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La Última Orden Para El Mafioso

La Última Orden Para El Mafioso

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Reencuentro / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Wan Marte

Mi última orden para mi marido mafioso fue que firmara los papeles del divorcio. Por fin dejé atrás mi obsesión por él, y ahora es libre para vivir con su verdadero amor… sin embargo, ahora es él quien me persigue.

Mi marido Gio no era más que un soldato, una herramienta para los trabajos sucios de la mafia de mi padre.
Pero yo estaba enamorada de él y lo perseguía durante años. Mi primera orden fue que firmara los papeles de nuestro matrimonio, y creía que lograría conquistarlo.

Pero en mi peor momento, el día de la muerte de mis padres, me abandonó para estar con la mujer que amaba. Esa fue la gota que colmó el vaso.

Le dejé los papeles del divorcio y me fui, decidida a criar sola al bebé que llevaba en mi vientre.

NovelToon tiene autorización de Wan Marte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

Savanna

Podría haberle pedido cualquier cosa a mi padre, podría haberle pedido que me enseñara a ser una jefa de la mafia. Pero todo lo que quería era pintar cuadros y estudiar bellas artes.

Mi padre nunca me obligó a interesarme por los negocios, siempre me decía que nunca tuvo opciones en la vida, pero que yo sí las tendría.

Sin embargo, tomé las peores decisiones para sobrevivir. Vivir en la vida real no era para los débiles.

Tuve que aprender a ser fuerte sin que nadie me enseñara.

Tuve que aprender a disimular el miedo cuando el dueño del apartamento llamaba a mi puerta demasiadas veces.

Tuve que ir al hospital sola para dar a luz, mientras sentía contracciones insoportables.

Tuve que aguantar horas de dolor, pues no tenía paso para el bebé. Los médicos esperaron hasta el último segundo para decidirse por una cesárea.

Victoria, mi bebé, nació pequeña y morada, la demora fue tanta que se quedó sin respirar por unos minutos. Ahí fue la segunda vez que sentí pavor, sin conseguir hacer nada. La primera vez fue cuando vi los cuerpos de mis padres.

La anestesia paralizaba mis piernas, pero yo luchaba para intentar levantarme de la cama y ver lo que estaban haciendo con ella. El médico intentaba reanimarla, pero en mi pensamiento solo yo podría hacer aquello, ella era mía y él la estaba lastimando.

Pero Victoria era orgullosa y testaruda como la madre. Lloró y su llanto me trajo un alivio que nunca sentí en la vida.

En aquel momento, sosteniendo a mi bebé llorando en mis brazos, yo sabía, mi vida nunca más volvería a ser la misma.

Yo no podía más ser Savanna, la princesa mimada de la mafia. Ahora yo tenía que ser Savanna, una mujer capaz de todo por ella, mi bebé.

Volví al apartamento con el bebé en brazos y apenas pasó el puerperio y yo ya necesitaba encontrar un trabajo.

Yo pensé que duraría más, pero el embarazo complicado y el bebé recién nacido consumieron mis ahorros más de lo que yo imaginaba.

Mi padre era un billonario y me daba una mesada millonaria todos los meses, por eso yo nunca me preocupé en guardar dinero.

Hasta tenía un poco en cuenta, pero lo dividí con Ferdinando y la madre de Gio.

Ahora, mirando lo que sobraba, yo sabía, no iba a durar mucho.

La búsqueda de trabajo fue frustrante.

Yo no tenía cualificación para ningún trabajo. Aquí no había vacantes para alguien formado en bellas artes.

¿Experiencia? Eso es gracioso. Yo nunca necesité trabajar. Yo realmente era una inútil como todos pensaban.

Pero no desistí, continué buscando hasta encontrar una vacante en un bar, para ser camarera.

No era un trabajo registrado, yo ganaría una comisión por lo que mis clientes consumieran y también, ganaría las propinas.

Al inicio yo no sabía por qué el dueño me dio aquella oportunidad. Él me dijo que yo no necesitaba tener experiencia, solo necesitaba usar mi rostro.

En el primer día, yo percibí lo que él quería decir con aquello.

Mis colegas de trabajo usaban ropas cortas, se sentaban en el colo de los clientes, sonreían con ellos y dejaban que ellos las tocaran.

Todo para vender bebidas y ganar propinas gordas.

Aquello era prostitución disfrazada.

Mi primer impulso era tirar fuera el delantal e irme de allí, pero yo me tragué el orgullo, recordando a Victoria.

Yo podía hacer apenas un trabajo de camarera y no dejar que nadie sobrepasara la línea.

Tal vez yo ganara poco por eso, pero yo no iba a rebajarme a restregarme en aquellos hombres asquerosos por algún tipo de compensación.

El primer día fue un fracaso. Desvié de manos, fui cambiada de mesas varias veces. Derramé bebida en alguien y me reprendieron.

Las cosas eran mucho más difíciles de lo que yo pensaba.

En ese momento pensé en los funcionarios que me sirvieron durante los años. ¿Será que ellos estaban así como yo? ¿Desesperados para criar a su bebé? ¿Solos y aprendiendo a la fuerza cómo sobrevivir?

Siempre traté bien a todos los que me sirvieron, pero ahora, pensando, tal vez yo podría haber sido mejor.

Mientras pensaba en mi momento de descanso, apoyada en la pared del lado de fuera del bar, oí un ruido en la basura.

Miré y vi a un niño. Él estaba revolviendo y encontró un pan viejo y mohoso.

Él quitó la parte con moho e iba a llevarse el pan a la boca.

Corrí hasta él y le di un golpe en su mano.

— Eh, ¿qué estás haciendo?

Él se asustó y se encogió, con miedo.

Me quedé paralizada mirando para mi mano. Yo no quería asustarlo, yo solo golpeé el pan para que él lo soltara.

Metí la mano en el bolsillo de mi delantal y saqué el sándwich que yo había traído para mí.

— Eh, está todo bien. — intenté tocarlo, pero él dio pasos para atrás, asustado — Yo no quería asustarte. Es que aquel pan estaba sucio y tú podrías enfermarte comiendo aquello. Aquí, toma mi sándwich.

Extendí la mano para él y pareció receloso, pero luego lo tomó y salió corriendo.

Sentí mi corazón apretarse. Aquel niño era tan pequeño, tal vez tenía unos siete años, algo así. Y estaba en esa situación de dar pena. Eso no parecía justo.

En los días siguientes, fui mejorando mis habilidades. Tenía una camarera, Pietra, que comenzó a ayudarme, enseñándome cómo equilibrar la bandeja con bebidas.

Ella me enseñaba cosas que yo ignoraba también.

Ella me decía cuáles puntos debería tocar en un hombre para llamar su atención, cómo modelar su voz para parecer encantadora frente a ellos. Me decía que a veces contar mentiras, como historias tristes y hasta llorar, hacía que ellos gastaran más.

Pensé que Mia se daría bien en ese lugar. Nunca vi a alguien hacer una cara de llanto tan buena como ella.

Yo nunca me rebajaría a ser tan pedante. Sería una buena profesional, pero una buena profesional como camarera. Me rehúso a descender tan bajo.

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Graciela Saiz
POR FIN! REACCIONASTE! 👏
Graciela Saiz
internala en un loquero ! y listo 🤨
Graciela Saiz
Al final Gio sigue en contacto con la zorra 🤬
Graciela Saiz
está interesante 😉 mafia mis favoritas 🥰
Graciela Saiz
esa Mia me parece que lo manipula , que es una serpiente 😏
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