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Ecos De Cristal Y Acero

Ecos De Cristal Y Acero

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / CEO / Completas
Popularitas:10.1k
Nilai: 5
nombre de autor: SEBAS M

En el corazón de una Nueva York implacable y magnética, dos mundos opuestos colisionan en la penumbra del piso 40 de la Torre Vanguard.
​Alexander Vance es el epítome del poder corporativo: un CEO frío, calculador y acostumbrado al control absoluto de sus negocios y de las personas que lo rodean. Para él, la vida es un tablero de ajedrez donde nadie se atreve a cuestionar sus movimientos. Sin embargo, su blindaje emocional se agrieta la noche en que conoce a Elena, una joven orgullosa y de mirada firme que trabaja en el turno de la medianoche limpiando los vestigios de un día de furia financiera.
​Lo que comienza como un roce fortuito de autoridad se transforma rápidamente en un juego psicológico de dominación y resistencia

NovelToon tiene autorización de SEBAS M para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Envidia

​La mañana del lunes arrancó con un cielo plomizo sobre Manhattan. El viento cortante arrastraba las hojas secas por las aceras de la Quinta Avenida, golpeando con violencia los imponentes cristales de la Torre Vanguard. Elena se encontraba en su oficina contigua, repasando las proyecciones de activos del segundo trimestre, cuando el zumbido frenético de su tableta corporativa rompió la concentración de la planta.

​Las alertas de Google y los titulares de las principales revistas de finanzas y crónica social de Nueva York comenzaron a parpadear al unísono, inundando su pantalla con un titular que le heló la sangre:

​«¿De la escoba al trono corporativo? La meteórica y sospechosa ascensión de la nueva mano derecha de Alexander Vance».

​El artículo, filtrado anónimamente pero con el inconfundible sello de la narrativa venenosa de Victoria Sterling, incluía una fotografía de Elena de hacía apenas unas semanas, vestiendo el uniforme azul de limpieza mientras empujaba el carrito por el piso 40. Al lado, contrastaba una imagen de la gala del MET, luciendo el vestido de seda negro y el broche de plata. El texto no se limitaba a cuestionar su capacidad técnica; atacaba su dignidad, sugiriendo de forma burda que su ascenso ejecutivo no era el resultado de su agudeza mental, sino de "favores personales" concedidos al CEO en la penumbra de las oficinas vacías.

​Elena sintió que el mundo se detenía por un segundo. El spino de su orgullo, esa armadura que con tanto esmero había forjado para sobrevivir en los niveles más hostiles de la sociedad, se retorció con una punzada de dolor e indignación. Todo su esfuerzo, las noches en vela memorizando los anexos bilingües de Tokio y la batalla ganada a los abogados en la junta extraordinaria quedaban reducidos a un chisme barato de pasillo para el consumo del público.

​La puerta de cristal esmerilado se abrió de golpe. Alexander Vance entró en su despacho. Su rostro ya no era de mármol gélido; era una tormenta de granito y furia contenida. Llevaba la mandíbula tan apretada que los músculos de su cuello se dibujaban tensos bajo la camisa de sastre blanca.

​—Victoria ha cruzado la última línea —sentenció Alexander, y su voz barítono vibró con un peligro sordo que llenó la habitación—. Ha pagado a los editores del Daily Chronicle para publicar esa basura informativa antes de la apertura de la bolsa. Quiere desestabilizar la confianza de los inversores usando tu origen como un arma de distracción.

​Elena se levantó de su asiento, alisando mecánicamente su traje sastre azul. Aunque el interior le daba vueltas, obligó a su barbilla a mantenerse en alto. Sus ojos castaños se clavaron en los del magnate con una fijeza inquebrantable.

​—Esto es lo que hombres y mujeres como su exesposa hacen siempre, Alexander —dijo en un susurro cargado de una madurez amarga—. Cuando no pueden vencerte en el tablero con la lógica de los números, intentan arrastrarte al fango para ver si te manchas. No me asusta que sepan de dónde vengo. Nunca me ha avergonzado haber trabajado con mis manos para ganarme la vida. Lo que me indigna es que pretendan borrar mi mente con sus mentiras.

​Alexander avanzó hacia ella con pasos largos, deteniéndose a escasos centímetros. Extendió la mano y, con un movimiento firme pero cargado de una inesperada calidez, la tomó del antebrazo, obligándola a sentir la solidez de su presencia.

​—Nadie va a borrar nada en esta torre, Elena —murmuró Alexander, y sus ojos grises brillaron con un fuego protector y posesivo—. Victoria pensó que te esconderías en tu oficina por miedo al escrutinio público, y que yo te apartaría para proteger las acciones de Vanguard. No me conoce en absoluto. Hoy vamos a demostrarles quién manda en esta avenida. Harrison me informa que la entrada del edificio está colapsada por los reporteros de la prensa económica. Vamos a bajar. Juntos.

