Para asumir el mando de la mafia, Alessandro debe estar casado.
Implacable y hecho para la violencia, el príncipe de la mafia de Monreale nunca mostró bondad. Hasta que su camino se cruza con el de un joven llamado Nicolò, que despierta en él una obsesión peligrosa.
Y al descubrir las marcas dejadas por años de abuso y crueldad familiar, algo cambia en él. Aunque su instinto de posesión ya lo hace ver a ese extraño joven como su propiedad, se atreve a plantearse un desafío:
Antes de revelar la verdad y llevarlo al altar, quiere que Nicolò se enamore de él.
—Tu cuerpo ya me pertenece, aunque no lo sepas, pero también quiero tu corazón. —A. Morreale
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Capítulo 14
⚠️El capítulo contiene escenas de v10lênc14 ⚠️
Alessandro no esperó a que Matteo despertara por su cuenta, así que en cuanto se desmayó, Alessandro caminó hasta una esquina, tomó un balde con agua bien helada que había allí y se la arrojó sobre el rostro de Matteo, quien despertó casi instantáneamente.
Matteo aspiró aire de golpe, ahogándose, el cuerpo entero contrayéndose al sentir el agua helada escurrir por su rostro, por su cuello, empapando la camisa. Los ojos se abrieron abruptamente, aún turbios, intentando entender dónde estaba. Tosiò fuerte, llevando la mano al suelo para apoyarse, mientras el corazón latía demasiado acelerado, con la imagen de las d3c4p1t4çõ3s volviendo a su mente.
—Ahora es tu turno, mi caro —dijo Alessandro con una tranquilidad aterradora, que daba más miedo que ver cualquier cabeza rodando.
Y aún tenía esa sonrisa ladeada que decía más que mil palabras que era implacablemente cr#3l.
—Para empezar, no me trago esa historieta de que solo habías venido a recibir por haber llevado el camión... Nadie sería estúpido de confiarle a un polluelo como tú algo tan importante. Así que, no intentes hacerme el tonto y di la verdad.
Matteo no encaraba a Alessandro, de hecho, nadie era lo suficientemente osado para hacer eso.
—E... El mi padre.
—¿Qué pasa con ese gusano? —preguntó impaciente.
Matteo sabía que si mentía una vez más, su destino podría ser mucho peor que el destino que los hombres de antes habían tenido.
—Él está con nuevas deudas, ahora corremos el riesgo de perder la casa... Mi madre pensó que sería una buena idea si yo intentaba trabajar para... para el señor...
Alessandro soltó una carcajada, volviéndose serio enseguida. Lo que lo hacía aún más aterrador.
—Continúa.
—Entonces, cuando llegué, ellos me abordaron y hablaron que verían lo que podían hacer... Aquel día quedé de guardia para ver si ningún otro hombre se acercaría a los camiones. Hoy, volví para ver si tenían algún servicio más, pero fuimos atrapados por tus otros hombres.
Alessandro asintió. Esta vez, Matteo parecía estar siendo sincero, pero aún había algo más que no estaba contando y Alessandro podía sentirlo.
—¿Algo más?
Matteo permaneció en silencio hasta que vio a Alessandro caminar hasta una esquina de la sala donde estaba la barra de hierro usada antes.
—Espera, hay algo más... Ellos... ellos me hicieron una propuesta... Me hablaron que la Mafia Monreale y las demás facciones de la región estaban con los días contados... Y la mejor opción era trabajar para los Galli.
—¿Y tú aceptaste?
Matteo vaciló brevemente.
—No, señor.
Alessandro no hizo más preguntas, solo se quedó caminando de un lado para otro, tomando algunos objetos de t0rtur4 y examinándolos, como si estuviera eligiendo cuál sería el mejor para alcanzar sus objetivos.
—¿Tienes novia o novio, Matteo? —preguntó casualmente Alessandro, mientras jugaba con un alicate en sus manos.
Matteo tartamudeó.
—N-no, señor-r...
—Entiendo... Y sé que no es de frecuentar mis burdeles... Entonces, debes haber hecho voto de celibato, lo que dudo mucho... Como te dije, Nicolò es mi prometido y aunque él no lo sepa, y espero que así continúe hasta que yo decida el momento correcto para contárselo, quiero cuidar de lo que me pertenece.
Alessandro se agachó, quedando a la altura de Matteo. Enseguida, acercó el alicate al medio de las piernas de Matteo.
—Si tocas o piensas en hacer cualquier cosa con él, voy a arrancar esas cosas que tienes ahí y te dejaré m0rr3r lentamente, solo con la h3m0rr4g14, va a ser un fin lento y muy doloroso.
