⛈️🍒El amor Alfa x Alfa rompe todas las leyes de la naturaleza, nuevamente. 🍼🐺 ¿Se imaginan al imponente Min-hyuk con pancita y a Tae-jun liberando toda su cereza quemada para protegerlo? El cachorro Enigma ha llegado para reclamar su trono. 🍒⛈️
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Más que nada
El silencio reinaba en la habitación mientras los monitores médicos de Aura continuaban registrando los signos vitales de Min-hyuk. La agitación de la noche anterior había dado paso a una calma solemne, una tregua que ambos Alfas necesitaban desesperadamente. Tae-jun permanecía sentado al borde del colchón, vistiendo una playera oscura y holgada que permitía a Min-hyuk mantener sus manos resguardadas bajo la tela, buscando el calor firme de su torso para mitigar los escalofríos que la Mutación aún le provocaba.
La puerta se abrió con un movimiento pausado y la Doctora Tania ingresó al cuarto, sosteniendo una tableta con los últimos análisis de sangre. Al ver la cercanía de la pareja y la posición protectora de Tae-jun, la Alfa mujer asintió con seriedad profesional.
—Es el momento de realizar la marca, Tae-jun —anunció Tania, con voz desprovista de rodeos y directa —. Quedó demostrado que la marca de colmillos en el estado gestacional de un Alfa no es una cuestión de orgullo o un capricho. Es una necesidad médica absoluta. El cuerpo de Min-hyuk sigue identificando las células del feto como un cuerpo extraño invasor. Necesitamos inyectar tus feromonas de manera directa en su torrente sanguíneo a través de una mordedura en la glándula. Tus anticuerpos Alfa actuarán como un escudo que obligará a su sistema inmunológico a aceptar la gestación, estabilizando la presión arterial antes de que ocurra una crisis de preeclampsia.
Min-hyuk escuchó la explicación en silencio, acomodando su cabeza en el hombro de Tae-jun. El desgaste físico de las últimas semanas lo mantenía en un estado de sumisión emocional melosa que desarmaba por completo su habitual tosquedad. Miró el rostro de su pantera y, con una curiosidad genuina que le suavizó las facciones rígidas, formuló la pregunta que le había estado dando vueltas en la cabeza desde que salieron de la clínica.
—Tania... ¿por qué terminé yo embarazado y no Tae-jun? —preguntó Min-hyuk con su voz apagada por el cansancio—. Ambos somos Alfas dominantes. ¿Qué determinó que mis órganos generaran este tejido gestacional? ¿Acaso Tae-jun podría, en algún momento, llevar un cachorro en su propio vientre si la biología vuelve a cambiar?
Tania soltó una risa suave, acomodándose los anteojos antes de responder.
—La Mutación de Enlace no elige géneros ni roles fijos, Min-hyuk; responde a la frecuencia del anudamiento y a la necesidad de recepción celular en el momento del clímax biológico bajo un estrés extremo. En su caso, la biología determinó que tu cuerpo fuera el que recibiera la ráfaga masiva de las feromonas de Tae-jun de manera más profunda. Tus órganos internos se vieron forzados a reescribir para contener esa esencia. Y respondiendo a tu duda: sí, es totalmente posible. Si en el futuro, tras este nacimiento, las frecuencias se invierten y eres tú quien anuda repetidamente en Tae-jun bajo una compatibilidad genética idéntica, el cuerpo mutará de la misma forma, desarrollando un útero secundario funcional. En su nido, cualquiera de los dos reyes puede gestar al heredero.
—Bueno, me retiro —dijo Tania, dando media vuelta —. Tae-jun, marca a Min-hyuk.
Tae-jun sintió un vuelco salvaje en el pecho ante la revelación médica. Se inclinó despacio sobre Min-hyuk, acortando la distancia de manera delicada. No había espacio para un encuentro sexual vigoroso; el tratamiento con los bloqueadores térmicos mantenía las paredes pélvicas en una flexibilidad artificial que cualquier movimiento brusco podría perjudicar de forma severa.
—Sabes que te amo más que nada en este maldito mundo —murmuró Tae-jun contra los labios de Min.
—Lo sé, pantera —respondió Min-hyuk, sujetando la cintura del Alfa pálido mientras humedecía sus labios con la lengua— . Estoy dispuesto a todo por ti.
Se unieron en un beso largo, tibio y húmedo, un contacto pausado donde sus lenguas se buscaron de una forma que derretía el ambiente con una sobredosis de azúcar. Tae-jun bajó la boca hacia la base del hombro de Min-hyuk, frotando su nariz contra la piel para esparcir ráfagas de tabaco dulce antes de hincar sus colmillos con una fuerza. La mordedura fue limpia, profunda y directa a la glándula de olor, inyectando su esencia a cereza negra quemada de manera directa.
