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El Precio De Tu Orgullo

El Precio De Tu Orgullo

Status: En proceso
Genre:Enfermizo / Traiciones y engaños
Popularitas:49.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Vanesa Casarino

Un trágico accidente dejó al multimillonario Alexei Von Krahn en silla de ruedas, arrebatando su autonomía y rodeado por la traición de quienes dijeron amarlo. Consumido por el rencor y ante la delicada salud de su madre, cuyo último deseo es verlo acompañado, Alexei decide buscar una esposa por contrato.

Por su parte, Emilia San Martín enfrenta una situación desesperada: la grave condición de su madre y la imposibilidad de saldar las deudas, la llevan al límite. Para salvar a su única familia, acepta casarse durante un año con un desconocido amargado a cambio de una suma millonaria y el traslado inmediato de su madre a una clínica privada.

Sin embargo, lo que comenzó como un acuerdo frío se transforma en un torbellino de sentimientos encontrados.

Atrapado por un profundo complejo de inferioridad y el miedo a la dependencia, Alexei oculta su amor y monta una despiadada farsa para distanciar a Emilia de su vida, ignorando que la verdadera amenaza aun acecha entre las sombras.

NovelToon tiene autorización de Vanesa Casarino para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 3

Emilia

El despertador sonó antes del amanecer. La noche no me había traído un descanso verdadero, solo una sucesión de pensamientos cruzados sobre el paso que acababa de dar

Al abrir los ojos, el techo blanco de la habitación me recordó donde estaba. La residencia Von Krahn era un palacio silencioso, pero ese silencio cargaba con un peso denso, el reflejo directo de la amargura de Alexei

Me levanté, me vestí con la ropa más formal que había traído en mi pequeña maleta y repasé mentalmente cada línea del contrato que había firmado la tarde anterior. Las deudas del hospital de mi madre ya estaban saldadas, los medicamentos garantizados y esa única certeza me daba la fuerza para soportar cualquier desafío

A las diez de la mañana, un golpe firme resonó en la puerta de mi habitación. Al abrir, me encontré con el mayordomo de la casa, quién sostenía varias bolsas de marcas reconocidas de Santiago

— Buenos días, señora. Don Alexei ordenó que le entregara esto. Son prendas seleccionadas por el departamento de vestuario para el almuerzo de hoy. La señora Beatriz, la madre de don Alexei, llegará al mediodía y debemos cuidar cada detalle

— Muchas gracias — respondí tomando las bolsas — ¿Alexei está en su estudio?

— Sí, no ha salido de allí en toda la mañana. Don Alexei suele refugiarse en ese lugar cuando la presión aumenta. Le sugiero que esté lista un poco antes de las doce. La señora Beatriz es una mujer muy observadora y con un corazón frágil. Todos en esta casa queremos evitarle cualquier disgusto

Acepté las prendas con un ligero nudo en el estómago. Sabía lo que significaba esto. Para Alexei, yo era simplemente una inversión que debía lucir creíble frente a su madre. Cambié mi vestido sencillo por un vestido elegante de tonos neutros que se ajustaba con sobriedad. Al mirarme al espejo, no me reconocí del todo. Ya no parecía la muchacha exhausta que corría entre turnos de trabajo y salas de urgencias. La imagen que devolvía el cristal era la de la futura esposa de un magnate, una fachada perfectamente construida para ocultar un acuerdo financiero

Faltando quince minutos para el mediodía, salí al pasillo principal. El sonido de mis pasos rompió la silencio de la casa mientras caminaba hacia el salón. Alexei ya se encontraba allí, situado cerca de la gran mesa de centro. Vestía un traje impecable que resaltaba la anchura de sus hombros y la firmeza de su postura, aunque la rigidez de sus manos sobre los apoyabrazos de la silla de ruedas delataba la tensión que intentaba ocultar. Al escuchar mi llegada, giró la cabeza y me recorrió con una mirada rápida y calculadora

