Ela una chica que era bondadosa y alegre se dará cuenta de que su familia no es lo que parece y perderá su vida . La vida o el destino le dará una oportunidad para hacer las cosas bien.
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Capítulo 5: El hombre más temido del imperio
Dos semanas transcurrieron rápidamente.
La noticia del gran baile imperial ocupaba todas las conversaciones de la nobleza. Las familias más importantes del imperio preparaban vestidos, joyas, carruajes y alianzas políticas que podrían cambiar el futuro de muchos jóvenes nobles.
La mansión Valmont tampoco era una excepción.
Costureras entraban y salían constantemente.
Sirvientes transportaban cajas repletas de accesorios.
Incluso Alexander parecía más ocupado de lo habitual.
Mientras tanto, Ela aprovechaba cada día para prepararse.
No solo para el baile.
También para la guerra silenciosa que había comenzado contra Lilian.
Hasta ahora había conseguido frustrar tres de sus pequeños planes.
Nada demasiado importante.
Pero suficiente para incomodarla.
Y eso divertía bastante a Ela.
Aquella mañana, Nora entró apresuradamente en la habitación.
—¡Señorita, ya llegaron los vestidos!
Ela cerró el libro que estaba leyendo.
—Espero que ninguno tenga veinte kilos de tela.
Nora soltó una carcajada.
—Me temo que algunos sí.
Cuando llegaron al salón principal encontraron varias cajas abiertas.
Vestidos de todos los colores ocupaban sofás y mesas.
Algunos estaban adornados con encajes delicados.
Otros con piedras preciosas.
Y algunos parecían tan pesados que resultaba difícil imaginar cómo alguien podía caminar con ellos.
—Definitivamente no usaré eso —dijo Ela señalando uno particularmente exagerado.
—Parece una tienda de campaña elegante.
Nora comenzó a reír.
Una de las modistas casi sufrió un ataque al escuchar aquello.
Finalmente eligieron un vestido azul medianoche.
La tela parecía absorber la luz.
Pequeños bordados plateados imitaban constelaciones sobre la falda.
Las mangas transparentes aportaban elegancia sin resultar excesivas.
Ela quedó satisfecha.
Era hermoso.
Pero también cómodo.
Una combinación poco frecuente en la nobleza.
La noche del baile llegó finalmente.
El Palacio Imperial brillaba bajo miles de luces.
Las enormes torres blancas se elevaban hacia el cielo estrellado.
Fuentes iluminadas decoraban los jardines.
Músicos interpretaban delicadas melodías mientras carruajes llegaban constantemente a la entrada principal.
Ela descendió del suyo acompañada por Alexander.
Varias personas se giraron inmediatamente para observarla.
Algunas damas quedaron impresionadas.
Algunos caballeros olvidaron disimular.
Y varios jóvenes nobles estuvieron a punto de tropezar mientras caminaban.
—Creo que están mirando —comentó Alexander.
—Qué observador.
—Definitivamente heredaste el sarcasmo de tu madre.
Ela sonrió.
Aquella relación mejoraba cada día.
Y estaba decidida a conservarla.
El gran salón imperial era aún más impresionante de lo que recordaba.
Gigantescos candelabros colgaban del techo.
Columnas de mármol blanco decoraban el lugar.
Las paredes estaban cubiertas por obras de arte valoradas en auténticas fortunas.
La música flotaba elegantemente entre las conversaciones.
Por unos momentos Ela olvidó que estaba dentro de una novela.
Todo parecía demasiado real.
Su tranquilidad duró exactamente cinco minutos.
Porque entonces apareció el príncipe heredero.
Adrián de Astoria.
Alto.
Rubio.
Atractivo.
Educado.
Y completamente inútil.
Al menos según la opinión de Ela.
En la novela era el prometido oficial de Evelina.
También era el hombre que terminaría creyendo todas las mentiras de Lilian.
Y uno de los responsables de su ejecución.
—Lady Evelina.
El príncipe realizó una elegante reverencia.
—Su Alteza.
—Me alegra verla recuperada.
—Gracias.
Adrián sonrió.
Ela devolvió una sonrisa educada.
Por dentro estaba imaginando formas creativas de lanzarlo por una ventana.
Mientras conversaban, una figura llamó su atención.
Un hombre acababa de entrar al salón.
La música continuó.
Las conversaciones siguieron.
Pero algo cambió en el ambiente.
Era como si toda la sala hubiese notado su presencia.
Alto.
Cabello negro.
Ojos grises.
Expresión seria.
Vestía un impecable uniforme militar oscuro adornado con detalles plateados.
Cada movimiento transmitía disciplina y confianza.
Varias damas lo observaban discretamente.
Algunos nobles parecían incómodos.
Otros directamente evitaban acercarse.
Ela lo reconoció inmediatamente.
Cedric Ravencrest.
El futuro villano.
El hombre más temido del imperio.
Durante unos segundos lo observó.
Y algo le llamó la atención.
Cedric parecía aburrido.
Profundamente aburrido.
Como si preferiría estar enfrentando un ejército enemigo antes que asistir a aquella fiesta.
La imagen fue tan inesperada que Ela tuvo que contener una sonrisa.
—¿Qué resulta tan divertido?
La voz del príncipe la hizo regresar a la realidad.
—Nada importante.
—Parecía entretenida.
—Solo estaba observando.
—¿A quién?
Ela señaló discretamente.
Adrián siguió su mirada.
—Ah.
Su expresión cambió ligeramente.
—Ravencrest.
—¿Lo conoce?
—Lo suficiente.
Aquella respuesta confirmó algo que Ela ya sabía.
Los dos hombres no se llevaban bien.
En ese momento ocurrió algo inesperado.
Un joven noble tropezó mientras caminaba.
La copa que sostenía salió despedida.
Y el contenido terminó derramándose directamente sobre el uniforme de Cedric.
El salón entero quedó en silencio.
El pobre muchacho palideció.
Varias personas parecían convencidas de que presenciarían un asesinato.
Cedric bajó lentamente la mirada hacia la mancha.
Luego observó al responsable.
El noble parecía estar a segundos de desmayarse.
Y entonces ocurrió algo que nadie esperaba.
—La próxima vez apunte mejor.
El muchacho parpadeó confundido.
—¿Qué?
—Si va a lanzar bebidas, al menos procure acertar en la cara.
Durante varios segundos reinó el silencio.
Después algunas personas comenzaron a reír.
Incluso Ela.
Aquello tampoco aparecía en la novela.
Cedric escuchó aquella risa.
Giró ligeramente la cabeza.
Y por primera vez sus ojos grises se encontraron con los ojos violetas de Ela.
El tiempo pareció detenerse durante un instante.
Ninguno habló.
Ninguno sonrió.
Simplemente se observaron.
Como dos personas que aún no se conocían.
Sin saber que el destino acababa de alterar una de sus piezas más importantes.
Porque en la historia original, aquel encuentro jamás ocurrió.
Y precisamente por eso...
Era el primer cambio verdaderamente importante de toda la novela.
Holis mis amores les agradezco mucho por estar leyendo esta hermosa historia . Les recomiendo que también estén leyendo mi otro obra llamada " Bajo tu sombras ". que me está encantando escribirla y tiene una trama muy interesante.😘🥰