Min-hyuk soltó un gemido hondo, pero cargado de satisfacción, cerrando los ojos mientras el perfume de Tae-jun corría por sus venas como un bálsamo caliente que disipó la fiebre de manera inmediata. La fusión de sus aromas alcanzó una sincronía perfecta, sellando su pacto de protección biológica.
Tae-jun sujetaba a su Alfa, mientras besaba y lamía los hilos de sangre que brotaba de la marca para aliviarlo del dolor. Con movimientos suaves, el Alfa pálido arropó a Min-hyuk bajo las mantas, sin soltarlo un sólo segundo. Ahora estaban entrelazados para toda la vida.
Dos días después, la recuperación de Min-hyuk avanzaba con paso firme gracias al reposo absoluto y al escudo de feromonas que Tae-jun mantenía sobre las sábanas. El lunes por la tarde, una visita inesperada interrumpió la seriedad de los laboratorios de Aura.
La puerta de la habitación se abrió de manera suave, y el pequeño Kassar ingresó al lugar caminando con una seguridad soberana e impropia de sus seis años de edad. El niño era la estampa viva de sus padres: tenía las facciones afiladas y el porte impecable de Zen Grimhand, combinados con el cabello oscuro y la mirada profunda de Hendrik De Vries. Vestía un pequeño conjunto de ropa fina en color negro, y sobre su cuello alto llevaba adheridos de forma celosa dos parches inhibidores de máxima potencia, diseñados exclusivamente por los laboratorios de Aura para ocultar la inmensidad de su poder Enigma y evitar que su aura de mando saturara los sensores del edificio.
Kassar caminó con pasos ligeros hacia el borde de la cama, observando al Alfa que descansaba. Min-hyuk le dedicó una sonrisa suave, extendiendo su mano hacia el niño.
El pequeño Enigma no habló. Con una madurez silenciosa que delató la naturaleza de su casta suprema, se subió con cuidado al colchón y avanzó hasta quedar al lado del torso de Min-hyuk. Kassar estiró su mano pequeña y la posó con una delicadeza directamente sobre el vientre de Min-hyuk, justo encima de la tela del pijama.
A través del contacto de la palma del niño, la chispa de vida que Min-hyuk llevaba en sus entrañas reaccionó de manera instantánea. El feto, reconociendo la frecuencia de un igual, un pulso de la misma casta Alfa de Alfas, absorbió la energía de Kassar. Una onda expansiva de feromonas invisibles pero perceptibles llenó la habitación, desatando un pulso de calma, mansa y cálida que adormeció cualquier rastro de malestar en el cuerpo de Min-hyuk. Era una paz tan pura, tan perfecta que el nudo de ansiedad en la pelvis del lobo desapareció una vez más.
El impacto de sentir esa armonía perfecta y la confirmación interna de que su hijo llevaba la fuerza de un rey hizo que a Min-hyuk se le cortara la respiración. Las lágrimas de alivio y profundamente conmovido comenzaron a correr libres por sus mejillas, soltando un sollozo corto de pura felicidad al saber que su cachorro estaba sano y protegido por el amor de su manada.
Desde el umbral de la puerta, Tae-jun los observaba en un silencio de piedra. El Alfa pálido se mantenía con los brazos cruzados, con sus ojos brillando con una luz intensa en la penumbra. Ver a su esposo llorar de felicidad mientras el pequeño Kassar custodiaba su vientre le llenó el corazón, un juramento de sangre que le encendió las venas de manera salvaje. No le importaba el peso que su hijo tendría que cargar por ser un Enigma, ni los que intentarían buscarlo para usarlo como un experimento o como arma. Él era el rey de la Torre Kim, y defendería ese nido con las garras si alguien se atrevía a cruzar el perímetro.
Sin embargo, esa tregua de azúcar y mimos dentro de la clínica de Aura era solo la calma antes de la tormenta.
A pocas cuadras de allí, en el subsuelo húmedo de una bodega abandonada del sector industrial, la sombra del peligro se estaba materializando de manera destructiva. Jun-seo permanecía sentado frente a una mesa de metal oxidado, con su aroma rancio a vinagre blanco y sótano húmedo volviéndose demente por la sed de venganza. Tenía en sus manos la ecografía forense que había clonado del consultorio del Doctor Kang, y frente a él, unos matones y mercenarios fuertemente armados revisaban los planos de las calles. La rata de cloaca ya sabía que los lobos se escondían en la ciudad, y estaba listo para desatar un infierno de tiroteos que rompería la paz.
🐺🔥 ¡Mis Chickis! 🤭✨ Tae-jun ya marcó a Min-hyuk; pero como todos saben que nos caracterizamos por escribir dark, vamos a dejar la diabetes a un lado e iremos a derramar sangre. Se viene lo bueno. No se olviden de dejar sus: 👍🌟🎁 dejen mucho amor en los comentarios y prepárense para el Capítulo 11, donde la cacería de la rata comenzará a rodear el búnker de Aura. ¡Nos vemos pronto, mis bebés! 🔥🐺