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Selena

Selena

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor prohibido / Arrogante
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: NELSI BLANCO

Selena era una joven de 19 años que convivía con sus padres y sus dos hermanos: Celia, una adolescente de 15 años, y Samuel, un joven de 23 años que se encontraba viviendo en el extranjero con su esposa. Su padre, Santiago, había casado a Samuel a la edad de 20 años, y ahora estaba decidido a encontrar una pareja para Selena. La persona elegida para contraer matrimonio con ella era Carlos Fernández, un joven proveniente de una familia adinerada.

Santiago no tenía dificultades económicas, ya que disponía de una buena situación financiera, pero su objetivo era asegurarse de que sus hijos formaran parte de familias acomodadas a través de sus matrimonios. Esta insistencia por parte de Santiago en unir a sus hijos con personas de buenas posiciones económicas reflejaba su deseo de mantener un estatus social elevado, lo cual se había convertido en una prioridad para él, independientemente de lo que sus hijos pudieran desear. De esta manera, estaba decidido a casar a Selena, sin considerar s

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capítulo 2

Selena observó a su padre con atención; conocía bien la expresión de su rostro cuando estaba furioso. Entonces, decidió sentarse y, mirando a su papá, expresó con un tono de súplica: Papá, solo quiero que mi hermano esté presente. Mamá, dime, ¿por qué estamos haciendo esto tan rápido? ¿Acaso soy un estorbo en la casa?

Carmen, su madre, la miró con tristeza en sus ojos al escuchar las palabras de su hija. Amanda, que estaba presente en la conversación, intervino con cariño: Ellos no tienen parte de la culpa, cariño. Fui yo quien le pidió que fuera este fin de semana. Fernando necesita viajar a México y debe hacerlo el lunes para comenzar a trabajar. Decidimos que lo hiciera ya casado.

Por su parte, Fernando no se mostraba contento con la situación, pero optó por no decir nada, manteniendo su malestar en silencio.

Selena, aún más sorprendida, exclamó: ¡México!

Celia solo miraba atentamente a su hermana, con una mezcla de curiosidad y preocupación en sus ojos.

Amanda, con una sonrisa en el rostro, agregó: Sí, cariño, es un buen país. Fernando será el director ejecutivo de la empresa; él será el único dueño, y tú, por supuesto, serás su esposa.

Selena no sabía qué decir; su mente estaba llena de pensamientos confusos. Por un lado, sentía una profunda felicidad por su vida en Colombia. No deseaba irse; amaba vivir en su hermosa hacienda, rodeada de naturaleza y sus caballos. Además, estaba enamorada de su novio Diego y no quería dejarlo. Tenían planes de fugarse entre semana, y ahora se enteraba de que la boda estaba programada para mañana.

Celia, al notar la preocupación en el rostro de su hermana, le dijo con tono de calma: Hermana, estás bien...

Selena miró a su madre y le sonrió con ternura. Santiago, por su parte, dijo: Bueno, comamos rápido, que después tienes que ir con tu mamá y tu hermana a ver el vestido. Felipe añadió que ellos también necesitaban ir a elegir el traje de Fernando, explicando que eso era lo único que les faltaba para completar los preparativos.

Sin embargo, Carmen se sentía muy triste en ese momento. No podía aceptar la idea de que sus hijas se casaran. Ella misma había experimentado el amor verdadero, así que no comprendía por qué su esposo actuaba de esa manera y, aún más, no podía entender por qué lo apoyaba en todo esto.

Después de disfrutar de la comida, Carmen decidió salir con sus hijas para ver el vestido de novia.

Al llegar al lugar, Selena se dirigió a su madre con voz temblorosa: Mamá, no quiero hacerlo. No amo a ese hombre. ¿Por qué tenemos que casarnos sin amor?

Celia, la hermana de Selena, se unió a la conversación y afirmó con firmeza: Es cierto, mamá, mi hermana no siente nada por ese muchacho.

Carmen, la madre de las chicas, trató de justificar la situación: Es el deseo de su padre y todo esto se hace por su bien. Su papá no quiere que se casen con hombres que sean aprovechados o que no tengan dinero. Hijas, ustedes son nuestras princesas y se merecen lo mejor.

Selena, sintiéndose aún más angustiada, respondió: ¿Y de verdad piensas que esto es lo mejor? ¿Un matrimonio sin amor, mamá?

