Una oficinista es atropellada por un camión después de descubrir que su esposo le es infiel con su mejor amiga. Al despertar una vez más, se da cuenta de que renació en otro mundo.
Solo que en este mundo ya pasó la legendaria batalla contra el Rey Oscuro, ahora solo queda una supuesta paz de final feliz.
De la misma manera, su hermana menor, una idol que fue explotada por la industria del espectáculo, cae en cama por comer un pastel al cual es alérgica y renace en el mismo mundo, volviendo a ser otra vez la hermana menor.
Ahora las hermanas Harper, deberán sobrevivir en un mundo post-rey Oscuro, donde nuevas amenazas van a aparecer.
Como el príncipe Kir, un príncipe demonio que busca matarlas por cosas que hicieron en sus vidas pasadas.
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Capitulo #9: Encierro en la academia
...⚠️ESTE EPISODIO ES NARRADO POR LILY BROWN/HOSHI BACHY⚠️...
A causa de que nuestros clones fallaron, el profesor nos llevó de regreso a la academia, y para impedir que volviéramos a escaparnos, nos puso una cinta en el cuello que nos impediría salir de la zona escolar sin permiso del director.
—¡¡Está es una mierda!! —grité golpeando la mesa con mi palma—.
“¡¡Mierda!! Duele, duele, duele… ¿Por qué nuestras heridas de la batalla contra ese idiota aún no sanan del todo?” Pensé apunto de llorar mientras veía las vendas que teníamos Cassy y yo
—Tsh, ese idiota de Leik, no puede encerrarnos como gatos
—Claro que puede, es el profesor, una pluma y una leyenda en nuestro mundo, puede hacer lo que quiera, sin consecuencias —dijo Cassy con la mirada perdida y comiendo su pastel de nueces—.
—Psh, no digas estupideces. Eso es abuso de poder
—¿Qué más podemos hacer? Solo somos dos estudiantes, podemos ser hijas del héroe legendario pero no tenemos tanto poder, ni logros como él
—Lo sé, Cassy pero… aún podemos hacer algo
—Entonces ¿Qué harás? —mi hermana volteó a verme con la ceja levantada y con la palma en su mejilla—. ¿Cómo personas de nuestra calaña van a desobedecer una vez más las reglas de la academia?
—Deja de burlarte, Cassy —murmuré volviéndome a sentar y dando un largo suspiro—.
—¿Qué tiene de malo estar aquí? ¿Qué tiene de malo ser una más? Aún podemos ser estrellas —me pregunto mi hermana con un cinismo en una sonrisa que a lo lejos se notaba que era ultra falsa—.
—Odio cuando haces eso.
—¿Hacer qué? Decirte la verdad, e impedir que hagas algo estúpido
—No, odio cuando dejas de ser Gumi y te vuelves Cassy
—Jaja, eso no tiene ningún sentido, Puchy. Yo soy ambas, solo… a veces, necesito decirte estas cosas para impedir que hagas algo estúpido
—Claro que tiene sentido, y deberías saberlo, porque eras una actriz y…
—¿Vivía una vida perfecta? Créeme mi vida como una ídolo de Butterfly Compañy, era todo menos perfecta
—Psh, vivías como una T/n, ¡Solo admítelo! Y tenías al esposo que es el típico Ceo de las novelas
—Jaja, romantizas mucho esa vida, más que nada, la actuación, el mundo del espectáculo y la fama.
—¿Ah? ¿Y por qué no lo haría? Esa vida es la que deseamos todos, incluso tú la deseabas
—Obvio que lo hacía, en esa época vivía con monedas sobrantes del metro y con el dinero que ganaba de mis pasteles, también tenía fama pero no dinero jaja
—Como sea, ¿y ahora qué hacemos? Cassy, no quiero quedarme aquí —me quejé dejándome caer en la mesa—. ¡Me aburro!
—¿Y por qué no hacen las misiones de la academia? —nos preguntó Majin mientras se sentaba a nuestro lado—. Muchos las hacen para subir sus puntos o para quitarse los castigos por mal comportamiento
—¿Ah? ¿Y por qué nosotras no sabíamos de esas estupideces? ¿Acaso esto es una conspiración de ese idiota de Ken y del traidor de Nezha?
—O tal vez nunca nos dimos cuenta por tus planes de escapar cada 3 días —dijo mi hermana menor terminando de comer su pastel—.
