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ESTA VEZ TE ELEGIRÉ A TI

ESTA VEZ TE ELEGIRÉ A TI

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Reencarnación / Venganza
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Tulipán(Yulisa)

Alana Storm, hija de una de las casas ducales más poderosas del Imperio, entrega su corazón al príncipe heredero y termina convertida en emperatriz. Sin embargo, el amor que tanto anheló solo la conduce a la traición y a la muerte, asesinada por las concubinas del hombre al que amó.
Cuando despierta seis años en el pasado, comprende que ha recibido una segunda oportunidad. Decidida a cambiar su destino, descubre que posee una magia ancestral dormida y que el enigmático segundo príncipe, Maximiliano Ross, siempre la había amado en silencio.
Mientras busca vengarse y proteger a quienes ama, deberá decidir si el camino hacia el poder la convertirá en aquello que más desprecia o si aún existe un futuro diferente.

NovelToon tiene autorización de Tulipán(Yulisa) para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LAS PRIMERAS PIEZAS DEL TABLERO

La tarde en la capital parecía haber sido creada para guardar recuerdos felices.

El sol iluminaba las calles con una luz dorada mientras los carruajes avanzaban lentamente entre las avenidas principales. Los comerciantes anunciaban sus productos, los músicos callejeros llenaban el ambiente con melodías suaves y las familias nobles paseaban disfrutando de la tranquilidad de una ciudad que parecía no conocer preocupaciones.

Entre la multitud, dos jóvenes damas caminaban acompañadas por sus sirvientas.

Alana Storm e Isabella Valtier.

Durante las últimas semanas, sus apariciones juntas se habían vuelto algo habitual para la nobleza.

Algunos comentaban que era una amistad inesperada, pues ambas jóvenes tenían personalidades completamente diferentes.

Alana era cálida, espontánea y sincera.

Isabella era refinada, elegante y siempre parecía saber exactamente qué decir.

Pero esas diferencias, en lugar de separarlas, parecían unirlas.

O al menos eso era lo que Alana creía.

—Nunca pensé que esta calle pudiera tener tantas tiendas nuevas —comentó Alana mientras observaba los escaparates con curiosidad.

Isabella sonrió.

—La capital cambia constantemente. Si no prestas atención, podrías pasar por un mismo lugar y encontrar algo completamente diferente unos días después.

—Me alegra haber venido contigo.

Aquellas palabras fueron sinceras.

Demasiado sinceras.

Por un breve instante, Isabella sintió una pequeña incomodidad.

Porque sabía que Alana realmente la apreciaba.

No fingía.

No competía.

No sospechaba.

Y quizá esa era la parte que más la confundía.

—También me alegra pasar tiempo contigo —respondió Isabella con una sonrisa perfectamente ensayada.

Continuaron su recorrido hasta llegar a una de las casas de té más prestigiosas de la ciudad.

El lugar era conocido por recibir a damas de familias importantes y por preparar algunos de los mejores postres del reino.

Tomaron asiento cerca de una ventana desde donde podían observar la plaza principal.

Alana pidió un té de flores blancas acompañado de un pastel de frutos rojos.

Isabella eligió un té oscuro con un pastel de chocolate.

—Siempre eliges sabores dulces —comentó Isabella.

Alana sonrió.

—Supongo que me gustan las cosas que hacen sentir feliz al corazón.

Isabella sostuvo la taza entre sus manos.

—Eres una persona curiosa, Alana.

—¿Por qué?

—Porque muchas damas nobles intentan demostrar que son fuertes siendo frías. Tú pareces no tener miedo de mostrar lo que sientes.

Alana bajó la mirada ligeramente avergonzada.

—No creo que eso sea algo especial.

Para Isabella sí lo era.

Porque ella había aprendido desde pequeña que mostrar demasiado era una debilidad.

Y Alana parecía haber nacido sin esa preocupación.

Después de terminar el té, ambas decidieron visitar una boutique cercana.

Fue al salir del establecimiento cuando ocurrió.

Un carruaje con el emblema real avanzó por la avenida y se detuvo a pocos metros de ellas.

Alana se quedó inmóvil al reconocerlo.