— Llegas a tiempo — dijo con la voz seca, sin un solo matiz de calidez — El vestido te queda bien. Cumple con el estándar que mi madre espera ver

— No estoy aquí para impresionar al público, Alexei. Estoy aquí para cumplir con lo pactado — contesté manteniendo la serenidad, deteniéndome a dos pasos de él — Dime exactamente qué espera tu madre de nosotros en este almuerzo

— Espera ver a una pareja que ha encontrado consuelo en medio de la desgracia — respondió, apretando la mandíbula mientras la amargura afloraba en sus palabras — Le dijimos que nos conocimos hace unos meses a través de un proyecto de caridad, que nos mantuvimos en contacto y que la tragedia del accidente aceleró nuestra decisión de estar juntos. Una bonita historia de devoción para una mujer que se está muriendo de una falla cardíaca

— Comprendo. No diré nada que rompa ese libreto

— Más te vale, Emilia. Mi madre no puede recibir sorpresas. Si nota alguna frialdad entre nosotros, empezará a investigar y no quiero que sus últimos meses estén llenos de angustia por mi culpa — hizo una pausa y me miró fijamente a los ojos — Cuando ella esté enfrente, tendrás que tocarme la mano, sonreír y actuar como si este matrimonio fuera lo que ambos deseamos. ¿Vas a poder sostener la actuación?

— Puedo hacer lo que sea necesario por la salud de tu madre y por el compromiso que asumí — dije sin bajar la mirada — Solo espero que tú también puedas disimular ese resentimiento que llevas a todas partes. Si le hablas a ella como me hablas a mí, se dará cuenta en dos minutos de que algo anda mal

Alexei soltó una corta risa amarga, un sonido helado que rebotó en las paredes de la casa

— No te preocupes por mí. Llevo meses actuando frente a todo el mundo. Sé ocultar lo que siento mejor de lo que crees

Antes de que pudiera responder, el timbre principal resonó en la entrada de la residencia. La empleada corrió a abrir la puerta y, segundos después, los pasos de una mujer mayor se escucharon aproximándose al salón

La madre de Alexei, Beatriz, entró apoyándose con delicadeza en el brazo de una enfermera. Su rostro reflejaba el desgaste de una enfermedad avanzada, con la piel pálida y las facciones marcadas por el cansancio, pero sus ojos brillaban con un afecto profundo en cuanto fijó la vista en su hijo

— Alexei, mi vida — exclamó con la voz temblorosa por la emoción

Alexei cambió su expresión en un segundo. La rigidez de sus facciones se suavizó y una sonrisa cálida, extrañamente natural, apareció en sus labios mientras avanzaba con la silla hacia ella para tomarle las manos y besárselas con una ternura que me tomó por sorpresa

— Madre, te dije que no debías hacer un esfuerzo tan grande para venir hasta acá. Podía haber ido yo a visitarte — dijo él con un tono suave, completamente opuesto al tono cortante con el que me hablaba a solas

— No digas tonterías, hijo. Quería estar en tu casa, quería verlos a los dos juntos — respondió Beatriz, desviando de inmediato su mirada hacia mí — Tú debes ser Emilia

Dio un par de pasos hacia mi posición, estudiándome con detenimiento. Sentí el impulso instintivo de ponerme nerviosa, pero recordé la vida de mi madre y la promesa que me había hecho a mí misma. Me adelanté con firmeza y le ofrecí una sonrisa sincera, extendiendo las manos para recibir las suyas

— Un placer conocerla al fin, señora Beatriz. Alexei me ha hablado muchísimo de usted — expresé con respeto

Beatriz tomó mis manos entre las suyas. Sus palmas estaban frías, fragilizadas por la dolencia cardíaca que la consumía, pero su agarre era firme y cariñoso. Me miró con una intensidad que parecía querer traspasar cualquier fachada

