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El Hermano De Mi Ex

El Hermano De Mi Ex

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Venganza / Amor prohibido
Popularitas:9.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Daniela lo tiene todo: belleza, carisma y un futuro brillante como la mejor estudiante de su clase. Pero la perfección es una fachada frágil. Cuando un secreto familiar sale a la luz, el mundo que conocía se desmorona, dejándola atrapada en una red de mentiras y una traición devastadora de la persona que más amaba. Frente a un destino que ya no reconoce, Daniela deberá tomar una decisión radical: aceptar la derrota o transformarse en alguien que nadie esperaba.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo IX Como una verdadera esposa

La semana transcurrió entre silencios densos y una fría rutina que parecía fríamente diseñada para evitar que el incendio de aquella noche en la casa de seguridad volviera a estallar. Leonardo y Daniela se convirtieron en dos extraños compartiendo un mismo techo, limitando su interacción diaria a los cubiertos chocando contra la porcelana durante las horas de las comidas.

Él se sumergía por completo en llamadas encriptadas, revisión de documentos y complejos aspectos legales junto a Andrés; ella, por su parte, se refugiaba en el estudio de pesados libros de medicina y en la silenciosa contemplación del jardín, tratando de asimilar mentalmente que su nombre ahora estaba irrevocablemente ligado al de un hombre que constituía un absoluto misterio envuelto en peligro.

Siete días exactos habían pasado desde que ambos firmaron el certificado de matrimonio. Siete días tensos en los que ninguno de los dos se atrevió a cruzar la línea.

La última cena en la casa de seguridad, sin embargo, fue completamente diferente. Leonardo ya no vestía la ropa informal y relajada de los días anteriores, sino un impecable traje hecho a medida que resaltaba su imponente autoridad. Sus heridas físicas habían sanado lo suficiente para permitirle moverse con su elegancia y soltura habituales.

—Mañana salimos de aquí —anunció Leonardo de pronto, rompiendo el espeso silencio de la mesa mientras dejaba su copa de vino sobre la superficie de madera.

Daniela levantó la mirada de inmediato. El cansancio acumulado de una semana entera de insomnio se reflejaba con claridad en sus ojos, pero su barbilla seguía alzada con firmeza.

—¿A dónde vamos? —preguntó ella con evidente cautela.

—A nuestro verdadero hogar. He adquirido una propiedad en la zona norte de la ciudad, lo suficientemente cerca para que nos vean juntos, pero lo suficientemente blindada para asegurar que nadie entre sin mi autorización previa —Leonardo la observó fijamente, clavando sus ojos oscuros en ella—. La "Doctora Santos" ha muerto oficialmente para el mundo exterior. A partir de mañana, esta ciudad conocerá formalmente a la señora Sterling.

Daniela sintió un repentino escalofrío recorrerle la espina dorsal. El peso del anillo en su dedo pareció volverse dolorosamente real de un segundo a otro.

—¿Y qué esperas exactamente de mí en esa hipócrita "sociedad"? —inquirió ella con amargura—. Sabes perfectamente que no soy como las mujeres con las que sueles tratar en tus negocios. No sé fingir falsas sonrisas ante gente que desprecia mi profesión y todo lo que hago.

—No quiero que finjas absolutamente nada, Daniela —Leonardo se inclinó hacia delante sobre la mesa, y por un breve segundo, la intensidad depredadora de su mirada la hizo retroceder instintivamente—. Quiero que seas exactamente quien eres, pero ahora con el respaldo absoluto de mi fortuna. Mañana por la noche asistiremos juntos a la gala benéfica de la Fundación Regional. Es el evento social del año.

Daniela palideció drásticamente. Sabía a la perfección lo que esa cita implicaba.

—Mi padre estará allí. Amanda y Diego también —susurró con la voz contenida.

—Lo sé —respondió Leonardo con una frialdad que helaba la sangre—. Y será el escenario perfecto para que vean con sus propios ojos que la hija a la que desecharon no solo sobrevivió, sino que ahora es la legítima esposa del hombre que tiene mucho más poder que todos ellos juntos.

