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LA ESPOSA IMPERFECTA DEL DUQUE

LA ESPOSA IMPERFECTA DEL DUQUE

Status: Terminada
Genre:Fantasía / Venganza / Grandes Curvas / Reencarnación / Duque / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Archiemorarty

Liora Montclair siempre supo que era un estorbo.

Hija menor de una casa noble en decadencia, fue criada entre insultos, miradas de desprecio y un veneno que nadie más que ella sospechaba. Su cuerpo —grande, rollizo, "impresentable" según su propia familia— era la prueba visible de años de humillación silenciosa. Cuando la obligaron a casarse con el Duque Alaric Ravens, el general más temido del Imperio Aurelius, Liora se preparó para lo peor: otro hombre que la miraría con asco.

Pero Alaric no la miró con asco.

De hecho, Alaric fue el primero en notar que su vestido de boda estaba diseñado para humillarla. El primero en tratarla con respeto. El primero en no verla como un cuerpo defectuoso, sino como una mujer con fuego en los ojos y una lengua afilada que ni siquiera un Duque podía domar.

Lo que Alaric no sabe es que Liora guarda secretos que podrían sacudir los cimientos del imperio. Secretos sobre su verdadero linaje. Sobre las sombras que la obedecen. Sobre la espada que esconde debajo de la dulzura.

Lo que Liora no sabe es que el veneno que corre por sus venas fue puesto ahí por alguien de su propia sangre. Y que destaparlo significará enfrentarse a conspiraciones que van mucho más allá de la crueldad doméstica.

Mientras Liora descubre que el "monstruo" con el que la casaron tiene las manos más gentiles que jamás la han tocado, una guerra se avecina en el horizonte. Una guerra que pondrá a prueba no solo su matrimonio, sino los secretos que ambos juran proteger.

Entre batallas en campos nevados, intrigas palaciegas que cortan más profundo que cualquier espada, y un niño de tres años con media lengua que insiste en llamarla "Lilola", Liora tendrá que decidir: ¿seguir escondiéndose detrás de la máscara de la esposa sumisa, o revelarse como lo que realmente es?

Porque debajo de la piel que todos despreciaron, late el corazón de una guerrera.

Y el Duque Ravens está a punto de descubrir que se casó con la mujer más peligrosa del imperio.

NovelToon tiene autorización de Archiemorarty para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 16. LA NIÑA CONSENTIDA

La Emperatriz se detuvo justo frente a Liora.

Su figura era alta y elegante, envuelta en un vestido imperial de tonos oscuros que armonizaba con el abanico dorado que le cubría la mitad del rostro. Desde detrás de aquel abanico, un par de ojos afilados examinaban a Liora como si quisieran desnudarla, no en sentido físico, sino atravesar la capa de serenidad que Liora había construido a lo largo de los años.

El nombre de aquella mujer era Emperatriz Seraphina.

Una mujer conocida no solo como esposa del Emperador, sino como símbolo de inteligencia, belleza y un poder equiparable al de su marido; de hecho, a menudo era más temida que él.

—Cómo te atreves —pronunció Seraphina con frialdad.

Una sola frase.

Pero bastó para que el aire de la sala se tensara por completo.

Alaric se puso en alerta de inmediato. Sus hombros se contrajeron; su instinto militar entró en estado de máxima vigilancia. Dio medio paso al frente sin darse cuenta, como si se preparara para proteger a Liora de lo que fuera a venir.

Sin embargo...

La Emperatriz cerró su abanico.

El gesto fue suave. Casi casual.

Y entonces, antes de que nadie pudiera reaccionar, Seraphina levantó ambas manos y tomó el rostro de Liora con infinita ternura.

Su tono de voz cambió por completo.

—¿Por qué estás más delgada, Liora? ¿Alaric te está tratando mal? ¿Te están haciendo sufrir en la residencia del Duque? —dijo la Emperatriz en voz baja, pero cargada de emoción.

El pulgar de Seraphina acarició despacio la mejilla de Liora; sus ojos la inspeccionaban con esmero, como una madre que examina el estado de su hija.

—Dime quién se atrevió a causarte tanto estrés como para que perdieras peso de esta manera —prosiguió la Emperatriz, con la voz ahora temblorosa de rabia.

Liora se limitó a parpadear. Tranquila por fuera. Pero por dentro ya lo sabía: esto iba a pasar.

Antes de que pudiera abrir la boca, la Emperatriz ya se había girado hacia Alaric con una mirada letal.

—¡¿Qué le hiciste a Liora para que esté así de delgada?! ¡La has hecho sufrir en tu residencia, ¿verdad?! —le espetó la Emperatriz.

Alaric se quedó en silencio.

No por miedo, sino porque estaba genuinamente desconcertado.

—¿Qué? Yo no hice nada —dijo Alaric en voz baja.

El Emperador, que había estado observando desde el inicio, soltó una risa discreta que resonó en la estancia.

—Sé que debes estar confundido, Alaric —dijo el Emperador.

Alaric se volvió hacia él. —Su Majestad, ¿qué está pasando aquí?

