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Malquerida

Malquerida

Status: En proceso
Genre:Padre soltero / Traiciones y engaños
Popularitas:16.6k
Nilai: 5
nombre de autor: María G Dalto

El amor no siempre aparece como lo soñamos.
A veces llega envuelto en errores, promesas rotas y despedidas que dejan el alma cansada. Idealizamos su forma, su fuerza, su duración, y cuando la realidad no coincide, la decepción nos empuja a pensar que el amor verdadero es solo un mito.
Tropezamos una y otra vez, aprendiendo a proteger el corazón, hasta casi convencernos de que sentir ya no vale la pena.
Pero incluso en esa duda, cuando menos creemos, el amor encuentra la manera de recordarnos que si existe… aunque no sea como lo imaginamos,mucho menos perfecto.

NovelToon tiene autorización de María G Dalto para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 1 entre nubes

"Desde niña, siempre le había fascinado observar el cielo.

Las estrellas que titilaban en la oscuridad, el rastro blanco que dejaba un avión al surcar las alturas.

Se perdía imaginando cómo sería volar, rumbo a un destino cualquiera.

¿Acaso las personas dentro del avión sabían a dónde iban realmente?.

¿Viajaban por trabajo, por placer, por huida o por reencuentro?.

¿Descubrían paisajes nuevos o regresaban a lugares ya visitados, buscando algo que dejaron atrás?.

Se preguntaba si, al mirar por la ventanilla, también se maravillaban con las nubes, como ella lo hacía desde la tierra firme.

Para ella, aquellas formaciones eran como espumas celestiales que acariciaban las alas de los aviones.

Todo parecía tan hermoso desde su mirada de niña.

¡Qué ironía la de la vida!.

Después de años soñando con ese momento, la primera vez que voló no pudo ver nada.

No supo dónde estaba, ni cuándo despegó, ni cómo aterrizó.

Volvía a su tierra tras una larga ausencia, después de un tiempo incierto, sostenida por manos extrañas.

El sueño la vencía, pero luchaba por mantenerse despierta, temerosa de perderse lo que siempre anheló.

La ansiedad le tensaba los músculos, lista para huir si fuera necesario.

Pero su cuerpo, frágil, le pedía descanso.

Mientras sus ojos recorrían las salidas de emergencia y las luces de señalización, su mente ya se deslizaba al mundo de los sueños.

Allí revivía otros tiempos: aquellos donde todo era nuevo, incluso ese avión, incluso esas personas a su alrededor.

No todo había sido oscuridad.

También hubo aprendizajes y alegrías.

Y aunque fue tiempo de pérdidas y renuncias, también fue tiempo de recomienzos.

Su mente vagaba entre el pasado y presente,en un caos de recuerdos .

Tal vez los medicamentos que le proporcionaban eran demasiado fuertes y la hacían alucinar."

Ser malquerida no es solo no ser amada; es sentirse prescindible en un lugar donde el corazón eligió quedarse.

Es estar en un vínculo donde el afecto llega a medias, donde las palabras sobran, pero los gestos faltan, y el amor se vuelve espera.

La malquerida no carece de amor, al contrario: suele tenerlo en exceso.

Ama con paciencia, con silencios, con la esperanza terca de que algún día será suficiente.

Su problema nunca es cuánto ama, sino a quién.

Porque nadie florece donde apenas lo toleran.

Es aprender a justificar ausencias, a maquillar indiferencias, a confundirse creyendo que el dolor es parte del querer.

Para luego quedarse con el alma rota porque olvidó marcharse, por miedo, por costumbre o por esa ilusión peligrosa de que amar más puede cambiar algo.

Y sin embargo, toda malquerida guarda un punto de quiebre, es ese instante en que comprende que el amor verdadero no duele, no mendiga, no humilla.

Que querer también es saber retirarse y marcharse a tiempo es un acto de dignidad.

Dejar de serlo, no depende de aprender a amar, sino de aprender a elegirse.

Ésta es la historia de Bruna, una malquerida como tantas que existen en el mundo.

Entre golpes que la dejaron marcada, silencios que aprendió a cargar, triunfos que nadie celebró y fracasos que la obligaron a levantarse sola, fue construyendo un futuro a su manera.

No desde la perfección, sino desde la resistencia ,en una indefension no aprendida.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

El ruido de una sirena le perforaba los tímpanos con su insistente monotonía.

Siempre había sido sensible a los sonidos demasiado altos; incluso la música en espacios cerrados le resultaba molesta, casi agresiva.

Podía tratarse de una ambulancia o de un patrullero abriéndose paso en el tránsito, desgarrando la quietud con una urgencia implacable.

Aun así, por un instante creyó encontrarse en su casa, durmiendo plácidamente en su cama, ajena a todo.

Imaginó que en cualquier momento se incorporaría para abrir las ventanas de la habitación, dejando entrar el aire nuevo de la mañana.

Sin embargo, el aire fresco ya le golpeaba el rostro y la luz se filtraba sin pudor, derramando calor sobre todo su cuerpo.

