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Amor Escrito En Líneas

Amor Escrito En Líneas

Status: En proceso
Genre:Romance
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Un escritor exitoso transforma el destino de una mujer marcada por cicatrices.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

Gianna terminó de arreglarse unos minutos antes de la hora que Michela le había indicado.

El vestido que Chiara le había prestado era sencillo y estaba un poco usado, pero para ella era precioso. Los zapatos tampoco eran nuevos, aunque estaban en mucho mejores condiciones que los que había llevado durante los últimos días.

Acomodó su cabello como pudo y salió de la habitación.

Al llegar a la cocina.

Michela levantó la mirada.

—Ya estás lista.

—Sí, señora.

—Bien. Ven conmigo.

Gianna asintió.

Antes de salir, Michela miró a su hija.

—Chiara, termina de organizar esto.

—Sí, mamá.

Gianna siguió a Michela por uno de los pasillos.

Mientras caminaban, no podía evitar sentir nervios.

Hasta ese momento había conocido únicamente a Michela y a Chiara. Ahora tendría que presentarse ante uno de los miembros de la familia De Santis.

La señora Isabella.

La mujer de la que Michela le había hablado.

Una mujer elegante, refinada y perfeccionista.

—¿Da miedo? —preguntó Gianna tímidamente.

Michela la miró.

—¿Quién?

—La señora Isabella.

—No.

Gianna soltó discretamente el aire.

—Entonces, ¿por qué siento que me va a dar un ataque?

Michela sonrió.

—Porque estás nerviosa.

—Sí.

—Solo sé educada, escucha lo que te diga y haz bien tu trabajo.

—Lo haré.

Llegaron frente a unas puertas dobles.

Michela llamó suavemente.

—Adelante —respondió una voz femenina desde el interior.

Michela abrió.

Gianna entró detrás de ella.

La habitación era amplia y elegante. Isabella se encontraba sentada junto a una mesa, revisando algunos documentos.

Al escuchar los pasos, levantó la mirada.

Sus ojos se posaron primero en Michela y después en la joven que permanecía detrás de ella.

—Michela.

—Señora.

Michela hizo un pequeño gesto hacia Gianna.

—Quiero presentarle a la nueva empleada.

Gianna dio un paso adelante.

—Mucho gusto, señora.

Isabella la observó detenidamente.

No parecía hacerlo con desprecio, pero sí con esa mirada minuciosa de una mujer acostumbrada a evaluar cada detalle.

Desde los zapatos hasta el cabello.

Desde su postura hasta la manera en que mantenía las manos juntas frente a su cuerpo.

—¿Cómo te llamas?

—Gianna Esposito, señora.

—¿Cuántos años tienes?

—Veintitrés.

Isabella asintió lentamente.

—¿Has trabajado anteriormente en una casa?

Gianna dudó un instante.

—Sí, señora. He ayudado en mi casa y también he realizado algunos trabajos.

Isabella mantuvo la mirada sobre ella.

—Espero que seas responsable.

—Lo seré.

—Esta casa tiene muchas reglas. No espero que las aprendas todas en un día, pero sí espero que prestes atención.

—Sí, señora.

Isabella dejó los documentos sobre la mesa.

Después miró a Michela.

—¿Es tu responsabilidad?

Michela asintió.

—Sí, señora.

—Entonces quiero que quede claro algo.

Su tono seguía siendo tranquilo, pero firme.

—Michela, tú responderás por cualquier cosa que esta muchacha haga mal.

Gianna levantó ligeramente la mirada.

Isabella continuó:

—Si rompe algo, si incumple una instrucción, si entra donde no debe o si comete cualquier falta que pueda afectar a la familia, serás tú quien tendrá que responder ante mí.

Michela asintió.

—Lo entiendo, señora.

—Bien.

Isabella volvió a mirar a Gianna.

—Y tú debes entender que trabajar aquí es un privilegio, pero también una responsabilidad.

—Sí, señora.

—No quiero excusas. Si no sabes hacer algo, preguntas. Si recibes una orden, la cumples. Y si cometes un error, lo reconoces.

Gianna asintió.

—Entendido.

Isabella la estudió durante unos segundos más.

La joven parecía nerviosa, pero no insolente.

Y había algo en sus ojos que Isabella no logró identificar.

Una especie de cautela.

Como si estuviera acostumbrada a medir cada palabra antes de pronunciarla.

—Pueden retirararse.

Gianna inclinó ligeramente la cabeza.

—Gracias, señora.

Michela hizo un gesto para que la siguiera.

Cuando ambas salieron de la habitación y cerraron la puerta, Gianna soltó el aire que había estado conteniendo.

Michela la miró de reojo.

—¿Respiraste mientras estabas ahí dentro?

Gianna la miró sorprendida.

—Creo que no.

Michela soltó una pequeña risa.

—Te acostumbrarás a la señora Isabella.

—Es muy seria.

—Lo es.

—Y muy elegante.

—También.

Gianna bajó la mirada hacia su vestido.

—Espero no decepcionarla.

Michela la observó durante unos segundos.

—Si haces bien tu trabajo, no tendrás problemas.

Gianna asintió.

—Entonces haré todo lo posible.

Michela sonrió ligeramente.

—Eso es exactamente lo que quiero escuchar.

Las dos regresaron hacia la cocina.

