Keile después de cometer muchos errores y ganarse el odio de su enigma tuvo que ver como la vida se le escapaba a la persona que más amo , no solo lo vio morir el fue su verdugo y vivió cada día en el arrepiento pero ahora el destino a decido darle una oportunidad volviendo al momento antes de que la luz de su egnima fuese apaga¿cometerá keile los mismo errores de su vida pasada?
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El Balcón de la Redención
Mis botas resonaban con una seguridad que no sentía en mis huesos, pero que mi lobo proyectaba con una fuerza implacable. En el pasado, en esta misma fiesta, nuestra interacción no había pasado de unos minutos de tensión en el pasillo. Recuerdo que me quedé ahí parado, como un idiota atado a su uniforme, mientras lo veía alejarse con esa risa burlona, creyendo que me había ganado la partida.
Esta vez no. Esta vez, antes de que pudiera dar media vuelta y desvanecerse entre la multitud con su aire de triunfo, lo tomé del brazo. No fue un agarre brusco, pero sí cargado de una autoridad que no pedía permiso.
—¿A dónde vas, Brayan? La fiesta apenas comienza —le dije, mientras mis feromonas de metal frío y eucalipto cortaban el paso de cualquier otro Alfa que osara acercarse.
Lo guié hacia el balcón. Él me siguió, y pude sentir su desconcierto; su aroma de lluvia y bosque estaba agitado, como una tormenta que no sabe hacia dónde soplar. Al cruzar las puertas de cristal, el ruido de la música se volvió un eco lejano y quedamos envueltos por la penumbra de la noche.
Lo acorralé contra la barandilla de piedra, invadiendo su espacio personal con una osadía que el Keile del pasado jamás habría tenido.
—En el pasado —comencé, y mi voz sonó como el roce del acero contra el mármol—, te habrías ido de aquí pensando que me dejaste sin palabras. Te habrías marchado creyendo que el "Soldadito" es solo una pieza más en tu tablero de juegos.
Me acerqué a su cuello, inhalando esa esencia de tierra mojada que tanto me atormentó en mis pesadillas. No me aparté. Dejé que mi frente rozara la suya.
—Pero hoy he decidido que no te vas a ir con esa victoria barata. Hoy, el balcón es mío. Y tú... tú vas a escuchar lo que el Alfa tiene que decir cuando decide dejar de seguir las reglas.
Sentí cómo Brayan contenía el aliento. Sus ojos dorados buscaban desesperadamente al hombre rígido que conocía, pero solo encontraban a alguien que parecía devorarlo con la mirada. Mi mano subió por su pecho, sintiendo el latido errático de su corazón de Enigma.
—Dime, Brayan... ¿qué se siente perder el control? —le susurré, dejando que mi aroma a menta helada lo rodeara hasta que no pudo oler nada más que a mí—. Porque esta noche, por cada paso que diste en el pasado para alejarte de mí, yo voy a dar diez para asegurarme de que no puedas olvidarme.
Lo miré fijamente, disfrutando de su silencio. Ya no había una retirada estratégica para él. En este balcón que yo había forzado a existir, las sombras nos pertenecían y el tiempo, por primera vez, parecía estar de mi lado.
El tenía esa chispa en sus ojos curiosidad, fascinación y confuncio el estaba mirando a alguien que no reconocí
Y yo, yo estaba mirando al amor de mi vida y no pensaba dejarlo no está vez