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Selena

Selena

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor prohibido / Arrogante
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: NELSI BLANCO

Selena era una joven de 19 años que convivía con sus padres y sus dos hermanos: Celia, una adolescente de 15 años, y Samuel, un joven de 23 años que se encontraba viviendo en el extranjero con su esposa. Su padre, Santiago, había casado a Samuel a la edad de 20 años, y ahora estaba decidido a encontrar una pareja para Selena. La persona elegida para contraer matrimonio con ella era Carlos Fernández, un joven proveniente de una familia adinerada.

Santiago no tenía dificultades económicas, ya que disponía de una buena situación financiera, pero su objetivo era asegurarse de que sus hijos formaran parte de familias acomodadas a través de sus matrimonios. Esta insistencia por parte de Santiago en unir a sus hijos con personas de buenas posiciones económicas reflejaba su deseo de mantener un estatus social elevado, lo cual se había convertido en una prioridad para él, independientemente de lo que sus hijos pudieran desear. De esta manera, estaba decidido a casar a Selena, sin considerar s

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capítulo 6

Por la mañana, Selena y Celia se despertaron muy temprano para que Celia pudiera ir a su habitación. No querían que sus padres comenzaran a hacer preguntas sobre por qué habían dormido juntas. Era un tema que preferían evitar a toda costa.

Poco después, Carmen, la madre de Selena, entró en la habitación de su hija, sonriendo y deseándole un buen día. ¡Buenos días, hija! Me alegra que te hayas levantado temprano. Ahora ve a ducharte, porque a las ocho vienen las personas encargadas de prepararte para que luzcas como una verdadera princesa, le dijo Carmen con cariño.

Selena, respondiendo con entusiasmo, dijo: ¡Buenos días, mamá! Ya voy.

Después de salir de la habitación de Selena, Carmen se dirigió a la habitación de Celia. Al llegar, se dio cuenta de que Celia ya estaba en la ducha, así que, sin interrumpir, Carmen decidió bajar a preparar un delicioso desayunó.

Cuando Selena se duchó, decidió ponerse una ropa cómoda. Sentía un ligero hambre, así que bajó a la planta baja. Allí ya la esperaban su hermana y sus padres. Se acomodó en la mesa del comedor y, al sentarse, exclamó: ¡Buen provecho!

Carmen, su madre, la miró con cariño y le dijo: Mi amor, este será tu desayuno: una deliciosa ensalada de frutas. No podemos permitir que comas demasiado, o luego el vestido no te quedará bien.

Selena, con una sonrisa en el rostro, le respondió: ¡Mamá, no voy a engordar en un minuto! Por favor, déjame comer algo más, tengo mucha hambre.

Carmen insistió: Solo un poco más, Selena, por favor.

Celia, su hermana, observaba la conversación con una sonrisa.

El timbre resonó en la casa, y al instante, una empleada se dirigió a abrir la puerta. Habían llegado las personas encargadas de asegurarse de que todo estuviera en perfectas condiciones para el evento.

Carmen, con voz enérgica, llamó: ¡Vamos, vamos! Selena, tienes que arreglarte, y tú también, Celia. Ambas hermanas se levantaron rápidamente y se dirigieron hacia la sala.

Comenzaron a prepararse, y hacia el mediodía ya estaban listas. Selena descendía las escaleras con un hermoso vestido que la hacía lucir realmente radiante. Sin embargo, a pesar de su hermosa apariencia, su rostro no reflejaba la felicidad esperada; era evidente que no se trataba de un matrimonio basado en el amor.

Celia, con una sonrisa, le dijo: Hermana, estás muy linda. Selena respondió con una sonrisa, aunque su expresión seguía siendo melancólica. En ese momento, todos se prepararon para salir directamente a la iglesia.

En la casa de Diego, él se despertó y se alistó rápidamente, notando que Cintia todavía continuaba dormida. Aprovechando esa ocasión, decidió salir sin hacer ruido. Antes de irse, tomó sus llaves junto con las de Cintia, para asegurarse de que ella no pudiera irse, luego cerró todas las puertas y se dirigió a la iglesia, ya que sentía que debía hacer algo para rescatar a Selena.

Al llegar a la iglesia, Diego se encontró con Fernando y su familia, todos vestidos con elegancia. En ese momento, vio llegar el automóvil de la familia de Selena y pensó para sí mismo: ¡Ha llegado mi amor! Debo salvarla. Lleno de determinación, se dijo: Saldremos de aquí, mi vida. Selena, no permitiré que te cases con ese idiota.