El Emperador se reclinó con desenvoltura. —Vaya, así que de verdad no lo sabes. Liora es la niña consentida de la Emperatriz.

La confusión de Alaric se profundizó.

El Emperador prosiguió con voz más serena: —Liora fue en su momento una de las candidatas a Princesa Heredera. Vivió largo tiempo en este palacio desde que era pequeña.

Los ojos de Alaric se abrieron levemente.

—Le retiramos ese estatus, no porque desconfiáramos de Liora, sino porque la situación en la residencia del Conde Montclair y los rumores sobre ella se habían vuelto incontrolables. Si no le hubiéramos retirado el estatus, se habría convertido en blanco de los nobles —continuó el Emperador.

La Emperatriz abrazó a Liora con fuerza.

—Ya lo dije en su momento: córtenles la cabeza a todos los que inventaron esos rumores absurdos. Cómo se atrevieron a difamar a Liora —declaró la Emperatriz con ira.

El Emperador exhaló un suspiro. —Sabes bien que, aunque seamos los gobernantes de este reino, no podemos actuar de forma imprudente.

Seraphina acarició el cabello de Liora con suavidad y luego la hizo sentarse a su lado.

El Emperador le indicó a Alaric que también tomara asiento.

Alaric aún estaba procesándolo todo.

Candidata a Princesa Heredera.

La niña consentida de la Emperatriz.

—¿Cómo es posible que yo no supiera nada de Liora, si ella frecuentaba el palacio? —preguntó Alaric.

—Porque nunca te interesaste en nada que no fueras tú mismo —le reprochó la Emperatriz.

La Emperatriz clavó en Alaric una mirada cortante. —La madre de Liora, Lady Elenor Aurelion, era mi prima hermana, pero para mí fue como una hermana.

Alaric se quedó atónito.

—El Conde Montclair vio a Elenor cuando ella visitó el palacio. Se enamoró de ella al instante, o más bien, vio una oportunidad. Insistió en casarse con ella —prosiguió Seraphina con frialdad.

Su tono se endureció. —Elenor aceptó, pero el Conde solo la utilizó para sus negocios con el reino del que provenemos.

Alaric lo recordó entonces.

La Emperatriz Seraphina provenía en efecto de otro reino, el Reino de Aurelion, célebre por sus mujeres hermosas e inteligentes.

La Emperatriz miró a Alaric sin pestañear. Su mirada era tan afilada que parecía querer tragarse al Duque. —Aún no te he perdonado por atreverte a dejar a mi sobrina sola en el altar —dijo.

El rostro de Alaric palideció. Era consciente de que había obrado mal en aquella ocasión.

—Tienes suerte de que el Emperador ya me lo explicó, porque de lo contrario yo misma te habría cortado las piernas. Sin embargo, hay algo que me resulta aún más imperdonable: quienes humillaron a Liora con su vestido de novia —continuó Seraphina, con un tono más gélido todavía.

Liora finalmente habló. —Tengo entendido que usted llevó a la bancarrota al modisto y a todos los involucrados, Su Majestad.

—Por supuesto. Cómo se atrevieron a humillarte en público —respondió Seraphina sin un ápice de duda.

La Emperatriz resopló y añadió: —¿Y por qué tú no hiciste nada? Solo de verlo me dieron ganas de arrancarles el cabello a todas.

Liora rio con suavidad. —Porque es más fácil actuar como una tonta, Su Majestad. ¿No fue usted quien me lo enseñó?

La Emperatriz se quedó en silencio un instante y luego volvió a abrazar a Liora.

—Mi pobre niña. Ya me encargué de la Condesa Montclair. Porque sé perfectamente que fue cosa suya —dijo la Emperatriz.

—¿La confrontó? —preguntó Liora, imaginándose a la Emperatriz encarando a una Condesa.

Seraphina sonrió con sarcasmo. —Sí, pero lo negó todo. Dijo que el vestido fue elección tuya. Me creyó idiota. Y encima tuvo la desfachatez de recomendar a su propia hija como Princesa Heredera. Una mujer que ni siquiera puede mantenerse en pie frente a mí sin temblar, ¿cómo iba a enfrentarse a otros reinos en asuntos diplomáticos?

Alaric se frotó la sien. —Demasiada información nueva de golpe.

El Emperador rio abiertamente. —Tan rígido como siempre, Alaric. Aunque es comprensible: pasas mucho más tiempo en los territorios del Norte que en la capital.

Alaric miró al Emperador con fijeza. —No me diga que usted me casó con Liora a propósito, porque lo sabían todo desde el principio.

—Por supuesto. ¿Acaso crees que iba a casar a mi hermano con una mujer cualquiera? —respondió el Emperador con desenfado.

La Emperatriz añadió: —El matrimonio fue la forma más rápida de liberar a Liora de las garras del Conde.

Liora asintió. —Lo sé. Pero nunca imaginé que sería con el Duque Alaric.

El Emperador sonrió. —Eso se debe a la reputación del Duque. Si el Duque conocido por su crueldad pedía la mano de la hija del Conde, tu hermanastra no se atrevería a acercarse y lo rechazaría sin dudarlo.

