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Historia De Una Reina Renacida

Historia De Una Reina Renacida

Status: Terminada
Genre:Romance / Matrimonio arreglado / Reencarnación / Completas
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Los malentendido de mantener un amor oculto, los fantasmas de un rey que no sabe expresar amor y una segunda op0rtunodad que Anastacia no desperdiciaría

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El Fuego Incondicional

​La noche cayó sobre la fortaleza del norte cubierta por un manto de estrellas heladas. En la cámara real, el resplandor de la gran chimenea teñía las paredes de piedra con matices dorados y cobrizos, proyectando sombras danzantes sobre el dosel de la cama imperial.

​Anastasia se encontraba frente al tocador de madera de nogal, desatando la cinta de seda que sujetaba su largo cabello oscuro. Llevaba una sutil camisola de lino blanco con encajes delicados sobre los hombros. A través del espejo, vio la silueta de Nataniel ingresar en la habitación.

​El rey había dejado a un lado la túnica de gala y su espada. Vestía de manera sencilla, pero la imponencia de su porte y la anchura de sus hombros llenaban la estancia. Sin embargo, su mirada ya no poseía la distancia gélida de su vida pasada. Sus ojos azules ardían con una intensidad devoradora, cargados de una devoción tan pura que parecía física.

​Nataniel caminó despacio hacia el tocador. Deteniéndose justo detrás de ella, posó sus grandes manos sobre los hombros pálidos de Anastasia. El contacto de sus dedos firmes provocó un leve escalofrío de expectación en la piel de la reina.

​—Durante cuatro años... —comenzó a decir Nataniel con una voz grave, baja y rasposa que vibraba en el pecho de la joven—. Durante cuatro largos años soñé con este momento. Desde aquel baile en el sur, cuando te vi sonreír bajo los cerezos en flor sin saber quién era yo... Te convertiste en mi única luz, Anastasia. En el único pensamiento que me mantenía cuerdo en medio de la crueldad de mi padre y las batallas de la frontera.

​Anastasia alzó la cabeza, mirándolo a través del cristal del espejo.

​—¿Por qué jamás me lo dijiste, Nataniel? —susurró ella con ternura.

​—Porque soy un maldito cobarde cuando se trata de vos —confesó el rey, inclinándose para posar un beso suave y ardiente en el nacimiento de su cuello—. Me enseñaron que mostrar amor era entregar el cuello al enemigo. Temía que si descubrías cuánto me dominabas, si sabías que el temible rey de Veloria caía de rodillas ante una sola de tus miradas, me aborrecerías por mi debilidad... o te alejarías de mí para siempre.

​Anastasia se giró en la silla para quedar de frente a él. Alzó los brazos y rodeó el cuello del monarca, atrayéndolo hacia sí.

​—Jamás me alejaré, Nataniel. Tu amor no es una debilidad... es mi refugio.

​Nataniel dejó escapar un gemido ahogado y, rompiendo el último muro de contención emocional que le quedaba, la levantó en vilo entre sus brazos con una facilidad pasmosa. Anastasia ahogó una pequeña risa mientras el rey la llevaba hacia la inmensa cama de plumas, depositándola sobre la seda con una delicadeza infinita, como si estuviera manipulando el cristal más valioso del universo.

​El monarca se situó sobre ella, apoyando el peso de su torso en los antebrazos para no aplastarla. Sus miradas se cruzaron en un silencio cargado de electricidad pura. Nataniel la contemplaba con una ferocidad casi hambrienta, pero imbuida de un respeto sagrado.

​—Eres mía, Anastasia —murmuró el rey, inclinándose hasta que sus labios rozaron los de ella—. Y yo soy tuyo... enteramente tuyo, hasta el último aliento de mi vida.

​El beso que siguió fue un incendio contenido durante años. Nataniel la besó con una pasión arrolladora, posesiva y salvaje, devorando la dulzura de sus labios mientras sus manos gruesas y curtidas por el metal de la espada recorrían con paciencia reverente cada curva de su cuerpo. A través de cada caricia, el rey le demostraba la magnitud del fuego que llevaba dentro: no había prisa militar ni frialdad calculada, solo la entrega absoluta de un hombre que adoraba a su reina.

​Anastasia respondió a su abrazo con la misma entrega, enredando los dedos en el cabello oscuro de su esposo y arqueando la espalda ante el calor sofocante de su piel. En su primera vida, este lecho había sido un altar de lágrimas y silencio helado; esta noche, se convirtió en el escenario de una unión apasionada donde el rey de piedra se desnudó en alma y cuerpo ante la mujer que amaba.

​Nataniel veneró cada centímetro de su piel con besos ardientes y susurros de devoción inquebrantable, jurándole entre gemidos y caricias que ningún dolor ni amenaza volvería a tocar su vida. Cuando la pasión alcanzó su cima bajo el calor de las sábanas y el murmullo de la chimenea, Anastasia comprendió que la pesadilla del pasado había quedado destruida para siempre en el fuego de aquella noche.

1
Bea Ro
hermosa novela
Dora Guzman Pacherres
Me hubiera gustado que le diga que esperaba otro hijo🥲 así sería un final épico y la felicidad fuera mayor.
Dora Guzman Pacherres
Sería fabuloso que le entregué a Bruno un ducado alejado en las fronteras para que pueda supervisar y controlar y de paso se lleve a Óscar así podrían ser felices juntos y nadie los odiaría 🤔🤔🤔🤔
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