Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.
Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.
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Capitulo #10: Cambio de planes
...⚠️ESTE EPISODIO ES NARRADO POR NICKY/FLOR⚠️...
Gracias a que la doctora Martinez quería esperar a un contacto en la comisaría, nos mantuvimos en el hospital por un tiempo, tiempo en el que pude hablar con ambas para conocerlas más.
—Huhm, ese es tu muñequito —le dije a la niña, ella solo asintió y abrazó a su conejo de felpa con cierto miedo—. Tranquila, no muerdo. Digo, no soy un zombie —bromeé para intentar calmarla, ella solo sonrió y me mostró a su conejo—. ¿Cómo se llama?
—N-no tiene nombre
—¿No? Creí que todos los muñecos tenían un nombre
—N-no lo sé, nunca pensé en uno
—¡Ya sé! Que tal si lo llamamos… ahm… ¿Kevin? —la niña negó con la cabeza con el ceño fruncido—. Entiendo, no tiene cara de Kevin.. ¿Qué tal Ethan? Es un nombre muy bonito
—E-es hembra
—Oh… ahora que lo dices, es verdad, no le veo el pene —la niña soltó una pequeña risa al escucharme—. ¿Qué? Creí que lo tenía escondido, aunque… ¿Qué tal Emma? Es un lindo nombre, y tiene mucha cara de llamarse Emma
—Emma… —me acercó su conejo de felpa a la cara—. Dile hola Emma
—Hola, Emma. Soy Flor, pero me puedes decir Nicky
—¿Huh? ¿Nicky? ¿Por qué Nicky? No tienes cara de Nicky
—Jaja, eso es porque cuando desayuno un pancito le hago como ardilla —me acerque a ella para hacerle cosquillas—. ¡Nicky! ¡Nicky! ¡Nicky! —chillé haciéndole cosquillas a la pequeña y haciéndola reír—.
La doctora Martinez frustrada no le dejaba de mover a su Walkie talkie y de gritarle al policía novato que tenía como contacto. Según lo que escuchaba era alguien que se había ganado el favor de la doctora, también era muy imprudente y tenía una voz que me era bastante familiar, o eso era lo que podía escuchar.
—¡Niño! ¡Niño! ¡Responde! Responde, no tires nada al lago de ácido ¡Niño! —grito con la voz más grave de lo normal—. Carajo… funciona, ¡Funciona! —insistió la doctora golpeando al walkie talkie hasta que finalmente emitió un sonido—. ¡Niño!
—¿Qué? ¿Annie?
—Niño, dime por favor, qué no entraste a la sala del ácido
—Ahm… ¿Habla del lago de ácido que tenía una plataforma encima? Porque… puede que por accidente dejará caer a su marido ahí dentro
—¡Puta madre! Esto tiene que ser una puta broma. Niño, ¿en dónde estás? ¿Que parte del laboratorio?
—Estoy en el sur con la señorita Pawn ¿Por qué?
—Sal de ahí antes de que mi marido te encuentre, hay un ascensor cerca de esa zona que lleva al zoológico de un pueblo vecino de Alley. Úsalo, nosotras también iremos ahí y después iremos al refugio de Toxic Alley
—Okey, entonces las veo en el zoológico
—No mueras, Niño —le ordenó la doctora a su contacto, antes de guardar su walkie talkie en su mochila—. ¡Chicas! —comenzó la doctora caminando hacia nosotras con su mochila puesta—. Empaquen sus cosas que hay que irnos
—¿Qué? ¿Y qué hay de su contacto?
—Cambiamos el punto de encuentro, ahora nos veremos en zoológico
—¿Eh? ¿Y cómo vamos a salir? La calle y la puerta principal está llena de esas ratas voladoras
—Saldremos por el estacionamiento, ahí está despejado y el camino es más corto
Sin muchas más opciones, salimos del hospital por el estacionamiento, encontrándonos con tan solo unos cuantos caminantes que pudimos esquivar sin llamar su atención, lo que nos dio un camino tranquilo, dentro de lo que era posible, claro.
—Ahm… so-sobre lo que pasó… ¿Cree que haya una forma de hacer una cura?
—Señorita Watson, hacer una cura, no es algo sencillo, se podría pero se necesitaría un equipo concreto, al menos unos días y un milagro
—Entiendo
“En pocas palabras, estando realmente jodidos” pensé entendiendo la situación en la que estábamos
—S-Señorita, us… ¿U-usted tiene novio? Es que… es que… —me preguntó la pequeña volteando a verme—.
—Gwen, no seas entrometida —la interrumpió y regañó su madre—. Lo siento, señorita Watson, mi hija es un poco imprudente
—Jaja, n-no, no, no me molesta que me pregunte eso y… bueno… yo… no, no tengo pero hay alguien especial en el lugar donde vivo
—¿Y lo quieres mucho? ¿C-cuando regreses a casa vas a ir a verlo? —continuó la niña con curiosidad—.
—Realmente ahora lo único que quiero es ver a mi familia y abrazar a mamá. Eso es lo único que me motiva ahora —le respondí con la mirada perdida y recordando a mi familia que había dejado atrás—.
“Por favor… dios… no te pido nada nunca, que ellos estén bien” pensé cerrando los ojos para pedir la seguridad de las personas más importantes de mi vida con toda mi fuerza
—¿Extrañas a tu mamá? ¿Y por qué te separaste de ella? ¿Se pelearon? Yo me peleó mucho con mi mamá y aún así, la quiero mucho
—Parece que alguien ya le picó el mosquito de la confianza —bromeé riendo—. Claro que lo hago, que desquiciado no extraña a la persona que más ama en el mundo y… nos separamos por trabajo, y sí, nosotras también solemos pelear pero creo que todos los hijos se pelean al menos un poco con sus padres
El resto del camino hacia el zoológico, la niña me continuó interrogando, casi como si fuera una agente del FBI, solo que ella era de alguna forma adorable. Aparte de las preguntas de la pequeña agente especial, escuchamos un alerta que sonó en todos los altavoces que había en la ciudad para alertar sobre el impacto de un misil, en mi celular también llegó una notificación sobre el impacto.
“Todos los supervivientes evacúen la ciudad antes del amanecer, impacto en 3 horas”
—¿Qué? ¡¿Van a volar la ciudad?!
—Mm, Irving… debe estar desesperado por eliminar las pruebas de sus fracasos
—Ese bastardo… —gruñí apretando los puños y la mandíbula—.
—Hay que apresurarnos, si llegamos al zoológico a tiempo, podremos tan siquiera salvarnos
—Mierda… —suspiré guardando mi celular y volteando hacia atrás—. ¿Crees que tú contacto logre escapar?
—No lo sé, pero supongo que debemos confiar en que lo hará
—Se-Señorita Nicky, no se preocupe, nuestro amigo policía podrá escapar, él es muy fuerte y rápido
—Mm… no se suponía que está noche debería terminar así
—Hey, niña. No te culpes, esto no es culpa de nadie más que de la ambición de Glaver
—Lo sé, pero… Mm… —respire hondo para seguir caminando junto a la doctora y a la pequeña Guinevere—. Cuando salgamos de aquí, hay que… hay que hacer que Glaver pagué por esto