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La Hija Del Don

La Hija Del Don

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Mafia
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Atenea Moretti siempre ha sido la joya más protegida de la familia Moretti. Su heterocromía la hace imposible de olvidar, y para su padre, uno de los hombres más poderosos de la mafia, ella es lo único que queda de la mujer que amó. Ocho años después de la muerte de su madre, una nueva familia entra en sus vidas. Una madrastra, dos hermanastros que cambiarán su mundo para siempre. Mientras Atenea intenta adaptarse a su nueva realidad, descubre que la muerte de su madre no fue un accidente. Entre secretos, traiciones y luchas de poder, deberá encontrar la verdad antes de que esta la destruya. Porque en la mafia, la sangre es poder. Y algunos secretos están dispuestos a matar para permanecer enterrados.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Evento

—No quiero ir.

—Vas a ir.

—No quiero.

—Qué tragedia.

Atenea lanzó una mirada asesina a Bianca.

Su hermana ni siquiera se inmutó.

—Tu apoyo emocional es terrible.

—Y aun así aquí estoy.

—Lamentablemente.

Bianca sonrió.

—Te ves hermosa.

Atenea resopló.

—No funcionará.

—Funcionó.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

Las dos se quedaron mirándose unos segundos.

Hasta que terminaron riéndose.

Aquella noche la familia asistiría a una gala benéfica organizada por varias familias influyentes.

Políticos.

Empresarios.

Jueces.

Y, por supuesto, mafiosos.

Un evento lleno de personas sonriendo mientras ocultaban sus verdaderas intenciones.

La clase de lugar que Atenea detestaba.

Especialmente porque sabía exactamente lo que ocurriría.

La observarían.

La evaluarían.

Y varios hombres intentarían llamar su atención.

Como siempre.

Cuando llegaron al salón principal, Atenea entendió que no había exagerado.

Las miradas aparecieron inmediatamente.

Porque era imposible ignorarla.

Su vestido azul oscuro resaltaba sus ojos.

Uno azul.

Uno dorado.

Y el apellido Moretti hacía el resto.

—Mantente cerca.

La voz de Alessandro sonó firme.

—Papá…

—Atenea.

—Tengo veinte años.

—Y yo sigo siendo tu padre.

Ella rodó los ojos.

Bianca soltó una carcajada.

Elena fingió no escuchar.

Durante la primera hora todo transcurrió con normalidad.

Conversaciones.

Fotografías.

Discursos aburridos.

Nada nuevo.

Hasta que Alessandro fue llamado para discutir negocios.

Bianca desapareció con algunos contactos.

Y Elena terminó atrapada hablando con otras mujeres de la alta sociedad.

Atenea aprovechó para respirar.

Por fin sola.

Bueno.

Casi sola.

Porque sus guardaespaldas seguían cerca.

Siempre.

—Señorita Moretti.

Atenea cerró los ojos.

Y contó hasta tres.

Cuando se giró encontró a un joven desconocido.

Sonrisa perfecta.

Traje caro.

Demasiada confianza.

—¿Sí?

—Soy Marco Bellini.

Un placer.

Atenea sonrió por educación.

—Mucho gusto.

—Llevo toda la noche intentando encontrar una oportunidad para hablar contigo.

Y ahí estaba.

Exactamente lo que esperaba.

—Qué amable.

—Tu padre es un hombre impresionante.

—Lo es.

—Y tú también.

Atenea ya quería escapar.

La conversación continuó más de lo necesario.

Marco parecía incapaz de captar indirectas.

O simplemente decidía ignorarlas.

Y cada vez se acercaba más.

Demasiado.

—¿Te gustaría bailar?

—No, gracias.

—Insisto.

—Prefiero no hacerlo.

—Solo una pieza.

—Dije que no.

La sonrisa del hombre se tensó.

Por primera vez.

Y Atenea no lo notó.

Pero alguien más sí.

Desde el otro lado del salón, Adrián observaba.

No porque estuviera vigilándola.

O eso intentaba decirse.

Simplemente la había visto incómoda.

Y conocía ese tipo de hombres.

Los que confundían insistencia con encanto.

Los que no aceptaban un no.

—Vamos, Atenea.

No muerdo.

El hombre intentó tomar su mano.

Y fue entonces cuando una voz fría apareció.

—Creo que la señorita ya respondió.

Marco se giró.

Molesto.

Atenea también.

Y encontró a Adrián.

De pie junto a ella.

Sereno.

Impasible.

Pero sus ojos grises eran cualquier cosa menos amistosos.

—Solo estábamos conversando.

—Perfecto.

Entonces no te molestará terminar la conversación aquí.

El silencio cayó entre ambos hombres.

Tenso.

Incómodo.

Peligroso.

Marco comprendió rápidamente que no ganaría aquella discusión.

—Como quieras.

Y se alejó.

Atenea observó cómo desaparecía entre la multitud.

—Gracias.

—No fue nada.

—Sí fue algo.

Adrián se encogió de hombros.

—Parecías incómoda.

—Lo estaba.

—Lo noté.

Ella sonrió.

—¿Siempre apareces cuando te necesitan?

—No.

—Qué decepción.

Por primera vez, una pequeña sonrisa apareció en los labios de Adrián.

Y Atenea sintió una extraña sensación de victoria.

Porque hacerlo sonreír parecía una misión imposible.

Al otro lado del salón, Bianca había observado toda la escena.

Y también Alessandro.

—¿Viste eso? —preguntó Bianca.

—Sí.

—¿Te preocupa?

Alessandro observó a Adrián junto a su hija.

Y por alguna razón no respondió de inmediato.

—No.

Mintió.

Porque algo dentro de él acababa de despertar.

Una pequeña inquietud.

Una que todavía no comprendía.

Y que, con el tiempo, se volvería mucho más difícil de ignorar.

1
Jenny Masis
cuando estará completa la novela 😭
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