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Matrimonio Destinado:Consentida Por Mi Multimillonario

Matrimonio Destinado:Consentida Por Mi Multimillonario

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / CEO
Popularitas:596
Nilai: 5
nombre de autor: Pamela Agustina Iglesias OG

Segunda parte

Isabella creía haber dejado atrás los secretos del pasado, hasta que un contrato inesperado la obliga a unir su destino con el misterioso heredero Blackwood.

Un matrimonio por conveniencia, una regla que no pueden romper y sentimientos que jamás estuvieron en el contrato. 💍❤️

NovelToon tiene autorización de Pamela Agustina Iglesias OG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14 — El hombre que volvió de entre las sombras

Isabella sintió que el aire desaparecía de la habitación.

Frente a ella estaba el hombre que había visto en fotografías durante toda su infancia.

El hombre cuya ausencia había marcado a su familia.

Su padre.

Pero no era solamente su aparición lo que la había dejado paralizada.

Era el símbolo que llevaba en la mano.

El mismo círculo que aparecía en los documentos.

El mismo símbolo que estaba relacionado con Daniel.

Y el mismo que parecía ser la llave de todo el misterio.

—Papá… —susurró Isabella.

El hombre no respondió inmediatamente.

Sus ojos se encontraron con los de ella.

Por un instante, su expresión se quebró.

—Isabella.

Ella dio un paso hacia él.

Damián extendió un brazo, deteniéndola.

—Espera.

Isabella lo miró.

—Es mi padre.

—Lo sé.

—Entonces déjame hablar con él.

Damián dudó.

Finalmente bajó el brazo.

---

El hombre se acercó lentamente.

—Has crecido mucho.

Isabella sintió una mezcla de tristeza y enojo.

—¿Eso es todo lo que vas a decir?

Su padre bajó la mirada.

—No.

—Entonces dime dónde estuviste.

—Protegiéndote.

Isabella soltó una risa amarga.

—¿Protegiéndome?

—Sí.

—¡Desapareciste!

Elena intervino:

—Isabella…

—No, Elena. Necesito respuestas.

Su padre permaneció en silencio.

—¿Por qué todos sabían cosas sobre mi vida menos yo?

Él respiró profundamente.

—Porque si conocías la verdad, te convertías en un objetivo.

Isabella lo miró.

—¿Y ahora?

—Ahora ya eres el objetivo.

---

Damián se acercó.

—¿Quién está detrás de esto?

El padre de Isabella lo observó.

—Gabriel.

—¿Solo él?

—No.

—Entonces ¿quién?

Su padre negó.

—Gabriel es solamente una pieza.

Damián frunció el ceño.

—¿Quién mueve las piezas?

El hombre miró a Elena.

Ella bajó la mirada.

Finalmente respondió:

—Alguien de nuestra propia familia.

---

Isabella sintió un escalofrío.

—¿Un Blackwood?

—No necesariamente.

—¿Entonces un Iglesias?

Su padre no respondió.

Aquella ausencia de respuesta fue suficiente.

—¿Es alguien de mi familia?

—Sí.

Isabella retrocedió.

—¿Quién?

—Todavía no puedo decírtelo.

—¿Por qué?

—Porque esa persona todavía no sabe que conocemos su identidad.

Damián intervino:

—Entonces tenemos ventaja.

El padre de Isabella negó.

—No.

—¿Por qué?

—Porque esa persona sabe que estás aquí.

---

De repente, el teléfono de Isabella vibró.

Un mensaje.

“No confíes en el hombre que tienes delante.”

Ella levantó la mirada.

Su padre la observó.

—¿Qué ocurre?

Isabella guardó el teléfono.

—Nada.

Damián la miró.

Sabía que estaba ocultando algo.

Pero no dijo nada.

---

Elena se acercó a la mesa.

—Tenemos que hablar del archivo.

Su padre asintió.

—¿Lo encontraron?

Damián respondió:

—Sí.

—¿La caja?

—Sí.

El hombre respiró profundamente.

—Entonces estamos más cerca de lo que esperaba.

Isabella preguntó:

—¿Qué contiene realmente?

Su padre la miró.

—Una verdad que podría destruir a dos familias.

—Eso ya me lo dijeron.

—No conoces toda la historia.

—Entonces cuéntamela.

Él negó.

—Todavía no.

Isabella se enfureció.

—¡Siempre es lo mismo!

Elena intentó acercarse.

—Isabella, por favor.

—No. Estoy cansada de que todos me digan que no estoy preparada.

Su padre la observó.

—No es que no estés preparada.

—¿Entonces?

—Es que la verdad puede cambiar la forma en que ves a tu propia madre.

---

Isabella se quedó completamente quieta.