​El vestíbulo principal de la Torre Vanguard era un hervidero de flashes, cámaras de televisión y micrófonos. Más de una docena de periodistas de Bloomberg, Wall Street Journal y varios tabloides locales se agolpaban contra las barreras de seguridad de cristal, contenidos a duras penas por el equipo del agente Marcus. Los murmullos y el eco de las preguntas flotaban en el aire con la agresividad de una jauría esperando a su presa.

​Cuando las puertas del ascensor privado se abrieron, el silencio se apoderó del vestíbulo por una fracción de segundo, seguido de inmediato por el estallido ensordecedor de los obturadores fotográficos.

​Alexander Vance emergió del pasillo con paso majestuoso, impecable en su traje gris de tres piezas. A su lado, manteniendo perfectamente el paso, caminaba Elena. Su espalda recta, su mirada fija al frente y la elegancia natural con la que portaba el traje ejecutivo silenciaron las primeras preguntas burlonas que los reporteros de los tabloides tenían preparadas. No parecía una empleada asustada; parecía una soberana cruzando el patio de su castillo.

​Los reporteros se abalanzaron hacia la línea de seguridad, lanzando preguntas al aire.

​—¡Señor Vance! ¿Es cierto que la señorita Ortegón era parte del personal de mantenimiento del edificio hasta hace tres semanas? ¿Cómo justifica su nombramiento en el área de seguridad confidencial frente a los accionistas minoritarios?

​Alexander se detuvo a dos metros de la barrera de prensa. No rehuyó los flashes; al contrario, se plantó ante ellos con la autoridad de un titán que domina los elementos. Levantó la mano izquierda, un gesto simple que bastó para imponer un silencio sepulcral en el vestíbulo.

​—La excelencia de Vanguard Corporation no se mide por los apellidos de sus empleados, sino por la agudeza de sus mentes —declaró Alexander. Su voz barítono, amplificada por la acústica del mármol del vestíbulo, sonó nítida y demoledora—. La señorita Elena Ortegón fue quien detectó y desactivó un intento de sabotaje industrial contra la fusión de Tokio en los Hamptons, perpetrado por un exmiembro de este consejo. Ella fue quien defendió la reciprocidad de activos frente a los asesores legales más caros de esta ciudad el pasado miércoles.

​Hizo una pausa deliberada, desviando su mirada gris hacia el objetivo de la cámara principal de la televisión nacional, sabiendo perfectamente que Victoria Sterling estaba observando la transmisión desde su ático en el Upper East Side.

​—En mis alturas no hay espacio para el nepotismo ni para el linaje vacío —continuó el magnate, dando un paso lateral para colocar a Elena en el centro del foco de prensa, apoyando una mano firmemente posesiva en la parte baja de su espalda—. Si la señorita Ortegón comenzó su carrera en esta torre manteniendo el orden físico de las instalaciones, solo demuestra que conoce esta estructura desde los cimientos hasta la cima mejor que cualquiera de los herederos ociosos que intentan atacarla desde el anonimato de la prensa. Su nombramiento es definitivo, su autoridad es absoluta, y cualquier cuestionamiento a su integridad será respondido por el equipo penal de esta compañía en los tribunales por difamación. Buenos días.

​Sin conceder espacio a una sola réplica, Alexander giró sobre sus talones. Elena lo acompañó con la misma sincronía impecable, regresando hacia los ascensores mientras el vestíbulo estallaba en un murmullo de asombro y desespero por parte de los periodistas, que acababan de presenciar cómo el escándalo planeado por Victoria se transformaba en una declaración pública de poder y blindaje absoluto.

​Al regresar al piso 40, la atmósfera en la planta ejecutiva había cambiado por completo. La demostración de fuerza de Alexander abajo había dejado claro a todos los niveles de la corporación que Elena era intocable.

​Elena entró a su despacho, dejando que la adrenalina del momento comenzara a descender lentamente. Se apoyó contra el borde de su mesa de vidrio, respirando hondo. Un segundo después, Alexander entró a la habitación, cerrando la puerta con el pestillo electrónico. Se desprendió de la chaqueta de su traje y la dejó sobre una silla, avanzando hacia ella con los ojos encendidos por la intensidad de la batalla ganada.

​—Te lo dije abajo, Elena —murmuró Alexander, acortando la distancia hasta obligarla a levantar la mirada—. Eres el faro de esta torre. Victoria intentó usarte para apagar mi luz, y lo único que ha logrado es que demuestres tu verdadero valor ante toda la ciudad.

