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El Eco Detrás De La Cortina

El Eco Detrás De La Cortina

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Edad media / Romance / Completas
Popularitas:8.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Para la alta sociedad de Mayfair, Lady Lysandra Ashford lo tiene todo: belleza, fortuna y un compromiso idílico con el codiciado Lord Lucian Prescott. Sin embargo, la ilusión se quiebra la noche en que descubre que su prometido solo buscaba ganar una apuesta de club y acceder a la riqueza de su padre. Con el corazón endurecido por la traición, Lysandra rompe el compromiso y jura no volver a entregarse a las redes del amor romántico.
​Obligada a regresar a los salones de baile para limpiar el nombre de su familia, su camino se cruza con el de Lord Gideon Ravenscroft, el nuevo e inmensamente rico Duque del Norte. A pesar de su imponente presencia física y su estatus inalcanzable, Gideon oculta un defecto catastrófico: una incapacidad total para desenvolverse en la hipocresía social de la capital. Lo que comienza como un pacto de conveniencia —donde ella le enseña a navegar por las garras de la aristocracia a cambio de mostrarse juntos— pronto despierta una atracción incontrolable.

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La sombra y el mirador

​Durante los días posteriores al baile del Duque de Montgomery, Lady Lysandra Ashford no pudo quitarse de la cabeza la imagen de Lord Gideon Ravenscroft. Resultaba una paradoja irresistible: un hombre de presencia abrumadora, estatus deslumbrante y fuerza evidente, reducido al pánico absoluto por el parloteo de una matrona o la coquetería de una joven casadera. Para Lysandra, acostumbrada a los caballeros de Mayfair que calculaban cada sílaba con precisión maquiavélica, la torpeza de Gideon se sentía como un soplo de aire fresco en medio de una habitación asfixiante.

​A lo largo de esa semana, Lysandra volvió a cruzarse con él en un par de ocasiones. En la inauguración de una galería de arte, vio a Gideon inmóvil frente a una pintura abstracta, utilizando el cuadro como pretexto para no entablar conversación con los aristócratas que lo rodeaban. En otra velada, lo divisó en un balcón, respirando hondo con la mirada perdida en la noche, huyendo claramente de la multitud. Cada avistamiento confirmaba su teoría: Gideon era una gema bruta, un diamante sin pulir en un mar de cristales falsos.

​Una tarde nublada de jueves, buscando un respiro del sofocante aire de la casa familiar y de las interminables visitas de cortesía que su madre intentaba organizar, Lysandra decidió salir a pasear. Se puso un vestido de paseo en tono verde salvia, sobrio pero elegante, y una pamela con cintas oscuras. Acompañada únicamente por su leal doncella, Martha, quien caminaba a una distancia discreta, se dirigió hacia una de las zonas comerciales y culturales más refinadas de la ciudad: la calle de las librerías antiguas y las tiendas de grabados raros.

​El aire olía a lluvia inminente y a tierra mojada. A Lysandra le fascinaba la tranquilidad de esa calle, un refugio donde los murmullos de los salones no lograban penetrar.

​Mientras examinaba el escaparate de una tienda de encuadernación artesanal, una figura colosal emergió de la bruma del pasaje contiguo. Era Gideon. Vestía un abrigo oscuro de paño grueso que acentuaba la anchura de sus hombros y caminaba con pasos largos y decididos, aunque con la mirada clavada en el suelo, como si temiera que las adoquines fueran a levantarse para hacerle conversación.

​Lysandra no pudo evitar una sonrisa contenida. Sin embargo, antes de que pudiera decidir si saludarlo o dejarlo pasar en paz, el destino decidió intervenir de la forma más abrupta y cruenta posible.

​Desde el extremo opuesto de la acera, una risa conocida, aguda y llena de presunción, cortó el aire de la tarde.

​Lysandra se petrificó. Giró la cabeza sutilmente y reconoció de inmediato a la pareja que caminaba hacia ella. Era Lord Lucian Prescott. A su lado, sujetándolo del brazo con una devoción casi empalagosa, caminaba Lady Clarissa Sterling, una joven heredera conocida por su vanidad y por su afán insaciable de escalar posiciones sociales.

​Lucian, al divisar a Lysandra sola frente a la tienda de libros, detuvo sus pasos. Un brillo de victoria y malicia cruzó por sus ojos. Ajustó el cuello de su americana y apresuró el paso para salirle al encuentro, arrastrando a Clarissa consigo.

