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En El Corazón De Un Tirano

En El Corazón De Un Tirano

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:68.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Rebelde, inteligente y apasionada. Emma de la Rivera nunca ha permitido que nadie controle su destino. Pero cuando Damián Thorne se cruza en su camino, el choque de dos voluntades inquebrantables se vuelve inevitable. Él está acostumbrado a dominarlo todo; ella, a no doblegarse ante nadie. ¿Podrá Damián domar el espíritu de Emma, o terminará cayendo en su propia trampa?

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Capítulo X La duda

Emma fijó la vista en la mano de Damián sujetando su muñeca. La piel le quemaba por el contacto, pero las palabras crueles de Guillermo resonaban en su cabeza como un eco infernal:

«Acompáñalo a donde le dé la gana... complácelo. Que te acuestes con uno más no va a arruinar tu reputación».

El asco y la impotencia se le agolparon en la garganta. La sola idea de que Damián pudiera pensar que ella estaba ahí para entretenerlo o venderse le resultaba insoportable.

—Suélteme, por favor —dijo Emma en un susurro helado, dando un tirón firme para liberarse de su agarre—. No necesito que me lleve a ninguna parte. Tomaré un taxi.

Damián la observó con los ojos entrecerrados. La repentina distancia defensiva de la joven, el tono dolido y la rigidez de su cuerpo no encajaban con la mujer brillante y segura que acababa de aplastar a Don Mauricio en la mesa de negociación.

—Es casi medianoche, Emma. No voy a dejar que andes sola por la ciudad a estas horas —ordenó Damián con frialdad, haciendo una seña a su chofer para que acercara la camioneta a la acera.

—Le dije que NO —insistió ella, alzando la voz con una desesperación que no pudo contener. Sus ojos grises, de pronto cristalinos por las lágrimas reprimidas, clavaron una mirada llena de rabia sobre él—. Sé cuidarme sola. Ya cumplí con la cena, ya salvé su contrato y ya terminé mi jornada. Déjeme en paz.

Damián se quedó inmóvil un segundo, desconcertado por la intensidad del rechazo. Sin embargo, su instinto dominante y su costumbre de no recibir un "no" por respuesta se impusieron de inmediato. Acortó la distancia entre ambos, acorralándola sutilmente contra el costado del vehículo antes de que pudiera dar un paso hacia la calle.

—No te estaba pidiendo permiso, pequeña De la Rivera —murmuró con voz grave y autoritaria, abriendo la portezuela trasera—. Sube al auto. Te voy a llevar a tu casa y no se hable más del asunto.

Emma apretó los dientes, sintiendo que la rabia se mezclaba con la humillante certeza de que no tenía fuerzas para luchar contra la voluntad de ese hombre en plena vía pública. Con la mandíbula rígida y la mirada perdida, subió al vehículo y se pegó lo más posible a la ventanilla opuesta.

Damián subió tras ella y la camioneta avanzó por las avenidas iluminadas de la ciudad.

El trayecto transcurrió en un silencio denso, casi asfixiante. Emma mantenía la mirada fija en los cristales ahumados, conteniendo la respiración cada vez que sentía el aroma al perfume de Damián llenar el espacio. Por su mente cruzaba la dolorosa realidad que la esperaba en casa: tener que cruzar la puerta de la mansión y ver la cara de un padre que la consideraba una simple moneda de cambio.

Damián la observaba de reojo. Acostumbrado a leer a las personas, la tensión en los hombros de Emma y la forma en que apretaba las manos en su regazo le parecieron extrañas. No era la actitud de una heredera malcriada enfadada por un berrinche; era la postura de alguien golpeado, alguien que se siente acorralado por el mundo entero.

Cuando la imponente camioneta finalmente se detuvo frente a los portones de hierro de la mansión De la Rivera, Emma no esperó ni medio segundo.

Accionó la manija de la puerta para bajar de inmediato, pero la voz de Damián la detuvo en seco justo antes de poner un pie afuera.