Gianna no sabía que aquella era apenas la primera de muchas veces en que tendría que enfrentarse a las exigencias de la familia De Santis.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Mientras Gianna regresaba a la cocina junto a Michela, en una parte de la casa, Rocco continuaba encerrado en su despacho.

Llevaba horas allí.

La computadora permanecía encendida frente a él.

En la pantalla seguía apareciendo exactamente lo mismo que durante los últimos días.

La misma página.

Las mismas tres líneas.

El mismo cursor parpadeando al final del último párrafo.

Rocco llevaba varios minutos mirando aquellas palabras sin escribir una sola más.

Se pasó una mano por el rostro y dejó escapar un suspiro.

—Esto es ridículo...

Se levantó de la silla y caminó hasta la ventana.

Desde allí podía contemplar parte de los jardines de la mansión. El cielo estaba despejado y algunos rayos de sol comenzaban a filtrarse entre las nubes.

Rocco permaneció allí unos segundos.

Había intentado escribir por la mañana.

No pudo.

Después del almuerzo.

Tampoco.

Había abierto un documento nuevo, cerrado el anterior, tomado notas, cambiado de idea y vuelto a abrir la misma página.

Nada funcionaba.

Regresó al escritorio.

Se sentó.

Miró nuevamente la pantalla.

—Tres páginas en cuatro días.

Tomó el teclado.

Escribió una palabra.

La borró.

Escribió otra.

También la eliminó.

Finalmente se dejó caer contra el respaldo de la silla.

No tenía inspiración.

Nada parecía suficiente.

Rocco tomó una taza de café que había dejado sobre el escritorio y bebió un sorbo.

Estaba frío.

Hizo una mueca y volvió a dejarla en su lugar.

—Perfecto.

Se quedó mirando la pantalla.

El cursor continuaba parpadeando.

Como si se burlara de él.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

En la cocina, Michela había terminado de explicarle a Gianna algunas de las tareas que tendría que realizar.

—Gianna.

La joven se acercó inmediatamente.

—Sí, señora.

Michela señaló hacia una puerta lateral.

—Quiero que vayas al invernadero de la señora Isabella.

Gianna asintió.

—¿Qué debo hacer?

—Regar las flores.

—Está bien.

—Ten cuidado con las plantas. La señora Isabella es muy cuidadosa con ellas y no le gusta que las rieguen en exceso.

Gianna prestó atención.

—¿Cuánta agua debo ponerles?

Michela sonrió ligeramente.

—Lo suficiente para mantenerlas húmedas, pero sin encharcarlas.

Michela la acompañó hasta el pequeño almacén donde guardaban los utensilios de jardinería.

Tomó una regadera y se la entregó.

—Usa esta.

Gianna la recibió.

—Sí, señora.

—El invernadero está detrás de la casa.

—Entendido.

Gianna salió por la puerta trasera.

......................

El lugar era precioso.

Había flores de distintos tamaños y colores alrededor del camino, árboles perfectamente cuidados y una zona especialmente preparada detrás de la mansión.

Cuando llegó al invernadero, abrió la puerta.

El aroma de las flores la envolvió inmediatamente.

Gianna sonrió.

Era la primera vez que veía tantas plantas juntas.

Se acercó a la primera fila y comenzó a regarlas cuidadosamente.

Una por una.

Sin prisa.

Prestando atención a cada indicación que Michela le había dado.

1
DORIS ROJAS CORTES
esta muy interesante me tiene muy emocionada
DORIS ROJAS CORTES
me tiene muy emocionada porque es triste pero también romantica
Yadira Alvarez
🤦sin palabras tu sabe .....
Yadira Alvarez
por eso la maltrataban tanto 🤦
Cliente anónimo
Ojalá cuenta la verdad Gianna q Elena la empujó
ShaLop
Ya sabía que Gianna no es hija de Hortensia. Wow es hija de Montserrat
Paula Giaccaglia
me encanta, corta, concisa, sin malvadas ex novias llenas de apellidos y dinero dudoso 🤭
Maya
Ojalas se de cuenta lo que hizo la desgraciada esa y la metan presa
Paula Giaccaglia
son los padres seguro, las porquerias la deben de haber robado de pequeña
Paula Giaccaglia
todo muy lindo hasta que los padres de él se enteren ( se creen de la realeza)
DORIS ROJAS CORTES
se está poniendo muy interesante espero que siga así
Yadira Alvarez
te pasas escribiendo y dejándome enganchada 🤦
Yadira Alvarez: 🤭🤭🤭🤭🤭🤭
total 2 replies
Yani
muy bueno, más capítulos
DORIS ROJAS CORTES
esta muy interesante la novela hasta el momento espero siga así de buena
Eli
Gia es hija de Monserrat
Eli: si o es hija de alguien muy cercana a ella
total 2 replies
ShaLop
Bueno yo creo que Gianna no es hija de Hortensia y pedro y puedeeee que sea familiar de Montserrat 🤣
ShaLop: Siii🤣
total 2 replies
Yadira Alvarez
es idea mía o cambiaste la portada del libro o yo no la vi bien 🤦
Yadira Alvarez: aaaaaaa yo si sabía 🤭dios algo veía yo extraño y eso porque ?
total 2 replies
Cliente anónimo
Por favor la continuación 🥰
Cliente anónimo
Qué bonito capítulo todo dulce
Cliente anónimo
Qué bonito Gianna se lo merece un amor bonito y limpio
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