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Debajo De Tus Sábanas

Debajo De Tus Sábanas

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor prohibido / Traiciones y engaños
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Miliarias

Todos sabían que Víctor Moreira se había convertido en un hombre solitario tras su reciente y complicado divorcio con Ángela. Desde entonces, se había concentrado exclusivamente en una sola cosa: ser un padre intachable, enfocado en su trabajo y, sobre todo, en proteger el bienestar de su hija Angélica, una adolescente de quince años.
Pero nadie sabía sobre esos deseos sexuales que se encendieron con cada mirada recibida por Cecilia Morales, su nueva secretaria de veinte años. Una joven que fingía ser tímida, discreta y sumamente profesional ante el mundo, cuando en realidad ocultaba fantasías intensas y deseaba a ese hombre mayor y con autoridad solo para ella.

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Capitulo 2

El reloj de la recepción marcaba las 7:55 de la mañana. Cecilia ya estaba sentada frente a su nuevo escritorio, con una taza de café negro humeante a un lado y la pantalla de la computadora encendida. Llevar la falda de tubo tan entallada era una tortura para moverse rápido, pero el efecto visual valía la pena. Se acomodó un mechón de pelo rubio detrás de la oreja y respiró hondo. Su primer día oficial.

La puerta principal de la oficina se abrió exactamente a las ocho. Víctor Moreira entró como un torbellino de elegancia y madurez que le revolvió el estómago a Cecilia al instante. Traje gris oscuro, camisa blanca impecable, la corbata perfectamente alineada y ese maldito reloj de plata brillando en su muñeca izquierda. Caminaba con una seguridad que gritaba autoridad por todos los poros.

—Buenos días, señorita Morales —soltó Víctor, sin detener su paso hacia el despacho principal. Su voz sonaba profunda, directa, con ese tono de jefe que a ella la hacía derretirse por dentro.

—Buenos días, señor Moreira. Su agenda del día ya está lista sobre su escritorio, junto con los reportes de la auditoría interna —respondió Cecilia con una voz impecable, suave y sumamente profesional. La viva imagen de la secretaria perfecta.

Víctor se detuvo justo en el umbral de su puerta. Giró la cabeza para mirarla, clavando esos ojos oscuros que parecían leerle los pensamientos más sucios.

—Excelente. Tráigame un café cargado, sin azúcar. Y después entra para que revisemos las prioridades de la semana.

—En seguida, señor.

Cuando Víctor cerró la puerta, Cecilia soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Se levantó y caminó hacia la pequeña cocina de la oficina. Mientras preparaba la cafetera, no pudo evitar morderse el labio inferior. La frialdad de Víctor no la intimidaba; al contrario, alimentaba ese fetiche de poder que su ex tanto había criticado. Le encantaba ver la fachada de hombre intachable que él cargaba, sabiendo que debajo de ese traje había un hombre de carne y hueso que llevaba demasiado tiempo solo.

Minutos después, Cecilia entró al despacho con la taza en la mano. Víctor estaba de pie junto al gran ventanal, hablando por teléfono. Su expresión era tensa, con la mandíbula apretada.

—Ángela, ya te lo dije. Angélica se queda conmigo este fin de semana. No me importa lo que diga tu abogado, el acuerdo de custodia está firmado —decía Víctor, tratando de mantener el control, aunque el tono delataba su frustración—. Tengo que colgar. Estoy trabajando.

Cortó la llamada de golpe y tiró el celular sobre el escritorio, soltando un bufido. Se frotó las sienes con frustración. Cecilia se acercó despacio, manteniendo pasos silenciosos, y colocó la taza de café a un lado de los documentos.

—Su café, señor Moreira —dijo con timidez fingida, dando un paso atrás y entrelazando sus manos por delante.

Víctor la miró. El contraste entre el caos mental que le provocaba su exesposa y la calma sumisa que proyectaba Cecilia lo descolocó por un segundo. Se sentó en su silla de cuero y tomó un sorbo del café, mirándola de arriba abajo sin disimulo.

—Gracias. Siéntese, Cecilia. Vamos a repasar esto.

Cecilia se acomodó en la silla frente a él, cruzando las piernas lentamente. El sutil roce de las medias de nylon rompió el silencio del despacho. Tomó una tableta para anotar las instrucciones, sosteniendo el bolígrafo entre sus dedos.

—Quiero que canceles la reunión del jueves por la tarde. Tengo que ir a buscar a Angélica al colegio, tiene una presentación y no pienso faltar —ordenó Víctor, adoptando de nuevo su tono estricto de padre protector—. Mi hija es lo primero. El resto de las citas se mantienen igual. ¿Quedó claro?

—Totalmente claro, señor. Ya anoté el cambio —respondió ella, sosteniéndole la mirada un segundo más de lo estrictamente necesario. Luego, de manera completamente deliberada, Cecilia se llevó el extremo del bolígrafo a los labios, mordisqueándolo suavemente mientras lo miraba de reojo, fingiendo que leía las notas.

Víctor se quedó congelado a mitad de una frase. Sus ojos se fijaron en los labios de Cecilia, pintados de un tono rosa pálido, y en el movimiento de su boca alrededor del plástico del bolígrafo. Una ola de calor repentina le recorrió el cuerpo. Era una provocación barata, pensó, pero el maldito problema era que estaba funcionando. El aire en la habitación se volvió denso, pesado, cargado de una tensión sexual que se podía cortar con un cuchillo.

Víctor aclaró su garganta, forzando una postura aún más rígida para ocultar el efecto que ella estaba teniendo en él.

—Señorita Morales, le sugiero que se concentre en su trabajo y deje de jugar con las cosas del escritorio —soltó con una voz que pretendía ser un regaño, pero que salió más ronca y profunda de lo habitual.

Cecilia bajó el bolígrafo despacio, mostrando una sonrisa diminuta, casi imperceptible, en la comisura de sus labios. Sabía exactamente lo que estaba haciendo. Había logrado romper, aunque fuera por un segundo, la perfecta armadura de su jefe.

—Lo siento, señor Moreira. No volverá a pasar —dijo, bajando la cabeza en un gesto de aparente sumisión que a Víctor le pareció increíblemente ardiente.

—Eso espero —respondió él, cerrando la carpeta frente a él con más fuerza de la necesaria—. Puedes retirarte a tu puesto. Hay mucho trabajo que archivar hoy.

Cecilia se levantó, alisó su falda con las palmas de sus manos en un movimiento pausado que acentuó sus curvas, y caminó hacia la salida. Sentía la mirada de Víctor clavada en su espalda como un imán mientras abría la puerta.

Al cerrarla tras de sí, Cecilia sonrió de verdad. El juego apenas estaba comenzando, y estaba claro que el correcto y divorciado Víctor Moreira no iba a aguantar mucho tiempo antes de querer tomar las riendas por completo.

1
Kookie
ojalá subas capitulos muchos
Kookie
tuvieron un bebé
Kookie
ya se la ganó
Kookie
tanto tiempo pasó
Kookie
entiendo a Ceci
Kookie
ya empezó el juego
Kookie
la odiosa de su ex esposa
Kookie
se está poniendo bueno
Kookie
la niña le dió su merecido a esa bruja
Kookie
no tenía que irse
Kookie
más trasfondo de la madre
Kookie
uffffff
Kookie
Ya le confesó 🤭🤭
Kookie
Más capitulos plis
SAQ
Red
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