Su corazón dio un pequeño vuelco.

No porque fuera la primera vez que veía al príncipe.

Sino porque cada encuentro con él parecía hacer crecer un sentimiento que todavía no se atrevía a aceptar completamente.

El príncipe Aurelio descendió del carruaje acompañado por dos caballeros.

Su porte era elegante y digno, como correspondía al heredero del trono.

Alana sintió que debía apartar la mirada para que nadie notara su emoción.

—Su Alteza —saludó haciendo una reverencia.

Aurelio la observó.

—Lady Alana.

Su voz era educada.

Correcta.

Pero distante.

Algo que Alana no pudo evitar notar.

Aun así, sonrió.

—Es una agradable coincidencia encontrarlo aquí.

—Lo mismo digo.

Entonces Aurelio dirigió su mirada hacia Isabella.

Por apenas un segundo.

Un instante tan breve que nadie más habría podido percibirlo.

Pero para ellos significó mucho más.

Habían aprendido a comunicarse sin palabras.

Una mirada.

Un movimiento.

Un gesto.

Casi un año de encuentros secretos les había enseñado a reconocerse incluso en medio de una multitud.

Isabella bajó la mirada con elegancia.

—Su Alteza.

Aurelio respondió con una inclinación.

—Lady Isabella.

Para cualquiera, aquel intercambio era simplemente cortesía entre nobles.

Pero ambos sabían que estaban fingiendo.

Entonces Isabella decidió aprovechar la oportunidad.

Mientras bajaban los pequeños escalones de la entrada de la boutique, dejó que la punta de su vestido se enganchara ligeramente.

Fue un movimiento calculado.

Suficiente para perder el equilibrio.

No suficiente para lastimarse realmente.

Su cuerpo se inclinó hacia adelante.

Pero antes de caer, una mano firme la sostuvo.

La mano del príncipe.

—Tenga cuidado.

Isabella levantó la mirada con una expresión de sorpresa perfectamente fingida.

—Su Alteza...

Sus mejillas adquirieron un ligero color rosado.

—Le agradezco su ayuda.

Alana se acercó inmediatamente.

—¡Isabella! ¿Estás bien?

La preocupación en su voz era genuina.

No había sospecha.

No había molestia.

Solo preocupación por una amiga.

—Estoy bien, Alana. Fue solo un descuido.

Pero Alana observó su rostro con atención.

—Deberíamos sentarnos unos minutos. Quizá tu tobillo necesita descansar.

—No quiero causar molestias.

—No es ninguna molestia.

Entonces miró al príncipe.

—Su Alteza, ¿sería tan amable de acompañarnos hasta la casa de té? Solo será por unos minutos.

Aurelio aceptó.

No porque la situación lo obligara.

Sino porque aquella era una oportunidad perfecta.

Una oportunidad para observar a la joven que podría convertirse en un obstáculo.

La conversación transcurrió con tranquilidad.

Alana habló de los nuevos libros que había descubierto.

Isabella comentó sobre las próximas reuniones de la nobleza.

Y Aurelio escuchó.

Por primera vez, observó realmente a Alana.

No como una posible aliada política.

No como la hija de una familia poderosa.

Sino como una persona.

Y aquello le resultó incómodo.

Porque descubrió que ella era mucho más amable de lo que había imaginado.

Cuando Alana se levantó para acompañar a una sirvienta que había olvidado recoger unos paquetes, Isabella y Aurelio quedaron solos unos minutos.

La sonrisa de Isabella desapareció.

—Parece que le agradas.

Aurelio frunció el ceño.

—Es demasiado pronto para decir eso.

—Ella ya empieza a mirarte de una forma diferente.

El príncipe permaneció en silencio.

Isabella continuó:

—Si el emperador decide unir a los Storm con la familia imperial, las cosas podrían complicarse.

Aurelio apretó ligeramente la taza.

Era una posibilidad que ambos habían evitado mencionar.

Pero existía.

—No permitiré perder lo que tenemos.

Las palabras salieron en voz baja.

Isabella lo miró.

Después de casi un año juntos, todavía necesitaba escucharlo.

