Todo comienza con un joven que vive y trabaja en el campo junto a sus padres y hermanos. Acostumbrado a los animales, la naturaleza y las largas jornadas de trabajo, nunca imaginó que su vida cambiaría al conocer a una hermosa mujer de la ciudad. Ella está acostumbrada a las comodidades, la tecnología y una vida completamente diferente. Sin embargo, el destino los une y, poco a poco, nace entre ellos un amor inesperado. Para estar a su lado, ella tendrá que aprender los difíciles labores del campo, enfrentarse a nuevos desafíos y descubrir que el verdadero amor puede encontrarse donde menos lo imagina.
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Capítulo 9 — ¿Querés ser mi novia?
Después de aquella conversación con mi cuñado Efraín, me quedé pensando bastante.
Tenía razón en algo: no podía seguir dándole tantas vueltas a lo que sentía.
Durante los siguientes días pensé mucho en Lisseth. Recordé nuestras conversaciones, las videollamadas, las veces que me había hecho reír y todos esos momentos en los que, sin darme cuenta, terminaba buscando el celular para hablar con ella.
Ya no quería seguir preguntándome si me gustaba.
La respuesta era bastante clara.
Me gustaba.
Y mucho.
Una tarde, después de terminar mis cosas en la finca, me senté en mi cuarto con el celular en la mano. Abrí WhatsApp y busqué su conversación.
Su nombre apareció en la pantalla:
Lisseth ❤️
Me quedé mirando el chat unos segundos.
—Bueno, pues... de una —murmuré—. Hoy se lo digo.
Escribí:
Yo: Hola, preciosa. ¿Estás ocupada?
No tardó mucho en responder.
Lisseth: Holaaa ❤️ No, bebé. Estoy desocupada. ¿Por qué?
Sonreí.
Yo: Quería hablar con vos de algo.
Pasaron unos segundos.
Lisseth: Uy, ¿qué pasó? Me asustaste jajaja.
Yo: No te asustés. Es algo bueno.
Lisseth: Entonces decime pues.
Me armé de valor y escribí.
Yo: Lisseth, llevo varios días pensando en esto y ya no quiero seguir guardándomelo.
Vi el mensaje enviado y sentí los nervios.
Ella respondió:
Lisseth: ¿En serio? Ahora sí me dejaste intrigada.
Respiré profundo.
Yo: Me gustás.
Me quedé mirando la pantalla.
No sabía qué iba a responder.
Pasaron unos segundos.
Después apareció el mensaje.
Lisseth: ¿Yo te gusto?
Yo: Sí, pues. Mucho.
Lisseth: Ay, Elkin...
Yo: Desde hace rato me venís gustando, pero no estaba seguro de cómo decírtelo.
Ella tardó un poco en responder.
Lisseth: Yo pensé que ya te habías dado cuenta de que vos también me gustabas.
Me quedé sorprendido.
Yo: ¿Entonces sí te gusto?
Lisseth: Obvio, pues. ¿O qué creías?
Solté una risa.
—Esta mujer...
Seguimos hablando un rato y, mientras avanzaba la conversación, sentí que ya no tenía sentido seguir esperando.
Así que decidí decírselo directamente.
Yo: Lisseth, te quiero preguntar algo.
Lisseth: Preguntame.
Escribí lentamente:
Yo: ¿Querés ser mi novia? ❤️
Envié el mensaje.
Esta vez sentí los nervios más fuertes.
Me levanté de la cama y caminé de un lado para otro mientras esperaba.
Un minuto.
Dos minutos.
Tres.
Hasta que finalmente llegó su respuesta.
Lisseth: Sí. ❤️
Me quedé quieto.
Volví a leerlo para asegurarme.
Sí. ❤️
Sonreí como un bobo.
Yo: ¿De verdad?
Lisseth: Sí, pues. ¿Por qué te voy a decir que sí jugando?
Yo: No sé, mija. Es que estoy feliz.
Lisseth: Yo también estoy feliz.
Después me mandó un audio.
—Bueno, pues... oficialmente soy tu novia —dijo riéndose—. Y espero que no te arrepintás, porque ahora te toca aguantarme.
Me reí.
—No me voy a arrepentir, mujer. Eso sí te lo aseguro.
Ella respondió:
—Ay, tan lindo vos. Pero una cosa sí te digo, Elkin: ahora no me vayás a dejar de escribir.
—¿Cómo se te ocurre? Si precisamente lo que quiero es hablar más con vos.
—Bueno, entonces estamos de acuerdo.
—Estamos de acuerdo, pues.
Nos quedamos hablando durante mucho rato.
No había una gran celebración ni nada especial. Solo estábamos los dos detrás de una pantalla, cada uno desde su ciudad, felices por haber dado ese paso.
Antes de dormir, Lisseth me escribió:
Lisseth: Buenas noches, novio ❤️
Sonreí apenas lo leí.
Yo: Buenas noches, novia. Descansá mucho. Hablamos mañana.
Apagué el celular y me acosté.
Por primera vez, podía decirlo sin dudas.
Lisseth era mi novia.
Y yo estaba feliz de que así fuera.