En ese instante, Andrés entró en el comedor, dejando una lujosa caja de terciopelo negro justo frente a Daniela. Al abrirla, un deslumbrante conjunto de diamantes y esmeraldas brilló con fuerza bajo la luz blanca de la lámpara. Eran joyas costosas que gritaban poder, estatus y, sobre todo, una marca de pertenencia.

—Tu armadura para mañana —dijo Leonardo, levantándose finalmente de la mesa—. Daniela. Mañana por la noche, el apellido Talavera empezará a temblar, y tú serás quien sostenga la antorcha que encenderá el fuego de su propia destrucción.

Daniela se quedó completamente sola en el comedor, asimilando la frialdad de las joyas. Sabía que cruzar esa puerta significaba renunciar definitivamente a su paz, pero la hiriente imagen de Diego celebrando su traición le dio la fuerza necesaria para cerrar la caja de terciopelo con un golpe seco. El pacto estaba sellado: ella le daría a Leonardo la entrada al mundo de su padre, y él le daría la oportunidad de ver caer a quienes le rompieron el corazón.

"No sé cómo me metí en todo este lío, debí seguir en el hospital atendiendo a mis pacientes y olvidarme del resto", pensó para sí misma en la soledad de los pasillos.

Daniela caminó hacia la que hasta ese momento había sido su habitación de huéspedes; necesitaba recoger las pocas pertenencias que tenía y dejar todo en perfecto orden para la mudanza.

Mientras empacaba su ropa, visualizó con detenimiento el anillo que le había entregado Leonardo. Era una joya invaluable, digna de una reina, aunque ella sabía en el fondo de su alma que todo era una estrategia para mantener las apariencias. En esos últimos días, Leonardo le había demostrado con creces que ella no le interesaba realmente como mujer, y que lo ocurrido aquella noche del beso fue solo un arrebato del momento o una fría manera de manipularla para llegar a su corazón.

Una vez que dejó todo listo y las maletas cerradas, se dispuso a dormir. Tenía que recuperar fuerzas para poder enfrentarse con entereza a la tormenta que sabía que se le avecinaba.

Esa noche, sin embargo, tuvo un sueño bastante extraño y perturbador. En su pesadilla, ella huía desesperadamente a través de un bosque oscuro de Leonardo, ya que este la perseguía con la clara intención de lastimarla. Despertó de golpe, angustiada, sudorosa y con una opresión asfixiante en el pecho que le gritaba internamente que huyera muy lejos, advirtiéndole que Leonardo Sterling no era un hombre de fiar.

Sin embargo, a la mañana siguiente decidió continuar firmemente con el plan establecido. Adjudicó todos sus temores nocturnos al simple hecho de que no conocía realmente a su esposo, convenciéndose de que, seguramente, el contacto diario fuera de ese búnker de concreto haría que finalmente se limaran las asperezas entre ambos.

El sonido seco de alguien llamando firmemente a la puerta la hizo reaccionar y salir de sus pensamientos.

—Adelante —indicó con voz clara, levantándose de la cama de inmediato.

La puerta se abrió de par en par, dejando pasar a un elegante, sobrio e imponente Leonardo. Al verlo, ella no pudo evitar sentirse profundamente atraída por la estampa de su esposo, algo que la enfureció internamente.

—En unas horas salimos rumbo a nuestro nuevo hogar. Debes alistarte rápido, pues ya sabes de sobra que no me gusta esperar por nadie —la marcada frialdad en las palabras de Leonardo la hizo estremecer. El hombre extrañamente tierno de la otra noche había desaparecido por completo tras hacerla firmar el certificado de matrimonio.

—No te haré esperar ni un solo minuto —dijo Daniela, apretando los dientes y tratando de contener la ira que empezaba a hervir en su interior.

Leonardo se quedó de pie en el umbral, mirándola fijamente con sus ojos analíticos. Ella no le había reclamado nada por su tono autoritario, y esa sumisión aparente le parecía sumamente extraña.

—¿Algo más? —preguntó Daniela, mirándolo con evidente desagrado al notar que no se retiraba.

