Rhyne es un guía omega de fuego, Rango F, descartado por el Imperio Aethelgard que teme su llama. Zarek Thorne es el centinela de hielo más poderoso —y más condenado— de su generación. Cuando un frenesí los enfrenta, el Sistema NEXUS-7 sella entre ellos una resonancia del 100%. Un lazo imposible. Un mariscal que nunca se arrodilla. Un guía que el mundo quiso apagar. Y una llama que, una vez encendida, no pide permiso para arder.
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EPISODIO 7: EL FRENESÍ DE HIELO
EL FRENESÍ DE HIELO
La cabaña se congeló en segundos.
No fue un frío normal. Fue un frío vivo, hambriento, que mordió las paredes de madera, agrietó los cristales de las ventanas y convirtió el vapor de la chimenea en agujas de hielo que cayeron al suelo como lluvia muerta.
Rhyne retrocedió, temblando, mientras el cuerpo de Zarek se arqueaba sobre la alfombra de pieles.
El Mariscal gritó.
No fue un grito humano. Fue el aullido de una bestia atrapada, el sonido de algo que se rompe por dentro. El hielo negro brotó de su piel como cristales afilados, cortando su uniforme, rasgando la tela hasta dejar al descubierto un torso marcado por venas oscuras que latían con luz propia.
—¡Zarek! —gritó Rhyne, intentando acercarse.
El aire a su alrededor se volvió tan frío que le quemó los pulmones. Rhyne cayó de rodillas, tosiendo, mientras el hielo negro trepaba por las piernas del Mariscal, inmovilizándolo contra el suelo.
-【SISTEMA NEXUS-7 - ALERTA CRÍTICA】
-【SENTINELA: ZAREK THORNE】
-【ESTADO: FRENESÍ INMINENTE】
-【NIVEL DE CORRUPCIÓN: 67%】
-【TIEMPO ESTIMADO PARA PÉRDIDA TOTAL DE CONCIENCIA: 4 MINUTOS】
Cuatro minutos.
Rhyne miró sus propias manos. Temblaban. Las venas negras en su cuello habían retrocedido ligeramente, como si la corrupción hubiera encontrado un huésped mejor.
Zarek.
—No... no otra vez —susurró Rhyne, las lágrimas congelándose en sus mejillas—. Acabo de salvarte. No puedes... no puedes irte ahora.
-【OPCIÓN DISPONIBLE: CONEXIÓN MENTAL FORZADA】
-【REQUISITO: GUÍA CON RESONANCIA 100%】
-【RIESGO: ALTO. LA CORRUPCIÓN PUEDE ATRAPAR AL GUÍA DENTRO DE LA MENTE DEL SENTINELA.】
-【PROBABILIDAD DE SUPERVIVENCIA: 23%】
Rhyne leyó las palabras flotantes.
23%.
Casi nada.
Pero era más de lo que tenía.
—Zarek —dijo Rhyne, arrastrándose hacia el Mariscal, ignorando el frío que le cortaba la piel como cuchillos—. Zarek, mírame.
El centinela levantó la cabeza. Sus ojos ya no eran grises. Eran negros, completamente negros, con un brillo helado que no pertenecía a este mundo.
—Aléjate —gruñó Zarek, la voz distorsionada, múltiple, como si hablara con la voz de mil hombres congelados—. Te mataré.
—No —dijo Rhyne, posando sus manos ardientes sobre el pecho helado de Zarek—. No me matarás. Porque soy tuyo.
El contacto fue brutal.
El fuego de Rhyne chocó contra el hielo negro de Zarek. Vapor. Niebla. Un estruendo que hizo temblar la cabaña entera.
Rhyne cerró los ojos.
Y se dejó caer.
Dentro de la mente de Zarek.
No había cielo. No había tierra. Solo un océano infinito de hielo negro, bajo una luna rota que sangraba luz plateada.
Rhyne aterrizó de rodillas sobre el hielo. El frío aquí no era físico. Era emocional. Era el frío de la soledad, del abandono, de años de batalla sin descanso, de noches en las que nadie preguntaba si estaba bien.
Así es la mente de Zarek, pensó Rhyne, con el corazón encogido. Un cementerio.
Se puso de pie. El viento aullaba a su alrededor, trayendo susurros.
..déjalo morir...
..siempre están solos...
..el fuego se apaga...
..el hielo permanece...
La corrupción.