​—Su defensa abajo... ha sido un movimiento arriesgado para las acciones de la compañía, Alexander —respondió ella en un susurro, sintiendo que el calor de su cuerpo volvía a acorralarla contra el borde del escritorio, repitiendo la densa intimidad de las noches anteriores—. Ha puesto su credibilidad en juego por mí.

​—No he puesto nada en juego que no me pertenezca —replicó él, y su mano derecha subió con una lentitud exasperante por su brazo hasta posarse en su mejilla, obligándola a sentir la presión cálida y dominante de sus dedos—. En Wall Street todos saben que protejo mis activos con ferocidad. Y tú... tú te has convertido en el activo más valioso de toda mi vida, Elena. No voy a permitir que nadie vuelva a intentar apartarte de mi lado.

​La distancia entre sus rostros se redujo a la nada. Los ojos grises del titán de Manhattan buscaron la rendición definitiva en las pupilas castañas de la joven, mientras el eco de los flashes abajo parecía desvanecerse ante la inminencia de un pacto que iba mucho más allá de los contratos y las corporaciones.

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Beatriz
Bastante bueno el libro me encantó, todo estuvo entretenido y no pude de parar de leerlo🫶. Felicito al autor por tan bella obra
Isabella
Simplemente fascinante, desde la trama hasta los personajes, todo fue muy sencillo de leer y muy atrapante, definitivamente este libro se merece las 5 estrellas, felicidades autor👏
Elena Lopez
me gustaría saber por qué Alexander es así? o por elena no es mas fuerte según ella no quiere perder su dignidad cuesta ya la perdió desde el primer contrato que le hizo ? no entiendo la relativa de Alexander y ni mucho menos la actitud de elana
Helizahira Cohen
super buena, excelente
Helizahira Cohen
buenísima no he podido comentar por lo rápido que voy, no quiero sino leer , narración, ortografía y trama la 2 novela de este autor genial, las demás no estan terminadas y así no las leo
SEBAS M: Gracias por tu comentario de verdad te agradesco, y me alegra que te este gustando❣️
total 1 replies
Anya maldonado
sin dudas eres la mejor autora excelente capitulo 🥰🥰
Anya maldonado
el mejor de todos la caída ese viejo fue epica
Lili
Se merece una ESTRELLA por cada capitulo...
He hecho varios comentarios y confieso que era tanta la ansiedad por saber más de la historia, que la lei de punta a punta, casi sin pausas.
Felicito al AUTOR por tan impecable trabajo. Infinitas GRACIAS por haberla compartido. Y un montón de bendiciones para que ese enorme talento siga dando tan bellos frutos... Te seguiré... Hasta la próxima..
SEBAS M: Gracias por tu apoyo lectora, es de mucha importancia saber tu opinión, y me alegra que te haya encantado, por el momento esta terminada pero en algun futuro sacare la 2 parte de este libro, ya que tengo otras historias aparte que me gustaría publicar, igualmente gracias por el apoyo, me ayuda mucho❣️
total 1 replies
Lili
Estoy fascinada con la historia... Y tengo un sentimiento muy contradictorio... Por un lado, estoy deseando que finalice ... Y por el otro, quisiera seguir leyéndola sin desesperarme para llegar al final Jajajajaja qué locura...
Lili
Imposible dejar de leerla...
Lili
IM PE CA BLE...
Lili
Algo para destacar, en algunos capítulos de pronto se abre una cajita de sorpresas, mostrando algo sutil e inesperado que cambia el rumbo de la trama...
Lili
Imposible dejar de leer 🤭👏
Lili
Excelente capitulo 👏👏👏👏
Lili
Estoy fascinada con esta historia... Es una maravilla, algo así como una caja de sorpresas, que aparecen en el momento justo y preciso...
Confieso que muchas veces presto mucha atencion tratando de descubrir una perlita que se le escapó al Autor o Autora, 🤭😂🤭... En especial, con una trama tan bien entretejida... Pero hasta ahora, todo en orden...
Lili
Una maravilla... Sin duda, ambos son titanes...
Lili
Una lucha de poder, que demostró quien era el mas fuerte...
Lili
Hermoso capitulo, y tan bien redactado que es imposible no sentir lo que ambos están compartiendo.. Una maravilla...
Lili
Voy a ser redundante, pero NO ME IMPORTA...
Cada nuevo capitulo, supera al anterior y aumenta las ganas de seguir leyendo😂👏🤭👏👏👏
Lili
Una vez mas... Me GUSTA...,es poco... Realmente, está tan bien relatada que parece que en lugar de leer, estoy en algun lugar muyyyyyy bien escondida, viendo como suceden los acontecimientos y sintiendo lo que ellos sienten... Felicitaciones al Autor👏👏👏👏👏👏👏
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