Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Lady Vasca 1
Olivia estaba feliz.
Completamente feliz.
Las clases con Lady Vasca eran exigentes.
Muy exigentes.
La anciana no aceptaba trabajos a medias, no permitía que Olivia se conformara con algo que podía hacer mejor y tampoco tenía problemas en hacerla repetir un ejercicio tantas veces como fuera necesario.
—No está mal.
Olivia sonreía.
—Gracias, maestra.
—No he dicho que esté bien.
La sonrisa de Olivia desaparecía lentamente.
—Ah...
Lady Vasca señalaba el lienzo.
—La composición puede mejorar. Vuelva a hacerlo.
—Sí, maestra.
Y Olivia volvía a comenzar.
Si una sombra estaba mal, la corregía.
Si un color no transmitía lo que debía, lo cambiaba.
Si una línea podía ser más precisa, la repetía.
Lady Vasca no tenía consideración por el cansancio cuando se trataba de enseñar.
Pero Olivia tampoco se rendía.
De hecho, aquella exigencia le encantaba.
[Esto es exactamente lo que necesitaba.]
No quería que alguien le dijera que todo estaba perfecto simplemente para hacerla sentir bien.
Quería mejorar.
Quería aprender.
Quería descubrir hasta dónde podía llegar.
Así que escuchaba cada corrección con atención.
Preguntaba.
Practicaba.
Volvía a intentarlo.
Y, poco a poco, comenzó a notarse el resultado.
Sus trazos se volvieron más seguros.
Sus dibujos adquirieron mayor profundidad.
Aprendió a trabajar mejor con la luz y las sombras.
Comenzó a comprender cómo mezclar colores para conseguir diferentes tonalidades.
Y, sobre todo, aprendió a mirar.
No solamente a observar un paisaje.
Sino a estudiarlo.
A descubrir pequeños detalles.
La manera en que la luz caía sobre una hoja.
La sombra de un árbol sobre el suelo.
La diferencia entre un objeto iluminado y otro parcialmente oculto.
Cada día mejoraba un poco más.
Lady Vasca lo veía.
Aunque rara vez lo decía.
—Mucho mejor.
Para Olivia, aquellas tres palabras eran prácticamente un premio.
—¿De verdad?
—Sí. No se emocione demasiado. Todavía tiene mucho que corregir.
Olivia sonreía.
—¡Sí, maestra!
Y continuaba trabajando.
Lord Lothian también observaba los cambios.
A veces, desde la ventana de su oficina, veía a Olivia pintando.
Otras veces encontraba alguno de sus nuevos trabajos en el salón de arte.
No decía demasiado.
Nunca había sido un hombre de muchas palabras.
Pero veía la diferencia.
La niña que antes pasaba sus días leyendo en silencio ahora podía pasar horas completamente concentrada frente a un lienzo.
Y, lo más importante...
Sonreía.
Mucho.
Lord Lothian nunca había visto a su nieta tan feliz.
Una tarde observó uno de sus cuadros terminados.
No era perfecto.
Todavía había cosas que Lady Vasca seguramente habría corregido.
Pero era hermoso.
El anciano lo contempló durante varios segundos.
[Está avanzando.]
No dijo nada.
Simplemente siguió observando.
Desde la puerta, Lady Vasca también miraba el cuadro.
—Ha mejorado bastante.
Lord Lothian asintió.
—Sí.
—Tiene talento.
El anciano guardó silencio.
—Y está trabajando duro.
Otra pausa.
—Sí.
Lady Vasca lo miró de reojo.
—Está orgulloso.
Lord Lothian frunció el ceño.
—Soy su abuelo.
—Eso no responde mi comentario.
El anciano la miró.
Lady Vasca simplemente sonrió ligeramente.
—No tiene que decirlo.
Lord Lothian volvió a mirar el cuadro.
No respondió.
Pero la verdad era evidente.
Estaba orgulloso.
Muy orgulloso.
Aunque ninguno de los dos se lo dijera directamente a Olivia.
Ella tampoco parecía necesitarlo.
Porque cada vez que terminaba un dibujo y podía mirar cuánto había mejorado respecto al anterior, sonreía.
Y eso era suficiente.
Así pasaron las semanas.
Entre lápices, pinceles, pinturas y largas horas de práctica, Olivia comenzó a construir algo que nunca había tenido en su primera vida:
Un lugar donde su pasión no era un pasatiempo que debía esconder o limitar.
Era su vida.
Y mientras ella seguía aprendiendo, dos personas muy distintas comenzaron a compartir el mismo pensamiento.
El abuelo lo pensaba en silencio.
Lady Vasca lo pensaba mientras corregía sus trabajos.
Olivia estaba creciendo como artista.
Y ambos estaban profundamente orgullosos de verla hacerlo.