Me llamo Dayana Gamez. Y en este libro plasmo los recuerdos de mi vida, cada palabra, cada estrofa, cada párrafo y cada capítulo son las líneas que se fueron escribiendo en mi cuerpo y luego en mis recuerdos.
Sin embargo todos ellos se fueron convirtiendo en raíces convirtiendo mi vida en un gran árbol fuerte.
En un momento sentí que mi vida no valía la pena, pero llegó esa luz que me hizo ver el propósito de mi vida.
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C-1.
Capítulo 1
Soy Dayana Gamez y en estas páginas pienso dejar plasmada la historia de mi vida, cero fantasía, cada palabra que leerán, fueron circunstancias que pase por mi vida, toda la historia estará basada en hechos de la vida real.
Hoy me encuentro parada al frente de una piscina tomando la mejor decisión de mi vida "entregarle mi vida a Dios", mientras las personas a mi alrededor aplaudían al igual que yo, mi vida empezó a llegar a mi mente, haciendo un retroceso desde que todo empezó.
Todo en realidad empezó muy niña, o mejor dicho desde que nací, mi madre a mis ocho meses de nacida, enamorándose de otro hombre decidió entregarme a mi padre e irse con el hombre del que se enamoro.
Fui creciendo criada por mi abuela paterna, no tuve una niñez normal y feliz, como otros niños, debido a que mi propia abuela cuando mi papá estaba era cariñosa, amorosa y comprensiva; sin embargo, cuando él no estaba su personalidad tenía un cambio extremo, volviéndose agresiva conmigo, en ocasiones sin yo entender el motivo.
¿Que podía entender a mis cinco o seis años de edad? De tantas golpizas dada recuerdo una en especial, seguro por qué antes de que me la dieran estaba feliz, un día anterior había llegado mi papá con un televisor nuevo, no teníamos televisor y eso era super emosionante, trajo con el un mueble, de esos antiguos que tenía tres extremos y en cada uno tres cavidades para acomodar cosas y parecía una casa de juguete.
No se, si mi descripción les da una idea pero era bonita, me acuerdo que ese dia mi primo, mi tío y yo pasamos todo el día al frente de un televisor a blanco y negro de esos maluquitos, pero en ese entonces era lo máximo.
para acostarnos nos tuvieron que obligar, pero al día siguiente nos despertamos temprano como todas las mañanas, mi primo y yo queríamos ver televisión, se nos dijo que después de desayunar, lo podíamos encender, ¡Así mismo fue! después del desayuno, nos dijeron que si podíamos ver televisión.
En el momento que obtuvimos la aprobación salimos corriendo a la sala de la casa a ver quien llegaba primero.
Llegamos y empezamos a trepar ese mueble para ver cual de los dos encendía el televisor primero, ¡Y adivinen! Se vino el mueble con todo y televisor quedando el televisor hecho nada.
Esa acción me costo una golpiza de mi abuela y una de mi papá, me pegarón como para que no pidiera más.
A mi primo no le pegaron por que el era menor y yo debía dar el ejemplo.
Yo acababa de cumplir siete años y a él le faltaban cinco meses para cumplir la misma edad mía, pero yo era mayor y me dieron por los dos.
Dos meses después de eso vi la primera muerte de mi vida, era un animal, pero al igual fue una muerte violenta y traumatica, debido a que no la he olvidado.
Atrás de mi casa había una finca pequeña y los señores que ahí vivían le regalaban la leche de la vaca a mi abuela todos los días, cierto día íbamos mi primo y yo con un balde y nos correteó una vaca, vea, corrimos rápido como nunca en la vida hasta llegar a la cerca de la casa y saltarla como gimnastas profesionales.
Fuimos a la casa de la amiga de mi abuela a decirle lo que nos había ocurrido con la vaca, la llamamos, pero no salió.
Luego de buscar cerca de la casa abajo de un arbol, se encontraba la mascota de la señora, era una perra que la acompañaba a la casa.
La perrá se encontraba amarrada, ya la conocíamos, cuando la señora iba a tomar café por las tardes, la perra siempre iba con ella y jugaba con nosotros, pero ese día no notamos que habia algo diferente en el animal y me tire encima de ella para jugar.
Cuando de repente tengo a la perra encima mordiéndome, los gritos de mi primo y los míos llamaron la atención de la señora, que cuando llegó la perra estaba afanada mordiéndome la pierna como si fuera un juguete para ella.
La mujer la aparto rápido y ahí vi que era que estaba parida, tenía cachorros y me vio como una amenaza para sus crias.
La señora preocupada por mi herida me llevó corriendo en brazos a mi casa, mi papá y mi abuela se preocuparon mucho; sin embargo, mi herida no pasó a mayores y una semana después ya estaba caminando, la señora llegó apenada a visitar y preguntar por mi salud, junto a ella llegó la perra y se acostó en un piso en medio del patio de la casa, que era la zona de descanso que había allí.
Mi abuela le dio el café a la amiga, y se sentó al lado de ella, yo me encontraba a un lado sentada, mi papá solo observaba en silencio, mientras ellas hablaban.
Mi padre se levantó de donde estaba sentado, caminó a la casa y cuando salió de la casa venía con un palo grueso que usábamos de tranca para asegurar la puerta de la casa.
Mi papá llegó se paró al frente de la perra y dio un solo golpe en la cabeza del animal, ocasionando su muerte instantánea, la cabeza del animal quedo aplastada y la sangre brinco por los aires dejando un charco de sangre en el sitio.
La dueña del pobre animal dio un grito ensordecedor colocando sus manos en su cabeza cayendo de rodillas en el lugar en donde se encontraba.
Mi abuela con sus dos manos tapo su rostro, no sé si de vergüenza, miedo u otro sentimiento.
la señora se levantó de donde había caído, recogió el vaso del café que había caído lo colocó en la silla, y sin decir una palabra se marchó con lágrimas en los ojos, esa acción de mi padre creó una brecha en la relación entre la mujer y mi abuela y la amistad se agrietó.
Un tiempo después de eso, mi padre tuvo una oferta de trabajo para salir de donde vivíamos, era una excelente oportunidad para toda la familia así que acepto aventurarse, él se fue primero para encontrar un lugar a donde llevarnos.
Lo que no me esperé, es que mientras mi papá no estuvo para mi fue terrible, debido a que tuve que experimentar múltiples maltratos físicos de parte de mi abuela, descargaban en mi una ira que yo no podía entender, la ida de él ocasionó que de nuevo regresaran los maltratos, haciendo mi vida un infierno.
Seis meses después, mi padre vino por nosotras y nos llevó con él, muchas cosas empezaron a cambiar y los tratos empezaron a mejorar y ya no me maltrataban tanto.
Viví unos meses de una niña normal y a los ocho años de edad, llegó a mi vida la esperiencia no deseada por ninguna mujer, mucho menos por una niña, ¡fui abusada sexualmente!