Liora asintió, porque así fue exactamente como ocurrió.

El Emperador miró a Alaric con seriedad. —Y no hay hombre más poderoso después de mí que Alaric.

Liora dijo en voz baja: —Me sorprendí mucho en aquel momento.

—No quería que una joya como tú se destruyera en manos del Conde —respondió el Emperador con franqueza.

Liora se irguió entonces en su asiento. —Hablando del Conde... he recibido información de que está estableciendo vínculos con un reino enemigo. Sus reuniones tienen lugar en una posada de las afueras del territorio del Conde.

El silencio se apoderó de la sala.

El Emperador dejó escapar un gruñido. —Se está volviendo cada vez más audaz.

Alaric miró a Liora con intensidad. —¿Cómo sabes eso?

La Emperatriz se volvió hacia Liora.

Liora negó con un gesto sutil y una mirada que decía: Alaric no sabe nada de esto.

—Te lo contaré después —le dijo Liora a Alaric.

El rostro de Alaric se endureció, pero asintió.

—Enviaré hombres para vigilar al Conde. Alaric, prepárate para lo peor —ordenó el Emperador.

—Entendido —respondió Alaric.

La Emperatriz añadió: —Yo también he detectado movimientos extraños por parte de la Condesa. Se ha estado reuniendo con frecuencia con la familia de la Casa Verdanth, un grupo de nobles contrarios a la corona.

—Enviaré a los míos para vigilarla también —dijo Liora.

El Emperador asintió con satisfacción.

Alaric escuchó todo aquello, y por primera vez lo comprendió.

Su esposa no era ninguna tonta.

Liora simplemente había elegido pasar desapercibida, no llamar la atención.

Sin darse cuenta, Alaric sonrió. Su corazón latió con fuerza al descubrir cuán extraordinaria era Liora, su esposa.

El Emperador y la Emperatriz intercambiaron una mirada y esbozaron una pequeña sonrisa al percibir el cambio en el semblante de Alaric.

Pero Seraphina volvió a mirar a Liora con preocupación. —¿Estás segura de que te tratan bien? ¿No pasas hambre?

—Yo no la hago pasar hambre. Me hace parecer un hombre cruel —protestó Alaric.

—¿Acaso no lo eres? —replicó Seraphina con total naturalidad.

Alaric frunció el ceño.

Liora sonrió con incomodidad. —Solo estoy haciendo dieta porque...

—Porque la Condesa la envenenó con un engordante para ganado de la región oriental —la interrumpió Alaric.

Liora le lanzó una mirada fulminante a Alaric; ella había estado siendo cuidadosa con el tema.

Y tal como esperaba...

—¡¿Qué?! ¡¿Veneno?! ¡¿Engordante para animales?! —La Emperatriz se puso de pie de un salto.

Alaric asintió.

—¡Cómo se atrevió esa mujer a hacerle eso a mi sobrina! —estalló Seraphina, furiosa.

—Aldren dice que Liora lo estuvo consumiendo durante años en forma de té. Los efectos son graves y claramente conducen a la muerte —explicó Alaric.

El rostro del Emperador se ensombreció. —Eso es un intento de asesinato.

La Emperatriz apretó los puños. —La Condesa temía la competencia. Las mujeres Aurelion siempre atraen las miradas. Desde siempre le tuvo envidia a Elenor, al punto de arrebatarle al Conde.

Alaric lo comprendió. La propia Seraphina era la prueba viviente de ello.

—Haré que la Condesa pague —sentenció la Emperatriz con frialdad.

—Permítame encargarme yo, Su Majestad. Si los demás nobles la ven tomando partido por una sola persona, eso se convertirá en una debilidad para usted —dijo Liora con calma.

Seraphina contempló a Liora largamente y luego la abrazó.

—Dime lo que necesites. Lo que sea. Haré todo lo que esté en mi mano, al menos eso es lo único que puedo hacer para cumplir la promesa que le hice a tu madre —dijo la Emperatriz.

Liora asintió.

Pero entonces...

La puerta de la sala se abrió.

Un hombre alto y de cabello rubio entró con paso apresurado.

Por su apariencia, era evidente que se trataba del Príncipe Heredero.

—¡Liora!

El Príncipe Heredero abrazó a Liora con fuerza. —Te extrañé mucho.

Y en ese instante...

El aura de Alaric cambió.

Gélida.

Glacial.

Una vena se tensó en su frente mientras contemplaba cómo otro hombre abrazaba a su esposa.

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Emiux Emiux
Ese Gideon chismoso
Emiux Emiux
🤣🤣🤣🤣
Emiux Emiux
🤣🤣🤣🤣🤣🤣 🤯🤯🤯🤯
Emiux Emiux
Me cae re bien 👏👏
Emiux Emiux
🤣🤣🤣🤣🤣🤣 las imagino 🙈 que risa y está de alcahueta
Emiux Emiux
😜 😈 uyyyyyy noche de bodas
Que pasara ?
Emiux Emiux
Jajaja
Emiux Emiux
Interesante inicio 👏👏
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