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El Secreto De Tus Ojos Miel

El Secreto De Tus Ojos Miel

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Reencuentro / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:341.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yamila22

Unas vacaciones de libertad era todo lo que Maya buscaba para escapar de una rutina asfixiante y de un novio que no la valoraba. Lo que nunca imaginó fue cruzarse con él: un hombre misterioso, de cabello oscuro y una mirada color miel tan magnética como peligrosa. Entre ellos, la atracción no fue normal; fue una obsesión instantánea. Fueron días y noches de una pasión ardiente, salvaje y sin reglas, bajo una única condición: no decirse sus nombres para que el sueño fuera eterno.
Pero los sueños terminan. Él desapareció primero, dejándola con el corazón acelerado y una realidad demoledora al regresar a casa. Tras enterarse de que estaba embarazada, su novio la abandonó de la peor manera, dejándola sola y señalada. Si no hubiera sido por el amor incondicional de su abuelo Walter, Maya no habría sabido cómo salir adelante.
Tres años después, el Destino los volvió a unir

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: El sabor amargo del amanecer

La luz de la última mañana entró sin pedir permiso por las rendijas de los grandes ventanales de la suite, dibujando líneas doradas sobre las sábanas de hilo blanco que cubrían la enorme cama. Maya se removió lentamente, saliendo del letargo de un sueño profundo y reparador. Lo primero que sintió fue el peso de la realidad cayendo sobre sus hombros: las vacaciones habían terminado. Ese era el último día en el paraíso, el día de armar las maletas y regresar a la rutina, a los balances financieros y a una relación con Camilo que cada vez sentía más lejana y asfixiante.

Sin embargo, antes de dejarse arrastrar por la melancolía del regreso, estiró la mano a su costado de manera automática, buscando el calor reconfortante del cuerpo que la había acompañado de manera obsesiva durante las últimas noches. Buscó esos brazos fuertes, esa piel con aroma a sal y esa respiración pausada que se había convertido en su refugio.

Pero su mano solo encontró el tacto frío y liso de la sábana estirada.

Maya abrió los ojos de golpe, asustada por el vacío. Se incorporó sobre los codos, apartándose el cabello castaño del rostro, y miró a su alrededor. El lado de la cama de Demian estaba perfectamente vacío, la almohada conservaba una leve hendidura, pero ya no había rastro de calor en ella.

—¿Hola? —llamó con la voz ronca por el sueño, sintiendo un extraño presentimiento en el pecho—. ¿Estás en el baño?

Nadie respondió. El único sonido en la suite era el murmullo constante y monótono de las olas del mar rompiendo a lo lejos.

Se levantó de la cama de prisa, sintiendo el suelo frío bajo sus pies descalzos, y caminó hacia el baño. La puerta estaba abierta; las toallas estaban colgadas, el espejo no estaba empañado y no quedaba ni una sola pertenencia del hombre de los ojos miel. Desesperada, regresó a la habitación principal y abrió el enorme armario de madera oscura. Estaba completamente vacío. Las camisas de lino, los trajes hechos a la medida, todo lo que delataba su presencia había desaparecido.

Él se había ido. Se había marchado primero, rompiendo el idilio de la manera más abrupta posible.

Un nudo doloroso y asfixiante se le formó en la garganta mientras caminaba hacia la mesita de noche. Allí, justo al lado del teléfono de la habitación, encontró el único rastro de su partida: una pequeña nota de papel con una caligrafía elegante, firme y apresurada.

Maya la tomó con dedos temblorosos y leyó las pocas palabras escritas:

*«Surgió una emergencia ineludible en el continente y tuve que adelantar mi vuelo de madrugada. Nuestro pacto fue no tener nombres ni pasados, pero olvidé advertirte que tampoco soy bueno para las despedidas. Gracias por la fantasía perfecta. No me olvides».*

No había una firma, ni un número de teléfono, ni una sola pista de dónde encontrarlo en el mundo real. Solo esas líneas frías que daban un cierre definitivo al pacto que ambos habían firmado con los ojos cerrados la primera noche en la playa.

Maya dejó caer la nota sobre la mesa y se sentó en el borde de la cama, sintiendo cómo las lágrimas acumuladas finalmente se desbordaban por sus mejillas. El dolor que experimentaba no era normal para haber conocido a alguien hacía apenas una semana; era un desgarro profundo, el corazón roto de quien se había entregado por completo a una pasión que rozaba la locura. Durante siete días, ese hombre de cabello oscuro la había poseído con una obsesión que la hizo sentirse la única mujer en la tierra, y ahora, simplemente se evaporaba en el aire, dejándola con un vacío insoportable.

—¿Maya? ¿Estás despierta? —la voz enérgica de Luli resonó desde la puerta de la suite, seguida de tres golpes suaves.

Maya se limpió las lágrimas apresuradamente con el dorso de la mano, tragándose el llanto como pudo. No quería preocupar a su amiga, quien bastante había hecho con regalarle esos días de desconexión.

—Sí, Luli, pasa. Está abierto —respondió con la voz ligeramente quebrada.

Luli entró a la habitación arrastrando ya su maleta de ruedas, con una expresión de tristeza por el fin del viaje, pero al ver el rostro de Maya, su rostro cambió por completo a uno de preocupación. Dejó la maleta a un lado y corrió a sentarse junto a ella en la cama, rodeándola con sus brazos.

—¿Qué pasó, May? ¿Dónde está el misterioso hombre de la suite? —preguntó Luli, mirando el espacio vacío.

—Se fue... —susurró Maya, entregándole el trozo de papel—. Se marchó en la madrugada. Se terminó, Luli. La fantasía se acabó.

Luli leyó la nota y soltó un largo suspiro, acariciando la espalda de su amiga.