—Prométeme que nunca permitirás que otra mujer ocupe mi lugar.

Aurelio sostuvo su mirada.

—Aunque el mundo entero me obligue a elegir un camino diferente, mi corazón seguirá perteneciéndote.

Isabella sonrió.

Pero aquella sonrisa no tenía nada de inocente.

Cuando Alana regresó, encontró a ambos conversando tranquilamente.

Y sintió alivio.

Pensó que quizás algún día Isabella y Aurelio podrían llevarse bien.

Pensó que quizás el destino estaba colocando personas importantes en su vida.

No sabía que acababa de sentar en la misma mesa a las dos personas que cambiarían su destino para siempre.

Esa noche, lejos de la mirada de la corte, Aurelio e Isabella se encontraron en un pequeño pabellón oculto dentro de los jardines reales.

La luna iluminaba el lugar mientras ambos hablaban en voz baja.

—No podemos esperar demasiado —dijo Isabella.

Aurelio permaneció callado.

—Alana Storm todavía no es un problema.

Hizo una pausa.

—Pero podría convertirse en uno.

El príncipe observó el cielo oscuro.

—¿Qué propones?

Isabella sonrió suavemente.

—Nada apresurado.

Nada que pueda relacionarse con nosotros.

Solo debemos asegurarnos de que ella deje de mirarte como una posibilidad.

Aurelio entendió.

Pequeñas acciones.

Pequeños cambios.

Pequeñas dudas.

Entonces Isabella pronunció las palabras que marcarían el inicio de una nueva etapa.

—Antes de que alguien decida nuestro futuro...

Miró al príncipe.

—Deberíamos decidir el de ella.

Y así, sin que Alana lo supiera, las primeras piezas del tablero comenzaron a moverse.

1
Limaesfra🍾🥂🌟
sera que se enamoro de ella?🙄🙄🙄🙄🤣
Elizabeth Yepez
que querrá ese tipo de Alana
Elizabeth Yepez
autora no tardes estoy en ascuas
Elizabeth Yepez
empieza la batalla
Limaesfra🍾🥂🌟
Excelente historia, muy emocionante, gracias por compartir
Limaesfra🍾🥂🌟
vamos a la 🤺 unidos venceremos😌
la union hace la fuerza
Elizabeth Yepez
tiene un unirse los dos para vencer
Limaesfra🍾🥂🌟
guauuu que intenso, la magia que renace y se alza como escudo, proteccion y defensa del.imperio. A 🤺🤺🤺🤺
Laura Aguado
WoW empieza lo bueno. Hay algo que no entiendo, al despertar ya han cambiado las cosas? en esta vida Isabella y Alana no son amigas o Alana deja de quedar con ella? es q no me ha quedado claro, aparece para cambiar su vida o es otro línea temporal parecida pero diferente?
Limaesfra🍾🥂🌟
waoooo es asombroso...Alana sabia sobre su guardian que solo la miro y extendio su ala sobre ella y despues se puso a dormir no desperto su poder o su mafia pero ahora si
Limaesfra🍾🥂🌟
Claro ahora que no le busca su orgullo y narcisismo se molesta...wste tipo no come ni deja comer🙄🙄🙄🙄
Elizabeth Yepez
en la primera vida Alana y Isabella eran amigas, como quedó esa amistad
Limaesfra🍾🥂🌟: mmm solo que en esta etapa ellas aun eran amigas y si no la busca tampoco si que serian sospechosos😂😂 solo digo
total 3 replies
Elizabeth Yepez
que quieres Aurelio ya tiene a Isabella que importa lo que haga Alana
Elizabeth Yepez
Alana y maximiliano, tienen un amor muy bonito
Elizabeth Yepez
que bellos así debe ser siempre con la verdad por delante
Laura Aguado
😭😭😭
Elizabeth Yepez
ahora Alana tiene otra oportunidad de ser feliz
Limaesfra🍾🥂🌟
este Aurelio es un retonto cucaracho,
Elizabeth Yepez
mas capitulos por favor
Elizabeth Yepez
no entiendo porque Alana era tan tonta e ilusa tenía que darce cuenta que Aurelio no quería nada con ella
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