Verónica creé tener una vida de ensueño; dueña de una empresa más importante de la cuidad, una fortuna inmensa y un bebé en camino. Pero de eso nada le sirvió al descubrir la infidelidad de su marido con su empleada. Después de sufrir una depresión, decidió acabar con su vida sin esperarse a que regresará antes de casarse con Andrés.
Se vengara de él con su peor enemigo. Un mafioso que tiene una obsesión con la protagonista.
NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 15: Hazme ese encargo y te diré la verdad.
—Llegaste puntual —dijo Dominic, que miraba su copa de vino. Luego la miró a ella— Verónica.
Verónica avanzó sin prisa, con una seguridad que no necesitaba exagerarse.
—Tranquilo. Niño bonito—respondió, tomando asiento sin pedir permiso—. Para tí siempre seré puntual. Este restaurante es perfecto para hablar.
Dominic levantó la mirada.
—¿Y dime? Me llamaste. Así que debe ser información de primera.
Verónica se acomodó ligeramente en la silla. Le sirven la misma copa de vino que la de él.
—Vine porque hay otra situación que no te conviene ignorar.
Eso captó su atención por completo.
—Continua.
Verónica lo miró fijo.
—Dentro de cinco días, una entrega que tienes en el puerto va a tener problemas.
Dominic no reaccionó de inmediato.
—¿Que más?
—No es un ataque frontal —continuó ella—. No van a disparar primero; van a bloquear la salida, retrasar el movimiento, crear confusión, y cuando tu gente esté reorganizándose, ahí van a intervenir.
Dominic entrecerró los ojos.
—¿Quién?
Verónica negó levemente.
—No necesitas el nombre para evitarlo, necesitas cambiar la forma en la que operas ese día. Así mismo, te darás cuenta de quien es.
Dominic se recostó en la silla.
—Estás pidiéndome que confíe en información incompleta.
Verónica no cambió su expresión.
—Te estoy diciendo lo suficiente para que no pierdas mercancía ni gente.
Él la observó unos segundos más.
—Esta bien. Confiaré completamente en tí.
Verónica cruzó una pierna sobre la otra.
—Me gusta escuchar eso. Así tú evitas un problema que no viste venir, y yo sigo trabajando sin que alguien intente sacarme del juego; como hemos estado trabajando últimamente.
Dominic guardó silencio unos segundos.
—¿Qué cambiarías?
Verónica se inclinó ligeramente hacia adelante.
—No uses la ruta habitual, no concentres todo en un solo punto, divide la carga; y no pongas a la misma gente que siempre usas, hay otro filtrando información, no directamente, pero sí lo suficiente para que otros sepan cómo te mueves.
Dominic no apartó la mirada.
—Eso ya lo resolví.
—No completamente —replicó ella con calma—. Eliminaste al traidor visible, pero no al que aprovecha la estructura.
El comentario no fue ignorado. Dominic dejó caer la mirada un segundo, pensando.
Luego volvió a mirarla.
—Está bien —dijo finalmente—. Voy a hacer cambios.
Verónica asintió, luego se levantó de la silla.
—Haz los cambios —dijo—. Nos vemos después.
Dominic no la detuvo.
—Verónica.
Ella se giró apenas.
—¿Sí?
—Si esto sale bien, quiero respuestas de como sabes esto.
Verónica sostuvo su mirada un segundo.
—Depende si haces algo por mí.
Y salió.
…
Cinco días después, el puerto no tenía el mismo movimiento de siempre.
Dominic estaba ahí, no en primera línea, pero lo suficientemente cerca para ver todo con claridad.
Había cambiado la estructura. Dividió la carga. Movió horarios y cambió personal.
Nada se veía fuera de control.
Hasta que pasó. Exactamente como ella dijo. Pero no encontraron lo que esperaban.
La carga no estaba donde debía estar.
El personal no reaccionó como habían calculado. Y cuando intentaron intervenir, ya era tarde.
Dominic observó todo sin hacer algo de inmediato. Cuando todo terminó, no hubo pérdidas importantes. Encontró al traidor y lo elimino. Movió a su gente y la cambió por otras.
…
Esa misma noche, Dominic no esperó.
La buscó.
Verónica estaba en su oficina, revisando documentos, concentrada, sin mostrar prisa; cuando la puerta se abrió, no se sorprendió, levantó la mirada como si ya supiera quién era.
—¿Cómo te fue? —dijo, dejando el documento a un lado.
Dominic cerró la puerta y la miró con más intensidad.
—No es normal.
—Nada de esto lo es —respondió ella.
Dominic se detuvo frente a su escritorio.
—¿Cómo sabes esto con precisión?
Dominic apoyó una mano en la mesa. Ella respondió.
—Te dije que te lo diría si hacías algo por mí.
—¿Que es lo que quieres?
—Dale un pequeño susto a Andrés. Y te diré como sé cada pasó de esta ciudad.
...----------------...
muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️
más más mas