Celia y su madre descendieron del auto, seguidas poco después por el padre, quien se acercó para ayudar a Selena a salir. Diego, al verla, quedó cautivado; realmente parecía hermosa. Juntos comenzaron a caminar hacia la iglesia. Mientras entraban, Diego se mantuvo detrás, ansioso, y al llegar al altar, no pudo contenerse y gritó: ¡Selena, mi amor, ya estoy aquí!.

Ante este grito, Selena y todos los presentes se volvieron a mirar; ella se puso pálida, visiblemente sorprendida. Fernando, que estaba cerca, dirigió su mirada hacia Diego, observando la escena con confusión. Santiago, intrigado, lo miró con desdén y preguntó: ¿Quién eres tú?. Por su parte, Carmen comenzó a sentir nerviosismo, mientras que los padres de Fernando se acercaron para averiguar qué estaba sucediendo, desconcertados ante la repentina aparición de ese hombre misterioso.

Diego observó a todos los presentes con determinación y exclamó: Soy Diego, compañero de universidad de Selena y su novio. Hoy he venido a rescatarla de una boda falsa, una ceremonia que ella no desea, porque no ama a ese hombre. En realidad, Selena me ama a mí, y yo la amo a ella.

Selena, sintiéndose abrumada por la situación, dirigió su mirada hacia los asistentes. Una sensación de pena la invadió al escuchar cómo la gente empezaba a murmurar y a comentar sobre su familia, lo que solo aumentaba su angustia.

Celia, su hermana, la observó con preocupación y, reconociendo el malestar en el rostro de Selena, sabía que todo esto era muy complicado para ella.

En ese momento, Santiago, el padre de selena, un hombre de presencia intimidante, se acercó a Diego y preguntó con incredulidad: ¿Qué estás diciendo?.

Fernando, otro de los presentes, fijó su mirada en Diego y, confundido, respondió: Entonces, ¿tú eres el novio de Selena?.

Santiago observó a Fernando con atención y, tras un breve silencio, le dijo: No, no debes creer lo que este chico afirma, ya que no conocemos a este muchacho.

Diego, interrumpiendo la tensión, afirmó con contundencia: Sí, sí, soy el novio de ella, el hombre a quien realmente ama.

Fernando, acercándose aún más a ellos, lanzó una mirada desafiante y respondió: Así que, supuestamente, tú eres el hombre que ella ama de verdad y el que ocupa el lugar en su corazón, su novio. Entonces, explícame, ¿por qué demonios no te estás casando con ella, y, en cambio, ella se está casando conmigo? Vienes aquí para armar este lío, ¿con qué intención? ¿De arruinar mi reputación, la de mi familia y la de la familia de la supuesta mujer que amas? Imbécil, ¿acaso no te das cuenta de lo que la gente dice?

Selena dejó caer una lágrima, sintiéndose completamente perdida en ese instante. No sabía cómo reaccionar ante la situación que se había presentado, sobre todo después de lo que había ocurrido la noche anterior. La llegada de Diego había traído consigo un torbellino de confusiones y emociones.

Diego, con voz firme, se dirigió a Fernando y le dijo: “Te responderé, Fernando, así es como te llamas, ¿verdad? Bueno, Fernando, debo aclararte algo importante: mi amada Selena se está casando contigo porque así lo desean sus padres, no porque ella te ame realmente”.

Al escuchar esto, Fernando sintió que una rabia intensa y descontrolada se apoderaba de él. A su alrededor, los invitados no paraban de hablar entre ellos, ajenos a su angustia, y sus padres lucían visiblemente molestos, lo que hacía que Fernando sintiera que su vida estaba en un completo descontrol. La atmósfera se tornó cada vez más pesada, y la sensación de que todo había llegado a un punto sin retorno se intensificaba. Todos los asistentes eran parte de la alta sociedad, una multitud que parecía disfrutar del asunto sin entender el dolor que se estaba gestando en el corazón de Selena.

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Omis Mendoza
en todas las novelas tienen que drogar La potra saina para que esté con el esposo que no la ama y ella no se respeta ella misma sin conocer al individuo le acepta un trago 🍹🍹
Omis Mendoza
ésto sé vá a volver un verengenal Fernando es un pervertido no sabe que quiere en la vida la tal Ligia lo vá a meter en un lío que no vá a dar para salir dé ai por perro sarnoso pobre Selene
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