—Mi abuelo quiere conocerte en cuanto nos instalemos —soltó él con voz dura—. Es un hombre implacable y seguramente buscará cualquier mínima fractura en nuestra relación para desacreditarnos, por lo que te pido…, te exijo, que en público actúes como una verdadera esposa enamorada.

Daniela se quedó completamente sorprendida ante el descaro y la audacia de Leonardo. El hombre prácticamente le había rogado que se casaran para salvarla, y ahora la trataba como si su matrimonio fuera un simple contrato corporativo sin valor humano. Definitivamente, ese hombre la desconcertaba y la irritaba a partes iguales.

—No seré una hipócrita mentirosa ante nadie —sentenció ella con orgullo—. Si quieres mentirle a tu propio abuelo para tus juegos de poder, bien, hazlo tú solo, pero a mí déjame al margen de todas tus farsas familiares.

Leonardo cerró la puerta detrás de sí y se acercó sigilosamente a su esposa. Sus pasos eran lentos, silenciosos. Su mirada se transformó de inmediato en la de un depredador acechando y acorralando a su presa; sin embargo, Daniela se plantó firme en su sitio y no se inmutó lo más mínimo ante la abrumadora cercanía de su cuerpo.

—No será ninguna mentira, doctora —le recordó él, deteniéndose a escasos centímetros de su rostro—. Nosotros estamos legalmente casados ante la ley y, por lo tanto, te comportarás públicamente como tal, quieras o no.

Daniela, lejos de amedrentarse, acortó el espacio que los separaba, desafiando la distancia física, y cuando estuvo lo suficientemente cerca de su pecho, se enfrentó a Leonardo cara a cara, sosteniéndole la mirada con puro fuego en los ojos.

—¿Y a esto pretendes llamarlo un matrimonio? —preguntó ella con una densa capa de sarcasmo en la voz—. Déjame aclararte algo, Sterling: desde mi punto de vista, esto es simplemente un circo patético en el que el mayor payaso de todos eres tú.

Los ojos de Leonardo se oscurecieron por completo en un parpadeo. Era obvio que Daniela lo estaba provocando deliberadamente con sus palabras, y él, a pesar de todo su calculador autocontrol, se estaba dejando arrastrar por la peligrosa corriente de su arrogancia.

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Cliente anónimo
La historia se nota interesante
Cliente anónimo
No te dejes Daniela por el ni por nadie
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Leonardo la ama y ella pues que decir 🤗
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que lindo el abuelo 🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que lindo el abuelo, espero que no les pase nada a Daniela y Leonardo 🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Daniela es una buena chica así que cuidala y apreciada 🥰 Leonardo
Cliente anónimo
Bueno Leonardo tú venganza será tú castigo porqué ya estás enamorado de Daniela
Cliente anónimo
Vaya familia que te gastas Daniela pero eres inteligente y independiente
Cliente anónimo
Bueno seguimos leyendo pero ya tengo un nudo en el estómago
Cliente anónimo
Se ve interesante la historia
Cliente anónimo
Leonardo y Diego deben estar en complicidad 🤔
Cliente anónimo
Espero qué esta historia sea tan buena como todas las qué he leído de está autora y por supuesto qué Daniela sea una mujer empoderada y no se dejé humillar
Mami Voss
novela con fin tonto para que escriben sino terminan
Miriam Colín
Los dos son tal para cuál, solo los mueve la envidia por eso terminaron juntos.
Elizabeth Yepez
no entiendo si Diego amaba a Daniela por qué la cambio por la inútil, ahora se da cuenta que no debería haberla dejado
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Noooo que no les pase nada y descubran quien es el maldito loco que los está atacando 😡😡😡
Miriam Colín: No puede ser que Leonardo tenga un enemigo muy poderoso.
total 1 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Loca solo fuiste una idiota útil en las manos de ese tonto pero a hora no son nada 😡
Nancy romero
excelente
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Por fin bajaron la guardia esos dos, espero que su relación se fortalezca y vayan a la batalla juntos por qué unidos todo es más fácil 🥰
Miriam Colín
Espero que aprendan amarse de verdad y luchen juntos contra todos.
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