Damon despierta como Edward un vampiro débil y frágil, pisoteado por todos, el siendo mafioso más temido y el más Sádico, les demostrará quien manda.
Bill un vampiro violento y agresivo qué es manipulado por su amada Roselia pero ella solo lo ve como marioneta, hasta que un encuentro con Edward lo cambia todo.
¿Cual será el destino de ambos?
NovelToon tiene autorización de Erika a para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Debilidad
~En el palacio~
Edward entra al despacho y ve a albino con una sonrisa, pero a él no le pueden engañar, con una velocidad se acercó donde el albino y acaricio su mejilla mirando fijamente sus ojos.
-Aunque muestres una sonrisa, los ojos no mienten majestad, fue la emperatriz quien es el responsable de estas lágrimas.
-No, claro que... Solo me entró algo de polvo, soy un emperador como podría yo llorar. —Se excusa Bill.
- No estamos hechos de roca majestad, todos tenemos sentimientos, si quieres llorar solo hazlo, prometo no contarlo a nadie. —Habla Edward con calma.
Edward extiende sus brazos y el albino lo abraza sin dudarlo soltando todo lo que carga en su interior. Horas después Bill está acostado en el sofá con su cabeza en las rodillas de su secretario.
-Seguro piensas que soy patético, un verdadero emprendedor no debe mostrar debilidad. —Habla Bill con la voz decaído.
- Para serte sincero majestad, te ves lindo así y a la vez me pone feliz, porque soy el único que lo ha visto así, usted es perfecto tal como es. —Habla Edward con una sonrisa.
- Lor Edward yo nunca quise tener la corona, nunca quise ser emperador, pero mi difunto padre no sé por qué motivo me obligó a usar la corona. —Bosteza y se queda dormido.
- Viendo como son las cosas y los deseos de la gente alrededor tuyo, es más seguro que lo hizo para protegerte, porque es más seguro que tu hermano te hubiera matado al instante, porque matar a un emperador no es nada fácil y requiere tiempo, estoy seguro de que tu padre lo sabia.
Edward acaricia los cabellos del albino con una sonrisa genuina por primera en su vida, que el presta su hombro y sus rodillas para consolar a alguien, pero si se trata de Bill no tiene ningún problema.
- Sira. — Llama Edward.
- Si mi Lor, necesita algo. — Menciona Sira sorprendida por lo que está viendo.
- Solo guíame hasta los aposentos del emperador para dejarlo en su cama, se ve que ha pasado por mucho y no quiero ver a nadie de camino, ni a una mosca.
- Como usted diga Lor, solo dame 3 minutos para que ninguna mosca este por los pasillos y yo mismo lo guiaré a los aposentos.
Luego de ese tiempo Edward carga a Bill en sus brazos sin despertarlo hasta llegar a los aposentos del albino para dejarlo en la cama y se va del lugar serrando la puerta lentamente.
"Algo me dice que en el futuro los veré a los dos en el altar". —Pensó Sira.
- ¡Mi Lor, esto es malo! — Llega otra sirvienta haciendo una revencia. - La emperatriz Madre exige ver de inmediato a su majestad el emperador y se nota muy molesta.
En eso Edward observa que viene una de las empleadas a cargo de la cocina con algo de miedo y preocupación e inmediatamente se inclina ante él.
- Mi Lord, me llamo Matilde estoy a cargo de la cocina yo vi crecer a su majestad él emperador desde que era un bebé, he visto lo que puede hacer, así que lo suplico, le imploro que lo salve de cualquier castigo que la emperatriz Madre quiera ponerle.
Edward recuerda que en la historia, Maldite y otros servidumbre lloraron con la sentencia final de Bill, por que, como ella dice, muchos en el palacio lo vieron creser por lo que le guardan mucho cariño.
-Sira, guíame donde la emperatriz Madre, nadie, absolutamente nadie toca lo que es mío, esa mujer tendrá que pasar sobre mi cadáver si quiere tocar a Bill.