Una vez creí en los cuentos de hadas, pero tarde me di cuenta de que solo eran una mentira que nos cuentan de niños para desviarnos de la maldad de este mundo en el cual por desgracia y caí y morí sabiendo que él no me amaba.
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Capítulo 1: ¡No es posible!
AYLA
Abrí los ojos sintiendo una calidez extraña en el cuerpo. Todo estaba en un extraño y completo silencio que me hizo estremecer, miré a mi alrededor y me di cuenta de que estaba viva, pero al mirar más detenidamente las paredes azul claro y el escritorio a lado de mi armario supe que estaba en mi habitación.
Me levanté de la cama haciendo aún lado las mantas cálidas blancas con franjas azules de mi cuerpo. Me dirigí al espejo de cuerpo completo de mi habitación y al verme en él me dejé caer sobre la alfombra gris claro al darme cuenta de que había renacido en la época en que yo era una joven de dieciocho años.
—¡No es posible!—Exclamé en un murmullo.—¡¿Qué demonios?!—Dije mirando mi rostro que había rejuvenecido cinco años.
No lograba entender ni comprender nada. Simplemente, era irreal para mi mente lo que estaba viendo.
—¿Acaso estoy soñando?—Me pellizqué mi brazo tratando de entender lo que estaba pasando.—¡Ay!—Grité en voz baja al darme cuenta de que no estaba soñando.—Definitivamente no estoy soñando. ¿Qué demonios me pasó?—Dije tratando de entender qué carajos me pasó.
Lo último que recordaba era haber sido apuñalada por Vidar y después oscuridad total. Solté un suspiro al darme cuenta de que estaba viva y de que no morí o al menos eso era lo que creía.
Antes de poder hacer algo, alguien tocó la puerta. Corrí a la cama y me arropé con las mantas simulando estar dormida. La puerta se abrió e inmediatamente oí la voz de Mary mi Nana y consejera. Ella en el pasado me había dicho una y mil veces que no me casara con Vidar que él no era para mí, pero nunca le hice caso y ella terminó por morir de un infarto masivo, luego de eso nadie de mi familia me permitió ir al funeral porque ella así lo quiso dado que fue su última voluntad antes de morir.
De solo recordarlo un dolor intenso se instalaba en mi pecho. Y las lágrimas amenazaban con salir, respiré profundo recordándome que tenía la oportunidad de corregir ese error y otros que he cometido a lo largo de mi vida.
Entonces Mary entró con cautela a mi habitación temiendo ser descubierta. Cerró la puerta tras de ella y soltó un suspiro cargado de alivio.
Se pasó las manos por su cabello gris atado en un moño apretado lanzando un largo suspiro. Sus ojos azules tenían ese brillo cargado de nerviosismo y a la vez emitían ese leve brillo de esperanza. Sabía a lo que venía. Venía a convencerme de que no aceptara el compromiso con Vidar. Sabía que ella había escuchado lo que había hablado con mis padres la noche anterior después de la cena.
Su vestido gris sencillo era inmaculado y perfecto, con un delantal blanco atado alrededor de la cintura, sus zapatos negros de piso que estaban desgastados por uso, resonaban en el suelo de madera como especie de sentencia que me revelaría muchas cosas que en su momento no quise ver y ahora estaba dispuesta a ello.
—Ayla, tus padres quieren hablar contigo sobre tu compromiso con el joven Vidar Schneider.—Dijo Mary con voz plana. Sabía que ella no estaba de acuerdo con mi matrimonio con Vidar y sinceramente no la culpo.
Asentí sin agregar nada más. Realmente no quería provocar la misma discusión que tuvimos en el pasado sobre el tema de mi compromiso.
—Espero que sea lo que tú deseas, porque de lo contrario nadie te ayudará.—Asentí nuevamente escuchando esas mismas palabras que aún resuenan en mi mente como un recordatorio de que no debía cometer el mismo error.
—Lo tendré en cuenta—dije finalmente. Mary me miró perpleja, pero no dijo nada. No era necesario decirlo.—, por favor toma el vestido azul claro el que tiene el lazo blanco alrededor de la cintura.
Voy a darme baño.—Mary asintió y se dirigió a mi armario hacer lo que le pedí, mientras yo iba a darme un baño. Al abrir el agua de la regadera un nudo se formó en mi garganta, lágrimas amenazaban con mojar mis mejillas.
Era consciente de que la vida me dio una segunda oportunidad de corregir mis errores, cambiar mis decisiones y elegir mejor estás pensando más con la cabeza que con el corazón y mi arrogancia acompañándolo.
Respiré profundo y simplemente dejé que el agua cayera sobre mi rostro escondiendo las lágrimas que comenzaron a salir, sollozaba en silencio no por tristeza, sino por algo parecido a la claridad y la gratitud.
Tras unos minutos dejé de llorar y simplemente bañé antes de que se me hiciera tarde. Tenía que evitar a toda costa comprometerme con Vidar y sobre todo casarme con él. Esa era mi misión.