Allison Sinclair se ve involucrada à la hora de salvar a un desconocido, sin saber que estaba ayudando nada más y menos que un temido y poderoso líder de la mafia, Darek Maxwell, el cual toma una decisión…la deberá proteger. Sin imaginar que con el paso del tiempo la atracción entre ambos será una chispa que desencadenará una pasión que levantará amenazas y traiciones…. Acompáñenme a descubrir que les deparará el destino a estos personajes. Y aquí vamos!
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Es mejor huir
Derek se apresuró a sostener a Allison, que se veía desesperada, y asustada por saber de su madre y amiga. Mientras el hombre le hacía una señal a su chofer tener el auto listo.
Mientras Paul se dirigía a su propio auto.
Fueron directamente al departamento, que aún estaba incendiado, la policía ya estaba tomando declaraciones los bomberos trataban de controlar las llamas, para evitar que se extendieran a las áreas cercanas.
Samantha al verla se echó a llorar en los brazos de su amiga.
— ¿Como está mamá? — Preguntó ya que no la veía.
— Estaba en el negocio. — Allison, alguien lo hizo intencionalmente — El negocio está en ruinas me avisó mamá, — aunque ella gracias al cielo está bien.
— El departamento estaba asegurado. Pero el negocio estaba en proceso. — Se perdió todo.
Mientras tanto ellas rendían declaración, Derek tenía ensombrecida la mirada, había cometido un error, dejar vivir al maldito por querer ser condescendiente con la chica, ya tenía un sospechoso
— Allison cariño, — ¿te encuentras bien? ¿y Samantha donde está? — Preguntaba Karen con el llanto acumulado en sus ojos por la impotencia.
— Estamos bien mamá, — se abrazó a ella.
Samantha asintió asegurando que estaba bien. Uniéndose al abrazo.
— ¡Se irán a mi casa! — Hay suficiente espacio y habitaciones vacías, — declaró Derek con su teléfono en una llamada.
Las tres mujeres se miraron incómodas.
— Podemos irnos a un hotel. Asumió Karen
Hay alguien detrás de ustedes queriéndoles hacer daño, saben a qué me refiero. Profirió mirando hacia Allison, quien no era idiota, sabía de quién se trataba.
Pero la llegada de las gemelas y la mujer mayor que tenía un semblante de preocupación. Las mujeres aceptaron el abrazo que les ofrecieron.
— Mi nieto quiere que se vayan con nosotras a casa, — y creo que es mejor que así sea. Dejen que el se encargue de los malos. — Determinó la mujer mayor, mientras sus nietas asentían en acuerdo.
— Has que busquen grabaciones, debe de haber más de una cámara al rededor. Ordenó el mafioso con un solo nombre en su lista.
— También creo que Diego Cornell tiene que ver en esto. — Se que lo piensas, — farfulló Allison recordando al maldito con odio.
— ¡Ya se lo había advertido! — Está vez ese infeliz se dará cuenta que le ha llegado la hora. Le dijo con una sombra en la mirada, que Allison solamente lo había visto de tal manera el día que lo conoció cuando le atacaron.
— ¡Vallan con la abuela! — Tengo algo importante que hacer.
Allison y a su familia no les quedó de otra, siguieron a la abuela y las hermanas, no había quedado nada intacto.
Paul fue a buscar a los hombres del mafioso que estaban buscando algunos datos.
— Había dos cámaras activas en frente, pero esa, — Esa de ahí, — apunto hacia un poste de luz. — Estaba escondida, alguien la instaló y la olvidó, es la clave. — Paul sonrió al darse cuenta. Estaba justo enfrente del edificio de apartamentos.
Los hombres de Diego, estaban esperando acercarse para atacar al mafioso, quien se hizo cargo de firmar los documentos que la policía le entregaba.
Pero el mafioso ya se había dado cuenta, esos no eran de sus hombres, entregó todo firmado para que se retiraran.
Cuando se retiró la policía y algunos mirones, fue rodeado por una parvada de hombres con cuchillos.
Pero Derek no era cualquiera, sonriendo los miró, esquivando al primero que se lanzó, queriendo cortarle parte del estómago, le dio una patada con otro entre sus manos, torciéndole la cabeza, dos más se le fueron encima siendo recibidos por los puños como marros del mafioso.
El mafioso ya se había artado de ellos sacó dos pistolas que siempre traía para emergencias disparando con precisión y puntería exacta, el último que quedó mejor levantó las manos al ver que no podía hacer nada con el hombre.
Paul al ver lo que ahí pasaba, derribó al sujeto con un golpe en la nuca, usando la culata de su pistola.
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Mientras tanto Elías estaba siendo informado de lo sucedido. Maldiciendo tomó su teléfono.
Diego contestó del otro lado de la línea.
— ¡Pendejo…! — ¡Eres hombre muerto idiota! ¡No sabes a quien provocaste maldita sea! — ¡Ese tipo que te atreviste atacar es un monstruo asesino! — Es un mafioso dueño de todos incluyendo tu vida. — Acabas de sentenciarte atacaste al fantasma. Profirió Elías negando.
Si el mafioso lo vinculaba estaría en graves problemas.
Diego palideció.
Tenía que irse lo antes posible del hotel a la propiedad que había adquirido, estaba en una zona lejana, era un bajo barrio, nadie se dará cuenta quien era.
— ¡Arregla las cosas nos vamos de aquí! Le dijo a la mujer que lo miraba confundida.
— ¡Hazlo! — Gritó…con desesperación y furia.
Rápidamente empezó a meter cualquier cantidad de ropa, y dinero en efectivo en las dos maletas, una hora después estaban llegando a uno de los barrios más peligros del lugar.
MANSIÓN MAXWELL
Marissa había ordenado preparar las habitaciones para sus nuevas huéspedes, las gemelas se encargaron de escogerles algunas prendas que pudieran usar. Mientras que Allison daba vueltas por todo el lugar, sin poder asociar las preguntas y respuestas.
Escuchó desde la habitación que habían destinado para ella, la llegada de Derek.
— ¿Ya estás instalada?
Preguntó el hombre notando que Allison lucía incómoda.
— ¿Te pasa algo? — Le preguntó adivinando cuál sería su respuesta.
— No es fácil. — Allison suspiró al ver que habían invadido la mansión de ellos.
— Haber Allison. — ¿Que es lo que verdaderamente te afecta? — La chica fue arrastrada de un momento a otro hasta el estudio.
— ¿Aún sientes algo por ese patan? — Preguntó exigiendo saber.
— ¡No…! ¡Eso jamás! — Después de su infamia deseaba poder arrancarle los testículos y sacarle los ojos. — Lo odié mucho.
—Es vergüenza contigo! — Porque siempre por mí culpa acabas metido en un lío como este. El mafioso levantó su mentón, haciéndole levantar la cabeza, mirándola a los ojos.
— ¿Acaso no te has dado cuenta porque lo hago? — Allison, me importas! — Me interesas, me gustas mucho.
Atrapó sus labios con los suyos, sintiendo una corriente que a ambos electrifico, por lo que el mafioso profundizó el beso, de un momento a otro la chica fue puesta sobre el escritorio.
Derek maldijo entre dientes, tragó grueso la vuelta. Su polla jamás había dolido tanto, su boca nunca sintió tanta sed.
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