Rhyne apretó los puños. Sus manos ardieron con llamas anaranjadas, iluminando la oscuridad.
—¡Zarek! —gritó, su voz resonando en el vacío—. ¡Dónde estás!
Silencio.
Luego, un destello a lo lejos. Una figura encadenada.
Rhyne corrió.
Cuando llegó, se detuvo en seco.
Zarek estaba arrodillado en el centro de un lago congelado, rodeado de cadenas de hielo negro que lo sujetaban por los brazos, el torso, las piernas. Su cabeza estaba gacha, el cabello blanco cubierto de escarcha.
Pero no estaba solo.
A su alrededor, flotando en el aire como fantasmas, había decenas de figuras. Omegas. Guías. Todos con el rostro congelado, los ojos vacíos, las manos extendidas hacia Zarek como si le rogaran algo.
Los guías que no sobrevivieron a su mente, comprendió Rhyne con horror. Los que el Sistema registró como "fallecidos por incompatibilidad".
No habían muerto por incompatibilidad.
Habían muerto porque la corrupción los había consumido antes de que pudieran alcanzar a Zarek.
—Zarek —susurró Rhyne, acercándose.
El Mariscal levantó la cabeza. Sus ojos grises, llenos de lágrimas congeladas.
—No debiste venir —dijo Zarek, la voz quebrada—. Vete. Antes de que te vea.
—¿Quién? —preguntó Rhyne.
Zarek señaló hacia arriba.
Rhyne levantó la vista.
Sobre ellos, flotando en el cielo de hielo negro, había una figura gigantesca. Una sombra con forma humana, hecha de escarcha y oscuridad. Sus ojos eran dos lunas muertas.
La corrupción.
No era un parásito. No era una enfermedad.
Era una entidad.
"Pequeño fénix", dijo la entidad, su voz resonando en cada hueso de Rhyne. "Te estábamos esperando."
Rhyne retrocedió un paso.
"Tu creadores te diseñaron para destruirme. Pero no entendieron una cosa: no puedes destruir lo que ya vive dentro de ti."
La entidad extendió una mano gigantesca hacia Rhyne.
"Ven. Únete a nosotros. Sé completo."
—No —dijo Rhyne, apretando los puños.
"¿Por qué luchas por él? Te usará. Te descartará. Como hicieron tus creadores."
Rhyne miró a Zarek. El Mariscal estaba luchando contra las cadenas, sangrando hielo negro, pero sus ojos... sus ojos estaban fijos en Rhyne.
Con esperanza.
—Porque él no me descartó —dijo Rhyne, encendiendo sus llamas hasta que brillaron como un sol en la oscuridad—. Porque él me llamó por mi nombre.
La entidad rugió.
El hielo negro se agrietó bajo los pies de Rhyne.
"ENTONCES ARDE."
La entidad se lanzó contra él.
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Rhyne no esquivó.
Abrió los brazos.
Y dejó que la corrupción lo golpeara.
El impacto fue como ser atravesado por mil agujas de hielo. Rhyne gritó, sintiendo cómo la oscuridad se le metía por la piel, por los huesos, por el alma. Las venas negras brotaron en su rostro, en sus manos, en su pecho.
Pero no se detuvo.
Avanzó.
Atravesó el cuerpo de la entidad como si fuera humo. Sus llamas, alimentadas por su propia sangre, por su propia voluntad, por el lazo del 100%, ardieron con una intensidad que ni el Proyecto Fénix había previsto.
"¡IMPOSIBLE!" rugió la entidad, deshaciéndose en cenizas negras. "¡NO PUEDES CONTENERME!"
—No te estoy conteniendo —jadeó Rhyne, cayendo de rodillas, el cuerpo cubierto de escarcha y fuego—. Te estoy incinerando.
La entidad estalló.
Una onda de choque barrió el océano de hielo. Las cadenas de Zarek se rompieron. Los fantasmas de los guías muertos se disolvieron en luz plateada, sonriendo por primera vez en siglos, antes de desaparecer.
Rhyne cayó al suelo, exhausto, las llamas apagándose.
Zarek corrió hacia él.
El Mariscal se arrodilló, tomando el rostro de Rhyne entre sus manos. Las venas negras en la piel de Rhyne comenzaron a retroceder, quemadas desde adentro por el último rescoldo de su fuego.
—Rhyne... —susurró Zarek, las lágrimas congeladas cayendo sobre las mejillas del omega—. Lo hiciste. Lo lograste.