Matteo sacudió la cabeza de arriba a abajo frenéticamente, mientras intentaba controlarse para no or1n4r en los pantalones nuevamente.
—Hay algo más, algunas cosas, en realidad. Vas a llevar algunos recaditos a tu padre y a tu madre... Primero: no van a tratar más a Nicolò como un 3scr4v0, él puede salir a la hora que bien entienda; Si tú o tu padre lo tocan, voy a m4t4r a ustedes de una forma bien lenta. Y, si le cuentan algo a él, no necesito decir que ya están muertos. ¿Fui claro?
—Sí, señor.
Alessandro soltó las manos de Matteo, que aún estaban amarradas detrás de la espalda.
—Puedes irte.
Matteo no esperó a que él hablara por segunda vez y se forzó a ponerse de pie, ignorando el temblor y debilidad en las piernas.
Cuando él se estaba acercando a la puerta, Alessandro lo llamó.
—Espera, no puedo dejarte salir así, no después de lo que hiciste con tu hermano.
Matteo aún intentó abrir la puerta, pero Alessandro ya estaba lo suficientemente cerca para sujetarlo por los cabellos y lanzarlo contra el suelo.
—Solo de imaginar lo que Nicolò pasó, siento una enorme voluntad de c0rt4r pedazo por pedazo... Pero, en el momento, necesito de ti vivo, para llevar mi recado. Sin embargo, voy a darte una probadita de lo que tú hiciste con Nico.
Aunque no lo admitiera, Alessandro sabía que estaba actuando movido por la emoción y no solo por la razón. Imaginar a ese d3sgr4ç4d0 m4chuc4nd0 a Nicolò lo hizo realmente querer 3squ4rt3j4rlo.
Alessandro mantuvo a Matteo en el suelo sin mucha dificultad. Matteo podía cantar de gallo por encima de Nicolò, pero no pasaba de un polluelo asustado y Alessandro no iba a dejar más que su novio fuera maltratado.
Con un movimiento ágil, Alessandro arrió el pantalón que Matteo usaba, después la ropa interior. Matteo se debatía bajo Alessandro, quien calmadamente retiró su p1st0l4, una Baretta del modelo M9A4, de la funda y revistió el cañón con un pr3s3rv4t1v0, diciendo mientras lo ajustaba al cañón.
⚠️⚠️ escena sensible a continuación⚠️⚠️
—No quiero ensuciar a mi consentida... Sugiero que te quedes bien quietecito, no queremos que mi dedo presione accidentalmente el gatillo, ¿no es verdad? —dijo mientras presionaba la punta del cañón en la entrada de Matteo.
Matteo lloraba y temblaba, pero Alessandro no se importaba. Imagina cuánto Nicolò había implorado para que Matteo no hiciera aquello con él.
—Él te pidió que no lo hicieras, ¿verdad? ¡Responde!
—Pidió... —dijo con la voz embargada por el llanto.
Alessandro continuó haciendo presión hasta que una parte del cañón entró, haciendo a Matteo gritar a todo pulmón.
—Pero tú no paraste. ¿Él lloró?
—S-sí...
—¿Vas a m4ch#c4rlo nuevamente?
Matteo sacudió la cabeza de forma negativa, pero aquello no fue suficiente para Alessandro que empujó hasta donde fue posible ir con el cañón del 4rm4.
—N-no, señor —respondió Matteo, casi desmayándose.
Alessandro sacó el 4rm4 hacia afuera y descartó el pr3s3rv4t1v0 que estaba sucio de s4ngu3 y desechos. Tomó otro balde de agua fría y se la arrojó sobre Matteo.
—Piérdete de aquí, antes de que decida mandar el recado a tu familia igual que mandé para los Galli.
Matteo hizo lo posible para salir de allí lo más rápido que pudo, con los pantalones a la mitad de las piernas y s4ngu3 con otras cosas escurriendo por el medio de ellas.
Mientras Matteo se veía desesperado para descubrir dónde estaba y encontrar el camino para lejos de allí, Alessandro tomó una silla, se sentó, tomó un cigarro y comenzó a girarlo entre los dedos. No fumaba, pero le gustaba quedar girándolos entre sus dedos.
En pocos días sería Año Nuevo y luego, Nicolò cumpliría dieciocho años. El tiempo estaba pasando y él aún no tenía certeza si Nicolò ya sentía algo por él.
"Lo lamento, si no hay otro remedio, va a tener que ser a la fuerza ese nuestro casamiento, Nico, pero juro que jamás voy a forzarte", pensó con cierta amargura.