NovelToon NovelToon
REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:653.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Luisa, una mujer con un ex marido y tratando de llevar esta situación lo mejor posible, fallece por una alergia.

Pero no fue un accidente. 5 años después, Gaya Santoro es la esposa de Sebastián Guillén, el ex marido de Luisa. Con un tráfico final e igual al de Luisa, falleció.

Sin embargo despertó Luisa Mendez, la primera esposa después de 5 años reencarna en otro cuerpo, joven y hermosa, es ahora que la venganza debe triunfar. Todos los que lastimaron pagarán.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10 La serpiente y el niño

Vanesa parpadeó una, dos, tres veces. Su cerebro procesaba la información a toda velocidad, pero las piezas no terminaban de encajar. Esta no era la Gaya que ella conocía.

La Gaya que ella conocía se encogía ante su presencia, bajaba la mirada, aceptaba sus comentarios venenosos con una sonrisa tensa. Esta mujer que tenía delante... esta mujer la miraba como si fuera un insecto que acabara de descubrir en su cocina.

—Sebastián —dijo Vanesa, cambiando de estrategia y dirigiéndose al hombre que seguía inmóvil en el marco de la puerta—, ¿vas a permitir esto? Ella me está echando. Yo no sé qué te hice, te lo juro. Siempre he sido buena con ella, siempre la he tratado como a una hermana…

Su voz adoptó ese tono lastimero que tan bien funcionaba con los hombres, esa mezcla de vulnerabilidad falsa y reproche contenido. Luisa la observaba con una mezcla de fascinación y asco. Era como ver a una serpiente moverse, hipnótica y repugnante a la vez.

—Vanesa —cortó Luisa, sin permitirle continuar con su numerito—, no me interesa lo que digas o lo que pienses. A mi casa vas a entrar pidiendo permiso, anunciándote antes de venir. Y que te quede claro: esta es mi casa.

Pronunció cada palabra con una claridad meridiana, con esa autoridad que había perfeccionado durante años dirigiendo una empresa, negociando contratos, enfrentándose a competidores que la subestimaban por ser mujer.

Sus nuevos ojos verdes sostuvieron la mirada de Vanesa sin pestañear, transmitiendo un mensaje que no necesitaba palabras: yo sé quién eres, yo sé lo que hiciste, y no vas a volver a hacerlo.

Sebastián abrió la boca. Luisa vio el movimiento, intuyó que iba a decir algo para calmar las aguas, para mediar, para hacer lo de siempre: minimizar, suavizar, permitir que Vanesa se saliera con la suya. Pero antes de que pudiera emitir sonido alguno, ella se giró y vio a Tomás bajando las escaleras.

Su niño. Su pequeño. Con su uniforme impecable, el cabello aún húmedo por la ducha, y esa expresión curiosa en el rostro al notar la tensión en el ambiente.

—Y basta de esto —dijo Luisa, con un tono que no admitía discusión—. Quiero que los niños desayunen tranquilos, sin que nadie los esté envenenando.

La última palabra la dejó caer como una piedra en un estanque. Y mientras la decía, su mirada se clavó en Vanesa con tal intensidad que la mujer dio un paso atrás, inconscientemente, como si hubiera recibido un golpe físico.

—Después hablaré contigo, esposo.

Remarcó la última palabra. Esposo. No con cariño, no con sumisión, sino como quien recuerda a alguien cuál es su lugar.

Sebastián se quedó petrificado, la boca aún entreabierta, los ojos recorriendo a esta mujer que decía ser su esposa pero que actuaba como alguien completamente diferente.

Luisa se dirigió hacia la escalera para recibir a su hijo. Cuando llegó a su lado, su rostro se transformó por completo.

La dureza desapareció, reemplazada por una ternura genuina que iluminaba incluso los rasgos perfectos de Gaya.

—Tomás, cariño, ven a desayunar. No queremos llegar tarde, ¿verdad?

El niño la miró con esos ojos que eran tan suyos, tan profundamente suyos, y sonrió.

—Sí, sí, ya voy —dijo, y esa sonrisa era la misma que había tenido desde bebé, la que le iluminaba la cara entera.