Rhyne sonrió, débilmente.
—Te dije... que era tuyo.
Zarek lo abrazó. Lo apretó contra su pecho, enterrando el rostro en su cabello. Rhyne sintió el latido del corazón del Mariscal, fuerte, vivo, libre.
-【SISTEMA NEXUS-7 - CONEXIÓN MENTAL FINALIZADA】
-【SENTINELA: ZAREK THORNE】
-【NIVEL DE CORRUPCIÓN: 2%】
-【ESTADO: ESTABLE】
-【GUÍA: RHYNE】
-【NIVEL DE CORRUPCIÓN: 0%】
-【ESTADO: CRÍTICO. ENERGÍA VITAL: 18%】
Rhyne leyó las palabras flotantes con visión borrosa.
18%.
Había dado casi todo su fuego para salvar a Zarek.
—Zarek... —murmuró, cerrando los ojos—. Tengo frío.
El Mariscal tensó la mandíbula.
—No. No te duermas. Rhyne, mírame.
Rhyne abrió los ojos. Zarek estaba inclinado sobre él, sus ojos grises brillando con una determinación feroz.
—Te voy a marcar —dijo Zarek, la voz ronca—. Ahora. Aquí. Antes de que tu fuego se apague.
Rhyne asintió, débilmente.
Zarek inclinó la cabeza. Sus colmillos, alargados por el instinto Alfa, rozaron la piel del cuello de Rhyne. Justo donde las venas negras habían estado. Justo donde el lazo del 100% palpitaba, esperando.
Rhyne cerró los ojos.
Y Zarek mordió.
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El dolor fue eléctrico.
Rhyne gritó, arqueando la espalda, mientras los colmillos de Zarek se hundían en su carne. Pero no fue solo dolor. Fue compleción.
El fuego de Rhyne, que estaba muriendo, recibió una inyección de hielo puro. No para apagarlo. Para alimentarlo. Porque el fuego necesita contraste para arder. Necesita algo que lo desafíe.
Zarek era ese algo.
Las feromonas del Mariscal —hielo limpio, nieve, tormenta— se mezclaron con las de Rhyne —fuego, humo, ceniza— creando algo nuevo. Algo que no existía en el Guideverse.
-【SISTEMA NEXUS-7 - MARCA CONFIRMADA】
-【EMPAREJAMIENTO: ZAREK THORNE × RHYNE】
-【ESTADO: COMPLETO】
-【RESONANCIA: 100%】
-【HABILIDAD DESBLOQUEADA: FUSIÓN ELEMENTAL】
Rhyne abrió los ojos.
Ya no eran anaranjados.
Eran *dorados*, con destellos de plata.
Se incorporó, sintiendo cómo la energía volvía a su cuerpo. No era solo fuego. Era fuego y hielo. Era la fusión de dos elementos opuestos, unidos por el lazo del 100%.
Zarek lo miró, con los ojos llenos de asombro.
—¿Qué... qué eres ahora? —susurró el Mariscal.
Rhyne levantó una mano. De su palma brotó una llama dorada, rodeada de escarcha plateada. Fuego y hielo, danzando juntos, sin destruirse.
—Soy tuyo —dijo Rhyne, sonriendo—. Y tú eres mío.
Zarek lo atrajo hacia sí, besándolo con una ferocidad que sabía a sangre y a victoria. Rhyne respondió con la misma intensidad, sus manos enredándose en el cabello blanco del Mariscal.
Cuando se separaron, ambos jadeaban.
—Tenemos un problema —dijo Zarek, la voz ronca.
—¿Cuál?
—Acabas de desbloquear una habilidad que el Imperio no sabía que existía. Y ahora que te marqué... el Sistema lo notificó a todos.
Rhyne sintió un escalofrío.
-【SISTEMA NEXUS-7 - NOTIFICACIÓN GLOBAL】
-【NUEVA CLASIFICACIÓN: GUÍA DE FUEGO - RANGO ???】
-【HABILIDAD: FUSIÓN ELEMENTAL】
-【ESTADO: ÚNICO EN EL REGISTRO】
Rango ???.
No tenía rango. Porque no había escala para lo que era.
—El Imperio vendrá por ti —dijo Zarek, acariciando la mejilla de Rhyne—. El Consejo. La División de Investigación. Todos.
Rhyne sonrió. Una sonrisa feroz, desafiante.
—Que vengan.
Zarek sonrió también.
—Sí. Que vengan.