Kyra nació para ser despreciada.
Hija del alfa de la Manada Lunar, creció a la sombra de una madrastra cruel y de una hermanastra que le robó el cariño de su padre, el respeto de la manada… y, la noche de su transformación, también a su compañero predestinado. Lo que nadie sabe es que Kyra esconde un secreto capaz de cambiarlo todo: no es solo una loba. En sus venas corre la magia de las hadas, un don ancestral que su propia familia aprende a exprimir sin piedad.
Durante cuatro años la usan como una fuente de poder que fingen amar. Hasta que Kyra descubre la verdad detrás de cada sonrisa falsa y decide desaparecer sin dejar rastro.
Su huida la lleva a Ravenna, una aldea perdida entre montañas y niebla donde nada es lo que parece, y donde un hombre de ojos azules y presencia imposible de ignorar lleva demasiado tiempo observándola desde las sombras. Marcos guarda sus propios secretos: es el último lobo de un pueblo que no debería existir… y la Luna acaba de darle a Kyra una segunda oportunidad que él no piensa desperdiciar.
Pero el pasado de Kyra no la deja marchar tan fácil. Cazadores que exterminan criaturas como ella siguen su rastro, viejas traiciones vuelven a llamar a su puerta y un linaje real que creía perdido está a punto de reclamar lo que siempre fue suyo.
Rechazada por quienes debían amarla. Deseada por quien juró protegerla.
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Capítulo 1
Kyra.
La loba rechazada.
Soy yo, la híbrida de loba y hada. Nadie más que yo y mi loba debería conocer la verdad sobre mi origen.
Ni siquiera quienes deberían conocerme, los de mi propia sangre, tendrían por qué saberlo.
La consanguinidad es, técnicamente, la afinidad biológica, y hoy entiendo que esos lazos de sangre no definen por fuerza los lazos del corazón.
Mi padre, la persona que debería amarme, protegerme, comprenderme, es el responsable de todo el desprecio que sufro en nuestra manada.
Cuando mamá murió —su compañera predestinada—, imaginé que él guardaría luto como cualquier otro lobo tras perder a su pareja. Pero me sorprendió: al día siguiente trajo a la manada a su amante y a mi media hermana.
Yo todavía era una niña. Mi media hermana también. Podíamos compartir, ser amadas por igual.
Pero Katia, mi madrastra, cumplió su papel a la perfección y nos puso a una contra la otra.
Y lo peor es que papá siempre lo vio y nunca trató de impedirlo. Se dejó manipular por completo por su amante.
Camila —la joven dulce, talentosa, la más bella de la manada— es la favorita de todos. Desde que llegó, pasó a ser tratada como la verdadera heredera de la Manada Lunar.
Mientras que yo, Kyra, viví en las sombras. Aun siendo superior en todo lo que Camila hace.
Camila y yo tenemos la misma edad, ¿curioso, no? Mi padre engañó a mi madre.
Nunca imaginé que fuera posible romper un vínculo de compañeros, pero él fue capaz. Y creo que por eso mamá no fue del todo sincera al ocultar su lado mágico.
En la noche de mi cumpleaños —el cumpleaños de mi transformación, el tan soñado cumpleaños—, me ignoran por completo.
Mi padre, Katia y Camila me tratan con más indiferencia todavía, con desapego, con descuido, mientras supervisan los preparativos de la fiesta de cumpleaños de Camila, que se empeñó en celebrarla la misma noche de mi transformación.
Yo describo esos comportamientos como frialdad emocional: falta de empatía, falta de respeto por mis sentimientos.
Intento hablar con papá. No siempre me escucha, y cuando lo hace, me da excusas.
— ¡Papá!
— ¡Hmm!
Ni se molesta en mirarme a los ojos. Mientras hojea unos papeles sobre su escritorio, me hace una seña con los dedos para que continúe.
— Hoy también es mi cumpleaños. Podría elegir algo que me guste más a mí.
— Vaya, ni me acordaba, ¡está todo tan ajetreado! Ya está todo listo como a Camila le gusta; no tiene sentido que elijas algo "más divertido" y termines arruinando su momento.
— Pero…
— Disfruta de la fiesta. Estoy seguro de que lo que preparamos para ella también te va a gustar.
De nada sirve insistir. No tengo ningún poder de decisión.
Me retiro.
Cuando llega la noche, todo está impecable. Pero eso a mí no me importa: yo solo quiero celebrar este momento con mi padre.
La fiesta está realmente increíble. Muchos alfas han venido de fuera para honrar el gran momento de Camila.
Y no han escatimado en regalos para agasajar a la heredera de la manada.
En cuanto a mí, me quedo un rato entre los invitados, pero claro, sin llamar la atención.