Iban caminando hacia el comedor cuando la voz de Vanesa cortó el aire como un cuchillo desafilado:

—Tomás, cariño, ¿no vas a saludar a la tía Vane?

Era un tono hipócrita y empalagoso, de esos que usan las personas falsas cuando quieren aparentar cercanía.

Luisa sintió que la piel se le erizaba. Ese "cariño" aplicado a su hijo, esa apropiación de un afecto que no merecía, ese intento de meter sus garras también en Tomás.

El niño se detuvo. Parpadeó. Miró a Gaya, buscando quizás una señal, una indicación de cómo debía actuar. Y Luisa, con una pequeña inclinación de cabeza, le dio permiso para responder pero no para acercarse.

Tomás se giró hacia Vanesa. Su carita, normalmente dulce y abierta, adoptó una expresión neutral, casi adulta.

—Buen día, tía Vanessa —dijo.

Ya no era "tía Vane". Ya no era ese diminutivo de confianza que Vanesa había cultivado con tanto esmero. Era "tía Vanessa", frío, formal, distante. Y la forma en que lo dijo dejaba claro que era un cumplido, no un afecto.

Vanesa se quedó con la mano extendida, el gesto de abrazo frustrado, la sonrisa congelada en el rostro. Por un momento, su máscara de amabilidad se resquebrajó y Luisa pudo ver lo que había debajo: rabia, confusión, y algo parecido al miedo.

—Pero... —intentó Vanesa—, yo siempre he sido tu tía favorita, ¿verdad, Tomás? Te he traído regalos, te he llevado al parque…

—Sí —respondió Tomás con la honestidad brutal de los niños—. Pero Gaya me hace dibujos y me cuenta historias antes de dormir. Y cuando estoy triste, ella me abraza.

Dicho esto, se dio la vuelta y siguió a Luisa hacia el comedor, dejando a Vanesa con la palabra en la boca y una expresión de incredulidad absoluta.

Sebastián, que seguía en el mismo lugar, miró a Vanesa y luego a la espalda de su esposa alejándose.

Había algo en todo esto que no comprendía, algo que se le escapaba. Pero antes de que pudiera procesarlo, Vanesa se giró hacia él con los ojos brillantes de lágrimas fingidas.

—Sebastián, ¿qué está pasando? ¿Qué le hiciste a Gaya en el hospital? No es la misma. Algo le pasó. Algo le hicieron.

Él negó con la cabeza, confundido.

—Nada. Solo tuvo una reacción alérgica. Los médicos dijeron que…

—¿Los médicos? —lo interrumpió Vanesa—. ¿Y si le dieron algo? ¿Y si le hicieron algo en ese hospital que le afectó la cabeza? Sebastián, esa mujer no es la que conocíamos. Es agresiva, es violenta. Anoche abofeteó a Lauren. ¡A tu hija!

El rostro de Sebastián se tensó. Lo de la bofetada le había molestado, sí, pero tampoco podía negar que Lauren se lo había buscado. Sin embargo, ver a Vanesa tan alterada, tan fuera de control, era desconcertante.

—Vanesa, quizás deberías irte ahora —dijo, frotándose la nuca con cansancio—. Hablaremos luego, cuando las cosas se calmen.

Ella lo miró incrédula.

—¿Me estás echando? ¿Tú también?

—No te estoy echando. Solo digo que... —Suspiró—. Gaya acaba de salir del hospital. Necesita adaptarse. Déjame hablar con ella, averiguar qué le pasa.

Vanesa apretó los labios con tanta fuerza que se volvieron una línea blanca. Algo estaba saliendo mal. Muy mal. Sus planes, tan cuidadosamente trazados, se estaban desmoronando sin que entendiera por qué.

—Está bien —dijo finalmente, recomponiendo su máscara con esfuerzo—. Me voy. Pero esto no termina aquí, Sebastián. Algo le pasa a tu esposa, y deberías averiguarlo antes de que sea demasiado tarde.

Se dio la vuelta y salió por la puerta principal, esta vez cerrándola con un golpe que retumbó en todo el recibidor.

En el comedor, Luisa servía el desayuno a Tomás mientras Lauren bajaba finalmente, arreglada y peinada, con el uniforme impecable. La adolescente se sentó en silencio, sin mirar a nadie, y comenzó a comer.