Carmen, con una expresión seria, replicó: Basta ya. Tenemos que hacer lo que su padre diga; es lo mejor para ustedes y lo saben en el fondo.

Celia vio a su hermana y, al mismo tiempo, escuchó a Selena decir mamá. Carmen intervino y dijo: Amor, no sigamos discutiendo; esto es lo mejor. Con el tiempo, ellos se llevarán bien. Recuerda que tu hermano también se casó sin querer con su esposa, y Lucí mencionó que el amor se construye con el tiempo. Así ha sido, ahora son felices.

Selena no dijo más, ya que se sentía impotente para cambiar la situación. Ambas entraron a tienda y Selena comenzó a probarse varios vestidos. Después de un rato, finalmente eligieron uno que le quedaba muy bien. A las seis de la tarde, se fueron de casa.

Una vez en casa, Selena subió a su habitación, se dio un baño y se puso ropa cómoda, pensando en que debía escapar sin pedir permiso. Su mente estaba llena de planes de aventura y libertad.

Celia decidió ir a la habitación de su hermana, con el objetivo de ver cómo se encontraba. Al entrar, la encontró vestida, lo que la llevó a preguntarle con cierto tono de sorpresa: ¿A dónde vas? Selena, visiblemente alterada, le pidió que bajara la voz.

Celia se adentró más en la habitación y, con curiosidad y preocupación, le preguntó: ¿Qué piensas hacer? Selena, con determinación en su voz, le respondió: Me voy a escapar. No puedo casarme con Fernando.

Celia, sorprendida por la revelación, le contestó: ¿De verdad? Pero es muy tarde para eso. Selena, con una expresión de desesperación, insistió: No puedo quedarme aquí. Celia, por favor, ayúdame. No le digas nada a nadie.

Al ver la angustia en el rostro de su hermana, Celia, tras reflexionar un momento, respondió: Está bien, hermana, te ayudaré. Me acostaré aquí en tu cama para que crean que eres tú. Luego iré a mi habitación.

Selena, al escuchar las palabras de apoyo de su hermana, la abrazó con gratitud, agradeciendo su comprensión y ayuda en ese momento tan crucial.

Selena tomó su bolso, que contenía algunas pertenencias y un poco de dinero. Luego, con mucho cuidado, salió por el balcón. Al escuchar pasos acercándose, Celia corrió rápidamente hacia la cama, se arropó y se hizo la dormida, sintiendo un torrente de nerviosismo ante la posibilidad de ser descubierta.

Carmen abrió la puerta de la habitación, encendió la luz y, con suavidad, llamó a Selena: Selena, mi amor. Al oír su voz, los nervios de Celia aumentaron aún más.

Carmen se acercó a la cama y la tocó sin mover la sábana, pero al notar que Selena no respondía, comentó: Está dormida. Hablaré con ella mañana. Quiero que lleve mi corona de matrimonio.

Celia, al escuchar el sonido de la puerta, se destapó la cobija y tomó una respiración profunda para despejarse. Con curiosidad, se asomó al balcón para asegurarse de que su hermana estaba bien. Desde allí, vio a Selena, quien se encontraba sentada entre las plantas, y le saludó con una mano mientras le decía Chao. Celia sonrió al ver a su hermana, sintiéndose aliviada.

Rápidamente se dirigió a su habitación, ya que era consciente de que en cualquier momento su madre podría entrar. Una vez en su cuarto, se acostó en la cama, sintiéndose un poco ansiosa. No pasó mucho tiempo antes de que su mamá entrara en su habitación.

—Celia, mi amor, ¿estás despierta? —preguntó Carmen con voz suave.

—Sí, mamá, ¿pasó algo? —respondió Celia, un poco alarmada.

—No, amor, solo quería avisarte que te llevo a la peluquería un poco más temprano —le explicó Carmen con una sonrisa.

—Está bien —respondió Celia, sintiéndose aliviada de que no hubiera nada grave.

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Omis Mendoza
en todas las novelas tienen que drogar La potra saina para que esté con el esposo que no la ama y ella no se respeta ella misma sin conocer al individuo le acepta un trago 🍹🍹
Omis Mendoza
ésto sé vá a volver un verengenal Fernando es un pervertido no sabe que quiere en la vida la tal Ligia lo vá a meter en un lío que no vá a dar para salir dé ai por perro sarnoso pobre Selene
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