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Siempre Mia

Siempre Mia

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Mafia / Posesivo / Completas
Popularitas:21.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Citlally quinn

Impactante, Doloroso +18 Secuestro Violación a la privacidad y a su persona, Doloroso y pérdidas personales.

NovelToon tiene autorización de Citlally quinn para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap.14

Caleb

Escuché tremendo escándalo proveniente de el recibidor. La desgarradora voz de una mujer resonaba por toda la mansión. Cabreado caminé cerrando la puerta de mi habitación de un portazo y me dirigí escalera abajo topándome con uno de mis hombres. 

Él llevaba a una mujer morena, la sujetaba del pelo mientras la  arrastraba con una fuerza bestial hacia el sótano.  

—¿Que diablos pasa? —quise saber. 

—Es la esposa de Ángelo, él fue quien le robó la mercancía a Patric. Lo enfrentamos pero en medio de la reyerta el muy cobarde huyó, pero pudimos coger a su mujer. ¿Qué hacemos con ella?  

—Caleb… —interrumpió ella—, yo no sé nada, la mansión estaba… 

La interrumpí estrellando la base del cargador de mi pistola en su cabeza. Una brecha acompañada de una línea de sangre desfiló por su frente. 

—Llévala al sótano, que te diga a donde se esconde el traidor de Ángelo y si no habla sabes muy bien que debes hacer, mándala del otro lado. 

—Piénsalo bien Caleb, —volvió a interrumpir ella—, el apellido D' Olivo, tiene la misma fuerza que el Lodbork. Ángelo me vengará esto es declararle la guerra —jadeó con la respiración entre cortada por el dolor. 

—Los D' Olivo me declararon la guerra en el momento en que le robaron unos de los cargamentos, que se suponía que pasaría a su territorio sin ningún problema. Pero al momento de entrar, se lo quedaron, si estás en este mundillo deberías de saber que una traición solo se paga con la muerte. 

—Y una muerte se paga con otra —respondió. 

Estiré mis labios con soberbia.  

—Entonces será un pago justo —recalqué ofuscado.  

Ella parecía asimilar la situación, sabía que no saldría viva de esta, y yo sabía que ella no iba hablar; los D' Olivo podrían ser muy hijos de puta, pero si algo tenían era que entre ellos no se traicionaban.  

Deslicé la boca de mi pistola por su mejilla mientras ella me miraba de súbito, su rostro empalideció al toparse con mis ojos, tenía miedo yo podía olerlo, y hacía bien en tenerlo, no iba a dejar que los D' Olivos se cachondearan de mi en mi propia cara.  

—Mátala —ordené al mismo tiempo que volvía a guardar mi pistola en su funda. 

Me giré al mismo instante en que sus gritos volvieron a resonar.  

Subí las escalera, apenas  entré a la habitación visualicé a la niñata sentada en la cama, estaba envuelta en una toalla. Sin esperar nada quité mi cinturón mientras caminaba hacia la cama. Sus ojos se posaron  en mi torso desnudo, me miraba sin cortarse parecía nerviosa mientras sus ojos me escudriñaban y sus dedos se movían jugando entre si. 

—De rodilla. 

Ella alzó su vista, moviendo sus ojos de mi torso a mi rostro, no se negó, no dijo nada y caminó hacia mi dejando que la toalla cayera a sus pies.  

Mis ojos recorrieron su figura, una palabra en concreto la definían: era perfecta.  

Cuando llegó a mi altura, ella se disponía arrodillarse pero yo me adelanté poniéndola de rodillas de un estirón. 

—Abre la boca —ordené en un tono calmado. 

Ella obedeció y yo forcé mi miembro a entrar por completo en su boca mientras la sujetaba del pelo con un poco de brusquedad. 

Sus labios se movieron con ímpetu dejándose llevar por la fuerza que ejercía en su pelo, tiré de su cabellera marcando el ritmo de mis caderas. 

Mi cuerpo se relajó. ¡Lo hacía jodidamente bien! Poco a poco fue cediendo, su respiración se agitaba al mismo tiempo que sus ojos se cerraban, se dejaba llevar.  

Aflojé mis dedos sobre su pelo. 

—Quiero que te la tragues toda como te he enseñado —pedí dejando que ella tomara el control de la situación. 

Ella abrió sus ojos, envolvió mi miembro entre sus dedos y lo comenzó a estimular. La situación comenzaba a poner muy cachondo. Me sobreexcitaba saber que ella la que solo hace un rato no quería saber nada de mi, parecía estar disfrutando de lo que estaba haciendo. 

Obedeció volviendo a entrarlo por completo en su boca. Apreté los dientes tratando de no jadear. Cerré los ojos e incliné mi cabeza hacia atrás, mi respiración se agitaba y mi miembro comenzaba a palpitar, estaba desazogado.  

Resoplé suave en un suspiro agitado, cuando sentí que era suficiente simplemente terminé con lo que ella estaba haciendo levantándola sin decir palabra. 

Mi vista se fue a un sillón en una esquina. En un gesto firme enrollé mi brazo al rededor de su cintura y la levanté sin necesitar emplear mucho esfuerzo. La llevé hasta el sillón dejándola arrodillada, su espalda quedó ligeramente pegada a mi torso. Me posicioné buscando su parte más sensible, mis dedos buscaban invadirla por completo, llegué hasta sus pliegues y deslicé mi miembro entre su abertura. 

Para mi sorpresa ella se agitó tensa pero sin poner resistencia a lo que mi cuerpo hacía, la estaba tocando como si su cuerpo fuera mío, como si siempre me ha pertenecido, mis dedos recorrían su piel con un dominio desconcertante.  

