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Poseida Por La Venganza/ El Despertar De La Reina

Poseida Por La Venganza/ El Despertar De La Reina

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Andreina Marquez

Un alma implacable despierta en un cuerpo ajeno.
​Tras el trágico final de la antigua Aria Thorne, un espíritu frío, astuto y deslumbrante toma el control de su vida. Decidida a vengar el humillante pasado de la chica tímida, desmantela la arrogancia de Pietro y destroza la envidia de su hermanastra Chloe.
​En la élite universitaria, la nueva Aria se convierte en una pesadilla intocable y despierta el peligroso deseo de Dante Vance. Sin romanticismos ni piedad, un juego de seducción y poder comienza.
​La víctima murió... hoy reina la destructora.

NovelToon tiene autorización de Andreina Marquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 9: Los ecos de la otra Aria

​El silencio de mi habitación en la mansión Thorne siempre me resultaba sofocante. Me quité los tacones, dejando que cayeran al suelo con un golpe sordo, y me dejé caer sobre la cama. Cerré los ojos buscando un segundo de paz, pero en cuanto la penumbra me envolvió, los recuerdos de ella me arrastraron al abismo.

​No eran mis recuerdos originales —los de una vida llena de sangre, armas y misiones mortales como asesina—, sino los fragmentos de la vida de la verdadera Aria. La dulce, ingenua y rota niña cuyo cuerpo ahora yo habitaba.

​«Todo comenzó cuando tenía ocho años...», resonó la voz del pasado en mi mente.

​«El día que mi madre murió, mi mundo se desmoronó por completo. Mi padre, devastado y desesperado por darle una figura materna a su pequeña hija, cometió el peor error de su vida: se casó con Victoria, la supuesta mejor amiga de mi madre. Pero Victoria no venía sola; traía a Chloe, su hija, un año mayor que yo.

​Desde el primer día, esa casa se convirtió en mi infierno personal. Tras la fachada de una madrastra amorosa frente a mi padre, Victoria y Chloe me hicieron la vida de cuadritos. Me robaban el dinero que mi padre me daba, me rompían mis juguetes favoritos y los tiraban a la basura. Me castigaban por el más mínimo detalle, dejándome encerrada sin comer durante días. Llegaron a golpearme a escondidas, amenazándome con que, si decía algo, arruinarían el trabajo de mi padre. Crecí con miedo, soledad y un vacío helado en el pecho.

​En medio de esa niñez tormentosa, conocí a dos niños: Pietro y Dante.

​Dante siempre fue un chico distante, frío y reservado, que prefería mirar desde lejos con sus intensos ojos verdes. En cambio, Pietro era atento, cariñoso y siempre estaba pendiente de mí. Ante el desamor de mi casa, me aferré a Pietro con todas mis fuerzas. Me encariñé tanto con él que fui dejando de lado la amistad con Dante, hasta que Dante terminó por distanciarse por completo, dejándonos solo a Pietro y a mí.

​Pensé que Pietro me quería. Busqué en él, desesperadamente, el afecto y la protección que me hacían falta. Pero a medida que crecíamos y entramos a la escuela secundaria, Pietro cambió drásticamente. El niño atento desapareció. Empezó a sentir vergüenza de mí, a ignorarme y a humillarme frente a sus amigos para sentirse superior.

​Aun así, yo era una tonta. Mi autoestima estaba tan destruida por los abusos de mi madrastra que seguía rogando por unas migajas de su amor. Le llevaba regalos que compraba con lo poco que ahorraba, le preparaba notas, lo buscaba... Me humillé una y otra vez creyendo que volvería a ser el niño de antes. Y Pietro, sabiendo el poder que tenía sobre mí, se aprovechaba de mi devoción, seguro de que siempre estaría allí, suplicándole atención.

​El infierno empeoró en la universidad con la llegada de Alessia. Ella era la chica popular, arrogante y despiadada que estaba obsesionada con Pietro. Como me veía siempre cerca de él, Alessia me convirtió en su blanco. Me insultaba en los pasillos, me golpeaba en los baños y llegó al extremo de pagarle a hombres para que me emboscaran y me dieran palizas a la salida. Yo estaba rota por dentro y por fuera.

​Y entonces... llegó el punto de quiebre.

​Aquel día fatídico, Pietro convocó a media universidad en la plaza central. Yo pensé, en mi inocencia, que tal vez diría algo lindo sobre mí. Pero frente a cientos de estudiantes que grababan con sus teléfonos, Pietro se declaró abiertamente a Alessia. La tomó de la cintura, la besó con pasión y, al separarse, me miró fijamente a los ojos frente a todos y soltó una carcajada llena de desprecio:

​—'¿De verdad creíste que alguien como yo iba a querer a una chica tan patética, aburrida e inservible como tú, Aria? Solo eras mi entretenimiento'.

​Las risas de toda la universidad resonaron en mis oídos. El dolor, la humillación acumulada durante años y la aplastante sensación de no valer nada me destruyeron por completo. Corrí sin rumbo, con las lágrimas cegándome, hasta llegar al gran puente de la ciudad. Miré el agua oscura y helada bajo mis pies. Ya no quería sentir dolor. Ya no quería sufrir. Y me arrojé al vacío para acabar con mi miserable vida».

​Abrí los ojos de golpe, sentándome en la cama con una respiración profunda. Toqué mi pecho. El corazón latía con fuerza, pero ya no sentía la angustia de la vieja Aria.

​Esa pobre chica había muerto en aquel río. La persona que despertó en la cama de ese hospital días después no era la frágil heredera que se dejaba pisotear, sino yo: una mujer que había vivido en las sombras, entrenada para matar y sobrevivir sin piedad.

​Al heredar sus recuerdos y sentir la injusticia de su vida, me hice una promesa en ese hospital: yo cobraría cada una de sus lágrimas.

​Me levanté de la cama y caminé hacia el espejo del peinador. Contemplé mi reflejo: la melena cobriza, la piel impecable y una mirada fría, calculadora y mortal.

​Puse mis manos sobre la madera del tocador y me miré fijamente a los ojos. Había algo que me preocupaba.

​«Me he estado distrayendo...», pensé con rabia hacia mí misma. «Me he enfocado tanto en el juego de seducción y en la pasión con Dante que se me ha olvidado lo más importante: mi venganza. Dante es una tentación peligrosa. Sus ojos verdes, su toque y su presencia hacen que mi sangre arda, pero no puedo permitir que me desvíe de mi objetivo. Si sigo cayendo en sus redes, voy a perder el enfoque. Tengo que distanciarme de él. Primero voy a destruir a Pietro, a Alessia, a Chloe y a Victoria. La venganza es mi única prioridad».

​Sonreí con frialdad frente al espejo, recuperando el control de mi mente.

​—Qué lástima por ustedes... —murmuré para mí misma, tocando mi cuello donde alguna vez la vieja Aria sintió el peso del desprecio—. La chica tonta que rogaba por amor se ahogó en ese puente. Ahora les toca lidiar con una asesina.

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Flor R
v a super increíble espero que entre dos le den un paliza a esas basuras vamos Dante
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