​—Pero qué grata sorpresa —dijo Lucian con una voz impregnada de falso afecto y una condescendencia punzante—. Lady Lysandra. Apenas puedo creer mis ojos. Pensé que continuabas recluida en la penumbra del campo, llorando por los rincones. Es reconfortante ver que has decidido volver a poner un pie en la civilización... aunque sea completamente sola.

​Lady Clarissa dejó escapar una risita ahogada detrás de sus guantes de seda, mirando a Lysandra con una mezcla de piedad calculada y superioridad.

​—Lord Prescott —respondió Lysandra, congelando cada rasgo de su rostro en una compostura de mármol—. Como verás, gozo de excelente salud y de una paz que no cambiaría por nada.

​—Me alegra escucharlo, querida mía —recalcó Lucian, disfrutando deliberadamente de la palabra querida para incomodarla—. Clarissa y yo estábamos justamente discutiendo la fecha de nuestro compromiso. Resulta tan reconfortante encontrar a una mujer que comprende el valor de la devoción verdadera y no se deja llevar por histerias o malentendidos estúpidos. Me dolía pensar que te quedaras para siempre solterona por un exceso de orgullo.

​El estómago de Lysandra se apretó con violencia. El veneno de sus palabras buscaba herirla, exponerla como una mujer rechazada y desolada ante los ojos del mundo. La rabia amenazó con romper su autocontrol.

​Fue en ese preciso instante cuando Gideon Ravenscroft pasaba a apenas dos pasos de ellos, absorto en sus pensamientos y ajeno al drama.

​Impulsada por una oleada irrefrenable de orgullo, dignidad y pura supervivencia social, Lysandra tomó una decisión precipitada. Se giró con una gracia impecable, dio un paso hacia el alto Lord y, sin pedir permiso, deslizó su delicado brazo por el firme y musculoso antebrazo de Gideon.

​Gideon se frenó en seco. Todo su cuerpo se tensó como la cuerda de un arco a punto de dispararse. Bajó la mirada hacia el brazo de Lysandra y luego hacia el rostro de ella, con los ojos grises abiertos de par en par en un estado de pánico desbordante.

​—Disculpa la demora, mi Lord —dijo Lysandra con una voz dulce, clara y perfectamente audible, dedicándole a Gideon una mirada llena de una súplica implícita—. Estaba atendiendo un breve encuentro sin importancia.

​Gideon abrió la boca para decir algo —probablemente para explicar que no entendía qué estaba pasando o para dar un dato estadístico sobre la hora—, pero al notar la leve presión de los dedos de Lysandra en su brazo y la chispa de desesperación en sus ojos claros, cerró los labios de golpe. Se quedó completamente inmóvil, erguido como un titán de piedra, sonrojándose hasta la raíz del cabello pero permaneciendo firme a su lado.

​La sonrisa engreída de Lucian se congeló de inmediato. Su mirada viajó desde la mano de Lysandra hasta la imponente figura de Gideon Ravenscroft, el nuevo Duque del norte cuya fortuna y título hacían que la posición de Lucian pareciera la de un mendigo.

​—¿Lord... Ravenscroft? —balbuceó Lucian, perdiendo todo el aplomo—. No sabía que ustedes dos... que se conocieran.

​—Lord Ravenscroft ha sido una compañía extraordinariamente atenta y devota durante las últimas semanas, Prescott —intervino Lysandra con una serenidad majestuosa, ajustando su agarre en el brazo de Gideon—. Nos dirigíamos a disfrutar de una caminata privada. Así que, si nos disculpan, no quisiéramos perder el poco sol que nos queda.

​Gideon, procesando la situación a duras penas, tragó saliva de forma audible. Miró a Lucian con su habitual frialdad severa —que en realidad no era más que terror social purísimo— y dejó escapar un sonido gutural, grave y seco que resonó como una amenaza imponente.

​Lucian, visiblemente intimidado y con el ego completamente aplastado, retrocedió un paso, inclinó la cabeza con torpeza y tiró del brazo de una atónita Clarissa para alejarse a toda prisa por la acera.

1
mar
me gusta esta novela ,, me llamo la atención el titulo y no me decepciono.
mar
hasta ahora veo una historia buena,la recomiendo
Gs GS Rubiisita
pinta bien me atrapó ,veamos que sigue☺️
Maredys Marquez
genial
Maredys Marquez
saludos amiga escritora felicidades lo que llevo leído de la obra me encanta..
lizro taon: ñm4tgf4w
total 2 replies
Gloria Rodríguez
Muy bonita
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