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Atrapada En Tu Mundo

Atrapada En Tu Mundo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo de fantasía / Padre soltero
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Tiinii_1605

Elizabeth solo quería terminar de leer el libro que su amiga le recomendó.

Una historia oscura sobre un poderoso señor del Norte, un hombre que pasó años en el campo de batalla y que, en su obsesión por la guerra, terminó abandonando a sus propios hijos. Niños que crecieron sin el amor de su padre, sin una madre que los protegiera y bajo el cuidado de una madrastra cruel que solo sabía repetir el mismo dolor que alguna vez recibió.

Todo porque, cuando más lo necesitaban, nadie estuvo allí para ellos.

Elizabeth conocía perfectamente aquella historia.

Sabía quiénes serían los villanos.

Sabía cómo terminaría cada personaje.

Y, sobre todo, sabía que la madrastra tendría un final terrible.

Y lo peor para ella es que la verdadera madrastra Elizabeth ha cambiado de lugar con ella, y ahora ella ha reencarnado como la madrastra.

NovelToon tiene autorización de Tiinii_1605 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un nuevo vínculo

Una vez que Elizabeth estuvo completamente lista, llamó a María para que se encargara de preparar a Bastian. Mientras la joven ayudaba al pequeño a vestirse y arreglaba su cabello, Elizabeth regresó a los documentos que había dejado sobre el escritorio la noche anterior. La reunión de aquel día era demasiado importante como para presentarse sin haber revisado nuevamente toda la información, así que comenzó a leer cada informe con detenimiento, repasando las cuentas, los registros de impuestos y los documentos relacionados con los territorios que habían dejado de cumplir sus obligaciones.

Estaba tan concentrada en la lectura que perdió por completo la noción del tiempo. Solo se dio cuenta de que Bastian ya estaba listo cuando sintió un pequeño tirón en su vestido. Elizabeth bajó la mirada y encontró al niño de pie frente a ella, completamente arreglado y observándola en silencio. Su cabello blanco estaba cuidadosamente peinado y llevaba ropa limpia y apropiada para la mañana.

—¿Ya terminaste? —preguntó Elizabeth.

Bastian asintió.

—Sí.

Elizabeth dejó los documentos sobre el escritorio y se levantó.

—Entonces vamos a desayunar.

Ambos salieron de la habitación acompañados por María y se dirigieron al comedor de la mansión. Durante el trayecto, Elizabeth notó que Bastian estaba más callado de lo habitual. Normalmente, caminaba cerca de ella y ocasionalmente intentaba llamar su atención para mostrarle algo o hacerle alguna pregunta, pero aquella mañana parecía estar pensando demasiado.

Una vez que se sentaron a desayunar, Elizabeth comenzó a hablar con él como de costumbre, preguntándole si había dormido bien y si quería algún alimento en particular. Bastian respondía con pequeños asentimientos, pero evitaba mirarla directamente durante demasiado tiempo.

Elizabeth lo observó durante unos segundos.

—¿Qué sucede?

Bastian levantó la mirada.

—Nada.

Elizabeth arqueó ligeramente una ceja.

—Te conozco lo suficiente para saber que algo ocurre.

El pequeño bajó la mirada hacia su plato y comenzó a mover ligeramente la cuchara entre sus dedos. Después de unos segundos, reunió el valor suficiente para hablar.

—¿Puedo llamarte por tu nombre?

Elizabeth se quedó mirándolo.

—¿Por mi nombre?

Bastian asintió tímidamente.

—No quiero decirte señora todo el tiempo.

Elizabeth sonrió.

—Creo que ya te dije que puedes llamarme como quieras.

Bastian levantó lentamente la mirada.

—¿De verdad?

—De verdad. No tienes que llamarme señora si no quieres.

Elizabeth pensó durante unos segundos antes de añadir:

—Puedes decirme Liz, Eliza o Beth. El que te guste más.

Bastian pareció pensarlo seriamente.

—Liz.

Elizabeth sonrió.

—Entonces Liz será.

El pequeño sonrió ligeramente.

Aquello podía parecer una cosa insignificante para cualquier otra persona, pero Elizabeth comprendía lo importante que era para él. Llamarla por su nombre significaba que comenzaba a sentirse un poco más cómodo a su lado, aunque todavía era demasiado pronto para pedirle que la llamara madre.

Elizabeth no quería apresurar ese vínculo.

Sabía que la palabra podía significar demasiado para un niño que había crecido prácticamente sin una figura materna estable.

Continuaron desayunando durante unos minutos hasta que Elizabeth recordó la reunión que tendría aquella mañana.

—Bastian, hoy tengo algo importante que hacer.

El niño dejó de comer y la miró.

—¿Qué?

—Hoy tendremos una reunión con varios señores que administran territorios bajo la autoridad del Señor del Norte.

Bastian permaneció atento.

—¿Puedo ir contigo?

Elizabeth negó suavemente con la cabeza.

—Esta vez no.

El cambio en el rostro del niño fue inmediato.

Bastian dejó la cuchara sobre la mesa y sus ojos comenzaron a humedecerse.

—Pero...

Elizabeth comprendió que estaba a punto de llorar.

—Bastian.

El pequeño intentó contenerse, pero su expresión comenzó a mostrar miedo.

—¿Vas a irte?

—No voy a irme de la mansión.

Elizabeth extendió una mano y la colocó suavemente sobre la cabeza del niño.

—La reunión será aquí mismo.

Bastian la miró.

