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Las Sirenas De Mirthalia.

Las Sirenas De Mirthalia.

Status: Terminada
Genre:Romance / Sirena / Venganza / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Cuando las profundidades del mar ocultan secretos ancestrales y los ecos de la venganza susurran a través de las corrientes, solo las valientes sirenas de Mirthalia pueden desafiar el destino.

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Capítulo 8: Tormenta en el Horizonte

El agua, que siempre había sido el abrazo cálido y constante de Selene, comenzó a sentirse diferente aquella mañana. No era solo la temperatura, que había descendido varios grados hasta volverse hiriente, sino la textura misma del océano. El azul vibrante de las capas intermedias de Mirthalia se había tornado de un gris plomizo, y una extraña "nieve marina" —partículas de materia orgánica que caen al fondo— descendía en densas cortinas negras, como ceniza de un volcán sumergido.

Selene se encontraba en el límite de los Arrecifes de Cristal, observando cómo los pólipos, usualmente brillantes, se retraían y morían al contacto con esa ceniza oscura. A su lado, Coralia Maré examinaba el terreno con una expresión de creciente alarma.

—Esto no es un fenómeno natural, Selene —dijo Coralia, su voz amortiguada por la densidad del agua—. He patrullado estas fronteras durante años. El océano está... asustado. Los cetáceos han dejado de cantar y las corrientes del norte han dejado de fluir. Es como si el mar estuviera conteniendo el aliento.

Selene extendió la mano y dejó que un poco de esa nieve negra cayera sobre su palma. Al contacto, sintió un pinchazo de frío helado que le recorrió el brazo, una vibración de puro vacío que hizo que sus nuevas marcas mágicas bajo la piel brillaran con un tono violeta defensivo.

—Es el Abismo —susurró Selene, su corazón latiendo con fuerza contra sus costillas—. El enemigo ancestral del que hablaba mi madre. No está esperando a que el sello se rompa; está forzando las grietas desde el otro lado.

De repente, un gemido agudo y metálico resonó por toda la cuenca oceánica. No era un sonido biológico. Era el chirrido de las placas tectónicas siendo manipuladas. En el horizonte abisal, donde la luz de Mirthalia apenas llegaba, una columna de oscuridad absoluta comenzó a erigirse, una sombra tan densa que parecía un objeto sólido.

—¡Mirad allí! —gritó Ondina, que llegaba nadando a toda prisa desde los puestos de avanzada—. ¡Las trincheras del este están colapsando! Algo está saliendo de ellas.

Las tres sirenas observaron con horror cómo pequeñas motas de luz roja comenzaban a parpadear dentro de la columna de sombra. Eran ojos. Miles de ojos pertenecientes a criaturas que no deberían existir: los *Engendros del Vacío*, seres amorfos que servían al Abismo Devorador.

—Es un presagio —dijo Ariel, uniéndose al grupo, su rostro pálido—. Los ancianos lo llamaban "La Marea Negra". Se dice que cuando el Abismo siente que la sangre de las Guardianas es débil o está dividida, envía a sus heraldos para reclamar el tributo por la fuerza.

—No soy débil —replicó Selene, y la fuerza de sus palabras creó una pequeña onda de choque en el agua—. Y no estoy dividida.

Sin embargo, a pesar de su valentía, Selene sentía una turbulencia interna que la asfixiaba. La responsabilidad de lo que estaba por venir le pesaba más que las miles de atmósferas de presión que las rodeaban. Si la profecía era cierta, ella era la única barrera entre su pueblo y esa oscuridad total, pero su pueblo, liderado por Pelagios, preferiría entregarla en una bandeja de plata antes que luchar.

—Selene, escucha —dijo Coralia, agarrándola por los hombros al notar que su amiga empezaba a temblar—. No tienes que hacer esto sola. Ese "enemigo ancestral" ha vuelto porque tiene miedo de lo que tú representas. Teme tu despertar.

—¿Y si no soy suficiente? —preguntó Selene, su voz quebrándose por un momento—. Mi madre era más fuerte, más sabia... y ella no pudo destruirlo, solo pudo retrasarlo.

—Tu madre no tenía lo que tú tienes —intervino Ondina, acercándose y tomando su mano—. Ella estaba sola en un trono de mentiras. Tú nos tienes a nosotras. Y tienes ese vínculo con el mundo de arriba.

La mención del mundo exterior hizo que Selene recordara a Marinus. Cerró los ojos y, por un instante, pudo imaginar la brisa en su rostro y la calidez del sol. Pero esa imagen fue interrumpida por una visión repentina y violenta: una tormenta masiva en la superficie, barcos siendo destrozados por olas de sesenta metros, y Marinus cayendo hacia un abismo de agua negra.

Selene abrió los ojos de golpe, jadeando. El agua a su alrededor comenzó a agitarse violentamente, creando remolinos que arrancaban los corales del lecho marino. Su magia estaba reaccionando a su angustia, y la conexión con el océano era tan íntima que la naturaleza misma estaba replicando su tormenta interior.

—Está ocurriendo —dijo Selene, mirando hacia la superficie, donde la luz del día parecía estar siendo devorada por nubes de tormenta que atravesaban incluso las profundidades—. El enemigo no solo viene por nosotros. Viene por todo. El cielo y el mar se están uniendo en un solo lamento.

—La ciudad está en caos —informó Ariel, mirando hacia las luces de Mirthalia—. El Rey Pelagios ha ordenado el cierre de todas las puertas. Está dejando fuera a los que viven en los suburbios para "preservar el núcleo". Es un cobarde.

Selene sintió que una furia gélida reemplazaba su miedo. La turbulencia en su corazón se estabilizó en un propósito oscuro y afilado.

—No dejaremos que nadie muera fuera de esos muros —declaró Selene, sus ojos ahora brillando con una luz dorada constante—. Si Pelagios no protege a su pueblo, lo haremos nosotras. Pero primero, debemos descubrir qué cartas está jugando realmente. Esa sombra no ha aparecido hoy por casualidad. Algo la ha llamado.

El océano rugió de nuevo, un sonido que era mitad trueno y mitad grito de guerra. Selene nadó hacia el frente, sintiendo cómo el agua vibraba contra sus escamas, una premonición de la batalla que se avecinaba. El enemigo ancestral estaba aquí, y la paz de Mirthalia era ahora solo un recuerdo desvaneciéndose en la negrura de la marea.

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Betsabe Herrera
bonita 😻😻😻
Elba Lucia Gomez
me encanta, mi sirena debe recuperarse😘
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