— Llámame Beatriz, por favor, querida. No sabes el alivio que siente mi corazón al verte aquí — dijo suspirando profundamente mientras una lágrima discreta se asomaba en la comisura de sus ojos — Desde el accidente de Alexei, mi vida se convirtió en una pesadilla constante. Ver cómo sus amigos le daban la espalda, cómo la gente que juraba quererlo desaparecía uno a uno... pensé que mi hijo se quedaría hundido en la soledad para siempre. Saber que te tiene a ti, que decidiste caminar a su lado en este momento tan duro, es la bendición más grande que Dios me ha dado antes de partir

Sus palabras cayeron sobre mi conciencia como un golpe duro. Un peso terrible de culpa me oprimió el pecho al escuchar la devoción y la esperanza en la voz de esa mujer que no sospechaba la mentira que habíamos montado

Miré de reojo a Alexei y vi cómo su mandíbula se tensaba sutilmente, aunque mantenía la sonrisa fingida para no delatarse. El dolor que reflejaban los ojos de su madre era real, y la mentira que le estábamos vendiendo, aunque motivada por el amor de un hijo, se sentía como una traición vil

— Alexei es un hombre admirable, Beatriz. Estar a su lado es una decisión que tomé con pleno conocimiento — respondí sosteniéndole la mirada, intentando que mis palabras no temblaran ante el peso de la falsedad

— Lo sé, querida. Se nota en tus ojos que eres una mujer noble — continuó la mujer acomodándose en uno de los sillones principales — Solo te pido que tengas paciencia con él. El accidente no solo le quitó la movilidad de las piernas, le rompió el alma. Alexei solía ser un hombre lleno de vida, de proyectos, y ver cómo el mundo le daba la espalda lo llenó de una amargura que a veces no puede controlar. Pero debajo de esa coraza sigue estando el mismo hombre maravilloso de siempre.

El almuerzo se sirvió poco después en el comedor principal. La conversación fluyó bajo la atenta mirada de Beatriz, quien no dejaba de hacer preguntas sobre nuestro supuesto noviazgo y sobre nuestros planes a futuro. Cada respuesta requería un esfuerzo mental enorme para no incurrir en contradicciones

En un momento de la comida, para dar mayor credibilidad a la farsa, estiré la mano sobre la mesa y cubrí los dedos de Alexei. Sentí cómo su cuerpo se tensaba al instante bajo mi toque, la piel de su mano estaba fría, pero no se apartó. Al contrario, cerró los dedos sobre los míos con una fuerza calculada, devolviéndole la mirada a su madre con una serenidad perfecta

— No tienes de qué preocuparte, madre. Emilia y yo sabemos exactamente lo que queremos y cómo vamos a llevar nuestra vida juntos — declaró Alexei, mirándome a los ojos mientras sostenía mi mano con una firmeza que me erizó la piel

— Eso es lo único que pido para estar en paz — dijo Beatriz con una sonrisa cansada pero llena de alivio

Cuando la comida terminó y la tarde comenzaba a caer, la encargada ayudó a Beatriz a dirigirse hacia el vehículo que la llevaría de regreso a su residencia. Alexei y yo la acompañamos hasta la entrada principal. Nos quedamos en el pórtico hasta que el automóvil negro cruzó los portones de la propiedad y se perdió de vista

En cuanto el vehículo desapareció, la calidez en el rostro de Alexei se esfumó por completo. Soltó mi mano como si la presencia de mi piel le quemara y regresó a su expresión fría y distante. La transformación fue tan rápida que me dejó un sabor amargo en la boca

— Lo hiciste bien — comentó sin mirarme, girando la silla para regresar al interior de la casa — Mi madre se fue convencida. Cumpliste con tu parte de la actuación

— No fue una actuación fácil, Alexei — dije siguiéndolo por el pasillo — Tu madre es una mujer buena que realmente sufre por ti. Sentir cómo se ilusiona con un matrimonio falso me pareció abrumador