—Jaja, que cosas dices, ¿por qué él iba a conspirar contra simples estudiantes? No es que sean tampoco famosas en la academia
—¿Ah? ¿Como que no somos famosas? Somos las hijas del héroe legendario que derrotó al Rey oscuro, somos las Mary s…
—No, de hecho muy pocas personas las conocen y las que lo hacen, las odian al grado de crear un club anti-harper
—¿Eh? ¿Tan mala reputación tenemos las dos?
—Normal, en todos nuestros escapes alguien sale dañado
—S-sí, por desgracia
—Además de que solo hemos asistido pocos días a clases en todo el año —suspiró Cassy volteando a ver al pastel de Majin—. Y si soy sincera, me sorprende que hayamos pasado a los siguientes años, siendo que somos las pesimas estudiantes
—Eso explica porque ningún chico me coquetea, aún cuando soy una Harper y a Majin siempre le coquetea un chico
—Bueno, ese es mi novio jaja —se rió de forma nerviosa y ruborizada—. Y aún les quedan muchos años para graduarse, así que aún pueden hacerse un nombre en la academia —nuestra compañera con su dedo apuntó a un pizarrón lleno de notas que había en la cafetería—. Solo hagan las misiones
—Mm, bien, entonces hagamos esas misiones… —agarre a mi hermana del brazo para abrazarla y arrastrarla conmigo hacia el pizarrón de las misiones—. ¡¡Y consigamos chicos guapos a montones!!
—¡¡Y pasteles!! ¡¡Yay!! —continuó mi hermana con la misma emoción—.
—¿Y bien? ¿Qué misión hacemos primero? Cassy —murmuré acariciando mi barbilla y viendo las notas en el pizarrón—.
—¿Qué hay de este? Es del presidente del Club de cocina —me pregunto mi hermana con una nota que describía a una mujer hermosa que cantaba todas las noches—.
—¿Huh? ¿La sirena misteriosa? —agarre el folleto de sus manos—. Encuentra a la princesa que canta todas las mañanas, y obten de recompensa, un festín hecho por todo el club de cocina. No sabía que había sirenas aquí
—Pero… ¡¡Nos darán de comer!! Jaja, hay que intentarlo
—Huhm, esto es muy raro que una sirena este en la zona terrestre de la academia, ellas deberían estar en la zona acuática
—Bueno, ¿y ahí dice dónde la vio el presidente de club de cocina? Tal vez eso nos ayude a atraparla
—En el piso tres en la repostería de la señorita Rubriks, y según esto, ella siempre canta una canción dedicada a un amor imposible
—¡¡Yo sé dónde está eso!! —mi hermana menor me agarró de la mano—. ¡¡Rápido!! ¡¡Antes de que nos ganen la comida!!
Mi hermana me arrastró con todas sus fuerzas hacia la repostería del piso tres, empujando a todos los compañeros que se ponían frente a nosotros. En ese momento me di cuenta de lo que sufría mi hermana cuando la arrastraba a una de mis tonterías, ese entusiasmo me hacía sentir náuseas de lo empalagosa que era.
—¡¡Señorita Rubriks!! —gritó mi hermana entrando a la repostería de la escuela—
—Ah, Gumi, volviste —dijo una mujer de mediana edad con el cabello pelirrojo y con un par de pecas—. Me preguntaba cuando ibas a volver, dime, ¿quieres otro pastel?
—¿Huh? No, no, no. Señorita Rubriks, no venimos por eso, solo vinimos para una misión de la escuela
—¿Huh? ¿Se conocen? Creí que nadie nos conocía —murmuré al ver que se conocían la señora mayor de la repostería y mi hermana menor—.
—No exageres lo que dijo la cabeza hueca de Majin —refunfuñó mi hermana menor soltándome—.
—Sí, sí, Gumi desde que llegó ha venido a este lugar a comprar pasteles, tanto que incluso puedo decir que le compró la inscripción a mis hijos de tanto pastel que come —bromeó la señorita Rubriks desde la barra con pasteles—.
—¿Y bien? Señorita Rubriks ¿Cree que pueda hacernos un favor?
—Sí, adelante ¿Qué puedo hacer por ustedes?
—Queremos saber quién es la persona que canta aquí todas las mañanas sin falta
—Uhm… bueno es…