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El Erótico Sr. C

El Erótico Sr. C

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Mujer poderosa / Maestro-estudiante
Popularitas:246
Nilai: 5
nombre de autor: tamara richelly

Lo que Suria no imagina es quién firmará como comprador: Sr.C, su nuevo profesor de Derecho Penal, un hombre de mirada implacable, ático de lujo y un pasado que guarda bajo llave. Atractivo, dominante y acostumbrado a imponer sus reglas, Sr.C deja claro desde el primer momento que la quiere solo para él.

Entre clases magistrales y noches a puerta cerrada, lo que empieza como un acuerdo con fecha de vencimiento se convierte en una obsesión mutua imposible de contener. Pero fuera de las paredes de su ático, la realidad acecha: un ex violento que no acepta perder, secretos familiares que amenazan con destruirlo todo y un padre que no sabe nada del hombre que duerme con su hija.

Cuando el contrato expire, ¿quedará algo más que deseo entre ellos… o habrán cruzado una línea de la que ya no se puede volver?

NovelToon tiene autorización de tamara richelly para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 18

Suria se quedó solo en ropa interior. Estaba de pie y él se acercó. Sentía esa respiración pesada. Le juntó las manos prendiéndolas en las esposas, y después lo que sería un collar le llegó hasta el cuello y le amordazó la boca. No estaba apretado, pero de esa forma quedaba totalmente sumisa a él. La acostó con cuidado en la cama. Le abrió las piernas. Vio esos ojos dirigirse a su intimidad. Se inclinó en su dirección y fue besándole el muslo, subiendo. Suria ya sentía la intimidad humedecerse. Se reprendía por eso; él tenía ese poder de dejarla así tan rápidamente. Sus gemidos ahogados por la mordaza. Llegó a su ropa interior y la jaló con los dientes. Fue sacándosela hasta que salió por completo. Y ahí estaba ella, servida en su cama, completamente desnuda y atada. Ver esa sonrisa tan pícara en él le daba escalofríos, pero de una forma buena.

La volteó boca abajo. Sintió las manos grandes masajearle el hombro y bajar despacio hasta el trasero. Soltó un grito mezclado con gemido al sentir ese fuerte estallido en su trasero. Lo repitió del otro lado también y le quedó ardiendo. Nadie nunca le hizo eso. Y le gustó. Era un dolor mezclado con placer. Así que eso era lo intenso de un hombre experimentado; podría viciarse fácilmente. Le dio otra palmada.

Sr.C\=Mira, ya te quedó roja y solo con tres palmadas. Qué delicada. Nunca nadie te golpeó así. Qué intrigante ser el primero en castigarte.

Le dio otra palmada. Escuchó cómo resonó por el cuarto. Pasó la mano masajeando la piel ya roja y delicada. La mano fue bajando más hasta que entró entre sus muslos, fue hacia su intimidad y sintió lo mojada que estaba.

Sr.C\=Tu cuerpo reconoce quién es su dueño. Incluso siendo castigado, me llama. Mira lo mojada que estás, y eso solo porque recibiste unas palmadas.

Empezó a mover los dedos, introduciéndolos y acariciando su clítoris. Suria no pudo contenerse; sus piernas se retorcían. Le levantó el trasero, dándose así más control para lo que estaba haciendo. Aumentó la velocidad de los dedos, introduciendo dos y con el otro dedo estimulaba su punto más sensible. Ya estaba casi llegando al orgasmo cuando él paró. Fue como un golpe haber llegado tan cerca. Su respiración jadeante, su cuerpo temblando, su intimidad completamente empapada. La volteó de frente. Sus pezones rígidos. Se inclinó y se metió uno en la boca, chupando y dando leves mordidas. Le quitó la mordaza de la boca. Suria tardó en recuperar el aliento. Eso iba más allá del placer común; era intenso para ella que nunca experimentó algo así. Pero no quería que parara. Dio un leve gemido cuando sintió esa chupada en su pecho. Él se levantó y lo vio quitarse la ropa interior. Parecía hasta más grande que la última vez. Estaba duro; podía imaginar sus ganas con todo eso.

Se colocó entre sus piernas. No lo metió de una vez; se quedó jugando con la punta en su entrada.

Sr.C\=Creo que vamos a parar por aquí.

Suria\=N... no, Sr.C...

Le salió como un suspiro casi desesperado. Necesitaba que continuara o sentía que iba a enloquecer. Ese hombre la tenía en sus manos con todo ese placer.

Suria\=No puedes dejarme así, ardiendo de deseo.

Sr.C\=Creo que ya fuiste castigada lo suficiente para la primera vez. Yo tampoco podría parar, mi querida.

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