—Mañana te quiero a las ocho en punto en mi oficina —dijo él, con un tono firme pero extrañamente sobrio, sin quitarle los ojos de encima—. Y Emma... hoy hiciste un trabajo impecable.

Emma se congeló un instante al escuchar el reconocimiento en su voz. Sin volverse a mirarlo, se limitó a enderezar la espalda, bajó del auto y caminó hacia la entrada de su casa, llevando consigo el peso de una batalla que apenas comenzaba.

Al cruzar el umbral de la mansión, Emma suspiró con alivio al comprobar que ni su padre ni ninguna de las dos arpías estaban en la sala. Lo único que deseaba era llegar a su habitación, cerrar la puerta con llave y dejar que las lágrimas fluyeran en silencio.

Mientras tanto, en el asiento trasero de su camioneta, Damián sacó el teléfono y marcó un número de marcado rápido.

—Jefe, ¿pasó algo? —preguntó Diego al contestar, mirando la hora en su reloj. Era casi la una de la madrugada.

—Quiero que investigues absolutamente todo sobre Emma de la Rivera —ordenó Damián con una voz helada que no admitía objeciones.

—¿Para cuándo necesita el reporte, señor? —preguntó Diego, confundido por la repentina urgencia.

—Para ayer —sentenció Damián antes de cortar la llamada.

Algo no le cuadraba en toda esa ecuación. Si Emma era la mujer astuta, ambiciosa e interesada que todos en la alta sociedad aseguraban que era... ¿por qué no había intentado acercarse a él? Había tenido múltiples oportunidades para seducirlo o sacarle provecho a su posición, y en cambio, cada segundo a su lado ella solo buscaba poner distancia, defender su dignidad o huir.

Sin darle más vueltas al asunto pero con una espina clavada en el pecho, ordenó a su chofer que lo llevara a su penthouse.

Al otro lado de la ciudad, Diego se levantó de la cama con extrema cautela para no despertar a la mujer que dormía a su lado. Caminó en silencio hasta su estudio, encendió la computadora portátil y comenzó a rastrear los archivos de la hija menor de Guillermo de la Rivera.

En las redes sociales y los foros de la alta sociedad, Samantha era retratada como la hija perfecta y abnegada. De Emma, en cambio, casi no había información oficial; pero los pocos rumores que circulaban eran devastadores, tildándola de rebelde, conflictiva e inestable.

Diego se frotó los ojos enrojecidos por el desvelo. La madrugada avanzaba rápidamente, así que decidió ir a la cocina por un vaso de agua.

Al regresar al estudio, el corazón le dio un vuelco.

Graciela, con una bata de seda sobre los hombros y el rostro pálido por la sorpresa, estaba de pie frente al escritorio, mirando fijamente la pantalla de la laptop.

—¿Por qué estás investigando a mi mejor amiga? —preguntó Graciela con la voz temblorosa, pero clavando una mirada llena de determinación sobre él.

—Graciela... no debiste ver eso —susurró Diego, dando un paso cauteloso hacia ella.

—Responde a lo que te pregunté, Diego —ordenó ella, dando un paso atrás con desconfianza—. ¿Por qué buscas información confidencial de Emma? ¿Qué quiere Damián Thorne con ella?

Diego suspiró, midiendo cuidadosamente sus palabras. No podía poner en riesgo los planes de su jefe, pero tampoco quería perder a Graciela.

—Son órdenes estrictas de Damián —explicó Diego con voz pausada, intentando sonar convincente—. Van a trabajar juntos en la auditoría de la fusión. Damián no le entrega información financiera de millones de dólares a cualquiera sin antes verificar sus antecedentes. Es simple rutina de seguridad laboral.

Graciela entrecerró los ojos, analizando cada rasgo de su rostro. Sabía que en el mundo de los negocios las auditorías de antecedentes eran habituales, pero la mirada atormentada que Emma tenía esa tarde al bajarse de la camioneta de Damián no encajaba con una simple relación laboral.

