Gustav Lindström es un empresario sueco de éxito: frío, controlado, impenetrable. Ella es una joven cálida y generosa que trabaja cuidando a su media hermana Lilly, una chica frívola y calculadora que, tras seducir a Gustav en una fiesta, queda embarazada de manera deliberada.
Cuando Lilly muere en el parto dejando gemelos prematuros, las vidas de Gustav y Ella se cruzan de manera inesperada. Él, frente a la imposibilidad de criar solo a los bebés y la codicia de los suegros, le propone a Ella un contrato matrimonial: ser la madre de los niños a cambio de seguridad económica. Ella, que ya se ha encariñado con los gemelos y no tiene a nadie más, acepta.
Lo que empieza como un acuerdo frío va transformándose. Gustav descubre que Ella es todo lo que nunca tuvo: honestidad, calor, entrega sin condiciones. Ella, criada por una madre que nunca la amó, aprende por primera vez lo que significa ser elegida. Entre ellos nace un amor que ninguno de los dos supo anticipar.
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GRAN FIESTA
La fiesta late bajo luces suaves. La música es tenue pero envolvente. Conversaciones formales se mezclan con el tintineo de las copas de cristal. Gustav, con su porte frío e imponente, lo observa todo desde lejos con un vaso de whisky en la mano.
Pero sus ojos, siempre calculadores, recorren el lugar.
GUSTAV
No estoy aquí para socializar. Esta noche... Pero necesito, al menos, darle algo a mi cuerpo y a mi control.
Voy a pasar la noche con alguien, ya la elegí. Parece fácil de convencer.
Me va a servir.
Le entrego el vaso vacío a Liam, que entiende el mensaje con una sola mirada.
Liam: ¿Quieres que la llame?
Gustav: No. Yo me encargo. Está demasiado fácil.
Camino, y la gente se abre a mi paso por instinto; saben que mi presencia es una orden.
Me acerco a la modelo. Ella se gira, sorprendida. La miro directo, sin rodeos.
Gustav: Estás desperdiciando tu noche intentando parecer interesante. ¿Quieres que valga la pena?
Lilly: ¿Y qué tienes en mente?
Me llamo Lilly. Tengo 24 años. Soy la hermana de la insoportable Ella.
Y hoy... hoy voy a ganar. Le robé la invitación. Le robaría la vida entera si pudiera.
Estúpida, débil. Demasiado sentimental para este mundo.
Pero lo interesante es que el gran Gustav se fijó en mí. Esta noche es mío.
Voy a hacer todo lo posible por quedar embarazada de él, y ni siquiera voy a necesitar romper el condón. Me voy a convertir en parte de este imperio, quiera él o no.
Lilly: ¿Siempre eres tan directo… o solo conmigo?
Gustav: Con todos. Pero en ti veo algo más: ambición. Veneno.
Y eso me atrae. Solo por esta noche.
Lilly: Quizás yo sí estoy… lista para todo lo que quieras. Me quedo contigo, no hace falta que pagues.
Gustav: No creas que te elegí porque me interesas o quiero algo contigo. Solo quiero una noche. Dime tu precio, o no necesito tu servicio.
Lilly: Entonces, por la noche completa, quiero doscientas mil coronas suecas.
Él no responde. Solo la mira. El silencio tenso flota entre los dos, cargado de dominio y desafío.
Lilly: ¿Te parece bien?
Gustav: Acompáñame.
Ella me sigue. Vamos a una suite privada; en cuanto llegamos, cierro la puerta a su espalda con firmeza. Por un instante, solo la observo, como si la estuviera analizando.
Sin decir nada, la empujo suavemente hacia la cama. Me quito la ropa; ella responde con la misma audacia, aunque por dentro siente la intensidad.
No hay ternura, solo control. Y era exactamente eso lo que ella quería: ser vista, ser elegida. Aunque fuera por una única noche.
Así pasamos la noche. Pero me voy antes de que ella despierte.
LILLY
Despierto sola en la suite. Me siento satisfecha con lo de anoche y espero, de verdad, haber quedado embarazada.
Durante el sexo oral, él todavía tenía el condón puesto... fue entonces cuando conseguí rasgarlo sin que se diera cuenta. Un pequeño agujero. Si tengo suerte, quedaré embarazada de él.
Tomo el celular y veo que el monto ya fue transferido a mi cuenta.
Todo parece haber salido exactamente según el plan.
Lilly: Ya me gustaría verte ignorarme, Gustav…
Esta vez jugamos con mis reglas.
Si de verdad quedo embarazada, lo voy a ocultar hasta que ya no sea posible abortar.
Si él lo descubre antes… todo mi plan se irá al trasto.
Y así, unos días después, con la prueba de embarazo en la mano, la hago. Y mi sonrisa aparece al ver la pantalla digital del test.
Lilly: Lo logré…
me agradaria leer otra novela suya.
me agradaria leer otra novela suya.