—Entonces quiero estar contigo.

Elizabeth acarició suavemente su cabello.

—Lo sé, pero no puedes acompañarme a esa reunión.

El niño apretó los labios.

Elizabeth continuó hablando antes de que pudiera comenzar a llorar.

—La sala donde se realizará la reunión está junto a otra habitación. Puedes quedarte allí con María. Estarás muy cerca de mí y, si necesitas algo, podrás avisarme.

Bastian seguía sin parecer convencido.

—¿Y tú?

—Yo estaré con Sebastián y con Sir Casian.

—¿Mucho tiempo?

—No lo sé. Dependerá de cuánto dure la reunión.

Bastian bajó la mirada.

Elizabeth decidió ofrecerle algo que pudiera ayudarlo a aceptar la situación.

—Cuando termine, si quieres, podemos tomar el té juntos.

El niño levantó la cabeza.

—¿Los dos?

—Los dos.

Bastian pareció pensarlo durante unos segundos.

—¿Y mañana?

Elizabeth sonrió.

—Mañana podemos hacer algo diferente.

La expresión del pequeño cambió ligeramente.

—¿Qué?

—Estoy pensando en ir al pueblo principal del territorio del Norte.

Los ojos de Bastian se iluminaron un poco.

—¿Puedo ir?

—Por supuesto.

Elizabeth asintió.

—Podremos comprar algunas cosas para ti y también para mí. Además, quiero visitar a una modista.

Bastian ladeó ligeramente la cabeza.

—¿Para qué?

—Quiero mandar a hacer nuevos uniformes para el personal de la mansión. Los que tienen actualmente no son adecuados y quiero que todos tengan ropa en buenas condiciones.

Bastian pareció más tranquilo al escuchar aquello.

—¿Y yo puedo escoger algo?

—Puedes escoger algunas cosas.

El niño finalmente sonrió.

—Quiero ir.

—Entonces iremos mañana, siempre que no surja ningún inconveniente.

Bastian asintió con entusiasmo.

Aunque todavía no estaba completamente contento con la idea de permanecer separado de Elizabeth durante la reunión, la posibilidad de salir de la mansión al día siguiente parecía haber conseguido distraerlo.

Elizabeth terminó su desayuno y se levantó.

Bastian permaneció sentado durante unos segundos, observándola.

Durante aquella semana, su vida había cambiado completamente.

Antes pasaba gran parte del tiempo solo, sin saber cuándo recibiría comida, sin tener a nadie a quien acudir cuando sentía miedo y creyendo que debía esconderse para no molestar a los adultos que lo rodeaban.

Ahora tenía una persona que lo buscaba cuando no estaba cerca, que se aseguraba de que comiera, que preguntaba cómo se sentía y que permanecía a su lado cuando tenía miedo.

Y esa persona era precisamente la mujer a la que su antigua niñera le había enseñado a temer.

Bastian todavía no comprendía completamente cómo había ocurrido aquel cambio.

Solo sabía que cada vez que veía a Elizabeth sentía algo que no había sentido durante mucho tiempo.

Seguridad.

Cuando ella estaba cerca, podía relajarse.

Cuando la perdía de vista, una parte de él comenzaba a sentir miedo de que volviera a desaparecer.

Por eso quería acompañarla a todas partes.

No porque quisiera molestarla, sino porque todavía temía volver a quedarse solo.

Bastian levantó la mirada hacia Elizabeth.

—Liz.

Ella se volvió.

—¿Sí?

El pequeño dudó durante unos segundos antes de sonreír tímidamente.

—Nada.

Elizabeth lo observó con una pequeña sonrisa.

—Entonces vamos. Tengo una reunión que atender.

Bastian asintió.

Aunque todavía le preocupaba no poder acompañarla, se sintió un poco más tranquilo al recordar que ella estaría cerca.

Y, por primera vez en mucho tiempo, comenzó a esperar con ilusión el día siguiente.

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rina marcela vergara martinez
me encanta tu historia
inuyasha/ Tomoe🦊
amo esta historia autora, no dejes de actualizar plis😭🫠 lo espero con ansias
Vanessa Ibáñez Fernández
jajajajajajaajajajajajaja un poco tóxico el pequeño no? jajajajajajajajajaajajajajaj
Vanessa Ibáñez Fernández
que guapos serán cuando crezcan
Vanessa Ibáñez Fernández
tan adorable que es Bastian
Vanessa Ibáñez Fernández
muuuuajajajajajajaa llego la Ama del lugar!!!!
Vanessa Ibáñez Fernández
me pregunto si el señor del norte nunca regresaba a casa, como carajos tuvo hijos y quienes son sus madres.?
Vanessa Ibáñez Fernández
woooo eso a sido intenso, me gusto mucho el tema de cambio de almas en ves de la reencarnacion típica dd siempre
Vanessa Ibáñez Fernández
es hermosaa, aunque ella no describió los cuernos.. serán dragones??
Vanessa Ibáñez Fernández
jajajajajaja
Ania ✈️
La quiere como su mamá 🥺
Ania ✈️
Que alguien me espere así 😭
Anny Daniela Beleño
gracias execelente historia
Alianay Guirola
Mi apoyo para la autora
ミ★ 𝘔𝘰𝘳𝘰𝘤𝘩𝘢-𝘤𝘩𝘢𝘯★彡
♥️♥️♥️♥️♥️
Rosmery Romero Beltré
me encantó quiero más capitulo por favor 😭😭
Cosass UNI
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