La confusión la envolvió.

¿Había olvidado la ventana abierta?. ¿O las cortinas corridas justo del lado donde el sol insistía en despertarla?.

Tal vez aquel ruido no fuese de una sirena.

Quizás se trataba de la alarma, anunciándole la llegada de otro día de trabajo.

Pero no.

Ya no trabajaba,había renunciado.

Y no estaba en su habitación.

Recordaba encontrarse viajando en un ómnibus,quería vivir durante algún tiempo con su madre, mientras decidía que hacer de su vida de ahora en delante.

Pensó que tal vez se detenían debido a un accidente en el camino.

Intentó abrir los ojos y así poder espiar por la ventanilla que sucedía afuera del vehículo.

Pero todo era borroso, inestable, no podía llevarse las manos a los ojos para intentar aclarar su visión.

Quizás entonces el accidente fuese suyo, del colectivo, y las sirenas venían por los pasajeros, que estuviesen heridos.

No lograba comprender que estaba ocurriendo.

De pronto, un dolor agudo se apoderó de su cuerpo sin concederle un sólo instante de alivio.

Era implacable, brutal, como un castigo sin nombre.

La piel le ardía con una intensidad insoportable, como si estuviera expuesta al fuego, sensible hasta el extremo, incapaz de encontrar consuelo.

Cada contacto, cada respiración, se convertía en una nueva afrenta.

Su estado se asemejaba al de un animal herido, abandonado bajo un sol despiadado, sin refugio ,ni descanso posible.

La desesperación se instalaba en su interior, avanzando por cada poro, oprimiéndole el pecho y robándole el aire.

Queria gritar, llorar ,pero nada salía de su boca ,un tubo le bloqueaba la garganta.

La movían con prisa.

Lo sabía, por el movimiento, aunque sus ojos no le obedecían al querer fijarse en un lugar en concreto.

Intentaba una vez más abrirlos, los párpados pesaban más de la cuenta,era tan fácil abrirlos antes.

 ¿Por qué ahora no podía?.

¿Quien gobernaba su cuerpo, si su cerebro enviaba órdenes que se quedaban perdidas en el camino?.

Su mundo se disolvía entre manchas de luz y espectros como sombras.

Todo era confuso. Espeso.

Figuras vestidas de blanco rodeaban la cama ansiosos, atentos.

No tenían rostro, dibujaban en el aire movimientos precisos, ajenos.

Podían ser ángeles, podían ser demonios.

En ese instante ,no había ninguna diferencia.

Todo su cuerpo pesaba toneladas. Una presión constante la aplastaba desde el pecho.

Como si una máquina invisible posara sus mandíbulas sobre ella.

Escuchaba voces sin sonido: labios que se abrían y cerraban, palabras que no le llegaban.

¿Porque su cama se movía avanzando tan rápidamente?.

Sentía el traqueteo.

Intentaba ver su cuerpo, sus brazos seguían aprisonados , parecía que la convertirían en un robot .

Se veía rodeada de cables, agujas, cintas que la sujetaban como en una prisión forzada.

Tiraba de ellos con una fuerza que no existía,no quería ser una máquina, mas allá de las peliculas futuristas que le encantaban.

Pero seguía presa a esa cama y no sabía por qué,la desesperación la abrumaba.

La volvían a subir a alguna cosa.

Lo supo por el cambio del aire, por el eco metálico contra el asfalto.

Una puerta se cerraba hermética tras un golpe seco, definitivo.

Manos frías viajaban por su cuerpo tocandola en todas partes, rápidas, organizando máquinas, agujas, máscaras.

Como quien ordena una urgencia.

Después se apartaban, pero no se alejaban del todo.

Permanecían cerca, vigilantes, atentos a su figura.

El pecho se le vació de golpe.

Una opresión conocida, similar a la que sentía en los viajes largos en ómnibus, cuando el aire no alcanza y el cuerpo pide escape. La garganta ardía nuevamente, no conseguia tragar,tampoco vomitar.

Quería incorporarse, correr, huir de algo que no podía nombrar.

La inquietud le temblaba hasta en los huesos.

Y entonces, lentamente, el caos cedió totalmente en su mente.

Un calor suave descendió sobre ella,reconfortante.

Manos distintas,cálidas, humanas, la tocaban con cuidado.

Eran manos suaves, que sabían consolar.

Manos como las de su madre cuando la fiebre la vencía en la infancia.

La paz no llegó de golpe, se deslizaba despacio, como una manta tibia cubriendo el frío que recorría su cuerpo.

La vista seguía borrosa, pero eso ya no le importaba.

Los párpados pesaban cada vez mas. El sueño la llamaba sin palabras.

Su mente se desprendió del presente y regresó a un tiempo anterior al miedo ,al terror.

A cuando no existían las responsabilidades ,ni el cansancio de los adultos.

Cuando solo era Bruna Rodríguez, la niña que jugaba en el patio de una pensión, con el cabello desordenado ,las rodillas sucias y la risa fácil.

La que comía galletas recién horneadas que una vecina muy querida por su madre,le alcanzaba por la ventana, envueltas en papel colorido.

