NovelToon NovelToon
La Chica Del Campo Y El Jefe Frío

La Chica Del Campo Y El Jefe Frío

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:14
Nilai: 5
nombre de autor: Isabel Cristina Oliveira

Isabella Ferraz, una chica de veinte años, soñadora y con muchos talentos. Su sueño es graduarse en Derecho, por lo que abandonó el campo para cumplirlo. En su camino se encontrará con un jefe frío y arrogante. ¿Cómo será este encuentro? ¡Acompáñanos en otro romance!

NovelToon tiene autorización de Isabel Cristina Oliveira para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Abuela Lucília, cuando se le mete algo en la cabeza, no hay quien la haga desistir.

Hoy y ahora, no puedo perder tiempo ni esta oportunidad de tomar algunas decisiones. ¡Vamos!

César mira a Fabio, ¿y ahora qué?

Fabio: Arréglatelas, la idea de presentarla a Bella fue tuya.

César: ¡Está bien! — César pagó la cuenta, mientras pagaba llamó a su padre informándole a dónde iban. Después de mucha insistencia de la abuela.

Hamilton: ¿Dónde están?

César: Saliendo del restaurante.

Hamilton: Los encontraré en la carretera.

César: ¿El señor va a buscar a la abuela?

Hamilton: ¡No, iré con ustedes!

César: ¡Dios mío, qué le pasó a esta gente!

¡Vamos, abuela! — Bella, ¿hay algún problema con que aparezcamos así de la nada en casa de tus padres?

Bella: ¡No, ningún problema!

César: Si quieres avisarle a tu madre, ¡puedes llamar!

Bella: ¡Está bien! Así ya va preparando un pastel de maíz para la abuela.

Bella llamó y avisó a su madre que iba a hacer una visita y que llevaba a unos amigos.

Éster se alegró mucho de que su hija estuviera de vuelta. Preparó unos pasteles, jugos frescos que a ella le encantan.

Todos en la carretera y Hamilton se une a ellos, fueron 2 coches.

César en su coche con Bella y la abuela. En el otro coche estaban Fabio, Hamilton y Sandra. Una hora y media después, llegan al portón de la Hacienda Ferraz.

César miró alrededor y vio una carretera que recordó en su sueño.

Amor, ¡soñé con este lugar! ¿A dónde lleva esta carretera?

Bella: Va hasta las uvas y un campo de flores, es mi lugar preferido.

César: ¡Guau! Abuela, ¿crees que soñé con este lugar ayer?

Abuela: Lo creo, nieto mío, porque ya están conectados el uno al otro.

Bella miró a la abuela con los ojos brillantes.

Abuela: No me miren con esa cara de tontos, ustedes saben de lo que estoy hablando.

Bella: Vengan, vamos a bajar. Estacione aquí enfrente para que la abuela baje aquí.

Todos bajaron del coche y Éster y Sebastián ya los esperaban en la puerta de la hacienda.

Abuela: Qué lugar tan lindo, siente el aire puro de la naturaleza.

César: Abuela, usted vive tantos años en la ciudad, ¿desde cuándo sintió este clima?

Abuela: Después te cuento mis aventuras.

Bella: ¡Papá y mamá! ¡Bendición!

Los padres de Bella los abrazan y se alegran mucho de volver a ver a su hija.

Bella: Papá y mamá, estos son mis amigos.

Bella se los presentó a todos.

Este es el Señor Hamilton, padre de César, esta es la abuela Lucília, este es Fabio y Sandra.

Éster: ¡Un placer conocerlos a todos! ¿Entramos o prefieren sentarse aquí en la terraza?

Abuela: Prefiero aquí afuera, de dónde viene ese perfume tan delicioso.

Éster: ¿Qué perfume? Deben ser las flores, tenemos un jardín en el lateral. Las flores preferidas de Bella.

Abuela: Es una delicia, parece cidrón o romero.

Éster: También hay plantado allí. A Bella le gusta hacer perfumes, ella inventa unas pociones y nosotros somos sus conejillos de indias.

César: ¿Y aquí, que fabricas tu aroma?

Bella: ¡Sí!

Sebastián: ¿Todos son de la ciudad?

Hamilton: ¡Sí! Bella nos habló con tanto amor de la hacienda que todos queríamos conocerla.

Sebastián: ¿Beben algo?

Hamilton: No tenemos ceremonia con nada.

Sebastián salió y fue a buscar un licor de jenipapo.

Sirvió en copitas de chupito.

Hamilton, Fabio y César tomaron el licor y se deleitaron con el sabor del licor.

Hamilton: Dónde consiguió el señor este licor, recuerdo haber tomado este licor en Nueva York. Recuerdas César, en aquel restaurante que estaba haciendo degustación de bebidas.

Sebastián salió y fue a buscar la botella de licor que él mismo hizo y vendió a un empresario extranjero que hizo una visita hace un tiempo.

Hamilton vio la botella del licor y observó que era la misma botella que vio en el restaurante.

Hamilton: Recuerdo muy bien esta botella, porque el dueño del restaurante dijo que era una confección artesanal.

Pero aquí tiene una etiqueta, Ferraz, licor de jenipapo.

Bella: Es nuestra fabricación, tenemos vino y algunos sabores de licor. Aprovechamos la época de cada fruta.

Hace un tiempo vinieron unos extranjeros aquí a la hacienda. Tenemos una cooperativa aquí cerca. Pero ellos querían un sabor diferente, y en esta época estábamos en la cosecha del jenipapo.

Acabábamos de hacer unas botellas de licor. Este señor quedó encantado con el licor. Incluso tengo una foto con este señor, deja que vaya a buscarla.

Bella trajo un álbum de fotografías y mostró la foto del extranjero.

Hamilton se quedó boquiabierto con la revelación del licor.

Hamilton: César, es él mismo el dueño del restaurante, lo conozco muy bien, porque siempre estoy yendo a su restaurante.

Felicidades Sebastián, su licor es muy famoso en Nueva York.

Sebastián: ¿El señor habla de Nueva York, en los Estados Unidos?

Hamilton: ¡Sí, de allí mismo!

Éster: ¿Quieren conocer un poco la hacienda? Vamos a esperar a que el sol baje un poco más, ahora hace mucho calor para que la abuela pasee.

Abuela, ¿acepta un refresco de pitanga?

Abuela: Nunca he tomado, pero acepto probar.

La abuela tomó todo el refresco y le encantó el sabor.

Hace muchos años conocí a un hacendado y yo vivía aquí en Brasil. Él me llevó a conocer a sus padres.

No me acuerdo ahora del lugar. Pero era lindo, el amanecer era lindo demás, pasé una semana en esta hacienda, me levantaba temprano iba hasta las vacas para retirar la leche, comía los follajes de la huerta, en un sabor de comida diferente, todo eran hechos en la hacienda lo que ellos compraban eran pocas cosas en el mercado.

Tenían fiestas por la noche, principalmente cuando la luna estaba llena, porque aclaraba todo. Encendían una fogata y cantaban unas canciones graciosas. Bebían y comían.

Acredito que ellos hacían eso cuando hacían una buena venta. O algo parecido.

Hamilton: ¡Mamá, la señora nunca nos contó sobre esa su aventura!

Abuela: Eso fue cosa de un pasado bien distante. Mis padres descubrieron y me mandaron a estudiar afuera.

Fue cuando fui a vivir en Nueva York y nunca más supe noticias de ese chico. Tampoco, no tuve más oportunidad de volver para Brasil. Me quedé allá hasta los tiempos de hoy.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play