Alexei detuvo la silla de golpe y se giró para encararme. Sus ojos oscuros ardían con una mezcla de ira y autoprotección

— No te pagué para que juzgues la moralidad de lo que hacemos. Te pagué para que mantengas a mi madre tranquila. Si te sientes culpable, recuerda la cuenta del hospital de tu madre que acabo de cancelar. Cada uno está haciendo lo que debe hacer para proteger a la persona que ama. Así que guarda tus lamentaciones para ti misma

— No estoy lamentándome, solo estoy siendo humana, algo que parece que tú olvidaste hace mucho tiempo — respondí con firmeza, sin dejarme amedrentar por su agresividad — Sé perfectamente por qué estoy aquí y no voy a romper mi palabra. Pero no pretendas que sea una piedra sin sentimientos ante el dolor de tu familia

Alexei me sostuvo la mirada durante varios segundos en un silencio tenso que llenó todo el pasillo. La rabia en sus ojos dio paso a una sombra de cansancio profundo, la sombra de un hombre que luchaba cada segundo contra su propia vulnerabilidad

Sin decir una sola palabra más, giró su silla con brusquedad y se encerró en su estudio, dejando el portón de madera cerrado entre los dos. Me quedé sola en la soledad del corredor, entendiendo que detrás de toda esa arrogancia y ese orgullo herido, Alexei Von Krahn era un hombre desesperadamente atrapado en su propia prisión.

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𝑳𝒙𝑳 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒆𝒊 𝕯𝖝ˢᴴᴱᴸᴮᵞ
Eso,eso que viva el amor
𝑳𝒙𝑳 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒆𝒊 𝕯𝖝ˢᴴᴱᴸᴮᵞ
Jaja a mi también me encantaría saber más 🤌
𝑳𝒙𝑳 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒆𝒊 𝕯𝖝ˢᴴᴱᴸᴮᵞ
su primera noche como esposos 🤞♥️
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Eso es la fuerza del amor, ya pronto caminaras
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Ella será tu bastón siempre
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Que viva el amor 🥰🥰🥰🥰🥰
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Claro no podían perder el tiempo
━ 「🦇」 ⇨⃟𖥻₊⊹╵𝐈𝐳𝐳𝐲╷⊹₊𖥻⇦
🙇‍♂️🙇‍♂️
Carola Videla 😈🇦🇷
si tiene que pagar. desagradecido
Carola Videla 😈🇦🇷
siiiiii👏🏾👏🏾👏🏾👏🏾👏🏾👏🏾
໒🍉᭡₊⇨ɞ∘╻❒⃟╹¿ʙᴢ?╻⃟❍╹ʚ⇦₊━𓄼🍉𓄹
Exelente, muy buen trabajo ✨🪄
María Menoscal
Muchas gracias, Vanuh, por el excelente y maravilloso capítulos 😊 😉♥️😘💕
María Menoscal
Nadie dijo que sería fácil, pero tampoco imposible, así que serán duras batallas, pero Alexei y Emely lograrán vencer todas las batallas que están por venir.♥️😍
Carola Videla 😈🇦🇷
que dulce 😍
Carola Videla 😈🇦🇷
siii hay que sacarla urgente de ese lugar , quizás la quieran matar 😱
María Menoscal
Que vuelvan a la ciudad es como un peligro latente. Bruno y su silencio dejan mucho que decir.
María Menoscal
Juntos lo van a lograr,volverás a caminar. La fe mueve montañas.💕♥️😍
María Menoscal
Qué rico, cómo han disfrutado de sus días de amor. Ha sido reconfortante para ambos 😍😘
𐔌𖥻𓂂🍁ოσɳ𝘵𝘤ʅα𝘪𝘳🍁˳𓂂𖥻꒱
Me encanta 🥰 mas
Carola Videla 😈🇦🇷
como me haces enojar,
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