En ese recuerdo no existía el dolor,la angustia ,ni nada que la abrumase.

Solo el olor a masa caliente de vainilla y canela, envuelta en tardes largas, llenas de espera por el regreso de su mamá.

Por primera vez en esa eternidad de incertezas descansó.

— ¿Todo en orden doctor?.— preguntaba un hombre preocupado sin dejar de tomarle la mano a la enferma.

— Si,señor,conseguimos mantener a la paciente estable.

El sedante al fin hizo efecto , si todo corre como esperamos, dormirá por varios días hasta que pueda pasar por cirugía.

Hay que estar atentos, yo no recomendaría un traslado en éstas condiciones.

Me opuse desde el primer momento, pero con el historial conturbado de la paciente entiendo que ésta decisión fue la mejor.— agregaba continuando con el cuidado de los monitores y revisando a su paciente.

— Un helicóptero estará esperándonos para trasladarla a la clínica, asi que lleguemos a destino.

Nos esperan otros médicos ,ellos se encargaran de ella.

El hotel para usted y la enfermera ya está reservado .

Un chófer los llevara desde la clínica para que descansen.

Mi asistente ya tiene todo organizado y se encargará de todo lo que necesiten, hasta de su regreso.

Es un país hermoso si desean quedarse unos días más y conocer, todo por mi cuenta está claro.— les ofrecía un agrado.

— No podemos quedarnos demasiado, los pacientes nos esperan.

Tenemos poco personal calificado.

Le agradezco sinceramente el ofrecimiento, pero necesitamos solamente un día para descansar y nos regresamos.— declinaron quedarse más de lo necesario.

— Si mañana cambia de idea,la oferta sigue en pie,les debo su vida ,me siento en deuda con ustedes dos.

Disculpe.— dejaba la mano de Bruna con cuidado bajo las mantas y se ponía en pie .

El llanto de un niño desvió su atención hacia el lugar del que acababa de salir.

Lo tomó en brazos ,acunándolo con cuidado y envolviéndolo en un gesto lleno de ternura,de besos.

Luego le ofrecía un biberón, mientras le cantaba en voz baja una canción de cuna, buscando devolverle el sueño y la calma.

Las luces se atenuaron, apenas lo suficiente como para crear un ambiente más amable y propicio para el descanso.

El resto del trayecto transcurrió en un silencio contenido, quebrado únicamente por el sonido monótono de las máquinas.

Ese pulso artificial que no dejaba de marcar el tiempo.

Cada variación en los monitores era una amenaza latente, una advertencia silenciosa.

No podían detener el traslado,ni descuidarse un solo segundo. Llegar a destino con la paciente viva, era el único objetivo, una prioridad absoluta.

Su estado continuaba crítico,pero estabilizado, sosteniéndose apenas por el deseo de vivir que tuviese esa muchacha.

La tensión se sostenía en el aire, espesa, constante,implacable.

Entre el médico, la paciente y los monitores , jugaban una partida de ajedrez interminable.

Complicada por momentos, inestable con respecto a las piezas que se ganaban o se perdían.

Todo cuidado definiría como sería la vida de la paciente si lograba salir de ese bucle de inconsciencia programada.

Cada movimiento era preciso medido,nada podía salir mal,en una pelea donde todo era ganar o ganar.

Tal vez esa sería la más decisiva de todas las batallas que tendrían más adelante.

Una pelea silenciosa entre la vida y la muerte.

1
Carolina A²V
estos 2 se la llevan bien a su manera 😂🤣🤣
Carolina A²V
no puedo 😂🤣🤣
Carolina A²V
ya llegará el momento de ponerla en su lugar
Carolina A²V
🤣🤣🤣🤣🤣 la falsedad en pasta
Carolina A²V
a mi parecer se imponen mucho
Carolina A²V
es razonable deben emplear a Bruna y a Ezequiel o por lo menos buscar un empleo
Carolina A²V
es que no aprende 🤦🏻‍♀️
Carolina A²V
me lo supuse 😏
Carolina A²V
cooperar qué❓️ sino le han dado chance de tomar decisiones 🤷🏻‍♀️🤔
Carolina A²V
como que buscas es que Bruna cree un vínculo con el niño y no se quiera separar de él 🤔 ustedes son plan con maña 😂🤣🤣
Carolina A²V
es que ustedes son tan especiales 😉
Carolina A²V
cuñado❓️ podría ser suegro pero cuñado❓️ estas desubicado 😂🤣🤣
Carolina A²V
😂😂😂😂😂 que le puedes hacer
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja a donde irá a parar está guerra 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja, Gianni eres el colmo
Ana Elena Jiménez
quién quita y llegado el momento te puedas dar el gusto de darle su buena. tunda
Ana Elena Jiménez
la falsedad en persona 🤭
rosmary victoria sanz lopez
quiero muchos hoy porfa complacenos queremos maratón no sea malita por el día de la amistad y el amor🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻 felíz día a tod@s
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja que lío
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja
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