—¿Dónde está papá? —preguntó Tomás.

—Ahí afuera, hablando —respondió Luisa con calma—. Pero no te preocupes, él también desayunará. Coman tranquilos.

Sebastián entró al comedor unos minutos después, con el rostro tenso y la mirada evasiva. Se sentó en su lugar sin decir palabra, y el desayuno transcurrió en un silencio incómodo, roto solo por el tintineo de los cubiertos contra los platos.

Luisa observaba a su familia—porque aunque no lo supieran, seguían siendo su familia—y sentía que algo se asentaba dentro de ella.

No sería fácil. Lauren la odiaba, Sebastián estaba confundido, y Vanesa no se rendiría tan fácilmente. Pero tenía a Tomás. Tenía su determinación. Y tenía la ventaja más importante de todas: sabía exactamente quién era su enemiga.

Vanesa había matado a Luisa Méndez. Pero Luisa Méndez acababa de resucitar.

Y no venía sola.

1
Carina Arredondo
exelente historia gracias
dann
😍😍😍 el es un guerrerito que quiere cuidar a su mamá
dann
🫤 esos chicos que no saben que es un colegio
dann
❤️✨ eso es vamos alfin lo entendió
dann
❤️🫡 mi respeto Haci se habla diría mi mamá ella siempre le dice Haci a quien viene a joder romper o meterce
dann
😂😂😂 he como te digo si volvió y ahora será tu dolor de cabeza
Carlaa _silverio🇩🇴
Buenos Vanessa prepárate que ya reencarnó la protagonista que ahora si te dará tu merecido desgracias 👏👏
Marianela Ramírez Quinteros
buna lástima haber perdido mi tiempo en esta novela. ...aburrida ....sin concretar nunca ....adelantando la hasta el final y la trama pobre ....sorry autora .....pero para la próxima escribirla completa ...sin inteligencia artificial ....ufffff ....usa tu imaginación y escribela ...
Marianela Ramírez Quinteros
sorry ...no sé si la autora lee los comentarios ....pero este guión están estupido .....tendré que adelantarla al final ...me aburrió ....la inteligencia artificial ...no reemplazará a un Humano ....y ahora a todos les está dando flojera escribir ...y se la dan a una máquina uffffff ...😡
Marianela Ramírez Quinteros
quizás el guión sea de ella ....pero escrita por inteligencia artificial....ya he leído muchas de este formato .....te mantiene en suspenso pero no concretan ..se alarga demasiado
..
Marianela Ramírez Quinteros
sin perdón ni olvido ....ese es el lema de una mujer empoderada ....😉😉😉😉😉😉
Marianela Ramírez Quinteros
pésimo protagonista .... personaje pusilánime ....no tiene carácter ....débil personaje .....yo me quedo con los hijos y me separo .....pero como la autora ....supongo que los dejara juntos ...pero ese personaje es una ultraja ....para una mujer ..DENIGRANTE

😡😡😡😡😡😡
Margarita Kynast
hermosa 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖
Marianela Ramírez Quinteros
la envidia ....es el defecto ...más destructivo que existe ....desean lo que nos les pertenece ....y en sus delirios .....creen que ellos son los merecen todo lo que no tienen ....sin esforzarse en nada .....si es llevado este tema a la política ....es un resentimiento social .......son parásitos .....uffff ... y se autoproclaman ....merecedores de todo lo mejor ....lo que no les pertenece ...ufffff son asco .....y en la vida real lo vemos todos los días ...



🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Flavia Molina
👏👏👏👏👏👏
Dervy 🇩🇴
Pero por qué esa gente no se van a sus casas? Cual es la necesidad de estar en casa ajena ? Por Dios. ☺️
Dervy 🇩🇴
Que joder. Por Dios 😭
Dervy 🇩🇴
Muchas comentan que ella era floja por dejarse de la suegra. No ella tenía dos niños pequeños, fundando un negocio, una casa. Muchas cosas para también cargar con toda esa 💩💩💩💩 de situación
Dervy 🇩🇴
La primera noche 🤣🤣🤣🤣🤣
Dervy 🇩🇴
Siempre tarde. Eso duele 😭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play