—Ay, mi paciencia... Sabíamos que esto era un romance de vacaciones, May. Fue intenso, fue hermoso, pero este lugar es una burbuja. Ahora tenemos que volver a la realidad. No te pongas así, quédate con lo bonito que viviste. Te desmelenaste, fuiste libre. Eso es lo que importa.

Maya asintió en silencio, aunque por dentro sabía que nada volvería a ser igual. Su cuerpo y su mente se habían quedado marcados por el fuego de esos ojos miel.

El resto del día fue un borrón de trámites aburridos y silencios incómodos. El viaje de regreso en el avión no tuvo nada de la alegría de la ida. Maya se pasó las horas pegada a la ventanilla, mirando las nubes fijamente, sintiendo una opresión en el pecho que no lograba quitarse con nada. El aire caliente del Caribe quedó atrás, siendo reemplazado por el clima templado y el cielo gris de su ciudad natal.

Al llegar al aeropuerto, la cruda realidad la recibió con la peor de sus caras. Camilo estaba esperándolas en el área de llegadas, pero no tenía flores, ni una sonrisa, ni el más mínimo gesto de alivio por verla sana y salva. Tenía los brazos cruzados y una expresión de desprecio absoluto en el rostro.

—Vaya, hasta que te dignas a regresar de tu semanita de soltera —dijo Camilo en cuanto Maya se acercó, sin siquiera darle un beso de bienvenida.

—Hola, Camilo. Estoy cansada del vuelo, por favor no empieces —pidió Maya, arrastrando su maleta con frustración.

—No, no voy a empezar nada, Maya. Solo vine a dejarte las cosas claras. Mientras tú te estabas exhibiendo en la playa con Dios sabe quién, yo tuve que inventar excusas con mis padres por tu ausencia. Eres una egoísta. Esta relación ya no da para más si vas a hacer lo que se te dé la gana —sentenció él, dándose la vuelta para caminar hacia el estacionamiento sin importarle dejarla atrás con el equipaje.

Maya lo siguió en silencio, demasiado agotada emocionalmente para discutir. Se subió al auto dispuesta a soportar el sermón, sin imaginar que ese regreso era solo el inicio de una tormenta mucho mayor. No sabía que el verdadero drama del presente estaba por estallar, y que los síntomas que empezarían a aparecer en su cuerpo apenas una semana después transformarían su destino para siempre, entrelazándolo de por vida con el recuerdo del hombre sin nombre que la había abandonado al amanecer.

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Cliente anónimo
Por ejemplo, aquí está diciendo que cielo está balbuceando a los tres años un niño habla perfectamente a menos que no tenga un problema del habla que no creo que sea el caso de cielo porque ningún pro en ningún momento dijeron que ya tenía problemas de aprendizaje o del habla
Cliente anónimo
Yo creo que no ha escritora no ha tenido un hijo porque desde que empezó la historia con cielo de dos años siempre nada la hizo pasar como una niña de un año y ahora que tiene tres todavía la estaba escribiendo como si tuviera un año, la mayoría de los bebés caminan antes de cumplir el año a los dos años. Un nene ya se trepa por todos lados y a los tres años ya van solo al baño y, sin embargo cielo con tres años no camina bien todavía. Si tú veas eso sólo lo hacen al año, pero el niño se ha dado de cuenta que se puede mover de un lugar a otro, aguantándose ya no gatea por eso mi observación que en escritora nunca ha visto un bebé, un niño no sabe cómo se desarrolla
Cliente anónimo
Lo que yo no entiendo, es por qué si él siendo un multimillonario y al principio empezó hasta cambiando el coche decía por un coche de la última generación, guardia de seguridad escolta, pero todavía viven en la casona. Ella no tiene dinero, pues me imagino que en la casa es normal y todo lo festejan en la casona lo único que falta que diga que se van a casar en la casona, yo pensé que iba a comprarme una pequeña mansión y se iban a ir todos para allá, porque hasta ahora ella sigue diciendo que ella es una simple ingeniera no tiene dinero no tiene poder le puso hasta una enfermera especializada para cuidar a cielo, así que sigo sin entender porque está en la casona
Cliente anónimo
Escritora desde que la novela empezó Damien tiene 33 años pasaron tres años y todavía tiene 33 años, pero no entiendo por qué tienes que repetir tanto la edad de él
Cliente anónimo
Ya sabemos que la persona que cambió la nota en el hotel fue la prima de Damian, porque de no ser que ella esté obsesionada con él. Ella no tenía porque venir con los padres de él reclamar nada así que
Eli
Maravillosa! quedé encantada con la novela
Analia Prille
hermosa tu historia
Dulce Maria Cornelio Sanchez
exelente me encantó
Mary Olivera
pense que seria otro problema mas
Juliana Chàvez
hay muletillas ceo de 33
Blalis Pincón
los 33 años y el milisegundo me tienen la vida triste
Iliana Mejia
Yo considero que es el asistente 🤔🤔🤔
Blalis Pincón
hasta cuando aclara la edad de él
Blalis Pincón
a los dos años los niños ya tienen la mayoría de sus dientes
Blalis Pincón
2 años atrás o no vas a contar los meses de embarazo
marcela galvis
Gracias por compartir tu historia.
Paula Giaccaglia
me encantó, pero la autora va a tener que averiguar más cómo es un niño de 3 años, no balbucea, camina, corre y hasta empieza a hacer algún deporte 🤭
Paula Giaccaglia
que niña tan afortunada!!! es una novela hermosa, corta, concisa, sin vueltas ridículas
Paula Giaccaglia
por favor asesorence, a los 2 años tienen casi toda la dentadura, y no se tambalean al caminar, ya coren😂
Paula Giaccaglia
Habrá sido Camilo😱
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