—Escúchame bien, Diego —dijo Graciela, acercándose a él y encarándolo con firmeza—. Si ese jefe tuyo llega a lastimar a Emma o a usar algo en su contra, no me vas a volver a ver en tu vida. Emma bastante tiene ya con el infierno de su familia como para que venga un multimillonario arrogante a arruinarle la existencia.

Diego la contempló en silencio, sorprendido por la lealtad feroz de la chica hacia Emma. Sin decir nada, cerró la pantalla de la laptop, sabiendo que la información que estaba por descubrir al día siguiente cambiaría por completo el juego para todos.

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Rosa Rodelo
Lo q falta son las fotos porfa
Rosa Rodelo
Así es es linda historia
Cliente anónimo
Muy buena historia con un final maravilloso Felicidades
Victoria
👏👏👏
Andrea Nardelli
extraordinaria exelentemente escrita
Maria Kupke Probst
Al fin el bien le ganó al mal. Cada uno tuvo su merecido. Me encantó. Voy por más. Felicitaciones.
Maria Kupke Probst
Maravillosa historia
Maria Kupke Probst
Que fácil es echarle la culpa a los demás y tratar de vengarse y no se dan cuenta que los verdaderos culpables son ellos mismos. Guillermo va a llorar lágrimas de sangre cuando se de cuenta del mal que le hizo a su propia hija durante años.
alicia g
ser arrogante,maltratador no lo hace el dinero ya lo traes de cuna ,pensar que con pedir perdón todo se arregla y no es así, el daño que ocacionastes no tiene cura
alicia g
ser arrogante,maltratador no lo hace el dinero ya lo traes de cuna ,pensar que con pedir perdón todo se arregla y no es así, el daño que ocacionastes no tiene cura
Maria Kupke Probst
Yo creo que el sr. Lara es el abuelo de Emma o el tío por parte de madre.
Maria Kupke Probst
No entiendo por que tanto odio por parte del padre. Emma no hizo nada y toda la familia la odia. Por fin llegó alguien que la va a defender y proteger.
Maria Kupke Probst
Emma no tiene la culpa de lo que hizo su padre y no tiene por que pagar nada. Todos la maltratan y suponen cosas que no son. Cuando se den cuenta de sus errores será tarde para ellos. Emma no los va a perdonar y se alejara de todos.
Adriana Piovi
Excelente novela!!? Felicitaciones a la autora!!!❤️❤️❤️
Maria Kupke Probst
Emma no tiene la culpa de lo que hace su familia. Por lo que leí ella es la víctima y nadie la ayuda a salvarse. Espero que Damián se dé cuenta y comience a protegerla.
Edith Villamizar
Me gustó mucho tu historia
los protagonistas juntos lograron ser felices ❤️
Gracias te felicito
Adriana Romero
Muy buena tu novela Cris, nos muestra claramente la ambición de 2 hombres Guillermo y Roberto Alarcon, que fueron cegados con el poder y el dinero 💰 llevándolos a cometer atropellos y maltratos hasta llevar a la muerte a quien osara entorpecer su camino de llegar a las más altas esferas; sin contar que siempre hay alguien que sufrió maltrato físico, emocional y otros que deciden reparar las desgracias vividas por su madre, y el destino moviendo sus hilos los lleva a estar juntos a Damian y Emma y concretar la misión de demostrar quienes eran y qué hicieron estos personajes, haciéndolos pagar ante la justicia ⚖ por sus desmanes, luego de cerrar ese capítulo dedicarse a su familia, amigos y al disfrute de una nueva vida sin nada que los estorbe.
Ysabel Correa: Gracias por tus palabras. Me encanta leer comentarios tan positivos y bien redactados. Bendiciones y nuevamente muchas gracias 🫂
total 1 replies
Tatiana Eljaiek
un capítulo expectante tierno motivante genial
Edith Villamizar
excelente
Edith Villamizar
Éste se creé que es alguien importante y es un desgraciado infeliz
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