casi en blanco, no tenía claro siquiera quién era y menos en dónde estaba.
Por el momento él solo se limitó a mirar su alrededor, y cuando Helena terminó de limpiarse, él fue ha hacer lo mismo.
Cuando terminó, ella se había acostado en la cama y él imitó su proceder.
—¿Qué haces Drako?— pregunta ella y él responde sin importancia.
—Si ya somos esposos y tenemos un hijo, lo lógico es que los dos durmamos juntos — dice él y ella no dijo nada. Había olvidado aquel hecho.
Ella solo le limitó a intentar dormir, no se atreve a decir otra cosa, no vaya a hacer que esté sujeto descubra que le mintió y quiera tomar venganza.
Bueno, no le mintió del todo.
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Es todo por el momento.
Espero que estos capitulos sean del agrado de todos ustedes.
vaya no acepta nada pero si se la dan tampoco la va a rechazar 🤣🤣
o me equivoco que alguien me explique bien