Aspiré su aroma impaciente por ir un poco más…, deslicé una mano por su vientre y fui descendiendo hasta su entre pierna llegando hasta su clítoris, mis dedos resbalaron con facilidad haciéndome estirar mis labios en una sonrisita socarrona. 

—Estás mojada —susurré jugueteando con el lóbulo de su oreja.  

Recibí un gemido de sorpresa por su parte, sentirla tan húmeda me hizo perder la razón, me aferré a su cintura al mismo tiempo que la penetraba. Se tensó al instante, su cuerpo parecía resistirse, un pequeño sollozo se quebró saliendo de sus labios como quejido, había sido brusco en penetrar la así, y a pesar de que ella parecía excitada su cuerpo se contrajo tensándose ante mi agresiva invasión.  

Arrastré mis caderas hacia afuera volviendo a escuchar un quejido de su parte, sus piernas temblaban, no sabía diferenciar si me pedía que pare o que continuase, pero balanceé mi pelvis hacia adelante volviendo a entrar por completo en un movimiento firme y totalmente posesivo. 

Ella se quejó en un jadeo un poco desesperado. Era su primera vez al instante lo supe, nunca había tenido sexo anal su reacción me hizo saberlo.  

—Caleb… —gimoteó. 

volví a mover mis caderas como respuesta a su gemido.

—Shh… —ronroneé por lo bajo.

Volví a moverme, jadeó ronca y mi piel se erizó. La incliné hacia delante curvando su espalda, sujeté sus dos manos en el arco de su lumbar con una sola mano mía y mi pelvi arremetió contra ella aumentando la velocidad.

Mi cadera tomó vida propia y me exigía más y yo se lo daba, sujeté su pelo en una cola obligándola a levantar su cabeza inclinándola ligeramente hacia mi.

—¡Ah… mierda! —gimió, y yo jadeé

Se sentía muy apretado, delicioso, caliente, era totalmente abrumador hacerla mía. Solté su mano dejando que ella se aferrara al sillón enterrando sus uñas.

Me moví sin compasión alguna olvidándome un momento de todo y solo buscando satisfacer esa hambre loca que tenía de follarla, saber que era el primero en hacerle un anal me descolocaba tanto como me excitaba.

Volví a enrollar mis manos en su cintura levantando su rodillas del sillón, consiguiendo entrar por completo en su ano. Gimió, sus gemidos eran roncos, excitados, llenos de un placer que ella luchaba por reprimir pero que su cuerpo abrazaba.

Nuestros cuerpos comenzaron a sudar, habían trascurrido unos largos minutos de vaivén entre los dos y la pequeña tensión que se sentía al principio se había esfumado. Disfrutaba y sus labios me hicieron saberlo, gemía sin contenerse hasta que su cuerpo comenzó a convulsionar en pequeños espasmos: se estaba corriendo, su cuerpo estaba temblando, la sentía desfallecer hasta que se dejó ir…

Se desplomó exhausta hacia adelante, enterré mis dedos con fuerza en su caderas manteniendo la pegada a mi, consiguiendo que mis dedos se marcaran en su piel.

Mi cuerpo solo reclamaba llegar al final, entonces aumenté la velocidad cuando estaba a punto de correrme, un gruñido ronco se escapó de mis labios, al tiempo que me ayudaba con mi mano estimulando me para dejarme ir. Me corrí en sus nalgas pero unas gotas salpicaron en su espalda. Rocé mi glande sobre su piel asegurándome de limpiarlo todo.

Terminé agitado, el momento había sido intenso. Mis latidos volvían a regularizarse y con ellos mis ideas se colocaban en su lugar, dejándome volver a pensar con claridad. Sin decir nada, sin entender que demonios había sido eso que ha pasado entre los dos, me alejé dejándola en el sofá, tomé una toalla y me adentré al baño.

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1
Pelu Ayala
xfa.....necesito seguir
saber q pasó 🙏
Mabel Cea
bueno
Anonymous
ojala que continúe muy buena
Graciela Saiz
te lo buscaste , ya de antemano te hiciste la estrella hablando de el cuando sabías que estaba escuchando , así que , a pagar las consecuencias,
Marcela Caro Ciraco
no te puedo creer!!!! y ahoraaaaaaa?
veronica sarmiento
Por fa para cuando la segunda parte Para mi ansiedad no es bueno 🤣
Pelu Ayala
ayy ...quiero seguir leyendo...no tardes en actualizar xfa🙏
Pelu Ayala: y cuando la segunda parte???🤔
total 5 replies
Naty Gomez
hermosa historia
Milagros Lopez
es cruel... pero interesante lectura
neumidia ruiz
que dolor Valery tranquila el va a pagar estoy segura
neumidia ruiz
eres muy cruel caleb a una mujer no se le hace eso la vida te la va a cobrar,imagínate despejarla y dejarla desnuda es despejarla de su dignidad y encima exponerla ante ti y Alex 😭eres muy despiadado
neumidia ruiz
uff caleb no tiene ni una pizca de compasión,Valery por no ser prudente mataron a tu amiga☹️
Pelu Ayala
Excelente trabajo👏👏
Pelu Ayala
Me leí todo sin pestañear...y....Me encantó lo q leí....espero no tardes en acualizar🙏
Dulce Lopez
me gustó la historia, al igual me gustaría que la terminara de escribir para seguir leyendo.
Dulce Lopez
me gustó la historia, la vas a terminar de escribir?
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