—¿Qué tiene que ver mi madre?

Su padre miró a Elena.

—Ella sabe la respuesta.

Todos voltearon hacia Elena.

—Elena —dijo Damián—. ¿Qué estás ocultando?

Elena cerró los ojos.

—Tu madre y yo hicimos un acuerdo.

Isabella preguntó:

—¿Qué acuerdo?

—Protegerte.

—¿De quién?

Elena respondió:

—De tu propio padre.

El silencio fue absoluto.

---

Isabella miró al hombre frente a ella.

—¿Querías hacerme daño?

—Nunca.

—Entonces ¿por qué necesitaban protegerme de ti?

Su padre dio un paso atrás.

—Porque yo estaba siendo vigilado.

—¿Por quién?

—Por Gabriel.

Damián intervino:

—Entonces Gabriel sabía quién eras.

—Sí.

—¿Y sabía que Isabella era tu hija?

—Desde el día en que nació.

Isabella sintió un nudo en el estómago.

—¿Entonces todo comenzó cuando nací?

Su padre asintió.

—Sí.

---

Daniel apareció en la puerta.

—Hay algo que necesitan saber.

Todos lo miraron.

—¿Qué?

Daniel señaló el símbolo que llevaba el padre de Isabella.

—Eso no es la llave.

Damián frunció el ceño.

—¿Entonces qué es?

Daniel respondió:

—Es una señal.

—¿De qué?

—De que él pertenece a la sociedad.

Isabella miró a su padre.

—¿Es cierto?

Su padre permaneció en silencio.

Elena lo miró.

—Diles la verdad.

Finalmente él respondió:

—Sí.

Isabella sintió que el mundo se detenía.

—¿Eras parte de la organización?

—Sí.

---

Damián se colocó frente a Isabella.

—¿Desde cuándo?

—Desde antes de que ella naciera.

—¿Y qué hacías?

—Intentaba descubrir quién estaba detrás de ella.

—¿Quién?

Su padre respondió:

—El verdadero líder.

Damián preguntó:

—¿Lo conociste?

—Sí.

—¿Quién es?

Su padre miró a Isabella.

—Tu madre.

Isabella quedó paralizada.

—No.

—Isabella…

—¡No!

Su padre continuó:

—Tu madre fue quien creó la organización.

---

Isabella negó con la cabeza.

—Eso es mentira.

Elena intervino:

—No.

Isabella la miró.

—¿Tú también?

Elena respiró profundamente.

—Tu madre comenzó la organización.

—¿Por qué?

—Para proteger a las familias.

Isabella quedó confundida.

—Entonces ¿por qué se volvió peligrosa?

Elena respondió:

—Porque alguien tomó el control.

Damián comprendió.

—Gabriel.

Elena asintió.

—Gabriel traicionó a tu madre.

---

Isabella miró a su padre.

—Entonces tú intentaste detenerlo.

—Sí.

—¿Y por eso desapareciste?

—Sí.

—¿Y mi madre?

Su padre bajó la mirada.

—Ella también desapareció.

Isabella sintió lágrimas en los ojos.

—Entonces los dos están vivos.

Nadie respondió.

Ella comprendió.

—¿Dónde está?

Su padre sacó un pequeño papel.

Se lo entregó.

Había una dirección.

—Ahí encontrarás a tu madre.

Isabella tomó el papel.

—¿Por qué no vienes conmigo?

Su padre negó.

—Porque si voy contigo, sabrán que estás allí.

Damián tomó el papel.

—Yo iré con ella.

El padre de Isabella lo observó.

—Eso esperaba.

---

Antes de que pudieran salir, el teléfono de Isabella volvió a vibrar.

Esta vez el mensaje era diferente.

“Ya sabes quién creó la organización.”

Otro mensaje apareció.

“Pero todavía no sabes quién la controla.”

Y después:

“Tu madre no está sola.”

Isabella miró a Damián.

Él leyó el último mensaje.

Debajo había una fotografía.

En ella aparecía su madre.

Y junto a ella…

Gabriel Montgomery.

Isabella sintió un escalofrío.

—Entonces Gabriel la encontró.

Damián negó lentamente.

—No.

Señaló la fotografía.

—Mira su expresión.

Isabella observó nuevamente la imagen.

Su madre no parecía estar retenida.

Parecía estar hablando tranquilamente con Gabriel.

Damián dijo:

—Creo que tenemos que considerar otra posibilidad.

—¿Cuál?

Él la miró.

—Que tu madre no esté siendo perseguida por Gabriel.

—¿Entonces?

Damián respondió:

—Tal vez está trabajando con él.

Isabella sintió que el corazón le daba un vuelco.

Porque después de todo lo que habían descubierto…

ya no sabía en quién confiar.

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