Una policía reencarna en un mundo mágico, supuestamente condenada a morir porque se convertirá en la tercera esposa del duque.. Pero, ella decide cambiar su destino..
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes*
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Boda
Esa misma tarde la mansión comenzó a cambiar.
Al principio fue algo sutil.
Los sirvientes iban y venían por los pasillos con más actividad de lo normal. En la cocina comenzaron a preparar ingredientes especiales, y en el jardín algunos trabajadores colocaban mesas y arreglos de flores.
Sienna lo notó cuando miró por una de las ventanas del corredor.
—¿Siempre hay tanto movimiento aquí?
Una de las doncellas sonrió con educación.
—No, mi lady.
Pero no explicó nada más.
En realidad, nadie en la mansión sabía exactamente qué estaba pasando.
Julian había dado órdenes claras.. preparar un almuerzo elegante en el jardín al día siguiente.
Nada más.
Sin explicaciones.
Los sirvientes estaban acostumbrados a no hacer preguntas.
Así que simplemente obedecieron.
El jardín comenzó a verse hermoso.
Mesas blancas bajo los árboles.
Arreglos de flores frescas.
Copas y vajilla fina cuidadosamente colocadas.
Todo parecía preparado para un evento importante… aunque nadie sabía cuál.
La sorpresa llegó más tarde esa tarde.
Un carruaje elegante se detuvo frente a la mansión y de él bajó la modista más prestigiosa de la ciudad.
Los sirvientes empezaron a mirarse entre ellos con curiosidad.
Y cuando la mujer entró llevando una gran caja protegida con tela… las sospechas comenzaron.
Sienna estaba en una de las salas cuando la modista apareció.
—Mi lady.
La mujer hizo una reverencia.
—Su excelencia pidió que trajera esto.
Abrió la caja.
Y dentro estaba un vestido blanco.
No era exageradamente pomposo, pero era imposible no quedarse mirándolo.
La tela era suave y ligera, con delicados bordados en las mangas y el corsé.
Elegante.
Sencillo.
Pero claramente… un vestido de boda.
Sienna abrió un poco los ojos.
—Esto no era necesario…
Iba a decir que no hacía falta algo así.
Que el acuerdo que tenían con Julian no requería una ceremonia tan simbólica.
Pero entonces lo tocó.
La tela era increíblemente suave.
Y antes de que pudiera pensarlo demasiado, la modista ya estaba sonriendo.
—Solo pruébeselo, mi lady.
Sienna dudó un momento.
Pero terminó aceptando.
Las doncellas la ayudaron a cambiarse.
El vestido se deslizó sobre su cuerpo con facilidad.
Cuando salió frente al espejo, la modista comenzó a revisar detalles.
—Solo ajustaremos un poco el largo…
Unos cuantos alfileres.
Un pequeño arreglo en la cintura.
Nada complicado.
En realidad, el vestido le quedaba casi perfecto desde el inicio.
Cuando terminaron, Sienna se quedó mirándose en el espejo.
La tela blanca caía suavemente hasta el suelo.
Sus manos tocaron ligeramente la falda.
Todavía le costaba creerlo.
Mañana… realmente se casaría.
Con Julian.
El mismo duque que todo el mundo describía como frío, distante, casi imposible de tratar.
El duque amargado que todos temían.
Sienna soltó una pequeña risa para sí misma.
Porque ella conocía otra parte de él.
La parte que nadie más veía.
La parte que aparecía cuando estaban solos.
La intensidad en sus ojos.
La forma en que la tocaba.
La forma en que su autocontrol desaparecía.
—Quién lo diría…
murmuró para sí misma mientras se miraba en el espejo.
Mañana se casaría con el duque más frío del reino.
Y con el hombre más descaradamente lujurioso cuando estaban a solas.
La mañana siguiente amaneció clara y tranquila.
El jardín de la mansión estaba especialmente hermoso.
Durante la noche los sirvientes habían terminado todos los preparativos. Las mesas estaban cubiertas con manteles blancos, las flores recién cortadas perfumaban el aire, y una ligera brisa movía suavemente las hojas de los árboles.
Era un ambiente elegante, pero íntimo.
Nada exagerado.
Solo unas pocas personas estaban presentes.. algunos sirvientes de confianza, el secretario de Julian que sostenía cuidadosamente los documentos, y el mago encargado de oficializar el matrimonio.
En ese mundo, cuando nobles se casaban sin ceremonias religiosas, los magos certificaban los contratos matrimoniales para que fueran legalmente vinculantes.
Julian ya estaba allí.
Vestido con sobriedad, pero impecable.
Su postura era recta, las manos detrás de la espalda mientras observaba el jardín con expresión tranquila.
Pero en realidad estaba esperando.
Entonces la puerta de la mansión se abrió.
Y Sienna apareció.
El vestido blanco caía suavemente alrededor de su figura, moviéndose ligeramente con cada paso. No llevaba demasiados adornos, pero eso solo hacía que su presencia resaltara más.
Julian la miró.
Y durante un segundo… simplemente se quedó observándola.
Algo en su pecho se tensó.
Porque aunque el vestido no era exagerado, ella se veía increíblemente hermosa.
Sienna caminó hacia él con paso tranquilo.
Todavía le resultaba extraño todo aquello.
El jardín.
La pequeña reunión.
El hecho de que en unos minutos… todo sería oficial.
Se detuvo frente a Julian.
Él inclinó ligeramente la cabeza.
—Buenos días.
—Buenos días.
Luego el mago dio un pequeño paso al frente.
Era un hombre mayor, con túnicas oscuras decoradas con símbolos mágicos bordados en plata.
Su voz fue clara y formal.
—Estamos aquí para registrar la unión contractual entre Julian Bridge, duque de Bridge, y Sienna Gray…
Se detuvo un momento.
Mirando el documento.
—Sienna, futura duquesa de Bridge.
Sienna escuchó en silencio.
No hubo votos.
No hubo discursos sobre amor eterno.
Era una ceremonia simple y directa, casi como firmar un acuerdo importante.
El mago levantó ligeramente una mano.
Una pequeña chispa de magia apareció en el aire sobre la mesa donde estaban los documentos.
—El contrato ha sido revisado y confirmado.
El secretario colocó las hojas frente a ellos.
Julian tomó la pluma primero.
Firmó con absoluta seguridad.
Su nombre quedó grabado con tinta oscura en el documento.
Luego la pluma pasó a Sienna.
Ella miró el papel un segundo.
Todo lo que habían acordado estaba allí.
Su libertad.
Su seguridad.
Su salida dentro de un año.
Tomó la pluma.
Y firmó.
El mago extendió la mano sobre el contrato.
Un suave brillo azul recorrió el papel durante unos segundos.
Era la magia certificando la validez del acuerdo.
—La unión queda registrada.
El mago bajó la mano.
—Desde este momento, el contrato matrimonial es válido ante la ley del reino.
Hizo una pequeña inclinación respetuosa.
—Felicitaciones.
Hubo un breve aplauso educado por parte de los presentes.
Nada exagerado.
Pero suficiente para marcar el momento.
Sienna exhaló lentamente.
Ya estaba hecho.
Julian la miró.
Y por primera vez en toda la ceremonia, sonrió ligeramente.
Porque desde ese momento…
Sienna se había convertido oficialmente en la duquesa Bridge.